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1.4.14

Y terminamos este pequeño ciclo de Tsai Ming-liang con la que fue propiamente su primera película (o primer largometraje cinematográfico, como se quiera ver) y que además tiene un título fantástico: "Rebeldes del Dios Neón".



"Let's leave this place"
Si en los casos anteriores había comentado que parecía que muchas de las estructuras de Tsai Ming-liang se repetían y giraban alrededor de sus tópicos usuales, en "Rebeldes del dios neón" nos encontramos con una irrupción en ese patrón. Probablemente por ser su primera pieza y porque, como comentan algunos, su estilo no estaba todavía del todo delineado. Pero lo que sigue notándose de manera especial es el modo en que se preocupa por retratar los ambientes y por conferirles un significado en sí mismos. Si antes habíamos hablado de tramas que giraban alrededor de viviendas, espacios personales, aquí el giro va hacia los sitios de evasión, hacia la evasión también del espacio íntimo, lo cerrado. 

Complicadas historias personales de juventud en Taipei. Hsiao Kang lleva una relación difícil con su familia. Ah Tze, Ah Bing y Ah Kuei son un grupo de amigos cuyas vidas no están exentas de un componente de frustración, de falta de conexión, que tratan de compensar evadiéndose y recurriendo a sitios públicos a perder el tiempo. Ya hemos visto en otras circunstancias que esta energía negativa contenida sólo puede terminar explotando en algún momento. 

Lo que Tsai Ming-liang me atrapa con su construcción de ambientes que convincentemente parecen representar los sentimientos de sus protagonistas, me pierde con sus historias. Acentuado en casos como éste donde parecería que la línea narrativa es más clara y se dirige a un punto concreto. Y si bien lo hace, no deja de ser 'a su manera', que como ya he mencionado, es un punto en el que se requiere una conexión con el espectador a riesgo de que si no resulte en exceso lento y difícil de seguir. 

Sé que todavía me faltan algunas de las consideradas sus mejores películas, pero no puedo decir que esté particularmente ansiosa por darles una (otra) oportunidad.




¿Película de Tsai Ming-liang favorita?

17.9.13

Ahora que la indigestión de pozola nos deja continuar, volvemos al mini maratón de John Woo como se debe, con uno de sus grandes clásicos: "Hard Boiled".



"En este mundo, el hombre que sostiene el arma gana"
"Hard Boiler" fue el último proyecto muy hongkonés antes de que Woo hiciera su no-muy-afortunado salto a Hollywood (dirigiendo a Jean-Claude Van Damme, oh). Woo juraba que iba a ser su versión de "Harry El Sucio", que iba a ser mucho menos estilizada que sus películas anteriores, que su trama principal sería sobre un psicópata que envenena comida de bebés. Pero todo puede cambiar en un par de semanas y poco tiempo le tomó a Woo concluir con otra de sus películas de triadas, quizá la más estilizada y un punto climático en su carrera en lo referente a la acción. Como él mismo comentaría después, no se trata de la película más valorada por la crítica, pero sin duda debe ser la más amada por la audiencia. Acción al más puro estilo Hong Kong.

Yun-Fat Chow, su mejor actor fetiche, es el inspector Tequila Yuen, un policía dedicado a perseguir a las mafias locales y cuyo compañero muere en una balacera en una casa de té (una espectacular primera escena). A partir de entonces, y en contra de los deseos de sus superiores, se propone vengarse de la asociación culpable de tal suceso. Es en esta persecución que se topa con Tony (mi amor Tony Leung), quien parece ser un matón a las órdenes de Wong (el jefe de la mafia en cuestión) pero es en realidad un policía infiltrado que lleva un par de años haciendo un trabajo demasiado sucio en la espera de poder tirar a las cabecillas de la banda. Ambos se asociarán para tratar de encontrar el sitio secreto donde Wong esconde sus armas. Y bueno, acción, un montón de acción desbordante.

Tequila es un magnífico ejemplo de esos policías rudos, testarudos, que no dudan de salir un poco del margen de la ley con tal de hacer valer lo que consideran justicia. A Tony Leung ya sabemos que los papeles de policía infiltrado le vienen al pelo, y aunque es difícil compararlo con esa joya de personaje de "Infernal Affairs", consigue aquí también lucirse con una profundidad psicológica que no demerita sus capacidades como matón y como héroe. Y bueno, para concluir el trío fantástico tenemos a Anthony Wong, un consentido del cine de triadas, viéndose más joven que nunca y más malvado que nunca como el líder de la triada. Una estructura sencilla a la que se le agrega un cuidado máximo en los detalles, una fantástica estética, y una serie de secuencias de acción inmejorables. Las escenas finales en el hospital, un sitio bastante inesperado para un encuentro entre criminales y policías, deben ser uno de los puntos más álgidos del cine de acción hongkonés. Increíble. Sobre todo si pensamos que Woo grabó la película por entero en unos 123 días, de los cuales la mayoría fueron para la primera y la última secuencia, tenía un pie a punto de cruzar a Hollywood y se creía que iba a ser una película 'más descuidada' que las anteriores. Hace que dirigir una obra maestra de su género parezca la cosa más fácil del mundo.

Aunque desprovista de ciertas cuestiones emocionales y profundidad psicológica típicas en otras de sus películas (la cuestión más humanamente compleja es la situación de Tony como policía encubierto e incluso así no se hace tanto énfasis en ello como habría sucedido en otras producciones), la película no pierde su valor en ninguno de sus aspectos. No deja de ser divertida, sus personajes tienen su propio carisma aunque no estén tan dimensionados, y la acción no cae en la excusa espectacular de poner disparos y explosiones a la mínima preocupación. También los disparos y las explosiones por montón tienen su arte, y Woo es un maestro en ello. 

