Mostrando entradas con la etiqueta shohei imamura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta shohei imamura. Mostrar todas las entradas

15.8.12


15/08/12
Ya, antes de que todos terminen soñando con Imamura, estoy casi segura de que con esta película cerramos el ciclo de este director. En realidad todo era un largo preámbulo para hablar de su obra maestra: "Lluvia negra".



"Hiroshima, ¿dónde estás? Hiroshima, ¿ya no existes?"
Más de 40 años tuvieron que pasar antes de que el director pudiese abordar la tragedia vivida por los habitantes de Hiroshima tras la bomba. Un tema sin duda delicado para la historia nacional y que debía ser abordado con tanta seriedad como delicadeza, de modo que Imamura optó por no detenerse demasiado en la réplica gráfica del dolor como la idea de sus consecuencias a largo plazo.

El matrimonio Shizuma y su sobrina Yasuko vivían en la ciudad de Hiroshima al momento de la bomba. Ella se encontraba fuera de la ciudad cuando sucedió pero tras tener noticias del ataque tomó la primera embarcación que pudo para ir a buscar a sus tíos, encontrándose con la lluvia negra que caería en los alrededores después de la bomba. Años después, reubicados en otra ciudad, todos viven todavía bajo la larga sombra del desastre atómico. Aunque los tíos sobrevivieron sin mayores heridas visibles al epicentro de la bomba, la salud se ambos ha sufrido altibajos a lo largo de aquellos años y es difícil prever hacia dónde dirigen sus síntomas. Yasuko en apariencia es una joven bella y saludable pero no han conseguido casarla dado que las familias de los interesados se niegan a aceptar a una mujer que podría verse afectada a futuro por los efectos colaterales de la bomba. Entre lo cotidiano de una aldea que vive prácticamente de supervivientes, de heridos física y mentalmente, la tranquilidad tiene siempre un halo funesto ante la sospecha de un desenlace trágico.

Es difícil hablar de una tragedia sin abusar de ella pero también sin perder de vista que debe conformar un retrato serio y cruel. La decisión de enfocar este difícil momento histórico a través de una historia tan particular y desde una perspectiva no habitual (sobre todo para una mirada occidental) me parece el primer magnífico acierto de la película. Esencialmente volvemos sobre un tema medianamente habitual de la cinematografía nipona (Ozu centraría parte de su filmografía en ello) que es el deseo de los padres (tíos en este caso) de querer casar bien a su hija. Yasuko es bella, además proviene de una buena familia y en apariencia no tiene ningún síntoma físico de los sucesos. Finalmente ella no estaba en Hiroshima durante el bombardeo, lo único que le tocó fue la lluvia negra. 
Si en general cine de conflictos suele centrarse siempre en un presente muy inmediato y obviar el futuro a largo plazo de las víctimas, me parece que muy poco se ha hablado de lo sucedido en Hiroshima tras años del funesto suceso. No es ya sólo los evidentes efectos secundarios de aquellas víctimas que quedaron marcadas al momento, sino el desconocimiento total de lo que sucedería con todos aquellos implicados de alguna manera. Durante años se negó que pudiese haber más repercusión de la que se registró en un primer punto, pero lo cierto es que nadie sabe hasta ese momento cómo afectaba la radiación a las personas dependiendo de su localización respecto al epicentro. Si algo queda claro en el equilibrio que vive la familia Shizuma dentro de su nueva vida es que algo se ha roto para siempre. La estructura convencional del hogar japonés y su organización social es ya sólo una apariencia que no se sabe en qué momento se romperá. La abuela, el único de los integrantes que no tuvo relación con la bomba, es el integrante mayor, con lo que ella conlleva, pero su salud no deja de ser la única sobre la cual se conversa una certeza. Que el matrimonio parezca más aquejado o más vital por momentos no es garantía de que ese estado permanezca al día siguiente, y la distancia de Yasuko durante el momento del ataque tampoco es garantía de que su salud sea inalterable. Todo ello localizado dentro de una sociedad que trataba de mantener una estructura formal a la fuerza, ignorando la condición extraordinaria de todas las víctimas que consideraba menores.

