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4.5.14

Continuando lento y no sé si tan seguro, otra de las fantásticas películas que han tenido oportunidad de verse en algunos festivales recientes en la ciudad. Ya se había tardado, tras su estreno el año pasado en Cannes, pero por Sion Sono siempre vale la pena esperar.



"Movie god, if I can make one hell of a movie, then I won't mind dying"
Las tramas que giran alrededor del amor al cine, a la imagen en movimiento, las historias que dan vuelta sobre sí mismas y donde los personajes reflejan una perspectiva equiparable a la de su creador o su público, suelen casi siempre estar cargadas de una emotividad casi romántica. Una sensación de antaño y una serie de sentimientos un poco dramático donde ciertamente, aquellos que amamos las historias en movimiento, podemos sentirnos un poco identificados. 
¿Qué pasa entonces si lo que amamos también es el cine violento, hiper violento, plagado de surrealismo extravagante y desenfreno? Sion Sono es sin duda un maestro en ese arte, y su particular "Cinema Paradiso" no podía ser precisamente una entrañable historia de amor hacia las pantallas. "Why don't you play in hell?" trata sobre cineastas obsesionados, fracasados, yakuzas que juegan a hacer cine, mujeres cumpliendo condenas por asesinato cuya única ilusión es creer que su hija se está volviendo una actriz. El amor a las pantallas que explotan en sangre y a las niñas que cantan melodías de comercial en ese mar de sangre. Ese es el cine que Sion Sono nos ofrece y el cine que él y nosotros amamos. ¿Cómo no amarlo?

Tres chicos obsesionados con el cine y un joven pandillero actor que sueña con ser el próximo Bruce Lee ven cómo los años pasan y apenas si pueden aspirar a una suerte de trailer. Un líder yakuza sólo espera que su hija sea capaz de completar una película antes de que su esposa salga de la cárcel, así tenga que encargarse él mismo de rodarla. ¿Qué puede saber un yakuza de cine? Todos estos personajes se encuentran y la historia explota. Cine dentro del cine, yakuzas dentro de una trama de yakuzas, un juego de espejos entre los estereotipos que ha creado este desenfrenado y violento cine japonés y sus propios reflejos, jugando a disfrazarse. Si tienen que matarse entre todos los clanes yakuza, da lo mismo que lo hagan frente a una cámara, ¿no? El obsesivo deseo de grabar siempre más, de llevar hasta sus límites a los actores, al público y a la propia historia, está perfectamente reflejado en una trama que no escatima en violencia, en delirios cómicos, en grandes secuencias acción y en un desmesurado amor por la imagen cinematográfica. Sono nos presenta una trampa tan obvia pero tan apasionada que es imposible no caer en ella. Nosotros, también, queremos llegar hasta las últimas consecuencias de ese loco amor por el cine. ¿Por qué no vamos todos a jugar al infierno?

Con una filmografía tan poderosa y particular, uno puede siempre temer el momento en que un director se empiece a definir más por la idea de su propio estilo que por el impulso del mismo. Sion Sono parece todavía no haber caído en ese estado y nos ofrece una historia con su sello inconfundible pero llena de fuerza y vitalidad, sincera y refrescante, consiguiendo sin duda el objetivo primero de ser un canto de amor hacia el cine que lo definió (curiosamente siendo uno de los directores contemporáneos de este estilo que no había tratado hasta el momento una trama sobre yakuzas). Y si en algo más radica la fuerza de las producciones del director es sin duda en su capacidad de colocar a sus actores en el papel perfecto y dotarlo de toda la complejidad y energía que necesita. Inmejorables Hiroki Hasegawa, Jun Kunimura, Fumi Nikaidô (está empezando a volverse mi consentida de esa generación de actrices jóvenes), Tak Sakaguchi y Shin'ichi Tsutsumi. Imposible imaginar una mejor combinación. 
Y con todas las próximas producciones que se vienen anunciando de Sion Sono, no puede menos que augurarse un buen 2014 si es que no se tardan demasiado en llegar a nosotros, así sea su fragmentaria participación en "ABCs of Death 2".




¿Película favorita sobre amor al cine?

16.3.13


16/03/13
Siguiendo mi eterna lógica de que Sion Sono nunca falla, propuse ver "Be sure to share" en un maratón sabatino sin siquiera molestarme en leer la sinopsis. Después de todo, en su filmografía, está justo entre "Love exposure" y "Cold fish". No podía fallar, ¿no?



"Never have I imagined that my tough father would fall"
El padre de Shiro, Tetsuji, lleva ya una temporada en el hospital debido al cáncer que padece. Habiendo sido un hombre duro y profesor de educación física de su hijo durante gran parte de su niñez, ambos no llevan una relación realmente cercana. Con los acontecimientos recientes tratan de mantener la promesa de ir juntos un día a pescar, aunque dicha promesa parece ser más bien un parche para los problemas de comunicación que siempre ha habido entre ellos. Shiro, por su parte, también esconde un secreto que hace que resienta todavía más la situación por la que está atravesando.