Uno pensaría que no se puede ir más alto, pero todavía nos queda una película más para reseñar en este  maratón. Uy.




¿Última gran película de acción que hayan visto? 

9.5.13


09/05/13
Oh, esos maravillosos maratones sabatinos con Adriana.



"Do good people sue each other?"
"The story of Qiu Ju", terriblemente traducida como "Qiu Ju, una mujer china" (por si no era lo suficientemente evidente), forma parte de esa filmografía temprana de Yimou Zhang que se esmeraba en recrear la cotidianidad en las provincias chinas a través del retrato de ciertos personajes. En este caso, protagonizada por la usualmente bellísima Li Gong quien aquí genuinamente parece una campesina china más. A punto de llevar a cabo su propia odisea. 

Qiu Ju es una campesina embarazada quien desea que se haga justicia cuando en una disputa, el jefe del pueblo patea a su marido en los testículos. Con tal ímpetu que el hombre se ve forzado a tomarse un obligatorio descanso de cualquier actividad. Pero es difícil acudir a la justicia cuando tu queja es precisamente contra quien la representa de manera más directa. De tal modo deberá ir a la población más cercana, e ir escalando de nivel en espera de que en algún punto sea verdaderamente escuchada. 

La historia de Qiu Ju encarna de manera increíble el estilo kafkiano para hablar de la burocracia, los procesos, el absurdo normativa de las 'sociedades organizadas'. Incluso el tono en que la historia se maneja, que en principio debería ser bastante indignante y trágico, conserva esa reminiscencia a Kafka al ser representado con un cierto humor, con un palpable absurdo que no deja de ser, de algún modo, increíblemente realista. Claro que en lugar de fantasear con poblaciones aisladas de Europa del Este, partimos aquí de alguna pequeña y perdida aldea de la vasta China provincial, mientras vamos escalando una ciudad a la vez, llevando las implicaciones del particular caso hasta las consecuencias que sean necesarias. 

Que Yimou Zhang es un excelente director no es necesario decirlo, ya sea retratando campesinas enamoradas o peleas hiperbólicas entre un montón de artistas marciales, pero una vez más resulta más que grato darse cuenta de la maestría que demostró desde sus inicios para darle a cada historia el punto más adecuado para su representación. La trágica comedia o cómica tragedia de Qiu Ji puede apreciarse desde su absurdo pero también desde su cruel realidad, y puede ser vista con pena, con regocijo o con indignación, sin que ello demerite su encanto propio y su precisa realización. 
Y aunque Li Gong no se vea tan bellísima como es, está fantástica. 




¿Película de Yimou Zhang favorita?

4.3.13


04/03/12
Hace cuánto que no hablábamos de Shinya Tsukamoto, ¿no lo extrañaban?



"Please, don't make me remember"
Considerarlo una secuela es un poco inadecuado, por más que el título quiera advertírnoslo. Sobre todo porque ¿cómo hacer una secuela de algo como "Tetsuo"? Más bien es una suerte de re-elaboración del concepto original tres años después, con un contexto un poco diferente. 

Si bien esta segunda parte tiene algo mucho más parecido a una trama que las fantasías fetichistas desordenadas de la primera, tampoco es que el asunto resulte perfectamente claro. Por lo que podemos ver, Taniguchi es un hombre que representa fielmente lo de 'hombre promedio', hecho a la medida del estereotipo de oficinista clase media que conforma en gran medida la homogeneidad japonesa, sin destacar, aparentemente, en absoluto. Está casado y tiene un hijo, quien de manera abrupta es secuestrado por una banda. Mientras intenta recuperar a su hijo se va adentrando en 'la vida de las profundidades', donde un nuevo fetichista de metal (al que se han incorporado detalles cyberpunk) planea experimentar con él y su desesperación para orillarlo a su propia metamorfosis. 

En el aspecto de la trama podría decirse que es como si nos hubieran explicado el inicio de la primera, nos dan una introducción narrativa pero es mero formalismo para la parte que realmente parece interesarle al director, las fantasías metálicas de esa vida de las profundidades. Lo que originalmente era una confrontación entre dos individuos destinados a potenciar irracionalmente las capacidades del otro, ahora se vuelve una especie de lucha entre el individuo aislado contra una estructura social en sí misma (distópica y surreal, pero estructura a su manera), una necesidad de choque y evolución en el vertiginoso Japón actual (bueno, noventero). 

Para ser una secuela realizada apenas unos pocos años después de la original resulta increíble ver lo evolucionado que está Tsukamoto en más de un aspecto, comenzando por el físico. Uno lo ve como el fetichista de metal y lo aquí como 'the guy' y parece que una década le ha pasado por encima. El aspecto técnico, narrativo, visual, y hasta el concepto mismo de Tetsuo, cuya esencia conforma en gran medida la estética cinematográfica del director, también han sufrido una evolución a pasos agigantados y han demostrado lo cuidadosamente planeado que tiene Tsukamoto su obra. De modo que si por un lado podría parecer que narrativamente no aporta demasiado (sobre todo al restarle un poco ese encanto amateur de la primera parte, más alternativo y arriesgado), como re-elaboración es dramática e impresionante, y a su manera conforma un nuevo (y el mismo) mito de Tetsuo. 

Si me dan a elegir pues, sí, me quedo con la original, precisamente porque me encanta lo arriesgado que fue siempre Tsukamoto como para lanzarse al cine sin tener idea real de lo que estaba haciendo, y sin miedo. Y porque es un Tetsuo en un estado mucho más puro. Esta segunda parte me interesa sobre todo por el aspecto visual, que comienza a pulir mucho el arte y el tipo de edición que el director haría suyo (sobre todo las secuencias cuasi ejercicios visuales paranoicos del paisaje industrial son una maravilla).




