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12.8.13

Yo, ya lo sabrán, llego tarde a todas partes. Y aunque no pudiera cerrar al tiempo el Maratón de Cine Film Focus y este mini maratón de Roberto Gavaldón, no olviden pasarse por el primero para leer todas las notas de esta última edición. 
Y bueno, vamos con Ignacio López Tarso, Juan Rulfo y Carlos Fuentes, interesante combinación.



"Qué lindo es mi Dios cuando lo visten de charro"
Con este repaso de Gavaldón parece que también hicimos un fugaz repaso de distintos escenarios en el Cine de Oro mexicano. De la ciudad a las zonas rurales más pobres, y ahora nos vamos un poco con las charrerías y el modo en que juntan a una serie de personajes tan dispares y apasionados.

Dionisio es un hombre pobre, un pregonero, que asiste de pronto a las peleas de gallos y un día ve como uno es abatido por su contrincante. Casi al borde de la muerte, pide a su dueño si puede regalarle aquel maltratado gallo dorado y se dedica desde entonces a cuidarlo por encima de todas las cosas. Sus cuidados serán recompensados y pronto se verá envuelto en el mundo de las ferias y los palenques, las ferias y los hombres importantes que participan y se benefician con ellas. Dionisio es, finalmente, un hombre que quiere ganar, y quiere ganarlo todo.

La estructura de la película sigue las líneas generales de esas historias en que la figura asciende a puntos que jamás imaginó, se encuentra con una serie de obstáculos, pasiones, engaños, y se encuentra en riesgo de perder todo lo que ni siquiera imaginaba que podría haber ganado. Su particularidad se centra en el retrato de un muy particular estrato de la sociedad mexicana de aquellas épocas, aunque resulten en tópicos parecidos a los de otras películas: el pobre que comienza a ascender, la bella mujer atrapada en una vida que no quería, el hombre poderoso que no teme valerse de la fuerza para conseguir cualquier cosa. Todo bastante colorido, girando alrededor de las ferias de pueblo, las peleas de gallos y la música de mariachis. Un retrato que se beneficia sin duda, una vez más, de la maravillosa fotografía de Gabriel Figueroa, aunque luzca un poquito menos cuando no está usando el blanco y negro.

Resulta una película entretenida y correcta, como no podía esperarse menos, sin embargo deja la sensación constante de que quizá sea  mucho texto para lo que finalmente condensa la película. No solamente por la noción conocida de que el libro siempre será mejor de la película, sino porque ese modo que tenía de embellecer la miseria el Cine de Oro poco tiene que ver con la crudeza de las historias de Juan Rulfo. Y lo que sin duda debió ser la narración del ciclo de alegrías y desgracias de un hombre miserable, aquí se convierte en una pequeña y colorida épica de triunfos y pérdidas no en exceso lamentables.

Para este mini maratón opté, a diferencia de otros, por recurrir a las películas del director que ya tenía pendientes, en lugar de buscar lo mejor de su filmografía, así que sospecho que Gavaldón todavía podría esconder algunas sorpresas. Aunque ya no espero que ninguna sea tan deslumbrante como "Macario".




¿Tienen alguna película favorita de Roberto Gavaldón?

8.8.13

Día 13 del Maratón de Cine Film Focus y continuamos también con mi mini maratón de Roberto Gavaldón. En mi mente esta película se llama "El rebozo de la Soledad" que, aunque sólo cambia un artículo, suena mucho más poético que el título original.



"Tengo cuarenta años, estoy a la mitad de la vida, a esa altura del camino cuando el hombre se pregunta qué es lo que ha sido capaz de dar a sus semejantes o qué es lo que ha recibido de ellos"
 "El rebozo de Soledad" se encuentra dentro de ese grupo de películas del Cine de Oro Mexicano muy volcadas a la imagen rural, a una cierta reconstrucción de la provincia más pobre y desolada. Una faceta que, como ya hemos mencionado, significaría un punto culmen en la carrera de Gavaldón con "Macario", y también se conseguirían escenas icónicas de esas tierras retratadas por el célebre director de fotografía Gabriel Figueroa.

El Dr. Robles es el protagonista y una suerte de puente entre mundos. Se educó en la ciudad pero decidió regresar a su pueblo para tratar de ayudar a alguien con sus conocimientos de medicina. Llevar un poco de luz a ese sitio poblado por la miseria y las supersticiones. En el pueblo coincide con gente cercana a pesar de las apariencias (el sacerdote del lugar, aunque las creencias de ambos hombres puedan parecer opuestas) pero también se da de golpes contra la opresión y el poder ciego. Y es entonces que a su vida llega Soledad, la hermana de un hombre al que le salvó la vida y que ha decidido encomendarse al médico para pagarle sus atenciones. Pero Soledad está también en la mira del cacique del lugar, y los encuentros que se darán entre estos personajes reflejaran la dura situaciones de aquellos que parecen tener la vida en deuda desde su nacimiento. 