Y es entonces cuando todos mueren y la película se vuelve un baño de sangre, ¿verdad?
Pues no. La película es exactamente como suena, un drama familia nada parecido a lo que Sion Sono suele hacer. Nada. Debo decir que yo genuinamente esperaba que en algún momento la situación diera un giro drástico y alguien sacara una sierra eléctrica, se suicidara escandalosamente, o un torrente de sangre emergiera de los sitios menos esperados. Esperé, durante la hora cuarenta que dura la película, inútilmente. Porque estaba viendo una película de Sion Sono, ¿no?

No puedo superar del todo el extraño resultado final pero, como ven, todo apunta a que tendré que hablar de la película como lo que es: un sensible drama familiar alrededor de la comunicación y la muerte. Ambos temas usuales en el director pero no en el modo en que se presentan aquí. 
Esta anormalidad al parecer se explica con la reciente muerte del padre del director, unos meses antes de la preparación y estreno de la película (ya todos sabemos lo rápido que es Sono para terminar sus producciones). Un hombre del que dice no era fan en absoluto de las películas de su hijo y del que podemos suponer algunos otros detalles en base a la relación ficticia que Shiro y Tetsuji muestran en pantalla. De modo que podemos suponer que ese mensaje de que no hay que posponer la comunicación y el acercamiento familiar tiene tintes autobiográficos, y Sono muestra un melodrama en toda norma, partiendo de una historia propia y como si fuese un género al que estuviera más que habituado. 

Es difícil para mí hablar de manera objetiva de esta película. Por una parte porque, como siempre, no es un género que me guste particularmente y que me cuesta asimilar, sobre todo cuando se mantiene sobre una línea mucho más típica y no aporta nada ni muy original ni muy trasgresor. Y de manera más importante ¿pueden imaginarse lo que es tragarte todo el metraje de una película convencida de que lo que estás viendo no es lo que evidentemente estás viendo? Tener esa sensación de 'todo esto es la finta, en el momento menos esperado aflorará el Sion Sono que yo conozco'. Y nada. 
Voy a suponer que la película en sí misma no es mala, de hecho es posible que hasta sea buena, pero si uno gusta de este tipo de historias y va prevenido sobre lo que está por encontrarse. De hecho seguro que la situación inversa, de alguien que vea primero esta película y luego quiera buscar más del director y oh, sorpresa, sería más drástica (e interesante de ver) que la mía. Pero eso no lo sabremos. 

El asunto autobiográfico me parece interesante y cómo me gustaría saber más detalles entre la relación real del director y su parecido con la película. Me recuerda, de manera general, al proceso personal que atravesó Takeshi Kitano en "Kikujiro", donde también lidiaba con la figura del padre ausente. 
Oh, todos ellos deberían ser como Naomi Kawase y adentrarnos en sus vidas a través de sus obras (excepto cuando quieran hablar de yakuzas o torrentes de sangre, entonces pueden hacer lo que quieran) (los amo, Sono & Kitano, aunque esto no venga a cuento).




¿Otras películas sobre relaciones hijo-padre?

21.9.12


21/09/12
Yo no necesito más razones para amar a Sion Sono, pero de su filmografía que todavía tenía pendiente es probable que "Noriko's dinner table" no fuese la pieza que más ganas tenía de ver. Porque la idea misma de una secuela, sobre todo una de su maravillosa "Suicide circle" me parecía bastante innecesaria. Y si terminé viéndola fue únicamente porque mi hermano quería comparar impresiones y yo no podía quedarme atrás.



"We need rabbits, not just lions. Rabbits and lions can't switch places but we human beings can. Some will kill. Some will be killed"
Después de la presentación de "Suicide circle" en Japón en el 2002, Sion Sono le pidió al mangaka Usamaru Furuya que hiciera una adaptación en comic de la película. Pero a diferencia de las usuales adaptaciones en estos casos, donde se trata sencillamente de trasladar la acción al papel y quizá profundizar en algún aspecto, Sono le pidió que realizara una historia libremente inspirada en su película, de modo que no tuviera que limitarse por la trama principal de la misma. Este manga apareció al mismo tiempo que la edición en dvd de la película y narraba de manera más lineal un aparente caso aislado que trataba de dar respuestas al origen de la epidemia de suicidios que se ve en la película, de manera más entendible aunque apelando a distintos recursos.
Mi impresión es que Sono entró de nuevo en el mismo juego con "Noriko's dinner table". En lugar de hacer una secuela en el sentido en que solemos pensarlas, tres años después decidió adaptar-continuar el manga de Furuya bajo el mismo precepto de libre interpretación. Si de por sí ha demostrado tener una increíble habilidad para adaptar exitosamente mangas, cambiándolos de manera importante pero conservando su esencia, la serie de correspondencias entre la primera película, el manga y esta 'secuela' consiguen darle una dimensión inesperada a una trama ya de por sí fascinante.

Noriko es una joven que se siente por completo ajena a su mundo. Aunque las cosas no parecen ir mal con su familia y su entorno, ella siente que no pertenece, y se desahoga por completo en su vida virtual donde está fascinada por una chica que usa de nick Ueno Station 54. Un día decide escaparse de su casa y viajar a Tokio para conocer a esta amiga virtual y termina por involucrarse en el negocio de 'simulación de familias' que ella lleva, mientras que su padre comienza a realizar toda una investigación para encontrarla.