¿Segundas partes que valen la pena? 

12.10.12


12/10/12
Interrumpimos la transmisión actual, de seguimiento del Festival de Sitges, para inaugurar mi regreso a las salas de cine mexicanas, que ya se había tardado. Y aprovechando una de las sedes alternas de la cineteca y un documental sobre la caída de la dictadura rumana: "Videogramas de una revolución".



"Despierta, rumano, del sueño de la muerte"
La dictadura rumana es un episodio histórico que me interesa bastante, sobre todo porque entre todas las dictaduras comunistas de la época, Ceausescu se encargó de hacerla bastante particular. Y también porque aunque nosotros vemos todos esos episodios en pasado, hay que tomar en cuenta que éste cerró casi a punto de iniciar la década de los 90. A la vuelta de la esquina. Si sabemos de manera teórica lo que sucedió para que tuviera lugar su final, los directores de este documental reunieron todo el material audiovisual que pudieron de los últimos días de la dictadura para hacer un seguimiento puntual no sólo de los sucesos históricos, sino también de su dimensión mediática.

La recopilación comienza pocos días antes de navidad, el 22 de diciembre, día del último discurso público de Ceausescu y termina tres días después, con su muerte. Si para entonces las manifestaciones se habían limitado a muestras de inconformidad en el oeste de Rumania, en apenas unos pocos días, las movilizaciones en Bucarest sirvieron para derrocar un régimen y hacerse con el poder del país nuevamente. Siguiendo intermitentemente cámaras de amateurs, cámaras de televisión desde la postura oficial y las que se iban revelando, hasta equipo profesional tomado con una finalidad ya clara de hacer historia. El crescendo se va percibiendo desde el momento en que las grabaciones, limitadas y tímidas en un inicio, van pronto dando paso a un enorme número de material que viene desde todas partes y que es tomado por personas que ya no tenían miedo de salir a la calle para mostrar cuál era la situación que se estaba viviendo.

A través de un gran número de secuencias y una voz en off que nos va guiando por los pormenores, muchas veces difíciles de captar en las caóticas escenas que tenían lugar, nos volvemos espectadores de la conformación de una revolución desde dentro. No sólo las grandes manifestaciones, las escenas claras de agitación social, sino también del caos, de la re-estructuración, de las dificultades internas. Todo realizado además en un tiempo tan compacto, desde muchas perspectivas, la imagen que se repite y que va mostrando diferentes caras cada vez. 

Un documental sumamente interesante, no sólo por su componente histórico, que si por momentos puede complicarse un poco debido a la cantidad de sucesos distintos y nombres que se agolpan de manera vertiginosa, cumple a la perfección con su función didáctica; sino por la interesante reflexión implícita sobre la reinvención mediática de la historia. La dimensión que da a los hechos a partir de un material tan rico y desde distintas versiones, conforman un retrato puntual y magnífico de una época y una revolución. 

Cabría esperar que pronto pudiéramos ver documentales similares de los procesos históricos y sociales por los que están atravesando algunos países árabes desde hace algunos años. Con el mayor acceso que se tiene actualmente a dispositivos de audio y video, el resultado podría ser de lo más interesante.




¿Documentales sobre revoluciones?

6.6.11


06/06/11
Ya lo he dicho antes: yo en algún momento me dediqué a conseguir cuanta película al estilo de falso documental de terror se cruzara en mi camino. Varias las vi justo entonces y por un momento me regocijé en el género, pero otras las dejé pendientes para 'algún día'. Y ésta se quedó ahí, esperando que algún día necesitara algo de terror confiando en que sería al menos un poco efectivo.



"No creaking gates, no gothic towers, no shuttered windows. Yet for the past ten months this house has been the focus of an astonishing barrage of supernatural activity"

Es curioso porque en general cuando se habla de los inicios del documental de terror casi siempre suele comenzarse a partir de "Alien abduction" y "The last broadcast" y de ahí seguir rápidamente hacia "El projecto de la bruja de Blair". Y digo que es curioso porque si bien esta película no juega con 'las cintas encontradas' sí que adelanta muchas cosas que veremos en películas posteriores de este estilo y lo hace desde 1992. Además que al igual que "Alien abduction" y la conocida anécdota de Orson Welles leyendo por radio la novela de "La guerra de los mundos"; "Ghostwatch" fue pensado para lucir exactamente como un programa más de la televisión inglesa y atraer a un público inadvertido que creería que el reportaje era real.

Dicho programa se llama, claro, "Ghostwatch", y se trataba sobre reportajes paranormales. Abordaba el caso de una madre divorciada y sus dos hijas que llevan años siendo víctimas de extraños sucesos en su casa. Mientras en el estudio se encuentra el presentador, una experta en temas paranormales y una línea para que entren llamadas; una reportera con su equipo ha ido hasta la casa para entrevistar a los involucrados y tratar de presenciar algún suceso. Todo parece indicar que se trata de alguna clase de poltergeist, dado que lo más común es que las luces fallen o se rompan objetos o cambien de lugar, pero las hijas insisten en la presencia de 'Pipes' quien es al parecer quien provoca todo. Pipes es descrito como un hombre oscuro que a veces se queda en algún rincón del cuarto sólo para verlas o que intenta hacerles daño. Al tiempo se va indagando en las leyendas alrededor de la casa o la zona, y en el estudio también llegan a llamar personas con conocimiento de cosas terribles que sucedieron en aquella casa. Y mientras se trata de armar todo el caso cosas horribles comienzan a suceder, claro.