Melodrama bien narrado, con especial cuidado en el aspecto visual y técnico, resulta una película de ver porque como muchas en su género parece por momentos regodearse en la miseria y los enredos trágicos. Y no es que uno dude, en absoluto, que hayan existido y existan todavía tramas como aquellas, pero es que por momentos parece demasiado evidente que el gusto del espectador mexicano por estos desesperados enredos telenovelescos por momentos raya en el morbo. Y uno se queda un poco con la sensación de que ha sufrido un poco en vano (o por gusto).
El reparto de actores, sobre todo los masculinos, están más que bien colocados en su papel. Estela Inda, quien encarna a Soledad, no es que me parezca esencialmente mal pero me sucede con muchas actrices de este tipo de películas (por más que entienda que era la convención de la época, y que tampoco nos hemos alejado demasiado): no me la creo demasiado como mujer indígena (o de pueblo, si se gusta). 




No olviden: Día 13 del Maratón de Cine Film Focus.

¿Dramas rurales que les gusten?

5.8.13

Día 10 del Maratón de Cine Film Focus. Y tiempo de uno de mis mini maratones personales de directores pendientes. Gracias a "Macario" yo habría querido ver cualquier producción de Gavaldón, y entonces le llegó su momento.



"Lo sentí, no fue una separación sino un desgarramiento"
La premisa de "Doña Macabra" parecía acercar la historia a un punto parecido del que parte la misma "Macario": elementos entre una realidad inmediata y una ficción palpitante y un poco sobrenatural. Espacios de posibilidades con un trasfondo social mexicano. La Doña Macabra a la que alude el título es una mujer de clase acomodada a la que se le acusa de practicar brujería en su enorme casa, en compañía de su criada y algunos otros invitados. Difícil precisar lo que esconde esa enorme mansión, o la propia historia detrás de sus enigmáticos personajes.

O eso querríamos creer, en un principio. Quizá fue un poco ingenuo pasar por alto el hecho de que muchos directores en esos años se dedicaban de manera arbitraria a diversos géneros cinematográficos, sin un compromiso claro con todas las producciones en las que se involucraban. Además de que 12 años separaban ya a esta pieza de la fantástica obra que fue "Macario". Ya con colores, un tono más desenfadado y una estructura entre la comedia y el terror, "Doña Macabra" da inicio con una colorida escena que si bien todavía nos remite a la idea de 'brujería', no tardaría en dejar en claro sus verdaderas intenciones. Ya para cuando aparece una joven Carmen Salinas en pantalla la estrategia es clara: utilizar viejos recursos donde la premisa de 'terror' sirve para toda clase de gags cómicos donde una pareja de desafortunados se calzan en una situación más allá de sus posibilidades. Dichos desafortunados son Carmen Salinas y Héctor Suárez, menuda pareja que pretende entrar en casa de la señora Armida, Doña Macabra, aludiendo a lejanos lazos familiares, cuando en realidad están en busca del tesoro que se dice que la anciana tiene escondido en alguna parte de su propiedad. Sus intenciones no pasarán desapercibidas para Armida y Lucila quienes se esmerarán en hacerles pasar una estancia no muy agradable.

El terror queda reducido a los típicos elementos cómicos del esqueleto en el armario, o los pasajes secretos, y similares. La premisa es bastante simple y todo lo que gira alrededor de ella es una excusa para generar momentos de simplona comedia y poco más. En retrospectiva la película se salva de muchas terribles producciones que siguieron caminos parecidos gracias a una cuidada fotografía y una ambientación que ha sobrevivido a los años, aunque ello le valga la sensación de que, incluso con todos sus tópicos, era una historia que podría haberse aprovechado mucho mejor. En especial la figura de Doña Macabra, bien encarnada por Marga López.
No el mejor inicio para este pequeño maratón y que me haría temer un poco de las siguientes sorpresas del director. 



No olviden de pasarse por otros textos del Maratón de Cine Film Focus.

¿Otras películas de ancianas siniestras que les gusten?

12.3.12


12/03/12
Nos toca hoy hablar de Cine Mexicano con enormes mayúsculas, clásico de clásicos y una película que a día de hoy, más de cincuenta años después de su grabación, sigue conmoviendo y maravillando por su excelente realización.