Una película tan delicada como cruel, dura, tierna, cotidiana. Un drama intenso contado con la tranquilidad de una historia familiar, con sus circunstancias excepcionales. No sólo por el reto que representaba abordar un tema tan delicado y complicado, el modo en que Imamura consigue orquestar una denuncia social con una disección humana y familiar bajo los lineamientos más típicos del cine realista japonés, hacen que resulte indudable que "Lluvia negra" es la pieza más destacada en su filmografía y yo diría que una de las mejores películas del cine japonés de su época y de toda la cinematografía en general (quizá suene que exagero un poco, pero Imamura merece eso y más).
Una joya absoluta, no puedo decir más.

Para los interesados en el tema de Hiroshima post-bombardeo, recomiendo el libro "Cuadernos de Hiroshima" de Kenzaburo Oé, conformado por una serie de artículos redactados por el escritor durante varios años en sus visitas a la ciudad para la conmemoración de los aniversarios y los diálogos por la paz que tenían lugar ahí. 




¿Película favorita relativa a los sucesos de Hiroshima?

11.8.12


11/08/12
Pensé que ya estaba por terminar nuestro pequeño ciclo de Imamura pero veo que todavía quedan algunas sorpresitas. Supongo que no iba a perderme una película suya llamada "Intentions of murder", aunque imdb no la considerara sino su cuarta mejor película.



"Ahora sé que eres la mujer que esperaba que fueras"
Sadako es una esposa y ama de casa que conoció a su marido mientras trabajaba como sirvienta en su casa.  Años y un hijo después el hombre parece seguir tratándola como sirvienta y la mujer vive recluida dedicada por entero a sus labores hogareñas. Hasta que un día, mientras su marido y su hijo están fuera, un ladrón entra a la casa y termina por violarla. Lo que podría ser una situación aislada comienza a volverse un acoso por parte del ladrón y un encuentro entre los deseos de Sadako por matarlo o por rendirse a él.

Se podría decir que "Intentions of murder" es, sorpresivamente, una de las películas más sencillas del director en cuanto a trama. Si bien trata un elemento que era algo común en la época como es esa suerte de síndrome de Estocolmo sufrido por mujeres ante sus agresores sexuales (que se volvería un lugar común en la siguiente década con el Roman Porno), de resto nos encontramos con una situación mínima desarrolla alrededor de un núcleo muy concreto de personajes y centrándose casi por completo en los deseos personales. La preocupación mostrada en sus otras películas por el entorno social, el momento histórico, la incorporación de sus protagónicos en una trama mucho más universal que abarcase de alguna manera conceptual la totalidad del Japón de esos años, se pierde por completo ante una situación sexual-sentimental anómala que fluye únicamente sobre sí misma.

Sadako y el ladrón son también personajes un poco anómalos. Ella es un ama de casa por completo abandonada a sus labores, rechazada por su familia, y sobre todo sin ningún elemento particular. Mientras que con la época iban apareciendo perfiles de mujeres fuertes, socialmente activas y con la capacidad de tomar en sus manos su propio destino, Sadako aparece en un primer momento como una mujer incapaz de mirar más allá de su situación, no atractiva, torpe, y sobre todo que se ve envuelta en la trama por no saber reaccionar ante ella en un primer momento. Del ladrón tampoco sabemos mucho más, sin querer justificarlo o diseccionarlo detalladamente como a tantos otros criminales de la época (quizá por su reducida capacidad criminal), no parece ni especialmente orillado por circunstancias sociales ni demasiado diestro en sus artes. También se aleja de la figura del maníaco sexual, consiguiendo entre ambos una extraña situación de violación y post-relación entre las partes. 
De tal modo que la película se detiene principalmente en qué sucede con Sadako después del suceso, de qué manera cambia su vida y cómo al tratar de encaminarse hacia una solución sólo consigue dar vueltas sobre sí misma, paradójicamente convirtiéndose en un personaje mucho más fuerte de lo que nos parecía al inicio. Pero una 'fortaleza' alejada también de los cánones usuales del estereotipo (todavía demasiado platónico) de mujer fuerte en una sociedad que se abría a las posibilidades del resto del mundo. Sadako es el triunfo y la derrota de la mujer promedio en el Japón de los años 60, y el hecho de que el título de la película aluda primero a los deseos homicidas que a los deseos íntimos de la protagonista es ya la insinuación del primer enigma en la psique de la protagonista.

