Mostrando entradas con la etiqueta -islandia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta -islandia. Mostrar todas las entradas

9.11.14

"Reykjavik what watching massacre" fue un error en los cáculos. Por alguna razón me hice a la idea de que también sería terror-cámara-en-mano y la incluí en el prolongado maratón de falsos documentales. Quizá asumí que siempre hay alguien queriendo filmar ballenas en Islandia. De cualquier modo es la primera película totalmente islandesa que se cruza por aquí, y es de terror. Y tiene ballenas.



"Your father was a real kamikaze"
En realidad la película fue un error de cálculo en varios sentidos. Con un par de escenas iniciales con la cámara de uno de los involucrados y muy pocas ballenas de por medio, en realidad se trata de gore con tintes locales y un poco de persecución marina. Todo lo que tiene Islandia por ofrecer a su primera producción splatter.

Un grupo variopinto de turistas se congregan en un barco para ver ballenas. Lo cierto es que incluso este primer barco no es exactamente lo que uno podría esperarse de una infraestructura turística mínimamente organizada pero supongo que ya que están en Islandia, lo menos que pueden hacer es adentrarse en el mar. Error. Pronto el barco sufrirá un desperfecto que los dejará a merced del mar y todavía más a merced del barco pescador al que piden auxilio. Un barco pescador convenientemente habitado por una familia de 'fishbillies' (más que adecuado término) asesinos. Porque no podemos confiar en que ningún país europeo no esté poblado por un montón de asesinos en espera.

Fuera de los detalles particulares del contexto, la premisa es bastante típica y recuerda mucho a otros slashers: un grupo de gente que se mete donde no debía, un reducido grupo de gente que se dedica a actividades sangrientas, un montón de persecución y sangre. Le añadimos el limitado espacio que ofrece un barco y la abismal perspectiva de mar y frío como única posible opción. Un par de toques de comedia y algún guiño a los fanáticos del género. "Reykjavik whale watching massacre" no parece tan preocupada por ser original como por hacer un pequeño tributo a clásicos del terror con un aire a lo Islandia. 

Todo lo cual es curioso en su justa medida pero no mucho más. El bajo presupuesto es evidente y el guión se mantiene dentro de lo más básico. Ninguno de los personajes consigue destacar realmente (fuera de lo anecdóticos que son los fishbillies en sí mismos) y la protagonista, arquetipo clásico del cine slasher, es de lo más molesta. Con lo fácil que habría sido poner a una turista feliz cuyo viaje de ensueño se volvió su peor pesadilla, o algo así. Tampoco me hubiera molestado ver más ballenas pero supongo que por algo esto no es un documental de National Geographic. 
Sus buenas dosis de gore y su color local son probablemente lo que más destaca en una historia que no tarda demasiado en volverse un poco tediosa y desprovista de ninguna sorpresa. Sin terror ni emociones, lo cierto es que no es recomendable más allá de su condición de horror islandés. 

Como dato curioso, uno de los guiños es la presencia del actor Gunnar Hansen, de origen islandés y quien interpretara a Leatherface en la primera "The Texas chain saw massacre". Quizás la referencia más clara a la que alude la trama. 




¿Otras películas islandesas recomendables?

15.5.09



15/05/09
Con eso de que esta semana apenas comenzaban a abrir de nuevo los cines, había que ver lo que se pudiera. Y como aún no estrenan "Wolverine" y parece que jamás lo harán, estaba en condiciones de conformarme con cualquier cosa. Entonces Ian dijo: terror, Alaska, Ron Pearlman. Y yo no quise saber más y acepté.



"Somos profanadores de tumbas. Porque ¿qué es el petróleo si no un montón de cadáveres ancestrales?"