Lo primero que hay que notar es que a diferencia de varios de los intentos mencionados para hacer pasar ficción por realidad, donde los hilos narrativos quedan demasiado al descubierto, aquí realmente todo está montado para parecer un convincente programa de televisión. Si acaso hacia el final, cuando la historia comienza a revelar el giro paranormal que adoptará, y como espectadores modernos a los que ya es difícil sorprender, uno puede hacerse a la idea de que nada es real, pero no porque resulte evidente en el modo en que está presentado. Y recuerdo especialmente que en los casos de "Alien abduction" y "The last broadcast" ese era uno de los puntos que debilitaba demasiado la historia, que repitiéndonos constantemente que todas esas cintas eran muy reales (e independientemente de que cuando nos centrábamos sólo en las cintas sí que podrían lucir como algo espontáneo) el marco de ellas era demasiado fantástico y te arruinaba la ilusión de autenticidad.

Si bien me parece que "Ghostwatch" tiene muchas menos pretensiones que las películas citadas resulta mucho más efectiva. Con su formato de programa de investigación entre la seriedad y el alarmismo, y el seguimiento irregular de una historia de la que nunca vemos del todo bien lo que sucede (que todos sabemos que es precisamente el eje esencial de los relatos supernaturales: que nunca son captados de manera clara), la hacen perfectamente disfrutable y nos atrapa dentro de la historia del mismo modo que lo hacían estas historias cuando éramos pequeños y podíamos creernos que sucedían en alguna parte del mundo.
Si bien el giro final es algo discutible, queda claro que en este tipo de películas los finales jamás pueden apuntar a ser del todo conclusivos por la misma premisa de la que parten, y creo que consigue cerrar dejándonos con todas las incógnitas que un supuesto caso así, televisado, nos hubiera dejado.

Como dato extra, se supone que es el primer programa de televisión inglesa que se reportó produjo casos de estrés post-traumático en algunos televidentes jóvenes que lo vieron en su primera (y única) emisión. A pesar de que funcionó exactamente como esperaban fue muy criticado y quizás por eso es que no ha recibido el reconocimiento justo.
No me van a decir que no suena como para haber inspirado producciones como "Actividad paranormal", ¿no?




¿Película favorita sobre fantasmas?

27.3.11


27/03/11
Era mi hermano quien quería ver esta película y quien la consiguió, pero al final terminé viéndola yo sola. Cosas de la vida. En realidad me tocó en uno de esos días de 'es hora de un poco de cine mexicano' y sin mayores referencias sobre la trama o ningún otro detalle.



"Como escribió José Emilio Pacheco, mano: Ya somos todo lo que detestábamos hace veinte años"
Lauro era un joven periodista cuando el Halconazo en el 71: el enfrentamiento (por llamarlo de un modo amable) entre los manifestantes estudiantiles de San Cosme y el grupo policíaco conocido como 'los halcones'. Y aunque su participación en aquel suceso debió mantenerse al margen le tocó verse envuelto y quedar inconsciente en alguno de tantos golpes. Terminó en coma en un hospital y su familia se hizo cargo de él durante los siguientes años. Él es precisamente 'el bulto', poco menos que un ser humano perpetuamente dormido al que una familia que no lo conoció tiene que cuidar por obligación. Su pareja en aquel entonces ahora se encuentra con otro hombre, después de tantos años de esperarlo en vano. Sus hijos eran demasiado pequeños cuando todo sucedió y ahora que son adolescentes apenas recuerdan nada de él. Pero un día, inexplicablemente, veinte años después, Lauro despierta. En un mundo por completo distinto, con un cuerpo y una familia que él tampoco reconoce, y en un México muy alejado de las esperanzas y los movimientos en los que él participó en sus años adolescentes. Ahora tiene que recuperarse tanto física como mentalmente y comenzar a hacerse a la idea de que esta es la vida que ahora tiene y tiene que aceptarla porque no hay de otra.

La estrategia de 'personaje que por una razón termina viviendo en otra época' siempre ha resultado muy interesante en el juego de contraste entre situaciones e ideologías, y precisamente Gabriel Retes se vale de un modo excelente de ello para hacer balance entre los cambios radicales que sucedieron en México entre los 70 y los 90. Creo que incluso aunque no nos hayan tocado directamente esas épocas, es imposible no adentrarse un poco en la piel de Lauro e intentar ver el terrible shock que debe suponer saltar entre esos dos momentos históricos. Además de la parte humana de un hombre que se 'durmió' siendo un adolescente y despierta ahora como un hombre mayor cuyo cuerpo además se encuentra atrofiado.

Dado que no estoy demasiado familiarizada con el trabajo de Retes (voy a olvidar para siempre "Bienvenido-Welcome") tampoco puedo hacer una referencia más amplia del modo en que suele conducir sus tramas. Si por una parte me parece de lo más interesante el modo en que enfrenta a una persona consigo mismo (en su versión joven, con sus viejos ideales) y con el México actual, también me parece que en algunos otros aspectos se queda en una visión superficial y algo ingenua de la trama. Uno esperaría que la reconstrucción de ideales y pensamientos del personaje deberían estar en equilibrio con su reconstrucción tanto física como emocional: su integración a la familia, la aceptación de que su mujer no lo es más y su propia búsqueda de amor. Sin embargo en esta parte los personajes se manejan demasiado sobre lo tópico a un punto que llega a resultar algo molesto. Podemos entender al principio que a Lauro le resulte difícil adaptarse y prefiera defenderse agresivamente en su papel de víctima, pero después de una hora de película (y mucho tiempo más dentro de la ficción, claro) nos parece que sencillamente es un gritón que se queja por todo y punto. Que seguro lo hacía también en los 70 y no va a cambiar. Sus hijos son 'rebeldes y muy de mente abierta' en el sentido más estereotípico y se enfrentan constantemente sin razón con el pobre padre inútil hasta lo indecible. Y el resto de las situaciones siguen un poco la línea, como si nos quisieran decir una y otra vez 'la situación es difícil, nadie se adapta' pero sin querer evolucionar o hacer reflexionar a los personajes. Lo que hace que la solución final parezca un poco sacada de la manga en ese aspecto.