Siendo probablemente de las películas más accesibles del director, y sin negar que es sin duda una pieza más que interesante, a mí ese extremo de simplicidad me perdió un poco. Su simple pero exacto trazado me pareció menor en comparación a las otras épicas producciones de Imamura, también en parte porque esperaba algo más y ese juego de contrarios me perdió un poco por momentos. Y no deja de parecerme extraño que tenga un puntaje mayor que "La mujer insecto" o "Cerdos y acorazados", aunque podría deberse en parte a esa accesibilidad.



¿Película favorita de una mujer planeando un asesinato?

7.8.12


07/08/12
Y para que no se olviden de Imamura, continuamos con más de él: "Pigs and battleships".



"Nunca lo sabrás. Sólo los cerdos pueden entenderlo. Sólo los cerdos pueden entenderme"
La más temprana de las películas de las que hemos hablado del director, es también la que más parece sumergida en el espíritu de la década y en la línea que marcó el movimiento de la Nuberu Bagu (apropiación japonesa del término 'nouvelle vague'), aunque abordando el tema con la clara preocupación histórica de Imamura y su cuidadosa disección de la naturaleza humana.

Kinta y Haruko son dos jóvenes viviendo en una ciudad portuaria del Japón de la post-guerra, en un momento donde la situación del país parecía un conjunto caótico de circunstancias que nadie tenía demasiado claro dónde iban a parar, sostienen su relación por encima del momento que les ha tocado vivir y con el desconcierto de hacia dónde se dirigen. Aunque ambos tratan de mantenerse fuera de ese ambiente viciado (presencia estadounidense comprando todo lo que puede comprarse, prostitución frecuente, jóvenes sin ocupación tratando de hacer algo con su vida, pequeñas mafias, el ocio y sus posibilidades), eventualmente Kinta termina por involucrarse en un negocio de venta y crianza de cerdos que en realidad es la fachada de una mafia. Mientras que Haruko es presionada por su familia para que acepte casarse con el extranjero que pague más por ella. 

Ninguna de las dos situaciones se maneja de manera delimitada ni encaminada hacia una trama específica. La agrupación criminal trae sus propias consecuencias, además de que incluye la subtrama del líder de la misma, Tetsuji, quien cae enfermo y comienza a tener paranoias respecto a la gravedad de su condición. Del mismo modo Haruko oscila no sólo entre su compromiso hacia Kinta y la presión familiar de casarse con un buen partido extranjero, sino también con el descubrimiento de su propia sexualidad y el modo en que puede o no utilizarla a su favor. En todos los casos la situación parte siempre de personajes inestables incapaces de precisar el punto en que se encuentran y darle una solución real, ambientado en un momento histórico y en una inmediatez social que sólo contribuye a ello.

El ambiente portuario, situación que siempre significó el punto de entrada hacia un Japón encerrado, exponenciado tras la derrota de la Segunda Guerra Mundial, ayuda a este tipo de precisa reflexión social, como también demuestra la fantástica obra de Masahiro Shinoda, "Tears on the lion's mane". En ninguno de los dos casos es necesario hacer un énfasis explícito en la presencia estadounidense para que resulte evidente que el equilibrio social ha sido perturbado de manera irreparable y que se encuentra en un momento  de total inestabilidad. Si los personajes parecen por momentos estar en control de sus propias decisiones y su proceder, se verán constantemente amenazados por un orden social por completo adverso que los moverá a su merced de manera cruel e indiferente.

"Pigs and battleships" cuenta además con otros sólidos elementos que la configuran como una pieza perfecta de la época, como son las excelentes actuaciones de Jitsuko Yoshimura como Haruko (también aparece brevemente en "La mujer insecto" como la hija de Tome) y Tetsuro Tanba como Tetsuji. Creo que fue en esta película donde cobré consciencia de él como un actor por completo definido y me enamoré. Luego me enteraría que este carismático pero hipocondríaco líder criminal sería muchos años después el abuelo de la familia Katakuri en "The happiness of the Katatukis" bajo la dirección de Miike. A todo esto se le añade una escena final que es todo un poema en sí mismo y que es una maravilla visual y simbólica. 
Creo que hasta ahora se va demostrando que Imamura no sabe fallar, ¿no?




¿Película favorita de un país bajo la ocupación de otro? 

2.8.12


02/08/12
Originalmente iba a limitarme a las películas que imdb considera como el top tres de Imamura, pero entonces me encontré con que "The pornographers" se encontraba hasta la octava posición. La octava. Y tuve que ignorarlo todo e ir a ella.