Esta sinopsis resumida de la premisa más inmediata de la película en realidad dice muy poco de ella y puede sonar a que se trata de un drama familiar con posibles tintes violentos, si la relacionamos con los suicidios masivos de la supuesta precuela. Pero con Sion Sono nada es lo que parece, y manteniendo una relación tangencial con la orquesta de suicidios irracionales, la película se dedica magníficamente a diseccionar todas las implicaciones de las dinámicas familiares. La relación de Noriko con su familia, las puestas en escena familiares en que ella y Kumiko participan, la re-elaboración de la dinámica familiar rota. Invirtiendo los valores usuales de las películas hiper-violentas japonesas contemporáneas donde los personajes aspiran a convertirse en victimarios, la premisa que guía el desarrollo de la trama es la posibilidad de ofrecerse uno mismo como la víctima: invertir la dinámica vital y aceptar la violencia en el sentido inverso.

Es difícil juzgar "Noriko's dinner table" desde un sólo ángulo siendo posiblemente una de las piezas más complejas del director, con una red de correspondencias y significados que se expande constantemente y se reinventa conforme el constante juego de espejos se va desdoblando. Hablar de ella como una secuela le hace perder parte de su plenitud pero al mismo tiempo es inevitable relacionarla con las piezas anteriores de la saga y con el imaginario que Sono ha construido a través de sus películas. Los distintos episodios de la película pueden también abordarse de manera individual y conducir a sus propias reflexiones y conclusiones, al mismo tiempo que la evolución de los personajes puede parecer tan dramática como fugaz. 
Tras el primer visionado me sobrevino una breve confusión que me hizo pensar en ella por días, después de los cuales surgió la necesidad de verla de nuevo. Ante los nuevos visionados esa sensación de volver a ella persiste, sus secuencias me parecen brutales, certeras y maravillosas. Sus diálogos cuidados, sus personajes fascinantes, su construcción de un mensaje social a través de una retórica extraña, teatral y oscura, totalmente cautivante. 

De elementos concretos de la película se podrían escribir ensayos completos. Mi elemento favorito probablemente sea la idea y sus posibles implicaciones de la simulación familiar. Me parece un tema complejo, maravilloso e increíblemente bien manejado. No hablo mucho más ni ahondo en nada en particular porque es una película que realmente merece un visionado. Decir que ni siquiera es necesario ver la supuesta precuela, e incluso podría ser un ejercicio bastante interesante el verlas a la inversa (sobre todo para aquellos que puedan tener problemas con lo críptica y poco clara que puede parecer "Suicide circle" para alguien no muy familiarizado con los problemas sociales en el Japón actual). 

Pienso en ella justo ahora y me emociono. Así de grande es.




¿Alguna película sobre relaciones virtuales que pasan al terreno de lo real?

9.1.12


09/01/12
Y ahora sí, con ésta damos por terminadas todas las películas vistas en la última edición de Sitges. Ya era hora. Y creo que no podría haber esperado un mejor modo de cerrar el festival que con una película más de Sion Sono. Porque nunca se puede tener suficiente de Sion Sono.



"Lo conozco todo. Excepto a mí mismo"
Se supone que "Himizu" está muy libremente basada en el manga homónimo de Minoru Furuya, pero basta mirar los primeros minutos para darnos cuenta de lo que realmente inspiró la esencia principal de la película: el terrible terremoto y tsunami que azotó Japón en marzo del año pasado. No deja de sorprender la rapidez entonces con que la película fue planeada y montada si tomamos en cuenta que su primera exhibición fue en el Festival de Venecia, en septiembre del mismo año.

Siguiendo un poco la idea estructural de su anterior película, "Guilty of love", la película maneja una suerte de estribillo literario que se repetirá constantemente en la narración, en este caso se trata de un poema de Rimbaud, siendo uno de sus versos la cita de la reseña y que encontramos en boca de distintos personajes, pero principalmente del joven protagonista.

Sumida lo único que quiere ser es normal. De hecho su sueño en la vida es ser la persona más promedio posible. Pero la situación es difícil cuando tu casa es un negocio para rentar botes, cuando tu padre aparece sólo en casa para exigir dinero y golpearlos y tu madre se dedica a la prostitución y obvia por completo todas tus necesidades. El joven se encuentra rodeado por otros personajes que viven en una situación también poco idílica: una pareja y dos hombres más que viven en casas de campaña cerca del negocio de barcos, y Keiko, una chica que lo acosa en la escuela y que se ha decidido a saberlo absolutamente todo sobre él. Keiko puede parecer la acosadora más inquietante pero su realidad tampoco es mucho mejor que la del joven aunque se esconda tras una fachada de optimismo.