Con todo, diría que no deja de ser interesante, sobre todo porque es una verdadera reflexión sobre momentos históricos que va más allá de sencillamente representarlos en pantalla (que es la estrategia usual del cine mexicano).
Me parece que por aquel entonces, poco antes de ver la película, había estado leyendo "Héroes convocados" de Taibo II que al igual, aunque con otra estrategia, se trata de recrear los movimientos de los 60-70 varios años después. Me parece un complemento adecuado y muy entretenido para la película.




¿Película favorita sobre personas en coma (o similares) que despiertan años después?

11.3.11


11/03/11
La verdad es que el título con el que conseguí esta película, con el que fue distribuida en inglés, "Man bites dog", era mucho más atractivo que el original y del cual fue traducido al español: "Ocurrió cerca de su casa". Que, sí, es mucho más lógico y directo, pero le resta cierto encanto.
Había leído algunas cosas de ella y tenía la vaga idea de que resultaría similar a "Behind the mask: The rise of Leslie Vernon" (no me pregunten por qué) así que la conseguí. Que un joven Benoît Poelvoorde fuese director y protagonista sólo era un encantador detalle extra.



"We're warm. Doomsday is near"
La película es un falso documental donde lo que parece ser un grupo de aficionados se deciden a grabar los andares de un asesino en serie. Entramos de lleno en la situación y no sabemos ni cómo lo localizaron ni todos los preámbulos, cuando nosotros comenzamos a ver ya tenemos a Ben explicándonos cuánto peso debe ponérsele a cada cuerpo dependiendo de las dimensiones y la edad de la víctima para evitar que al arrojarlos al río terminen por flotar rápidamente. Tips como estos y otros más irá soltando el personaje a lo largo de la filmación en que nos adentraremos en todas las perspectivas de su vida. No sólo se le seguirá en sus distintos tipos de crímenes (no sigue un patrón particular de modo que igual lo podremos ver persiguiendo a un cartero que entrando al hogar de una anciana), sino que también conoceremos a su familia, a su amiga/amor de toda la vida, tanto como tendremos una serie de monólogos sobre cualquier tipo de tópicos (desde su trabajo hasta el amor) mientras comen o toman una cerveza con el criminal. Las motivaciones del equipo tampoco quedan demasiado claras, ya que si bien parecen guiados muchas veces por aquella premisa tan clásica de 'grabar hasta las últimas consecuencias', por momentos también los vemos asustados por el carácter voluble de Ben y, luego, también los encontraremos participando de sus crímenes como si fuese una nueva diversión que acaban de descubrir.
En esta línea de aparente verosimilitud la película cambia constantemente de ritmo, hay escenas ligeras pero solemnes (como cuando escuchamos los consejos sobre cómo matar efectivamente a alguien), escenas con tintes vulgares e incómodos (como las explosiones de ira del protagonista o sus secuencias de ebriedad), pasando por momentos lúdicos (en que hasta nos creemos que ser asesino es muy divertido) y luego seguido por otras escenas bastante fuertes (que muchas veces rompen con el ritmo del que veníamos, no sé si de manera deliberadamente pero sí bastante abrupta) en algunos de sus asesinatos.

Creo que lo que mejor consigue la película es resultar como un ejercicio interesante, no seguir un modelo de ficción del todo claro de modo que sí que podemos sentir que estamos adentrándonos en la vida de un personaje real. Detalles como ser el primer largometraje del actor, que use su propio nombre y que su familia sea representada por su propia madre y abuelos, sirven para darle ese toque de 'ésta es una historia real' que parece ser básicamente lo que busca. Por otro lado si bien eso sirve para resultar anecdótico y curioso, puede que no ayude demasiado a darle fuerza como película en sí, ya que por momentos corre el riesgo de perder la atención del público o irse demasiado por sólo una de sus perspectivas. Por no hablar de que el final resulta tan abrupto y desconcertante que si bien se puede hablar de que es otro punto más a esa 'intención de realidad', en general nos deja la sensación de que sólo necesitaban una excusa para que alguien soltara la cámara y todo terminara.

Supongo que aquí también hay que hablar de lo que espera el espectador. A mí suelen encantarme los falsos documentales pero creo que en el fondo sigo aferrándome a ese punto de 'falsos' como algo que también tiene que estructurarse bien en la ficción. Y si me encuentro con una película que sí que parece tan solo una serie de recortes sobre la vida de un personaje, por interesante que éste pueda resultar, me quedo con la sensación de que le faltó algo.
Pero esa aparentemente soy yo porque en imdb le dan un altísimo 7.6 que me confunde un poco más. A saber. Quizá lo que más destacaría sería el haber puesto a Poelvoorde dentro del paisaje cinematográfico francés (sí, bueno, la película es belga, pero ustedes entienden lo que quiero decir). Oh.



¿Película favorita de Benoît Poelvoorde?

20.1.11


20/01/11
Estoy casi segura de que hace un millón de años, en alguna de las preguntas sobre película favorita de Helena Bonham Carter, /jardinesdebabi la mencionó. Y el 'casi' va porque podría ser que haya dicho "Una habitación con vistas" y yo, con la misma actriz y el mismo director, las confundí y conseguí ésta. Y, bueno, como estaba en época de cuentas pendientes.



"We're not odd, we're just over-expressive"
A las películas de época hay que aprender a quererlas, y a las películas de época basadas en novelas de Forster (oh, y aquí entra también "Una habitación con vistas").

