18/03/13
Al que no soltamos todavía es a Nagisa Oshima. Y nos vamos hacia los inicios de su filmografía con "A town of love and hope".
"Your family is happier than I thought. I thought poor people were sad"
Por allá de 1959 en joven Oshima dirigió su primer largometraje. En un momento en que la cinematografía nacional se componía de manera importante por dramas familiares, él aprovechó esta tradición para darle un giro diferente y comenzar a cimentar lo que sería su propuesta cinematográfica.
"A town of love and hope" fue traducida como "El chico que vendía palomas", título que sin duda contribuye mucho mejor a esa sensación de ser un melodrama social. Ese chico es Masao Fujikawa, un chico de clase baja que ha perfeccionado el conveniente arte de vender las palomas mascotas de su hermana, sabiendo que dichas aves regresan siempre a su casa. En una de esas ocasiones es que conoce a Kyoko, una chica de clase alta quien no sólo accederá a comprar las palomas sino que quedará cautivada de alguna manera por Masao, en gran medida por el exotismo de tratar con alguien de una clase social tan diferente a la suya. Y aunque ella y también la profesora de Masao quieran ayudarlo a mejorar su vida, la situación familiar y las adversidades por las que atraviesa el joven irá condicionado el rumbo que tendrá que tomar.
El resultado final de la película es bastante particular. Por una parte es bastante claro que se mantiene dentro de una línea mucho más clásica que sus posteriores películas, con unos tintes de drama familiar más que evidentes. Pero al mismo tiempo, esa 'semilla' de lo que sería su pensamiento es también bastante clara y el modo en que dirige el melodrama hacia la crítica social, la pulsión erótica y las explosiones abruptas de violencia (elementos muy sutiles pero presentes), hace que trascienda el sentido de drama usual, y uno puede imaginarse que en aquellos años debió parecer todavía más trasgresor.
Siendo de sus películas más sutiles debo decir que yo le tengo un aprecio especial, sobre todo tomando en cuenta que en principio el género debería disuadirme un poco. Pero creo que precisamente esa capacidad del director de mimetizarse con un discurso ajeno y hacerlo suyo, sin tener que recurrir a una retórica explícita, es lo que siempre me ha cautivado más de él (y probablemente es el responsable de que nuestro primer encuentro con "El imperio de los sentidos" no resultara bien). Y éste es sin dudo uno de los ejemplos más drásticos de esta habilidad suya, se ve que desde los inicios ya tenía bastante claro hacia dónde se dirigía.
La secuencia correspondiente a la principal imagen de esta entrada, siendo tan inocente, tan sencilla, no deja de parecerme un momento fantástico y con un trasfondo erótico tan poderoso como cruel.
¿Melodramas sociales/familiares que les gusten?
















