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5.10.11


05/10/11
En esos días en que uno necesita algo un poco alegre, me dejé llevar por la imagen que tengo de las películas de Todd Haynes que he visto, el brillante poster de esta película y mi desmedido amor por Julianne Moore. Y todo pareció tener sentido en ese momento.



"We are one with the power that created us. We're safe and all is well in our world"

Y quizá me hubiera convenido mirar el género de la película, o pensar un poco en que no todas las películas de Haynes son musicales extravagantes. Pero fue Julianne Moore la que me cegó, estoy segura.
Carol White es una esposa a tiempo completo en California que se dedica a arreglar su casa, salir con sus amigas, ir a clases de aerobics y rechazar a su marido por las noches. Una vida ideal que, sin embargo, sabemos desde el principio que está a punto de romperse. No sólo por la facilidad que tiene Moore para parecer en la orilla de un precipicio de desesperación, sino porque todo en ese ambiente que debería ser ideal parece ocultar algo siniestro. Hay algo terriblemente mal que durante la mitad de la película sentimos pero no podemos precisar qué es, pero vemos que no sólo los escenarios se van volviendo desérticos y hostiles sino que Carol White comienza a romperse sin que tampoco sepamos precisar cómo.

En comentarios sobre la película al describen como "el horror del alma", y sin duda hay mucho en la ambientación que nos recuerda a las películas de terror aunque sin los elementos ominosos o maldiciones ancestrales que salgan al paso para justificarlo. El problema parece ser Carol White, algo en ella está mal pero tampoco es algo evidente, algo detalladamente clasificable u obvio.
Técnicamente lo que aborda la película es un padecimiento relativo a la hipersensibilidad a químicos cotidianos. Sin embargo no lo maneja como usualmente encontramos las películas sobre enfermedades inesperadas en que luego todo cobra una visión académica o emotiva o al menos esclarecedora. Es como si la propia historia no terminara de convencerse de su resolución y, aunque nos guía por ese camino, seguimos sospechando que algo no está bien. Nunca estamos del todo seguros si la película quiere hablarnos sobre la posibilidad de este padecimiento o si está denunciando alguna especie de falsedad respecto al mismo, del mismo modo en que nunca estamos del todo seguros de si Carol White realmente lo padece o es un camino fácil para explicar qué es lo que está mal con ella.

La verdad es que ni siquiera estoy segura de mi posición respecto a la 'enfermedad' en sí. Después de la película me puse a leer algunas cosas pero no termino de creérmelas al mismo tiempo que pienso que es culpa de Haynes, que en realidad no termino de creérmelas porque no termino de justificar a su protagónica dentro de esa categoría. Y eso tiene mérito, de algún modo, porque creo que en realidad lo que logra es mucho más complejo que el sencillo retrato de una condición en su extensión, y es que realmente todo lo cotidiano en la película parece presentarse como un posible enemigo, y la protagonista una víctima que está siendo agredida por frentes invisibles que ni ella ni nosotros podemos percibir.

Y todo esto suena muy interesante, no lo voy a negar, además de que la actuación de Julianne Moore saca adelante una trama tan sutil que podría haberse perdido en algún momento. Eso en combinación con una fotografía que convierte los espacios en sitios casi alegóricos, con una geografía que responde a actitudes concretas; consiguen que uno se sienta francamente atrapado junto con el personaje. Por lo mismo es una película un poco difícil de ver, ya que a veces algo de la desesperación llega hasta nosotros y tampoco podemos precisar si es por empatía con Carol White o porque hay algo inherentemente desesperante en la película. Si a eso le sumamos mi estado de ánimo en ese momento y que la película estaba más que lejos de ser algo alegre, la verdad es que me resultó lenta y problemática en algunos momentos.
Sin duda tiene que verse con un estado de ánimo preciso. De hecho no sé si querría verla de nuevo.
En otras cosas, Julianne Moore es preciosa aunque se esté volviendo químicamente loca, eso no tengo qué recordárselos.




¿Película favorita de Todd Haynes?

1.9.09



01/09/09
Bake y yo hablamos mucho sobre ver esta película durante el largo tiempo que se estuvo anunciando y el poco que estuvo en cartelera. También era difícil ubicarla porque fue terriblemente traducida como "Mi historia sin mí" (uy, imagínense a Coixet haciendo una película sobre Bob Dylan).
Y bueno, si no fuera porque tardé mi rato en conseguirla y no iba a dejar que Bake se fuera al otro lado del mundo sin verla, probablemente nuestro maratón hubiera transcurrido tranquilamente entre puras películas de pelea.