Las hermanas Schlegel son un poco raras, y querríamos decir que sólo para la época pero, no, probablemente también serían un poco raras incluso ahora. Son independientes, solteras, sin preocupaciones, interesadas en el arte y en las cosas trascendentales. O algo así. La contraparte inicial es Leonard Bast, un joven de clase baja, introvertido y temeroso, que llega a conocer a las hermanas por una equivocación en que Helen se queda con su paraguas después de una plática. También está interesado en el arte, especialmente la literatura, pero tiene que ser realista y concentrarse en su trabajo y en mantener a su pareja. Las diferencias son subjetivas, porque por otro lado tenemos también a la familia Wilcox, de la que conocen inicialmente a Ruth, y que son en apariencia similares a ellas: una familia económicamente posicionada, con un buen nombre y trasfondo cultural. Pero eso también es subjetivo porque detrás de Ruth se esconden otros miembros mucho menos amigables de la familia. Ruth adora la finca de la familia, Howards End, y al morir decide dejársela a Margaret, la mayor de las hermanas Schlegel. Aunque la familia Wilcox hace todo lo posible por evitar que su posesión caiga en manos de esas extravagantes hermanas, no será la última vez (ni la más importante) que la historia de ambas familias se cruce.

Mi problema esencial con esta clase de historias es que nunca estoy del todo segura con qué visión debo quedarme. Que lo más probable es que al escribirlo lo hayan pensado así, "así eran las cosas y punto", pero siempre siento que hay un mensaje que tengo que descifrar. Los valores tradicionales de la época, vistos desde la perspectivas de ambas familias, en realidad no son tan distintos, con la única excepción de que ciertamente las Schlegel (bueno, también hay un primo por ahí, quizá debería masculinizar el plural) son mucho más laxas en sus juicios y más amables al tratar al resto de los mortales que no se mantienen del dinero de generaciones pasadas. Sin embargo el instinto conservador que maneja a los Wilcox para querer sobre-proteger sus bienes también lo podemos encontrar en las hermanas protagónicas cuando después de mucho bla bla intelectual terminan por ceder a los típicos valores que se esperarían de una mujer en la Inglaterra de aquellos años. Sí, Helen es una rebelde, pero a un punto a veces absurdo. O soy yo que no entiendo ya ese concepto de exacerbado romanticismo de querer salvar al otro en su otredad, como si fuese lo más noble (y lo único posible).

Por otro lado para un rato de melodrama no está nada mal. Con un excelente reparto, buenas actuaciones y giros pasionales a cada momento, es como ver una buena telenovela de época. Enfatizo el buena, por favor. Que hay momentos que a mí particularmente me sacaron un poco de quicio (y ahí vuelvo a Helen), pero creo que también era parte esencial de la trama. Además que, debo decir, Howards End es muy bonito, yo también me pelearía generacionalmente por él. Nunca están de más las propiedades enormes en la campiña inglesa, ¿no?

Probablemente la que más consigue destacar en la película es Emma Thompson que me parece maravillosa en su papel y que creo que se maneja de lo mejor al ponerse al tiro con Anthony Hopkins. Del que no hay que decir que ponerse como rico conservador inglés le sienta bastante bien. Junto con Helena Bonham Carter, Samuel West y la breve participación de Vanessa Redgrave componen la plantilla principal de la película, la cual viene acompañada por muchos nobles sin escrúpulos pero sin mucha relevancia. No podía faltar.

De todos modos, al menos para mí, este tipo de películas no dejan de ser para humores muy particulares. En general no disfruto demasiado de las películas de época (bueno, depende también la época) ni de los melodramas con tintes intelectuales. Oh.




¿Película favorita de James Ivory?

1.8.10



01/08/10
Suele ser tan rara la oportunidad de descubrir una película por completo, que los casos en que sucede y dicho descubrimiento llega a ser exitoso resultan de lo más sorpresivos. Esta película llegó a mí con el título de "El show de fenómenos del señor Arashi" o algo así, y de la portada lo único entendible era la imagen de una niña subiendo por unas escaleras y escapando de extrañas criaturas. Sin más datos, suficiente para abrirle el apetito a cualquiera. Especialmente si le gustan los fenómenos.



"You think the train would take you? Forget about Tokyo. You're going nowhere"

Luego viene la anécdota detrás de la producción de la película. Primero viene el manga, que es mejor conocido como "Midori", creado por Suehiro Maruo, en quien he descubierto uno de los mangakas más siniestros y perturbados que uno pueda imaginar, si eso es aún posible entre los japoneses. Lo que sí, independientemente de que sus tramas puedan ser de lo más grotescas y obscenas, tiene una calidad artística innegable, especialmente en lo que refiere a conservar una suerte de influencia visual de la pintura clásica japonesa y llevarla a sus últimas consecuencias.

En el manga nos encontramos con Midori, una pequeña niña que apenas si consigue sobrevivir vendiendo rosas en la calle mientras su mamá permanece gravemente enferma en casa. Todo parece pintarle mal en la vida hasta que un amable señor se ofrece un día a comprarle todas sus flores (de las que rara vez vende alguna) y ofrecerle ayuda cuando la necesite. Que será bastante pronto ya que al regresar a la casa descubre el cadáver de su madre ya siendo devorada por las ratas. Midori va ingenuamente a pedir ayuda al amable señor para descubrir que lleva un siniestro circo de fenómenos en el cual tendrá que vivir ahora la pobre niña sufriendo las peores humillaciones y torturas.

Y, básicamente eso, con sus diversas aventuras y episodios.