"Nadie puede entender la relación entre sexos. No hay forma, nadie lo puede precisar. Si fuéramos máquinas sería más fácil" 
En otro de esos ejemplos que demuestran que Imamura elegía grandes y apropiados títulos para sus películas, la traducción original es "Los pornógrafos: Introducción a la antropología". Que si algo han deducido de la obra del director por mis reseñas anteriores, es una descripción bastante adecuada para este proyecto.

"Los pornógrafos" es una película dentro de una película. Comenzamos viendo a un grupo de personajes que  se alejan hacia una zona en medio del monte para grabar lo que a todas luces parece ser una película pornográfica ilegal, tomando en cuenta lo limitado que parece el presupuesto y lo cuidadosos que son para no ser descubiertos. Tras un corte podemos deducir que los directores de la misma están viendo en una proyección sus películas para juzgarlas y de pronto aparece la imagen de una carpa ocupando toda la pantalla. Al ver el pez todos se preguntan "¿qué significa?" y es entonces cuando entramos en esa imagen y nos encontramos con la pecera donde se encuentra dicha carpa, en la habitación donde una pareja se dispone a tener relaciones. En un giro meta-narrativo, el hombre que se encuentra en la habitación es uno de los directores de la primera secuencia. 
Yoshimoto Ogata es el segundo marido de su esposa, la mantiene a ella y a los dos hijos que tuvo con su fallecido primer esposo. Aunque ellos parecen tener un buen matrimonio la tensión en el hogar es inestable: el hijo mayor está demasiado pegado a la madre y busca chantajearla constantemente a cambio de atención y dinero, justificándolo todo a través de la poca simpatía que le tiene a Ogata y a lo enfrascado que está en sus estudios. La hija, por el contrario, agradece los sacrificios que el hombre ha hecho por ellos y condena lo mucho que consciente su madre a su hermano, pero entonces se obliga a cargar ella misma con responsabilidades familiares.
Ogata es, en efecto, un director de pinku-eiga de bajísimo presupuesto (y bajísima legalidad), y aunque tiene que ver toda clase de situaciones anormales en su trabajo, finalmente es una labor que desempeña y que le permite vivir a él y a su familia. El problema es cuando se descubre dicha situación y el equilibrio familiar (no particularmente equilibrado) se revierte por completo a lo que se suma el señalamiento social, y toda la vida de Ogata comienza a cambiar a base de dicha revelación.

El pinku-eiga estaba en uno de sus momentos de mayor auge en la sociedad nipona por los años en que Imamura estrenó esta película, aunque todavía se encontraba en un límite muy mínimo de la ley lo que lo orillaba a la condena pública. Pero eso no era lo único que sucedía en Japón y el director sabía muy bien que había un gran número de causas encontrándose en el momento histórico que complicaban una situación que buscaba señalar de manera maniquea a la pornografía como 'el enemigo' del momento. Varios de esos elementos aparecen en personajes de la película, como la superstición y el apego férreo a las tradiciones obsoletas (la esposa de Ogata sufre constantemente porque cree que su difunto esposo ha reencarnado en la carpa que tienen en la casa y que la condena por haberse casado de nuevo tras su muerte), la dependencia familiar, la frustración estudiantil y la falta de dirección por parte de la juventud (representado por el hijo que dice dedicarse a los estudios cuando sólo busca una excusa para seguir viviendo a costa de su familia), el despertar sexual confuso y malinformado (representado en menor medida por la hija) y sobre todo la construcción de una imagen social intachable por encima de la verdadera calidad humana, que define a todos los sucesos desencadenados alrededor de Ogata.
Y todo ello surge precisamente a raíz de que Ogata es una excelente persona, el único defecto demostrable es su dedicación a la pornografía y es a partir de entonces que es él quien entra en este espiral de problemática social arrastrado por los demás personajes pero utilizado como catalizador de todas las culpas. En algún punto, ante la contraposición de estos dos mundos (el cinematográfico de las producciones clandestinas o el de la micro-sociedad en que se mueve el protagonista), uno tiene que preguntarse: ¿qué es lo verdaderamente pornográfico?