"God, I'm glad I'm not me"

Todd Haynes había ya logrado cautivarme gratamente con "Velvet Goldmine", de modo que aunque no soy precisamente fan de Bob Dylan (y más que no ser fan es que conozco muy poco de su vida) yo confiaba plenamente en él. Y me encontré con el collage de varios personajes que nos remiten de una manera u otra (algunos más claramente que otros) a la figura de este cantante.
Yo, no sé, escuché muchos comentarios sobre la película, un gran número de los cuales la inflaba de maneras insospechadas. Y quizá por eso es que me esperaba alguna otra cosa, o quizá una línea similar a la de la otra película mencionada. Pero "I'm not there." es una producción muy particular.
Leí una reseña en que alguien comentaba que la película le dejó la sensación global de estar viendo una película subtitulada pero sin los subtítulos. Creo que es exactamente el modo en el que me sentí yo. Hay una sensación constante de estar presenciando una especie de historia local que no alcanzamos a comprender del todo. Mientras que algunos fragmentos me parecen claramente entendibles (como el de Christian Bale, el de Heath Ledger, el de Cate Blanchett) otros me perdían por completo. La presencia del niño Marcus Carl Franklin más o menos podía aún pensar en qué hacía ahí, aunque no es que me convenciera demasiado. Pero ¿Rimbaud? Comenzaba a perderme. Y ¿Richard Gere? No sé, decisiones muy extrañas que creo que al final consiguieron que, para mí, no se completara el mensaje.

Además que la falta de hilación entre una historia y otra, la alteración deliberada de datos, la necesidad de referencia pero también de no ser asociado con nada. Digo, quizá eso sí sea Bob Dylan, pero al menos a mí, como espectador, no me parece que una película funcione si no logra establecerse al menos de cierta manera para todo público. Y que luego mis amigos que sí son fanáticos del cantante tengan que venir a explicarme qué punto sí y qué punto no para que yo pueda más o menos armar lo que sucede, no es que me agrade del todo.
Y creo que ese era el encanto de "Velvet Goldmine", que podías verlo como David Bowie o podía no hacerlo y disfrutar una película de un ídolo glam al estilo "Ciudadano Kane". Y luego si alguien te explicaba el chiste, lo disfrutabas más, pero no quitaba que ya lo habías disfrutado en su momento.

Y no se malinterprete porque tiene fragmentos bellísimos. Y ver a Cate Blanchett como Bob Dylan no tiene precio alguno. De hecho diría que fueron mis secuencias favoritas pero ¿soy a la única a la que le parecieron, por momentos, demasiado Fellini? El momento en que se encuentra suspendida casi caricaturescamente en el aire, me pareció una referencia demasiado evidente.
También la parte de Ledger, aunque quien brilla más en ese punto es la increíblemente bella Charlotte Gainsbourg (aunque Bake diga que ni es tan bella, a mí me encantó). Pero se arma toda esa idea de la terrible vida matrimonial con una estrella.

Fuera de eso, debo aceptar, que para mí son cabos sueltos. Adoro esas hermosas reseñas en que nos revelan las referencias escondidas de esta clase de películas pero me encuentro incapaz de realizar una cuando yo misma no conozco al personaje y tampoco me quedan demasiadas ganas por indagarlo.

Es una buena película, diría, si uno trata de verla un poco surrealistamente. Jo.














8.5.09



08/05/09
Por lo general, cuando veo películas con mi hermana la dejo elegir. Pero hace algunos días tenía unas ganas increíbles de rockanrol. Cinematográficamente hablando. Y recordé que tenía pendiente esta película desde hacía muchísimo tiempo, aunque tampoco estaba del todo segura de qué se trataba. Mi hermana no se dejó convencer fácilmente, pero le aseguré que sería una buena experiencia. Estaba dispuesta a mentir con tal de verla, porque igual y no sería una buena experiencia.
Pero al final, no me equivoqué.