Lo verdaderamente sorprendente fue el modo en que fue llevado a la pantalla. La pantalla chica, al menos. Por la trama cualquiera podría fácilmente deducir que nadie financiaría un proyecto como éste, pero eso no fue suficiente para hacer desistir a Hiroshi Harada quien, supongo, estaba realmente obsesionado con el manga. Siendo una especie de asistente de animación, decidió que si nadie lo ayudaba lo haría él mismo y muchas gracias. Trabajo que le llevó cinco años de su vida y seguramente mucho dinero, siendo que animó enteramente toda la película por sí mismo. Lo cuál explica ciertos fallos (o bajos recursos, pues) en la animación, pero no deja de ser terriblemente admirable.

La película es exactamente lo mismo que el manga, de hecho sólo varía en una escena (de manera algo innecesaria, además). Y en gran parte de la película se apoya directamente en las ilustraciones de Maruo, intercalando algunas secuencias animadas (de hecho es poco lo que se anima, se pasa de un movimiento básico a otro mientras sea posible llevar la trama) con ilustraciones exactas del manga. Lo cual le da un estilo un poco extraño, que va de la caricatura sin mucho detalle a las increíbles imágenes del dibujante original.

Lo cierto es que la trama parece estar, básicamente, para escandalizar. Y lo consigue perfectamente. Es bastante enferma y grotesca y asquerosa en algunos puntos, y uno podría pensar que nada de eso lleva a un punto real pero, ey, ese es el punto real. De modo que uno lo puede apreciar, si le gustan esa clase de cosas, o encontrarlo bastante desagradable.

De hecho rescato de la película principalmente el salto al manga, ya que si hubiese sido al revés probablemente la habría encontrado bastante pobre de entrada. Así que a los que pueda interesarles la recomendación, quizá prefieran irse directamente al manga.




¿Película favorita basada en un manga?








21.6.10



21/06/10
A mí siempre me ha gustado ver casualidades en todo y ahora resulta que para mi cumpleaños me toca actualizar con "Porco rosso", la única película de Miyazaki que me viene a la mente cuyo protagonista no es femenino. Si no, claro, un cerdo italiano.



"A pig that doesn't fly is just a pig"

Entre la filmografía de Miyazaki diría que "Porco rosso" es una pieza bastante única. Yo siempre he pensado que la mayor parte de sus películas pueden dividirse entre las que son pequeñas fábulas (como "Mi vecino Totoro" y "Ponyo en el acantilado") y las que son mucho más complejas (como "Princesa Mononoke" y "El viaje de Chihiro". Ahora bien, "Porco rosso" no entra exactamente en ninguna de esas categorías.
Por una parte su trama es relativamente simple, pero otro lado todo el contexto de la película es considerablemente elaborado y está de lo más cuidado hasta el más mínimo detalle. Y supongo que el hecho de que nos aleje del tradicional Japón fantástico de sus otras producciones para llevarnos a la Italia fascista, tiene mucho que ver.

Porco Rosso, está claro, en realidad no se llama así, sino Marco Paggot, él es un piloto rebelde de los que parecen abundar por las costas italianas. Mientras otros piratas aéreos se dedican a saquear y molestar a embarcaciones u otros aviones, la misión de Marco parece ser impartir una justicia bastante subjetiva. Lo cierto es que es el mejor en lo que hace, y aunque muchos se metan con él por ser un cerdo (literalmente), no hay quien maneje aviones como lo hace él.
Pero Marco no es lo que aparenta, está claro, y los fragmentos que podemos entrever de su historia no son lo suficientemente claros como para conocerla toda. Sabemos que es un amigo muy cercano a Gina, la cantante de un bar donde los pilotos suelen reunirse, y que fue compañero aéreo del fallecido esposo de la misma. También sabemos que no siempre fue un cerdo, pero ese detalle tan extraño, en medio de una historia que en todo lo demás trata de ser bastante realista, es un toque casi mágico que resulta de lo más atractivo aunque jamás termine por definirse como una metáfora.
La historia es compleja y no, por una parte todo el contexto histórico de Italia nos hace suponer gran parte de lo que acontece detrás de la acción, y especialmente el papel que Marco ocupa como un rebelde bastante en contra de casi todo. Por otro lado la situación se centra bastante en una serie de hechos reducidos: al escapar de un ataque sorpresa Marco se refugia en una pequeña población donde vive un amigo suyo quien le repara el avión, aunque la encargada de hacerlo casi en su totalidad es su nieta (¿o sobrina? no recuerdo bien), Fio. Fio es lo más cercano al protagónico femenino de otras películas de Miyazaki: es una mujer joven, casi una niña, con una gran fuerza interior y con una cualidad bastante definida. En este caso es una diseñadora e ingeniera bastante capaz, por no mencionar un excelente piloto, aunque Marco tenga sus dudas al respecto. Fio será su acompañante a la fuerza en sus siguientes aventuras donde tendrá que enfrentarse con Curtis, un piloto americano que ha sido invitado por todos los pilotos derrotados para ver si puede competir contra Marco. Y quien también, de paso, intentará conquistar a Gina, ya que anda por allá.

De tal modo que uno puede quedarse con la visión que se quiera: con la historia simple sobre un par de pilotos compitiendo por su honor, con la fantasiosa revisión histórica de una época específica que interesaba (por alguna extraña razón) a Miyazaki, como una historia de aventuras, balazos y aviones al por mayor; o incluso con la historia a medias, la que sólo adivinamos, la que esconde Marco detrás de su apariencia de cerdo.

Entrañable, como prácticamente todo lo que hace Miyazaki. Quizá resulte un poco más difícil engancharse a ella al inicio (porque tiene algunos datos que resultan un poco mareadores de entrada) pero sin duda lo conseguirá al poco tiempo. Además que si Japón resulta un lugar idílico cuando es dibujado por este gran animador japonés, no lo serán menos las costas italianas.