La película, siendo casi nada explícita y sobre todo fundamentándose en una trama de ficción, define de manera muy precisa la problemática de la época alrededor de estos géneros, además de hacerlo de una manera monumental. Y para ello me parece destacable la elección del término 'pornógrafos' que lo mismo puede ser quien produce pornografía como aquel que estudia la pornografía, y en su plural aquí sirve para denominar lo mismo a Imamura, detrás de la cámara (un director consciente de la ambigüedad entre su cercanía y lejanía con el género pinku-eiga en aquellos años), los primeros directores de cine que miran la proyección de la segunda película, donde Ogata sería también otro posible pornógrafo; tanto como el público que presencia el espectáculo o la sociedad que en aquella década se había volcado a hablar compulsivamente de la pornografía. ¿Y quién estaba libre de culpa?

Aunque no la considero la mejor obra de la filmografía del director, diría que particularmente es mi consentida de todas las que he visto de él. Me parece no sólo excelente en su temática, sino con un manejo diestro de estructura narrativa, contexto socio-histórico, configuración de personajes, y todo. Todo.




¿Película favorita que hable del submundo de la pornografía?

30.7.12


30/07/12
Y siguiendo con más Imamura, probablemente uno de sus títulos que más resuena, "La mujer insecto".



"Sólo has visto la superficie de la felicidad. Te enseñaré su auténtico fondo"
Tome nace en una aldea rural del Japón de la década de los 10. No es del todo seguro que su padre sea su verdadero padre pero él la adora sin recelar en absoluto la fidelidad de la madre. La vida de Tome transcurre de manera paralela a la historia de Japón y sus correspondientes condiciones de vida: del trabajo en el campo al trabajo en las fábricas durante la Segunda Guerra Mundial, el éxodo hacia Tokio en busca del sueño de la capital, los amores por conveniencia, la maternidad lejana, el mundo de la prostitución desde dentro y desde fuera. Y luego el reinicio del ciclo.

El título en japonés de la película es "Crónicas entomológicas de Japón", que es bastante más esclarecedor que "La mujer insecto" porque con esa premisa yo me esperaba algo cercano al "Caterpillar" de Edogawa Rampo (o Koji Wakamatsu, lo que venga primero). Si por una parte podemos entender esa idea del retrato íntimo ligado al retrato social de un país en concreto, sobre todo centrándose en el presente inmediato de los años 60 y la relevancia capital que tuvo para su país; la fuerza real de la película, entendida a través de la configuración del personaje de Tome, es precisamente la metáfora del insecto (a la que la fotografía regresa en diversos momentos). Imamura lo explicaba diciendo que la idea tomó su curso cuando, al escribir el guión, contempló a un insecto que se encontraba dando vueltas alrededor de él, infatigablemente. Esto para el autor representaría la noción de que no importa toda la posible fuerza que un ser humano albergue en su interior, a veces es sencillamente incapaz de sobreponerse a sus circunstancias o a su momento: de romper ese ciclo de círculos en los que se encuentra dando vueltas sobre sí mismo quizá sin percatarse. Y si en un primer momento nos puede parecer que el transcurrir de Tome es lineal y progresivo, pronto la película, sin desviarse en su guión, comienza a hacernos sentir atrapados, a repetir sutilmente elementos que nos dan la sensación de retroceso, de regreso siempre a ciclos anteriores, inevitables. 
Se suele hacer mucho hincapié en la moralidad de la película, como si fuese ese el eje central de los sucesos, entendida a través de la interpretación y uso de la protagonista de su propio cuerpo como un elemento a favor en este recorrido social en que se encuentra. Y por cuestiones así es que se suele relacionar a esta producción con la corriente del pinku eiga aun cuando Imamura era un director de estudio que contaba con un presupuesto decente. Pero esta sensualidad cobra fuerza precisamente al deslindarse del concepto superfluo de moral para convertirse en política: la política cotidiana de la vida diaria, del individuo microscópico atrapado en la máquina inagotable del Japón de los años 60. Y finalmente Tome es un insecto que se mueve alrededor del país-eje dándonos una perspectiva de 360 grados pero sin darse cuenta que está dando vueltas en círculo. Y que está por dar pie a un próximo ciclo, con sus propias circunstancias y con el recorrido de una nueva época. 