Si el director se hubiera apegado a la idea central del manga, nos encontraríamos con una trama que si bien atraviesa por una serie de circunstancias adversas, se enfoca en la necesidad del individuo por abarcarlo todo dentro de un rango de pretendida normalidad. Y no es que no haya algo de eso porque es claro que Sumida se aferra de manera ideológica a ese precepto al menos por la mayor parte de la trama (y dado que el manga no ha sido publicado en su totalidad en inglés tampoco es que pueda adelantarme demasiado), pero con el trasfondo de la tragedia tan latente en todas las escenas (que permiten secuencias devastadoras de sitios que realmente fueron destrozados por el terremoto) y el modo en que se conjuga con la historia personal de los personajes, termina dando como resultado una historia que habla de lo que se sigue escondiendo detrás de todo el optimismo y del modo en que la atención a las cosas urgentes resta importancia por completo a las cosas graves. Con la repetición casi esquizofrénica de la muletilla "Ganbare!" (equivalente a 'no te des por vencido') nos damos cuenta de que la sociedad ha solapado sus problemas de fondo (encontrados constantemente en las películas de Sono: la fragmentación familiar, la falta de conexión, la nula dirección para las generaciones jóvenes, y un largo etcétera) con una imagen de homogénea fortaleza para sobreponerse a un solo problema por resultar ineludible. En la película, las secuencias que muestran ciudades enteras destrozadas y bajo agua no nos hablan sólo de la condición de un país, sino de la condición emocional de personajes como Sumida y Keiko quienes tienen que permanecer aún después de que todo haya sido reconstruido sin encontrar sus propias respuestas.

La película es sencillamente brutal, la desesperación que imprimen cada uno de los personajes atrapa desde el primer momento y sobre todo la fuerza que va generando Sumida a través de su desesperada épica personal. Desde los inicios consigue arrebatarnos la calma y aunque narrativamente a veces pueda parecer que su estructura episódica va perdiendo un rumbo fijo, no es difícil imaginar el camino que siguen todas esas circunstancias. Todo ese crescendo de desolación resulta tan argumentalmente fantástico como tristemente abrumador para el espectador. Difícil permanecer indiferente, aunque no se llegue a conectar del todo con cada una de las diversas perspectivas que presenta.

Por el reparto cruzan una gran cantidad de rostros que reconocemos de otros filmes del director. Pero de manera  radical, de hecho creo que exceptuando los dos protagonistas adolescente, todos los demás actores que participan han aparecido al menos en otra producción de Sono. Que además fue una excelente decisión para variar el guión del manga original, en que prácticamente todos los personajes eran adolescentes, mostrando en este caso un mundo donde el sentido de no-pertenencia no está limitado únicamente a la edad.
Como de casi todos los demás actores ya he hablado o hablaré en relación a otras películas del director, sólo cabría agregar que las actuaciones de Shôta Sometani y Fumi Nikaidô, llevando el mayor peso de la película, son increíbles. Y ahí regreso a mi teoría de que en la gran mayoría de los casos da la impresión de que Sono realmente sabe empujar a sus actores al límite, lo cual también suele traducirse en que como espectadores sus historias ejercen la misma presión. 
Fantástica, con todas sus letras, no podría haber cerrado con mejor broche de oro.



¿Película favorita sobre el periodo que sigue a un desastre natural?

28.10.11


28/10/11
Y bueno, llegaba otra de las más esperadas (por mí, claro), "Guilty of romance", uno de los estrenos de Sion Sono. Que además no era el único para el festival ya que se presentaban dos películas suyas, como si no tuviera yo ya suficientes razones para amarlo.



"Permanezco tranquilo dentro de tus lágrimas. Vuelvo tranquilo a tu sangre"

Una detective llega a una escena del crimen en un edificio abandonado en medio de la zona roja de Tokio. Dentro un par de maniquíes vestidas de colegialas se componen parcialmente de partes humanas. Todo el sitio está cubierto de pintura rosada y una leyenda lee "El Castillo". ¿Qué curso ha llevado la historia que ha llegado hasta este punto?

Paralelamente vemos la investigación policial, muy mínima en realidad y apuntando a pequeños detalles que nos dejaran menos claras las cosas conforme seguimos la otra historia, la de Izumi Kikuchi, la idílica y mansa esposa japonesa y el modo en que le da un cambio radical a su vida. Casada con un aclamado escritor pasa sus días encargándose de que todo esté perfecto en su hogar para cuando él salga y cuando él regrese, y no más. Pronto descubre que a su edad no ha pasado nada interesante en su vida y decide cambiar eso pero tampoco sabe cómo empezar, y lo que sería primero una serie de torpes acercamientos al sexo (porque finalmente no dejaba de ser una idílica y mansa esposa japonesa, aunque tuviera cuerpo de actriz porno) la lleva a conocer a Mitsuko Ozawa. Y entonces sí que su vida cambia realmente.

Es difícil señalar el tema exacto o la sinopsis más adecuada de la historia. Diría que principalmente podemos hablar del punto de quiebre del ser humano en el que, paradójicamente, se enfrenta y se conoce a sí mismo al mismo tiempo que se pierde también un poco. Individuos que buscan sistemáticamente los bordes del abismo como modo de definirse, y que se obligan a transformarse en otros para revelar su verdadero rostro. Todo eso representa la figura de Mitsuko, y todo eso es lo que va buscando a tientas Izumi sin saber cómo. El final podemos sospecharlo pero seguimos sin saber cómo se llega ahí, del mismo modo en que la metáfora principal de la película se enuncia siempre alrededor de la figura de El Castillo, refiriéndose al Castillo de Kafka. Y teniendo todo y nada que ver con esa obra debo decir que debe ser una de las mejores interpretaciones del absurdo inútil y desolador que Kafka trató de enunciar en su novela.

