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19.2.12


19/02/12
Continuando con 'Corea no sabe fallar', yo usualmente llevaba producciones de esta nacionalidad para mis tardes de películas con Laura. Porque es un hecho científicamente demostrado que no sabe fallar.



"Did you really sign that confession? Why? Why? Why? Even if you really did it, you have to deny it"
Al momento de elegirla ni siquiera había caído en la cuenta de que era dirigida por Joon-ho Bong, autor de maravillosas piezas como "The host" y "Memories of murder". Como si se necesitara algo más. Y aunque claramente parecía tener una fuerte dosis de drama, no dejaba de involucrar asesinatos.

Yoon Do-joon es un joven con un cierto retraso mental que ha sido criado y es todavía muy protegido por su madre, quien ha tenido que encargarse sola de él todos estos años. Aunque en algunos aspectos trata de desenvolverse como alguien de su edad, la mujer no puede evitar seguir viéndolo como un niño (dado que en cierto sentido todavía lo es) y a veces quizá exagerando en sus cuidados. Aunque Do-joon no le facilita las cosas al meterse constantemente en problemas casi sin darse cuenta.
Una noche Do-joon sale a beber al bar de siempre y regresa tarde a casa, y al día siguiente es arrestado por el homicidio de una chica que aparece colgando de un techo y con evidencia alrededor que parecería implicar a Do-joon. En ese momento comienza el laberinto legal que se presenta antes las innecesarias complicaciones que el joven representa para su defensa, dando declaraciones accidentales que parecen incriminarlo o que no esclarecen argumentos para eximirlo. Ante la indiferencia de las autoridades su madre decide iniciar su propia investigación para conseguir demostrar la inocencia de su hijo.

Aunque esa idea general del individuo que tiene que hacer una investigación personal para demostrar que otro que se encuentra acusado de un crimen es culpable, es en realidad un recuerdo bastante utilizado por el thriller, las circunstancias particulares que presenta "Mother" desde el inicio logran presentarla como una propuesta de lo más original desde el principio. 
En primer lugar está, sin duda, la condición mental de Do-joon, que por una parte nunca es aclarada del todo. En realidad nunca se habla directamente del tema y lo poco enunciado resulta en eufemismos como 'tú cabeza es algo especial' o similares. Incluso en muchos momentos no nos queda del todo claro cuáles son los límites de dicha problemática ya que en muchas partes se le trata como si ello no lo eximiera de las responsabilidades regulares, siendo que es interrogado y se le refiere como si pudiera tomar decisiones y estuviera plenamente consciente de sus actos, aún cuando parece claro que no siempre es así. El hecho de que su papel sea regularizado dentro de la investigación (imagino la misma situación bajo el sistema de justicia de Estados Unidos y me parece claro que el individuo sería declarado incapaz de sostener su propia defensa desde el inicio y la investigación no podría fundamentarse en ninguna de sus declaraciones) no sólo sirve para complicar la trama adecuadamente sino para cuestionar cuál es la perspectiva que se tiene de las personas con discapacidades en Corea del Sur (un tema que se ha tratado ya en algunas otras películas), además de la reiterada crítica a un sistema judicial corrupto y muy poco funcional. 
El otro punto es, claro está, la figura de la madre, y además de todo una madre ya mayor y sobreprotectora que si bien es capaz de enfrentarse a cualquier cosa por el bien de su hijo, no deja de ser una mujer que jamás se ha enfrentado a una situación así y que no tiene mucha más idea de cómo proceder. A diferencia de los típicos héroes de momento que suelen realizar investigaciones ideales que se burlan de las policiales, la madre del título apenas si puede moverse ante la necesidad de hacerlo a sabiendas de que no puede permitir que su hijo vaya a la cárcel sencillamente porque no tiene control sobre sus actos. 
Entre la ternura y la desesperación la trama que retrata este complicado proceso atrapa y confunde al espectador en un thriller fantástico y desgarrador.

Ésta fue la primera película en que vi actuar a Bin Won, quien encarna a Do-joon y la verdad es que su dolorosa inocencia me atrapó, me costaría creer que se trataba del mismo joven al verlo después en "The man from nowhere" ya convertido en todo un héroe de acción coreano. De Hye-ja Kim poco me queda más por decir sino que se trata de la piedra angular del relato y de la fuerza total de la película, sin duda encarnando toda la fuerza necesaria que implica ya el título de "Madre" (cuya pronunciación en coreano genera un juego de palabras entre 'mother' y 'murder').