A menos que uno sepa de entrada de manera clara lo que está por encontrarse, creo que es una película que puede resultar un poco difícil en un primer momento, donde uno puede sentirse atrapado por esa sensación de ir siguiendo a un personaje sin saber hacia dónde o hasta cuándo. Con un guión aparentemente sencillo, la película se enriquece con su tratamiento narrativo y visual que se esmera en dar profundidad a un personaje enigmático aunque también esquivo, pero sobre todo dar profundidad a un seguimiento histórico por un periodo breve pero significativo de la historia de Japón. Es, además, una película a la que se debe volver, reflexionar, reinterpretarla constantemente, porque hay numerosos detalles de la misma que pueden pasar desapercibidos en un primer momento o confundirse como si fuesen decorativos. Debo confesar que yo misma en un principio me encontraba un poco escéptica de ponerla a la par de otras piezas tan grandes del director como "La balada de Narayama", "Lluvia negra" o "Los pornógrafos", pero creo que ha sido de sus piezas que más me han ido ganando conforme pasa el tiempo (las demás me ganaron inmediatamente, eso también hay que decirlo). Además de resultar increíblemente ilustrativa para quienes deseen profundizar en aspectos más cotidianos del Japón de la primera mitad del siglo veinte. 




¿Película favorita que siga lo largo de la vida de una mujer?

26.7.12


26/07/12
Y seguimos con Shohei Imamura, con otra de sus grandes películas: "Vengeance is mine".



"A fine refrain from a man who cut short five innocent lives"
La película está libremente inspirada en los crímenes del asesino en serie japonés Akira Nishiguchi, que en la década de los 60 asesinó a cinco personas antes de ser arrestado. Se considera uno de los casos más importantes de asesinos en serie en el país (lo que sólo habla de lo poco extendido que es el fenómeno en Japón) y que no sólo inspiró esta película y una novela, sino que sirvió para instaurar todo un departamento especial para llevar este tipo de casos. 

El protagonista aquí es Iwao Enokizu, y no nos andamos con rodeos porque desde el inicio sabemos exactamente que es el tipo malo de la historia. Vemos de entrada algunos de sus crímenes e intuimos que todavía estamos por presenciar más. La película no se presenta con el esquema típico donde la trama se va guiando ya sea para descubrir al criminal o para atraparlo finalmente, ya que a través de saltos temporales estamos conscientes de que en algún momento ya todo ha llegado al punto detenido en que es atrapado por la policía y se encuentra a un paso de ser juzgado. No hay sorpresas en ello y lo que verdaderamente importa en la presentación, tanto como es lo que importa a los demás personajes que se mueven alrededor del asesino, es la recreación de los días anteriores a que fuese aprendido y el tratar de entender un poco las motivaciones que llevaron al hombre a cometer semejantes acciones. 

Imamura en realidad nunca formó parte 'oficial' del movimiento de la Nueva Ola Japonesa (que en realidad no era un movimiento demasiado delimitado tampoco), y aunque lo fuese la película de la que hablamos tuvo lugar casi una década después de que la Nueva Ola llegase a su fin. Pero sí que conserva una serie de elementos esenciales de dicho movimiento y que el director aplicó desde sus producciones en los 60 y que en el caso concreto de "Vengeance is mine" cobran una importancia capital. La idea esencial es algo así como la voluntad del hombre de controlar su propio destino aún en sus más atroces representaciones. 
En el cine de la época de la post-guerra una figura clave en el imaginario japonés era la del héroe trágico, un personaje protagónico que podía ser totalmente explicado por su entorno y que se limitaba a ser una especie de marioneta trágica de un destino ineludible. Eso justificó, al menos cinematográficamente, muchos episodios problemáticos en que Japón se vio envuelto durante y después de las guerras del Pacífico y la Segunda Guerra Mundial. Y este fue uno de los principales puntos contra el que se manifestaron los directores de la Nueva Ola retomando la importancia capital de sus personajes protagónicos para controlar por completo su vida y todas sus competencias: desde los líderes rebeldes atrapados en la época, los criminales y sus casos concretos, los hombres promedios sumergidos en la nueva sociedad. No era una figura únicamente forjada por la historia, por su entorno social, por sus condiciones particulares: eran hombres libres capaces de tomar sus propias decisiones. 

