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1.2.13


01/02/13
Hace poco hablábamos de las princesas de Disney y hoy nos toca comentar sobre la primera princesa de Pixar. Y quien lleva un poquito de ventaja en esta categoría al haberse alzado con el Golden Globe correspondiente.



"But are you willing to pay the price your freedom will cost?"
Recuerdo que la publicidad previa a la película nos prometía una aventura épica como jamás habíamos visto. Eran muchos 'la primera película de Pixar que...' como para ignorarlos, sumado a que las imágenes eran bastante espectaculares. Y luego, bam, estreno y toda la emoción comienza a desinflarse. Mi hermana particularmente hablaba tan mal de ella que hasta llegué a pensar que algo bueno tenía que tener, siquiera el más que envidiable cabello pelirrojo de la protagonista. 

Mérida no es la típica princesa celta que todos imaginamos (si es que todos imaginamos una típica princesa celta). Ella está más preocupada en aprender a cabalgar y usar armas y hablar tan escocesamente como sea posible. Las cosas 'de princesa' no le interesan, pero ahí tiene a su madre detrás de ella recordándole que, antes que nada, debe ser una dama. La cosa llega a su punto culmen cuando sus padres se proponen a ofrecer su mano a alguno de los hijos de los reinos aliados, lo que llevará a Mérida a pedir un deseo sin tomar en cuenta esa antiquísima recomendación de 'ten cuidado con lo que deseas'.

Por más pelirroja, celta, escocesa y militante que sea, Mérida no puede utilizar su realeza atípica como una característica demasiado especial, siendo que un altísimo número de princesas de Disney se caracterizan precisamente por no ser nada típicas. Ariel estaba obsesionada con una raza distinta a la suya, Bella era demasiado inteligente para ser mujer, Jasmine quería casarse por amor (con un ladrón, encima), Pocahontas iba a permitir que asesinaran brutalmente a su pueblo, Mulan tenía tendencias trasvestis, y por el estilo. De hecho, salvando las distancias culturales, la situación de Mérida me recuerda especialmente a Mulan: ambas están lejos de encajar en el estereotipo de mujer de su época. Y eso no tiene que ver con obligaciones ni razas sino con una identidad de género. Pero mientras Mulan comienza un poco confundida, Mérida sabe exactamente lo que quiere y es que 'she's not ladylike'. 
Éste, me parece, es el punto más importante e interesante de la película, y que sin duda hubiese servido para desarrollar una trama que a modo de cuento épico hablase también de lo subjetivo de los roles de género en nuestros días. Hasta ahí todo muy bien, sumado a un diseño de personajes precioso, una ambientación más que efectiva y una elección de voces cuyos acentos eran uno de los principales deleites de la película.

Y luego, bam, se desinfla. La lucha por la mano de Mérida y la posición de la misma ante ella, podría haber sido ya el elemento central de la trama, reproduciendo ciertos relatos medievales pero desde un punto de vista atípicamente femenino. Pero nada, si nos atenemos al que era el título original de la película "The bear and the bow", lo que querían era osos. Osos. Como si no hubiesen tenido suficientes con la más que fallecida "Tierra de osos". ¿No se dan cuenta que a menos que sean pandas no son animales esencialmente atractivos? Parece que no. Y entonces optan por un *giro inesperado* donde lo que prevalece del discurso es más el 'quisiera que mi madre/hija fuera diferente' y no el 'tú eres dueño de tu propio destino', que era algo que Mulan sí que sabía muy bien. 

Desgraciadamente la historia opta por una subtrama que no beneficia a nadie: ni a la película, ni a sus personajes, ni al mundo celta, ni a los osos. Y termina por dejar una sensación de que la historia es bastante mínima (del tipo de películas menores que solía sacar Disney antes) en comparación con el gran esfuerzo técnico y visual que se hizo. Porque visualmente es una maravilla, incluso el esbozo de los personajes protagónicos es interesantes pero nunca se ahonda mucho más. Incluso de Mérida y su madre no sabemos mucho más que las posiciones un poco estereotípicas en las que se asientan. Diría incluso que los hermanos menores trillizos de Mérida, sin tener una sola línea de diálogo, son prácticamente los mejores personajes de la cinta, y eso que ni siquiera creo se hayan aprovechado demasiado. 

Una pena, sin duda, sobre todo ver un proyecto de Pixar que prometiera tanto y que resultara tan menor. Me cuesta creer que apostaran por una historia que claramente no era muy fuerte. Y ni siquiera tiene la excusa de la mercadotecnica porque no he visto demasiadas niñas emocionadas por ser la Princesa Mérida, tanto como las he visto obsesinadas con Rapunzel, por ejemplo.

Y bueno, reitero que si alguien tiene todavía la intención de verla, que al menos por el deleite visual valdrá un poco la pena, por favor hágalo en idioma original. Realmente el acento escocés con el que hablan los personajes es una de las pocas plusvalías disfrutables de la película. 




Y ahora, ¿película de Pixar favorita?