La película tiene todos los elementos clásicos de Sono: una disección oscura y sin concesiones de la sociedad japonesa y de lo más recóndito de la naturaleza humana, secuencias muy luminosas contrarrestando las oscuras, personajes fuertes que se sostienen por sí mismos, una comedia cruel y un realismo desgarradoramente hiperbólico. Una resolución contundente pero poco esclarecedora. Y quedar atrapado ahí en medio no es demasiado difícil.
Por otro lado, a diferencia de otras de sus películas, la verdad es que la trama resulta bastante seguible y clara siendo que siempre tenemos la guía inicial del elemento thriller de los cadáveres encontrados. Lo que hará que muchos espectadores no familiarizados con el director y que quizás podrían perderse con alguna de sus películas más complejas y confusas, no tengan tanto problema son llevar esta trama y disfrutarla (estando advertidos también de que la idea central de las películas de Sono es que resulten difíciles para enfrentar, que provoquen un choque constante en el espectador).

Mi gran pero, que con todo no logra opacar mi impresión positiva de la película, es la actuación de Megumi Kagurazaka como Izumi. La actriz ya había trabajado con el director en su anterior película, "Cold fish", aunque en un papel mucho más limitado. Y si bien físicamente es más que apta para su personaje (tiene un rostro angelical, una presencia muy dulce y, como mencioné, cuerpo de actriz porno) siento que su actuación se queda mucho en el camino. Y es que también algo que siempre he pensado de Sono es que es capaz de llevar a sus actores al límite, y aunque Kagurazaka se ve que lo intenta la verdad es que no llega a ser del todo convincente en todos los momentos. Especialmente si la vemos junto a Makoto Togashi, quien interpreta a Mitsuko, y cuya abrumadora actuación (y personaje, que le ayuda bastante) se la traga en cualquier momento. De hecho la fuerza de su presencia marca gran parte de la película y la ha convertido instantáneamente en una actriz de la que necesito ver más. Ha sido un descubrimiento maravilloso (bueno, descubrimiento entre comillas porque resulta que ya la había visto fugazmente en otras películas pero no había reparado en ella) y una de las mejores cosas de la película.

Como dato curioso, para aquellos que hayan visto "Paranoia agent", mini serie de Satoshi Kon, uno de los casos reales que inspiran libremente a uno de los personajes principales es también el caso que inspira libremente esta película. No sé si decirlo será mucho spoiler pero si tienen interés en saberlo siempre pueden preguntarme. Recuerdo que en su momento, entre lecturas sobre Satoshi Kon, fue uno de los detalles que captó mi atención. Y está visto que si algo sabe hacer Sion Sono es tomar referencias reales y convertirlas en algo completamente diferente que, sin embargo, no deja de estar anclado de algún modo con la realidad.


De las dos películas de Sono era la que competía por el premio a mejor película y, como podrán deducir, no se lo llevó. Lo que sí se llevó fue el premio a mejor película en la sección "Oficial fantàstic competición òrbita" que no tengo idea de qué sea pero tiene algo que ver con Paco Cabezas. Ajam.




¿Película favorita sobre un personaje tratando de cambiar radicalmente su vida?

26.6.11


26/06/11
Si ya le había mentido a mi hermano con lo del pinku eiga no le iba a mentir con una película más de Sion Sono. Por mí como si le ponía de nuevo "Love exposure" pero a él tampoco le pareció del todo mal que dejáramos espacio para una que no hubiésemos visto ninguno de los dos: "Strange circus".



"The skull was placed on a plate and given to a girl, who then presented it to her mother"

Comenzamos con la parte más onírica y literal de 'Strange circus', donde una niña se encuentra rodeada de personajes tan fantásticos como siniestros y tristes, y uno de ellos le cuenta su particular sentencia de muerte y ya comenzamos a sospechar lo que Sion Sono tiene preparado para nosotros.
Taeko es una escritora de lo más extravagante que se deleita contando sus mórbidas experiencias como niña abusada por su padre y maltratada por su madre. Por su carácter actual cuesta creer que haya pasado por todo eso pero la realidad es algo muy frágil y subjetivo. Un joven ha sido ahora encargado como su nuevo asistente, Yuji, quien comienza a investigar los hechos reales detrás de sus sórdidas narraciones. Pero puede que lo que encuentre sea aún mucho peor.

La película es incómoda, bella y cruel de una manera deslumbrante. Creo que resulta difícil hablar del abuso infantil de una manera tan violenta y que al mismo tiempo no caiga en el dramatismo fácil ni mucho menos en el mal gusto. De hecho el enredo usual que podría surgir de los traumas por estos sucesos y el modo en que son asimilados por la etapa adulta se pierde por completo en una trama enredada, compleja y donde las cosas terminan por perder su valor objetivo entre lo sucedido y lo que se cree que sucedió. Llegado a un punto uno tiene que disociar lo que cree que es verdad porque queda claro que no hay nada objetivamente cierto en la historia, pero al mismo tiempo es ello lo que la hace todavía más violenta, más sórdida, más triste.
Toda la trama prácticamente dirigida por la fantástica actuación de Masumi Miyazaki (que marcaba además su regreso a la pantalla después de diez años sin actuar) pero maravillosamente aderezada con las actuaciones secundarias (obviamente la de Issei Ishida como Yûji, un personaje de lo más errático), las locaciones, una fotografía bellísima y una poesía visual terriblemente fuerte y oscura. Sin duda, a pesar de no ser una película demasiado explícita en ninguno de sus aspectos (no visualmente explícita, digo), resultará demasiado violenta para muchos espectadores susceptibles. Pero una vez superado ese obstáculo inicial, la narración se abrirá con un esplendor maravilloso y siniestro.

