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8.8.13

Día 13 del Maratón de Cine Film Focus y continuamos también con mi mini maratón de Roberto Gavaldón. En mi mente esta película se llama "El rebozo de la Soledad" que, aunque sólo cambia un artículo, suena mucho más poético que el título original.



"Tengo cuarenta años, estoy a la mitad de la vida, a esa altura del camino cuando el hombre se pregunta qué es lo que ha sido capaz de dar a sus semejantes o qué es lo que ha recibido de ellos"
 "El rebozo de Soledad" se encuentra dentro de ese grupo de películas del Cine de Oro Mexicano muy volcadas a la imagen rural, a una cierta reconstrucción de la provincia más pobre y desolada. Una faceta que, como ya hemos mencionado, significaría un punto culmen en la carrera de Gavaldón con "Macario", y también se conseguirían escenas icónicas de esas tierras retratadas por el célebre director de fotografía Gabriel Figueroa.

El Dr. Robles es el protagonista y una suerte de puente entre mundos. Se educó en la ciudad pero decidió regresar a su pueblo para tratar de ayudar a alguien con sus conocimientos de medicina. Llevar un poco de luz a ese sitio poblado por la miseria y las supersticiones. En el pueblo coincide con gente cercana a pesar de las apariencias (el sacerdote del lugar, aunque las creencias de ambos hombres puedan parecer opuestas) pero también se da de golpes contra la opresión y el poder ciego. Y es entonces que a su vida llega Soledad, la hermana de un hombre al que le salvó la vida y que ha decidido encomendarse al médico para pagarle sus atenciones. Pero Soledad está también en la mira del cacique del lugar, y los encuentros que se darán entre estos personajes reflejaran la dura situaciones de aquellos que parecen tener la vida en deuda desde su nacimiento. 

Melodrama bien narrado, con especial cuidado en el aspecto visual y técnico, resulta una película de ver porque como muchas en su género parece por momentos regodearse en la miseria y los enredos trágicos. Y no es que uno dude, en absoluto, que hayan existido y existan todavía tramas como aquellas, pero es que por momentos parece demasiado evidente que el gusto del espectador mexicano por estos desesperados enredos telenovelescos por momentos raya en el morbo. Y uno se queda un poco con la sensación de que ha sufrido un poco en vano (o por gusto).
El reparto de actores, sobre todo los masculinos, están más que bien colocados en su papel. Estela Inda, quien encarna a Soledad, no es que me parezca esencialmente mal pero me sucede con muchas actrices de este tipo de películas (por más que entienda que era la convención de la época, y que tampoco nos hemos alejado demasiado): no me la creo demasiado como mujer indígena (o de pueblo, si se gusta). 




No olviden: Día 13 del Maratón de Cine Film Focus.

¿Dramas rurales que les gusten?

7.7.13


Y para concluir, de una vez, este prolongado mini maratón de Zinnemann, la que debe ser su película más conocida y un clásico del western: "High noon", o "Solo ante el peligro".



"You risk your skin catching killers and the juries turn them loose so they can come back and shoot at you again. If you're honest you're poor your hole life and in the end you wind up dying all alone on some dirty street. For what? For nothing. For a tin star"
A pesar de ser considerado uno de los mejores westerns de todos los tiempos, también se ha descrito a la película como 'un western para aquellos a los que no les gustan los western'. Y algo de razón tendrán, porque para ser una película protagonizada por vaqueros y regida por el eterno tópico de 'en este pueblo no entramos los dos', su desarrollo se aleja de lo que el género suele ofrecernos. Consiguiendo una suerte de maravilla en todos los aspectos.

Aunque es asociado de manera bastante directa con la acción, no todo son balazos al por mayor cuando estamos hablando de cine de vaqueros, pero es cierto que hay un movimiento constante, una serie de situaciones que se inclinan hacia esos momentos en que todo tendrá que arreglarse por las buenas o por las malas. Y apenas comenzar la película eso es lo que parece prometernos: el sheriff Will Kane se encuentra con que su ansiado momento de casarse y colgar su placa se verá pospuesto por la llegada de un grupo de criminales encabezados por Frank Miller (quien luego se haría famoso por sus novelas gráficas, obviamente) quienes arriban al pueblo para vengarse del justiciero. Kane podría sólo irse y desligarse del problema pero ya sabes que así no eran los vaqueros de antaño y está dispuesto a defender la ley hasta sus últimas consecuencias, aunque eso signifique dejar de lado a su bellísima esposa. 

Y aquí es cuando empiezan los balazos y la lucha a destajo, ¿no? No.
En un revés nada usual para el género, la película se construye precisamente sobre la inacción. En un primer momento porque la espera se prolonga desde el inicio hasta su clímax último, construyendo parte del concepto de la película sobre la hora que le da título. Pero la falta de acción también constituye a los personas, sobre todo los que se van alejando de la dicotomía bien/mal representada por Kane y Miller. El pueblo entero se verá involucrado en este encuentro pero las horas de Kane se irán en moverse entre una indiferencia peligrosa y violenta. Pocos serán los que tomen una posición consciente respecto a la situación, y en muchos de los casos esta misma posición poco contribuirá a lo que parece irse perfilando como una tragedia a punto de suceder.

Para una historia que en cierta medida puede describirse como una larga espera, el desarrollo de la trama es fantástico y potente. Al tiempo que una antítesis de la estructura más usual del cine western es una excelente representación y cuidadoso análisis del mismo. Y no sólo eso, en su momento representó también una sutil pero fuerte crítica a la sociedad estadounidense y a la industria cinematográfica por ser incapaces de actuar contra los sucesos políticos del momento y las intransigentes leyes de censura que comenzaban a apoderarse de las producciones. Carl Foreman, guionista y productor de la película, fue una de tantas víctimas de las listas negras de Hollywood.

Del reparto ni qué se diga, poco necesita hacer Gary Cooper para construir la película a su alrededor de modo tan contundente. Y su cuasi triángulo amoroso entre Grace Kelly y Katy Jurado, tremendas féminas antagónicas, configura una de las mejores subtramas de la película, sin que sea del todo necesario el componente romántico para que disfrutemos de la fuerza en pantalla de ambas actrices (sobre todo de Jurado, y que me perdone Grace).




Y ahora sí, ¿tienen alguna película de Fred Zinnemann favorita?