Y ahora que mi hermana se hizo con la supuesta colección completa de estudios Ghibli, a ver si repaso todo lo que me falta por ver.

¿Personaje favorito de Miyazaki?














6.3.10



06/03/10
Yo siempre tuve una extraña confusión entre esta película y la de "El sueño de Valentín" (o algo así). Ni siquiera estoy muy segura por qué, de una me habló Bake y de la otra Alejandra pero yo siempre juré que eran la misma. Hasta que me di cuenta que, pues no, y que me hacía falta ver ésta que además tenía buenas reseñas. Y un niño que piensa que su papá es un tomate, por si fuera poco.



"Because I dream, I am not"

También el hecho de que pensara que eran la misma y me imaginara a Léolo como una suerte de Valentín, hizo algo extraño, de entrada, que se tratara de una familia de condición baja de Canadá, con una suerte de características de lo más viscerales, y con una noción mucho menos tierna de la vida que el buen Valentín. Oh. Así que teníamos que comenzar desde cero.

Todo en esta película es engañoso y no debemos tomarlo de manera literal, lo que hace maravillas con la fuerte noción narrativa de reconstrucción de la infancia que todos solemos tener. ¿Es Léolo el niño que miramos escena tras escenas o es sólo el recuerdo de ser niño, cifrado a partir de la visión adulta? Así, por momentos el desarrollo del personaje podría parecer incongruente, además de que el elemento de fantasía hace difícil tomar las cosas tal como las vemos, pero lo cierto es que el punto más interesante es que Léolo es una reconstrucción de sí mismo y de la que fue su vida durante esos primeros años. Particularmente marcada por su más que extraña familia.

Tampoco tenemos muy clara cuál es la intención de la narración, de qué se nos está hablando realmente. Hacemos un recorrido a través de episodios concretos, algunos que pueden sonar repetitivos, otros que pueden parecer intrascendenter, pero por algo regresan después de tanto tiempo y nada es literal. Por momentos parece que la idea central va muy relacionada con la imagen en que toda la familia se encuentra en una especie de terapia grupal cuando ya casi todos ellos han sido admitidos en un centro psiquiátrico. Léolo no, pero ¿es ello una advertencia de que todo ese límite entre lo real y lo fantástico, entre su vida vulgar y su poesía, son solo un camino inexorable al mismo final familiar? Sin duda sería una hipótesis interesante, porque de otro modo nos quedamos (que tampoco es que sea tan malo) con un retrato fragmentado de una historia familiar tal y como puede ser contada. Sin hilo argumental claro, sin una moraleja final. Sólo alguien que recupera su vida al contarla.

Por alguna razón no puedo dejar de pensar en un recorrido narrativo similar que es el que realiza Jodorowski en su novela "Donde mejor canta un pájaro". Y que tiene esa bella frase que donde mejor canta un pájaro es en su árbol genealógico.

Con todo, hay algo que me faltó al momento de ver la película. O no exactamente que faltara, sino que había una sensación de que por momentos las imágenes eran tan deliberadamente chocantes que no conseguían transmitir un mensaje completo. Como si por momentos la narración quisiera convencernos forzosamente de algo que no nos estaba dando realmente. Y así, por una serie de secuencias que no encontré el modo de armar con el resto de la película, diría que me dejó finalmente con una sensación de que fue algo entretenido pero nada más. Que toda esa reconstrucción de la infancia a través de los episodios menos afortunados no funcionó por completo en el mensaje final.

No lo sé, incluso diría que es de esas películas que al recordarlas las disfrutas un poquito menos que cuando las mirabas.
No tiene nada que ver pero me quedo con Valentín, oh, a riesgo de que si volviera a verla ahora la encontraría demasiado cursi quizá.



¿Película favorita sobre la infancia (y no quiere decir necesariamente películas infantiles)?

6.11.08


16/01/08
Será porque siempre me he sentido inclinada hacia la poesía, pero probablemente esta sea una de las películas que más veces he visto. Recuerdo haberla visto con numerosas personas, haber transcrito diálogos, e incluso volver a verla, ya sea completa o ciertas partes, cuando necesitaba regresar sobre alguno de sus tantos puntos.



"Yo no sabía que no tenerte podía ser dulce como nombrarte para que vengas, aunque no vengas, y no haya sino tu ausencia, tan dura como el golpe que me di en la cara pensando en vos"

No puedo ser objetiva ante la poesía, ya no digamos la poesía de Girondo, de Benedetti, de Gelman. Yéndonos más lejos: al propio Benedetti recitando sus poemas en alemán, aunque me encuentre incapacitada para entenderlo.
Me gustaba esa historia, de Oliverio, perdido en sí mismo y en Buenos Aires, buscando a alguien más, a la que vuela, entre imágenes azules, Uruguay, cabarets. Y todas sus demás mujeres.
Dijo, en ese momento, que la única cosa que no perdonaba (y en esa sí, era irreductible) era que no supieran volar: "Si no saben volar, pierden el tiempo conmigo".

Me viene a la mente la imagen de Dario Grandinetti, caminando por una calle sola, con su gabardina negra, a punto de encontrarse con el Gran Amor (o con la gran casualidad, como lo llamaría Subiela en otra de sus películas, "Pequeños milagros"). O con la muerte, claro.

Me gustaría decir tanto respecto a esta película, pero todo sería demasiado vago e inexacto, no puedo transmitir la sensación que me deja cuando la veo o incluso ahora que nada más pienso en ella. Simplemente recalco que es, sin duda, una de mis películas favoritas.

Y que ahora hace viento, frío, estoy sola en casa y me pregunto qué película veré. Oh.


Saludos a todos los que se pasean por acá.