No es de extrañar que Sion Sono presente películas tan bien construidas y que consigan hacer temblar todos los buenos valores que usualmente no se tocan de manera muy directa en las películas. Además de que la destrucción del núcleo familiar es un tema recurrente en sus películas. De manera positiva podría decirse que es una película con bastante trama (en comparación con otras como "Suicide club" o "Hair extensions" donde o bien la trama es difícil de seguir de manera lineal, o bien es una excusa para introducir los elementos deseados) e incluso en algunos puntos me parece que cayó en recursos narrativos fáciles. Principalmente lo que fue el giro final, en el momento me pareció que era algo un tanto evidente y en una primera impresión me pareció que le restaba un poco de fuerza a la historia. Sin embargo a posteriori me parece claro que precisamente esa falta de sorpresa es un elemento más en el carnaval mórbido que propone la reconstrucción de una memoria conveniente, en que los secretos y las verdades a medias han ido llenando los espacios dejados por el olvido o los traumas. Incluso el personaje de Yûji creo que cobra mucha más fuerza en una segunda reflexión, dado que durante la mayor parte de la película no entendemos muy bien el papel que está jugando.

Una película maravillosa, con algunas escenas que seguro se quedarán grabadas por un buen tiempo.
Y ahora de Sono sé que me toca continuar con "Noriko's dinner table", apenas tenga oportunidad.




¿Película favorita en que un personaje hubiese sufrido abusos de niño?

25.4.11


25/04/11
En nuestro intento de comenzar, una vez más, una reunión semanal para ver películas, decidimos comenzar por la puerta grande. Yo tenía más que pendiente ver la considerada mejor obra de Sion Sono y Paco decidió que todos debíamos hacerlo y ya.



"And I walked to where my destiny waited"
A pesar de que Sion Sono es sin duda de mis directores favoritos, debo aceptar que enfrentarme con cualquier película de cuatro horas de duración me hace dudar, así que podría incluso haber esperado más tiempo antes de dar el paso para ver "Love exposure". Así que me alegro de haberme topado con ella de frente porque es sin duda una experiencia que no debe pasarse por alto.

Antes de comenzar con los detalles técnicos y todo eso, hago un breve paréntesis. Creo que todos aquellos que miran películas frecuentemente podrán entender que a veces uno puede llegar a sentir que ver historia tras historia se convierte en algo monótono, en especial cuando entramos en un periodo en que nada especialmente bueno llega hasta nosotros (lo cual no es difícil porque hay que ver el cine mediocre que se hace por montones). Y entonces, en algún momento, te encuentras con una de esas películas que consiguen realmente tocarte y emocionarte y hacerte recuperar la fe en el cine por completo. "Love exposure" es precisamente eso, es una fascinante obra maestra que de un modo u otro consigue quedarse con uno aún mucho tiempo después de haberla visto.

Tratando de simplificar de algún modo la trama, podemos decir que sigue de cerca la vida de Yû, un joven al que la prematura muerte de su madre afectó y aún más a su padre, quien se volvió sacerdote y consiguió obsesionar a su hijo con el pecado. Alrededor de él vemos también la vida de Yôko, una joven que huye de un padre abusivo escapándose con una de sus amantes que lo abandona y que termina después enrollándose con un sacerdote (¿adivinan?) y convirtiéndolas a ambas al catolicismo. Y luego está Koike, una joven perteneciente a una secta conocida como "Zero" y que se ha propuesto conseguir, por cualquier modo, que Yû se convierta a dicha religión, así tenga que arruinar su vida para conseguirlo.

La película es una épica alrededor del amor y la religión que a la vez habla de una gran cantidad de rasgos de la sociedad japonesa contemporánea a la vez que se simbolismos clásicos. Aún cuando es probablemente la película más accesible de Sion Sono su simplicidad es sólo aparente, y lo que podríamos pensar como el seguimiento de los encuentros y desencuentros de tres adolescentes se convierte en un universo de motivos y reflexiones, de lo más mórbido a lo más tierno. Y les aseguro que mientras la miren y se sientan atrapados por su vertiginosidad en ningún momento sentirán de manera excesiva sus cuatro horas de duración. De hecho cuando la película terminó yo sentí que podría haber continuado indefinidamente y yo la habría seguido mirando maravillada.
De hecho en alguna parte leí que la versión original dura seis horas. No sé cómo pero tengo que conseguirla.

Si de por sí Sion Sono en prácticamente todas las películas que he visto de él critica de manera agresiva ciertos rasgos sociales de Japón, aquí esta crítica se convierte en una historia increíblemente más elaborada, con un toque más pop, con un fantástico soundtrack (la canción principal es sencillamente una maravilla), excelente guión y actuaciones. Nada es casual en este largo y dantesco camino hacia la redención.

¿Se me permite emocionarme más? Instantáneamente se ha convertido en una de mis películas favoritas.




¿Película favorita sobre sectas?

4.11.10


04/11/10
Y otra de las que más esperaba del festival, "Cold fish", el nuevo título de Sion Sono. Seguro que tampoco de este director he visto todo lo que debería (no he visto "Love exposure", para no ir más lejos) pero aún así me encanta completamente. Ya tendremos tiempo para irnos conociendo mejor, pero por el momento nunca está de más ver una película suya. Con peces.