Enokizu ejemplifica perfectamente eso. Sobre todo en contraposición con un tipo de historias donde esa búsqueda de los motivos suele llevar a explicaciones muy concretas, como si una serie de factores colocados de cierta manera dieran por resultado a un criminal de manera específica. Pero en "Vengeance is mine" nada es por completo absoluto, y si hay elementos que nos permiten asomarnos a ciertos aspectos de la personalidad del asesino y querer entenderlo, luego nos encontramos con la arbitrariedad de sus actos, con el impulso como única guía, con el cinismo desencantado de quien no le da ninguna importancia a la sociedad que le rodea. Y no es el único personaje que se encuentra en dicha situación, aún cuando su condición protagónica y sobre todo de criminalidad lo suelen poner en el eje de la narración. La historia de esa persecución paranoica, de esas ansias desesperadas de 'entender', se va completando con los personajes de alrededor, principalmente el padre del criminal y la esposa que abandonó (y la particular relación que han desarrollado ambos), y en menor medida otros personajes fugaces con los que el criminal se va encontrando a su paso. Si bien la mira de la historia no termina por sumergirse en ellos, se puede vislumbrar que sus condiciones son tan dignas de ser observadas de cerca como el propio caso criminal que da origen a la trama. 

Por una parte me parece quizá la película del director que en apariencia luce más convencional, pero es innegable la maestría con la que toma esos elementos usuales de este tipo de películas para convertirla en un ensayo mucho más complejo y poderoso de un criminal que no deja de ser un poco menor en virtud de sus méritos delictivos específicos, y de una época que cada vez se alejaba más de esa mirada crítica social. Indudablemente otra de las tantas piezas clásicas y maravillosas de Imamura. 




¿Película favorita sobre los motivos de un asesino?

23.7.12


23/07/12
Bueno, ahora se vendrán algunas reseñas de películas de Imamura, hablando de directores que es un poco imperdonable que no se hayan cruzado por aquí antes. Y para comenzar decidí arbitrariamente entre todas las pendientes la que tenía más ganas de ver: "La balada de Narayama".



"No podemos elegir. El alma al morir siempre va a la montaña y allí nos encontraremos de nuevo"
La película es un remake de una producción de los años 50 cuya estética era principalmente kabuki, aunque fuera de las similitudes de la trama no puedo saber qué tanta variación hay con esta nueva versión pero lo que me queda claro es que esta pieza de Imamura es una maravilla absoluta. 

En una pequeña y apartada aldea del Japón rural hay una norma de que todos los habitantes, al cumplir 70 años, deben ser llevados hasta la montaña junto a la que viven para morir ahí. La trama central gira alrededor de la anciana Orin, cabeza de familia, quien está por cumplir dicha edad en unos meses. Si por una parte está emocionada de cumplir con su justo destino, no quiere irse sin antes arreglar todos los asuntos familiares que puedan quedar pendientes. Pero su hijo mayor, aquel que tiene la obligación de llevarla hasta la montaña, no parece tener la misma emoción que su madre por dicho suceso.

Si bien la idea de la montaña como dios y destino final prima como una nube funesta a lo largo de la película, la fuerza general que impulsa la trama se genera a través de las diversas interacciones propiciadas por los personajes de la aldea. Equilibrándose en una delgada línea entre la 'modernidad' y el origen primitivo de los seres humanos, la supervivencia de la población depende en muchas ocasiones de acciones crueles, de relaciones mecánicas, de normas inapelables y de una ética que no deja mucho lugar a los sentimientos. La naturalidad con que los personajes se mueven a través de este micro-cosmos de circunstancias particulares que nos remiten tanto a la idea bucólica de la vida rural, como a la crueldad cotidiana de las mitologías clásicas; es sin duda el motor de una historia que se encamina hacia un final largamente anunciado y aún así poderoso, desgarrador y bello. 

Parte del imaginario gestado en la obra de Imamura gira mucho alrededor de esta concepción endogámica del mundo, manifestado no sólo por detalles incestuosos sino por constituirse por mundo totalmente cerrados, con leyes y estructuras propias. La recreación de la sociedad retratada en "La balada de Narayama" no pretendía emular de manera realista ningún tipo de sociedad rural en Japón sino hablar de las posibilidades a las que puede llegar el ser humano y, por consiguiente, su conformación social. Tan fantástica como realista, y tan bella como cruel, es considerada por muchos de las mejores del director. Una decisión difícil, viendo la increíble obra que se encuentra bajo su nombre y de la que hablaremos más todavía. 




¿Película favorita sobre sociedades rurales?