"It's funny how beautiful people are when they're walking out the door"

Creo que debería hacer una lista de frases que me encanten de distintas películas y ésta sin duda tendría que ser una de ellas.
Efectivamente hay rock en la película, y muchísimo rock. De hecho todo puede considerarse una suerte de falsa biotopic de David Bowie. O algo por el estilo, donde el Bowie-like sería Johnathan Rhys Meyers. El rey del glam. Y qué estilo.
Oh, para esto el inicio puede resultar de lo más extravagante. Por momentos parece algo fortuito ya que involucra extraterrestres y a Oscar Wilde. Luego pensé, gracias a mi padre, que aquello de los ovnis podría ser por "The man who fell to Earth". Lo de Wilde todavía no logro descifrarlo.
En fin, vamos de lleno a la época del glam inglés. Con un cantante extravagante, un ingenuo joven, Christian Bale (qué horrible quijada que tiene), obsesionado con la música de su tiempo y con la necesidad de expresarse a través de ella y en contra de la represión. Otro artista, Ewan McGregor a lo Iggy Pop. No se puede pedir mucho más.
La estructura de la película es completamente al estilo de "Ciudadano Kane". Después de adentrarnos rápidamente en el contexto de los 70's y la aparente muerte del extravagante Brian Slade durante un concierto; damos un salto hacia la 'actualidad' donde Arthur Stuart, el joven que miraba obsesionado a los ídolos del momento, es un reportero al que se le encomienda investigar sobre la desaparición del controversial cantante. Con temor a adentrarse en su propio pasado, va visitando a los restos que el cantante dejó a su paso, personas que se fueron quedando de lado en el espiral en que se fue perdiendo.
Con numerosos flashbacks, la noción de que todo mundo reinterpreta sus historias, un misterio casi inexplicable y un soundtrack que es completamente una delicia. Nos vamos perdiendo nosotros también en aquella historia de fama y excesos, los que uno podría esperarse de cualquier estrella, pero a la que se suma también la particular personalidad de Slade.

Las actuaciones, no hay que decirlo, son impecables. Rhys Meyers tiene todo el carisma que una estrella de ese tamaño debe de tener. Por no mencionar que su atuendo glam es una fantasía por sí mismo. De McGregor no tengo objeción ya que siempre me ha parecido un excelente actor, aunque aquí su faceta rockera y viciosa puede recordar vagamente a su personaje de "Trainspotting". Nunca demasiado, claro.
Bale, bueno, no puedo ser objetiva porque en general me molesta verlo en pantalla. Su papel es correcto aunque tampoco va demasiado más allá, cumple con su función de ser el hilo conductor entre un relato y otro. Aunque por momentos la apropiación del mito para dirigirlo a su propia vida llega a ser un tanto molesto.
Toni Collette es excelente como la diva pareja de Slade. Probablemente su personaje es el que más se transforma a lo largo de la narración, mostrando como puede pasar de haber estado perdida en la fantasía del glam hasta aterrizar, contando su versión de los hechos, en un bar cualquiera. Imposible no asociarla con aquella Susan Alexander Kane que en una ambientación muy similar habla con el reportero.

Probablemente lo que menos interese en la película es resolver el misterio de la desaparición de Slade. Lo que verdaderamente parece importar es adentrarnos en él, verlo detrás de todo el maquillaje, las luces, de todo el escenario tan teatralmente colocado a su alrededor. Y de esa manera adentrarnos también en la época, en la música, todo parece ir dirigido a sumergirnos por completo en una sensación, en un concepto más allá de una simple trama o de una relación de personajes. Y lo consigue de un modo perfecto, con un cuidado en todos los detalles, en las escenas, en la exageración de la imagen y en el cuidado máximo de la música. Un soundtrack que tuve que conseguir enseguida porque es increíblemente bueno.
Incluso se supone que Brian Molko encarna algún personaje muy fugaz por ahí, creo que alguien cantando en un escenario (oh) en algún punto, aunque la verdad es que no pude reconocerlo mientras lo veía.

La pena es que me doy cuenta que en realidad, por mi falta de contexto histórico del periodo, no puedo asimilar por completo la gran cantidad de guiños y similitudes que se presentan. Pero con todo, eso demuestra la capacidad de conformar una película que convencerá a los más conocedoras y atrapará de igual modo a cualquier otro espectador.
Aunque no sé si calificarlo como un musical (porque ya se sabe que los detesto), es sencillamente una delicia. Por momentos incluso, ciertos debrayes teatrales me recordaron un poco a "All that jazz".

Diría que la recomiendo ampliamente pero con ese cast y con la cantidad de músicos que trabajan en su soundtrack, ¿tengo que convencer aún a alguien?