"¿No eres capaz de hacerte cargo de tu familia y crees que mereces vivir?"
Cuando se trata de Sion Sono uno sabe que probablemente habrá sangre y muchas situaciones bizarras de por medio, pero la sorpresa de adentrarse en ellas sin esperar nada más no deja de ser fantástica.

Shamoto es dueño de una pequeña tienda de peces, es el típico japonés exageradamente introvertido incapaz de imponerse ante lo que le rodea. Casado por segunda vez con una joven mujer a la que su hija odia y le hace la vida imposible. La chica se mete en toda clase de líos y en una de tantas la encuentran robando en un supermercado y los padres tienen que ir a dar la cara. Acostumbrados a sólo pedir perdón por los problemas que causa la adolescente no hacen nada tampoco cuando Murata, un hombre que se encontraba en la tienda al mismo tiempo, intercede por la joven y consigue que la dejen ir sin más problemas al tiempo que se muestra excesivamente amigable con la familia y los termina invitando a su negocio: una enorme tienda de peces de acuario. Murata parece el amigo ideal y un hombre excepcional, pero todos sabemos que las buenas intensiones no existen en Japón, ¿verdad? (a menos de que estés mirando un drama pero, ajá, yo casi nunca veo dramas).

La sensación de inicio, el modo en que uno prácticamente cae en la historia sin darse cuenta, me recordó un poco a la sensación de las primeras escenas de "Funny games": todo luce tan armónico que uno sabe que algo tiene que estar mal, pero antes de que pueda reaccionar ya está atrapado. Shamoto se enreda en las atenciones de Murata y ya no hay marcha atrás: su hija comienza a trabajar en la tienda de Murata, ambos se vuelven socios de negocios, su esposa visita constantemente el otro local. Es una telaraña y ya no puede soltarse, sobre todo él que ha sido incapaz de darle un seguimiento propio a su vida. Pero Murata mantiene su máscara por muy poco tiempo y cuando tiene a su víctima atrapada revela lo que verdaderamente es: un despiadado hombre que no vacila un segundo antes de engañar, extorsionar o asesinar a quien sea necesario para hacer las cosas como él quiere y en el momento en que quiere. Pero nadie va a creerle a Shamoto en el lío que se ha metido, especialmente si Murata mantiene un cierto control sobre su hija y su esposa.

Sin duda la naturaleza humana es un misterio, y Sono, con esta trama, nos sacude constantemente arrastrándonos en una historia incómoda, variable, en que nos encontramos oprimidos y desesperados. A destacar es, sin embargo, que tampoco nunca tenemos del todo la sensación de estar presenciando el punto de vista de la víctima. Los valores no están sobre la mesa, y no identificamos a los personajes directamente con protagónicos y antagónicos. Sí que nos adentramos en sus desesperaciones, en sus ansias de poder, en su apetito insaciable, en su soledad, pero todo parece conformar un todo, los elementos necesarios para que la historia continue.
El punto sobre el que se fundamente la trama, está claro, es el poder, de modo que todo lo vemos en virtud de los juegos de poder. Una familia en que ninguno de sus miembros ha podido nunca controlar su propia vida, de pronto se encuentra ante una aparente oportunidad maravillosa que los deslumbra pero en realidad vuelve a subordinarlos a los caprichos del otro. El otro que en realidad es tan solo la mecha que le hacía falta a esa bomba de tiempo que es la desesperación acumulada.
Y para que no haga falta, claro, el agregado de violencia, sangre, escenas gore, sexualidad desbordante, humillaciones y yakuzas (bueno, son muy pocos yakuzas en realidad, pero al menos hacen acto de presencia) no podía faltar. Sion Sono toma una historia y nos golpea directamente con ella.

En una imagen de dos segundos al inicio se nos advierte que la película está basada en hechos reales. Estos hechos reales se tratan de los asesinatos cometidos por Gen Sekine y su esposa Hiroko Kazama, criadores de perros que asesinaron a algunos clientes inconformes. En algunos comentarios breves de reseñas exageran las glorias de estos dos personajes diciendo que se tratan de unos de los asesinos seriales más prolíficos de Japón y que su número de víctimas asciende hasta 100 (conforme vas a otras reseñas el número va disminuyendo a 50 víctimas, 40 víctimas). En realidad un poco de la estructura básica de la historia sí que está inspirado en ellos pero muy por encima, además de que fueron acusados y condenados de tan sólo 4 asesinatos. Sin duda que nos quedamos con la versión cinematográfica que tiene mucho más mérito y morbo.

Destapando, como es usual, la alcantarilla de la sociedad japonesa, nos encontramos con la desintegración familiar, los personajes sádicos y desalmados, la facilidad asiática para volverse locos y un excelente entramado narrativo y visual para llevar la historia. ¿En qué Japón se vive cuando tenemos que preocuparnos incluso por los vendedores de peces tropicales? Tened miedo, mucho miedo.




¿Película favorita de asesinos japoneses?