Quizá debí advertir las señales desde el principio. Como que el cine estuviera cerrado, que yo no fuera capaz de recordar el título de la película por ser algo demasiado vago (el usual título de película que termina con 'infierno', algo como 'la última entrada al infierno') o que no hubiera ni una sola alma en la sala. O.
No sé porqué la mayoría de las películas no aprovechan las cantidades inconmensurables de nieve. Las condiciones climáticas extremas pueden ser muy siniestras si se manejan bien. Como aquel capítulo de los "X files" en que unos gusanos diabólicos atacaban una base en la Antártida metiéndose en los oídos de las personas y volviéndolos locos. O como en "30 días de oscuridad". Se puede hacer mucho con un montón de nieve.
Aquí se trata de una compañía que lleva a cabo un proyecto en medio de Alaska en que buscan encontrar las condiciones apropiadas para extraer petróleo. Y tienen mientras dentro de un pequeño bunker a todo el equipo que consta básicamente de: el líder mala onda (que es Pearlman, oh), el chico que no debería estar ahí, el ambientalista extremo, el geek asistente del ambientalista, la madura guapa que se va con el guapo en turno (que es el ambientalista, faltaba más), el mecánico borracho, la cocinera nativa norteamericana y el otro nativo norteamericano que ahora que lo pienso no sé muy bien qué hacía ahí.
La idea es que hay algo siniestro en el ambiente, que se intuye a partir de cierto enrarecimiento en las tomas y en las percepciones de los personajes. Comenzando por el chico que no debería estar ahí que se malviaja constantemente con las cosas con las que se topa en la nieve. Y continuando con el ambientalista loco que apuesta por un apocalipsis provocado por el calentamiento global. Y continuamos así durante dos horas.

El inicio deja una sensación interesante de que algo se acerca. El hecho de que estén todos atrapados, con el clima en contra y con sensaciones terribles de que puede haber algo afuera. Hay algunos juegos de cámara que consiguen mantenerlo a uno al pendiente de lo que sucede y durante una buena parte del tiempo sientes que algo va a desatarse. El problema sucede cuando pasa la primera hora y además de escuchar más pláticas sobre el medio ambiente y sobre cómo estamos arruinando nuestro mundo (que llegan a ser tan paranoicas que ni siquiera podemos estar seguros de que sea un mensaje serio o que pretende que nos demos cuenta de la psicosis a la que hemos llegado hasta con el posible cuidado de nuestro ecosistema); la trama no avanza. Y quizá alguien muera y quizá alguien comience a creer que mira algo en la oscuridad. Pero a grandes rasgos la primera hora y media es solo un largo 'mírenlos, están atrapados en Alaska y comienzan a volverse locos'. Muy mal conseguido.

Hay películas que se han centrado en eso y que les ha funcionado. Tenemos ejemplos como "Sunshine" en que el punto, al menos gran parte del principio, es que los tipos en la nave espacial comienzan a volverse locos porque a nadie le gusta estar toda la vida en una nave. Y uno puede seguir con eso, el problema se debe a que esta película emociona al público con algo paranormal que tarda mil años en dibujarse. Y una vez que lo hace es de lo más vergonzoso.
Necesito decirlo porque espero que nadie pierda su tiempo viendo una película que no es terrorífica, que no tiene nada destacable y que en general es muy aburrida. Llegado algún punto los guionistas se quedan sin ideas y ¿saben quién termina siendo el gran malo?: caribús-dinosaurios fantasmas. Es casi equiparable a la monja zombie de "Espejos siniestros". Con la ventaja de que la monja al menos tenía una mínima inversión en el presupuesto. La animación de los espíritus de Alaska es patética y demasiado fuera de contexto. Uno quiere pensar que todo ha sido un mal sueño y que ese no puede ser el final de su película.
Además que los últimos diez minutos suenan a 'nos quedamos sin dinero, dejémoslo todo lo más ambiguo y desesperanzador posible'. Para que uno sepa, entonces, que no se debe jugar con el medio ambiente, o un montón de fósiles fantasmas vendrán a vengarse de nosotros.

Debería advertirse que la película es del 2006, aunque apenas la hayan colgado por aquí en los cines sin ninguna finalidad aparente. Hay que recordar que por aquel entonces comenzaba a sonar lo del calentamiento global y seguro que sonaba como una buena idea hacer una película de seudo terror con aquel trasfondo. El problema es que actualmente ya hemos visto tanto de este nuevo género de 'el mundo se acabará porque lo hemos arruinado' que ya es difícil que se pueda aportar más. Y menos en cuestión de fantasmas vengativos.

Una pena que Ron Pearlman, quien usualmente me parece que escoge bien sus trabajos, se haya prestado para esto. Supongo que, claro, es muy ambientalista y le pareció bien tratar de hacer conciencia con bajo presupuesto. Pero falló, terriblemente.