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23.5.14

Y ese impronunciable título podemos traducirlo como "Yobi, the five tailed fox", porque hace rato que no hablamos de animación por acá y qué mejor que hacerlo de una región de donde no conocemos mucho de este género: Corea del Sur.



"¿Crees que yo también tenga un alma?"
Japón nos malacostumbra. Y es que el estilo animesco y hasta la premisa más inmediata puede llevarnos a pensar en que este tipo de producciones ya las hemos visto y ya sabemos que esperar. Pero aunque Corea del Sur tenga algunos puntos en común, en el aspecto cultural, con ese gigante de la animación, no estamos precisamente ante un Ghibli y seguramente no deberíamos siquiera esperarlo.

Las leyendas sobre zorros con varias colas y/o poderes sobrenaturales son propias de varios países asiáticos (e incluso no asiáticos, al parecer a todas las culturas les encantan los zorros). La historia se inspira en los cuentos folklóricos coreanos del Kumiho, un zorro con nueve colas que puede transformarse, adoptando incluso la forma humana. Pero como si una criatura mitológica no fuera suficiente, a la trama se añaden extraterrestres peludos y cómicos, una escuela de niños problemáticos, una sombra autónoma y una especie de inframundo para almas-pájaro. Alguno de los elementos tiene que funcionar, ¿no?

Yobi, el zorro, es prácticamente una niña mágica que se divierte en el bosque con sus amigos extraterrestres, hasta que se adentra en el mundo de los humanos y queda fascinado por el mismo. Lo cual, obviamente, desencadenará futuros problemas. Sin embargo es posible que el punto clave de la película es que Yobi, pese a tratarse de una criatura legendaria, se ve y se comporta como una niña, convirtiendo todo el asunto de leyenda en una especie de aventura infantil con tintes fantásticos y poco más. No es necesario avanzar demasiado en la película (sobre todo con esa evidente nave extraterrestre al inicio) para darse cuenta de que el público objetivo es bastante infantil y que no va a tratarse de uno de esos casos de 'películas que puedes disfrutar a cualquier edad'. A lo que se suma el hecho de que si bien el diseño de personajes es decente (y todavía más el de escenarios), la animación se ve considerablemente rudimentaria para la calidad que uno podría esperar, haciendo que todo el visionado se quede bastante en lo anecdótico.

Aunque he leído comentarios en exceso positivos, algunos que hasta se atreven a nombrar a Miyazaki en vano, la película tiene más tono de un ensayo infantil y fantástico que de una producción bien lograda, ya no digamos una gran aventura mitológica. Y es una pena, porque siempre he creído que los zorros de muchas colas se prestan para maravillosas películas que no me ha tocado ver.




¿Conocen otras películas surcoreanas de animación?