Entrando en comparaciones inútiles y necesarias, debo decir que aunque me parece formalmente más lograda que "The host" y "Memories of murder", me gusta un poco menos que ellas. Lo cual no es para nada necesariamente negativo y habla más bien de lo increíblemente buenas que me parecen ambas producciones anteriores. 
Joon-ho Bong se encuentra preparando para el próximo año su siguiente película sobre un mundo post-apocalíptico cubierto de nieve. Realmente suena como mi peor escenario post-apocalíptico. Mientras creo que debería ponerme a revisar su filmografía que incluye muchas participaciones en antologías de cortos.




¿Película favorita de la relación padres-hijos con un crimen de por medio?

15.8.09



15/08/09
Ya la había visto un par de veces en el videocentro donde muy de vez en cuando voy a buscar algo. Me llamó la atención tanto como cualquier película que involucre asesinos seriales llama mi atención, aunque estaba por convertirse en otra de esas películas malditas que he rentado por lo menos un par de veces pero que finalmente nunca veo.
Eso hasta que me la topé en oferta junto con una colección de varias películas asiáticas, y descubrí que era del director de "The host" (probablemente de mis películas favoritas de bichos gigantes). Y me dije: no más.



"No necesito evidencia para saber que es verdad"

A todo esto, se supone que está basada en los hechos reales sobre el primer asesino serial de Corea del Sur. O al menos supongo que el primero que se consideró como tal. Esto, por una parte, despertaba muchísimo mi interés (y mi morbo, todo sea dicho) pero al mismo tiempo me daba desconfianza. Creo que en general es difícil representar, con una buena narrativa, ciertas historias de asesinos seriales. Especialmente si fueron casos sin resolver. Ahí tenemos a "Zodiaco", que ni Downey Jr. pudo salvar del tedio.
Pero la desconfianza dura muy poco. Debo decir que la maestría con la que Joon-ho Bong maneja la historia me cautivó completamente. Sin caer en recursos fáciles que acentuaran la violencia de los casos, los diversos sospechosos o los detalles más morbosos de los hechos, consigue conformar un panorama general sobre la situación que se vivía en Corea del Sur por aquellos tiempos.
Es 1986, y creo que resulta por demás sorprendente que apenas en aquel momento se dieran estos violentos crímenes. Mujeres jóvenes, hermosas, que eran encontradas en medio de los campos, con el cuerpo mojado por la lluvia de las noches anteriores, completamente maniatadas, violadas, y finalmente ahorcadas con alguna de las prendas que vestían en aquel momento. Imágenes impactantes pero desprovistas de una carga emotiva más allá de su certeza: toda la fuerza de la película reside en la investigación policial alrededor de los hechos.
La policía local, donde la investigación es dirigida por el detective Park Doo-Man (Kang-ho Song tiene algo extraño que ya me había llamado la atención en "The host" y creo que lo repite aquí, puede ser que me parezca un buen actor y me cautive de una manera mientras me causa rechazo por otra, jo, pero a resumidas cuentas me encantó en su papel), no tiene idea de cómo lidiar con el caso. Siendo una población pequeña y rural donde nunca sucede nada, tratan de esconder los daños del modo más rápido y corrupto que encuentran, en un sitio donde el concepto de justicia es completamente relativo. Si no fuera por la llegada de un detective desde Seoul, encargado de apoyar la investigación con las técnicas más nuevas al respecto.

La cuestión cultural logra darle un toque a la trama que me resulta especialmente particular. A pesar de ser 1986 no cuentan con ninguna tecnología ni conocimientos para llevar a cabo una investigación como la requerida. Pero al mismo tiempo no podemos verlo como si fuese una circunstancia de antaño, no podemos evitar notar que la cercanía es más clara de lo que podría parecer. Y este juego entre la necesidad de evidencia y la imposibilidad de encontrarla lo va cautivando a uno tanto como la imagen escurridiza de ese asesino que parece jamás delinearse claramente. Cuando creemos verlo, entenderlo, acercanos un poco, vuelve a escaparse. Y la desesperación de los detectives que pasan del odio al compañerismo y de vuelta, nos deja a veces con la sensación de que persiguen a un fantasma. A un concepto de violencia y de mal que se ha apropiado del ambiente de la ciudad, de su calma, y de ellos mismos.

No podría decir que sea propiamente un thriller porque me parece que en general, el hecho de atrapar al asesino pasa a un segundo plano y prima la conformación de la ambientación general. Una historia perfectamente trazada, con unos personajes que parecen planos a primera vista y se rebelan posteriormente con una gran fuerza, y sobretodo una narración que atrapará, conmoverá y emocionará al espectador que no sabrá siempre qué esperar del siguiente paso.

Igual e influye el hecho de que yo esperaba una película regular y me encontré con una increíblemente cuidada. Sin duda ha sido una de las mejores sorpresas de las últimas semanas. Deberé considerar ver algo más de Joon-ho Bong después de tan buena carta de presentación.