"Pa' mí lo es todo: Toda la hambre de mi vida, todo lo que he dado, todo lo que no he recibido"
Uno de los elementos a destacar de la producción mexicana durante la época de oro del cine es que se arriesgaban a adaptar literatura extranjera reinterpretándola libremente en base a las circunstancias de la época. "Macario" está basada en una obra de B. Traven quien a su vez basó ésta en un cuento de los hermanos Grimm; consiguiendo con estas correspondencias una sensación de fábula fantástica pero oscura, escondida en medio del paisaje natural del México rural.

Macario y su familia viven en extrema pobreza, consiguiendo apenas un poco de comida con el trabajo que el padre realiza durante todo el día cargando leña por la ciudad. Conforme se acerca el Día de Muertos ve como las familias adineradas preparan grandes banquetes para sus difuntos mientras que ellos, aún en el reino de los vivos, no tienen siquiera oportunidad de probar bocado durante días. Encaprichado al ver este despliego de manjares se dispone a no volver a comer más hasta que no sea un guajolote para él solo. Su mujer, entendiendo sus sentimientos y a sabiendas de que es su trabajo el que los ha ayudado a sobrevivir todo este tiempo, se roba un guajolote y lo prepara sólo para él, incluso conminándolo a que vaya a comerlo solo al monte para que sus hijos no le pidan. Mientras busca un sitio apacible donde comerlo se encuentra con una serie de personajes: un ermitaño, un charro y un indio. Pero él puede ver detrás de esas apariencias quiénes son en realidad, a saber: Dios, el Diablo y la Muerte. Todos pidiéndole que comparta ese alimento con ellos, y dependiendo de la decisión que tome Macario es que se irán desencadenando los eventos a futuro que repercutirán significativamente sobre su vida.

La ambientación consigue ubicarnos en un punto extraño entre un realismo desolador y una sensación de fantasía donde todo tiene cabida. Entre la metáfora y la alegoría las figuras reconstruyen una historia en base a estos elementos fantásticos y van creando posibilidades que parecerían imposibles para el personaje de Macario tal como se nos presenta inicialmente, limitado en su pobreza y sus compromisos familiares. A partir de entonces el tono de la narración va cambiando pero esa aparente tonalidad también será engañosa al revelarse muchas veces como una constante ensoñación, de la que sabemos en cualquier momento podemos despertar y conocer nuevas realidades y nuevas posibilidades de la historia. 

Si bien nunca se sale de su estructura cercana a la fábula, esos esquemas narrativos tan aparentemente simples le funcionan de maravilla para probar los alcances de sus metáforas visuales para hablar de cuestiones sociales concretas. De entrada teníamos ya la visión del abismo social existente en México desde el inicio de los tiempos y también el modo en que se manifiesta en una festividad tan propia como son las Celebraciones de Muertos (cuya presencia es más fuerte que su sola aparición con altares decorados en los inicios, siendo la Muerte la gran temática que da unidad a toda la historia), posteriormente nos encontraremos también con las dinámicas sociales en un pueblo pequeño (que bien pueden hablar de los intereses a mayores escalas), de la posición de la Iglesia como controlador y aún más de los intereses de la Santa Inquisición en la época. También hay una reflexión constante de toda clase de sentimientos humanos como la piedad, la envidia, la avaricia, el interés y demás. 
A esto le sumamos una representación visual magistral. Toda la puesta en escena, de lo que va del diseño de personajes al diseño de escenarios a la fotografía es absolutamente maravilloso. Gran parte de ello se debe sin duda al probablemente mejor director de fotografía mexicano de todos los tiempos, Gabriel Figueroa, quien se probó constantemente en enormes producciones nacionales y extranjeras saliendo casi siempre airosos. Y debe ser éste, sin duda, uno de los trabajos donde mejor se nota su dirección en ese aspecto. 

Está considerada la 59ava mejor película mexicana de todos los tiempos, aunque la lista fue redactada en el 94 así que muchas producciones se han quedado fuera (aunque sin duda cada vez hay menos que podrían siquiera aspirar a entrar). Se supone que fue organizada por varios especialistas en la materia pero, como suele suceder, no estoy demasiado de acuerdo con muchas de las elecciones. Algunas sin duda tienen una importancia histórica pero hay otras que me parecen bastante debatibles, sobre todo muchas que se encuentran en posiciones por encima de "Macario". Uno de estos días me da un ataque y me pongo a ver las que me hagan falta de la dichosa lista sólo para darle argumentos a mis usuales prejuicios.




¿Película favorita que involucre un encuentro con la Muerte?