6.8.09



05/08/09
La idea de una película japonesa sobre extensiones de cabello asesinas no podría atraerme más. Y diría que esa simple premisa bastaría para orillarme a conseguir dicha película, pero en este caso, casi como si fuese un regalo con la compra, venía incluída también Chiaki Kuriyama (a quien todos recordamos como Gogo en "Kill Bill") y, aún más, Sion Sono (director de "El club del suicidio", que ya he reseñado anteriormente). Era demasiado bueno para ser verdad.



"What lovely hair you have"

Seguro que muchos pensarían, respecto a la idea de la trama, que los churros de terror orientales están llegando a convertirse en un chiste de sí mismos. Y podrían estar en lo cierto en muchos casos, pero no en lo que concierne a "Hair extensions". Sí, las extensiones de cabello cobrarán vida y asesinarán a mujeres hermosas, como debe ser, pero esa no es razón alguna para desestimar la película en absoluto. Sion Sono se toma su historia en serio y, como tal, debe ser vista en serio.
Eso no quita que gran parte de su fuerza radique en la crítica a ciertos clichés repetidos hasta el cansancio en las producciones asiáticas de terror. Centrándonos concretamente en la cuestión del telarañoso cabello de todos los fantasmas nipones que parece que va creciendo y creciendo con cada nueva película, como si ello resultara garantía de algo. Pero esta crítica no es la típica parodia norteamericana, o una reinvención del concepto como en "Sick nurses". La película se arma con la complejidad y el cuidado que merece el género aunque muchos de los puntos que sustentan la acción sean, a todas luces, absurdos. El trabajo del director es tan cuidado que permite que el discurso funcione en los dos sentidos: que sea hilarante al compararse con las producciones del género pero que pueda apreciarse del mejor modo como película.

¿Cómo justificas una película con extensiones de cabello mortales? Al principio tenemos tres historias que, de a poco, se irán volviendo una sola. Primero, un cadaver extrañamente encontrado dentro de un contenedor, cuyo cabello ha crecido de manera vertiginosa. Luego, un hombre que trabaja en la morgue y que tiene un enfermizo fetiche con el cabello de las mujeres muertas (Gunji Yamazaki debe ser uno de los personajes más desequilibrados y carismáticos que haya visto en este tipo de películas, es tan enfermizo que le da una fuerza increíble a la trama). Finalmente la historia de Yuko, una joven que sueña con ser una gran estilista, tiene un precioso cabello y pronto tendrá que hacerse cargo de su sobrina, quien sufre abuso constante por parte de su hermana.
Y cabello, mucho cabello, hasta que no puedas tolerar más.

El primer guiño guiño es sin duda el nombre del salón donde trabaja Yuko: Gilles de Rais. Parece tan arbitrario que debe estar ahí por una razón.
Tenemos personajes centrales fuertes, una historia absurda que nunca termina de entenderse completamente (lo cuál creo que le queda bien, las justificaciones excesivas no siempre fueron positivas para el género) y asesinatos de lo más extraños. Todo lo que uno espera de esta clase de películas y acomodados del mejor modo.

Lo cierto es que, por otro lado, Sono es un director extraño y que probablemente no sea del gusto de todos. Sin ir más lejos creo que no conozco demasiadas personas que les haya gustado mucho "El club del suicidio" y seguro que a muchas otras "Hair extensions" les parecerá descabellada simplemente.
A mí, personalmente, me encanta. Tiene algo retorcido, algo como maniáticamente cuidado que no puede si no intrigarme. Y esta película no ha hecho más que abrirme el apetito por su filmografía.










17.11.08



24/01/08
Yo había pensado actualizar esta vez con "10 cosas que odio de ti", como un sencillo tributo a la reciente y conocida muerte de Heath Ledger. No creo que sea necesario ser tan explícitos: hoy me reuní con un grupo de amigos con el cual planeamos iniciar una especie de seudo club de cine y para comenzar (aunque iniciamente se había escogido "Ichi, the killer" pero el dvd no lo corrió) iniciamos con una cinta que me gusta muchísimo personalmente. "El club del suicidio".




"Y la eternida sonríe burlonamente al ver como nos desgarramos y luego nos amamos"

La primera vez que la vi fue con Alejandro, quien la llevó a mi casa y posteriormente me la regaló. Alejandro probablemente sea mi más grande proveedor de cine asiático de todos los tiempos (si bien mi hermano me recomienda más, no me las regala, hay que darle mérito). Claro que la mayoría se ha centrado en una cantidad industrial de películas de terror de bajo presupuesto, esta me cautivo especialmente desde el principio: en la primera escena vemos a más de cincuenta niñas estudiantes de secundaria tomarse de la mano y juguetonamente saltar a las vías del metro.
Por el título no sería difícil adivinar una trama: una ola de suicidios de extrañas condiciones comienzan a suceder por todo Japón.

La película es extraña en sí misma y algo inentendible en algunos puntos. Pero la idea central es clara. A nadie escapa de Japón tiene uno de los índices más altos de suicidios, además de asesinatos cometidos por menores de edad y depresión. Además que la transición entre una sociedad hermética a un país altamente tecnológico ha hecho estragos con sus estructuras internas, más concretamente familiares.
La pregunta real de la película es: ¿Está usted conectado consigo mismo?


Supongo que hay ciertos problemas que siempre nos van a involucrar. Ya lo había dicho Camus: El único problema para la filosofía debería ser el suicidio.