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10.12.12


10/12/12
Y bueno, lo que yo no podía perderme por ningún motivo del AniFest era "Akira". "Akira" en pantalla de cine a 24 años de su estreno.



"The future is not a straight line. It is filled with many crossroads. There must be a future that we can choose for ourselves"
¿Cómo se empieza a hablar de "Akira"?
Hace unos meses leí el manga con el que Ôtomo comenzó este proyecto, seis años antes de su estreno cinematográfico y que concluyó hasta iniciada la década de los 90. Ahí nos encontrábamos con un mundo post-apocalíptico que había sobrevivido ya a la devastadora destrucción de Akira, una entidad parcialmente desconocida. Ese mundo, pese a su denuncia futurística, tiene mucho que ver con el Japón de la posguerra y en él convergen un dúo de adolescentes problemáticos, una fracción terrorista, unos extraños niños-ancianos, una fuerte organización militar y una serie de engranajes del gobierno que mantienen la situación bajo aparente control. 
El detonando es Tetsuo, el que pareciera el eslabón débil de esa pandilla adolescente. Su encuentro con un individuo que escapa del control militar termina con él en un hospital y la revelación de que podría ser la clave para accesar a Akira. Los experimentos y la ruptura del lazo con una débil realidad apenas están por comenzar para él y para Neo-Tokio.

Por una parte estaba la emoción de regresar a uno de esos clásicos más entrañables para mí con todas las posibilidades que una enorme pantalla de cine permite, pero también había cierto recelo esperable al temer que quizá eso que uno atesora con cariño pueda no resistir una mirada contemporánea. El inicio de la puesta en escena transcurrió mayormente estableciendo relaciones con lo recién aprendido del manga: qué personajes cambiaban su función, que situaciones se resumían o se adaptaban, cómo vas ordenando para un par de horas algo que ocupa más de dos mil páginas de comic. Y entonces sencillamente llegó el golpe.

Es increíble pensar que esta película fue concebida tantos años atrás y que aun así continua siendo altamente efectiva y tiene muy poca competencia entre la animación contemporánea. Si bien han habido grandes mejoras técnicas, la calidad de "Akira" no ha decaído totalmente y el manejo perfecto de su trama, su estética y sus personajes la hacen un modelo absoluto de la seriedad de un género o aspecto técnico que tiende a verse como infantil. Muchos la habrán visto también por primera vez muchos años atrás, siendo pequeños, y sabrán ya el potencial que tienen sus imágenes para violentar y cautivar. Si las pesadillas de Tetsuo se contagiaron a los espectadores en su primer visionado, los años no han conseguido suavizar esas imágenes y sigue siendo una película que te roba por completo el aliento.

Otro de los aspectos más enriquecedores de haberla vuelto a ver es relacionarla, como mencioné, con el periodo de la posguerra, tanto en el aspecto social como en la influencia de tendencias cinematográficas. Kaneda y Tetsuo son dos personajes dignos del cine de 'la tribu del sol' y representan el mismo desapego y confusión que las generaciones jóvenes que nacieron bajo la ocupación estadounidense. También nos encontramos con más elementos muy propios de la cinematografía japonesa a los que les podemos dar una mejor dimensión. Mi favorito, sin duda, es el amor por la destrucción y Tokio como su eje. Me hizo recordar aquella frase de Shinya Tsukamoto (que todos sabemos es fan de "Akira") de "Part of me loves a city like Tokyo, but part of me would quite happily destroy it". 

Quizá recuerden que había un proyecto de Hollywood para adaptarla en live-action y centrarla en Estados Unidos. Recuerdo que se pasearon toda clase de nombres por los detalles de producción (comenzando por Leonardo DiCaprio) y una especie de sinopsis donde Kaneda y Tetsuo (con nombres anglosajones, claro) eran hermanos y uno tenía problemas con drogas o algo así. Me alegra mucho que estos proyectos no avancen (como el remake de "Oldboy") y ojalá que se detengan para siempre. Debería ser triste para Hollywood que sus abismales presupuestos estén incapacitados para vencer a una animación de los 80.




¿Película favorita de un futuro apocalíptico?

23.9.12


23/09/12
"World Apartment horror" es una pieza inexplicablemente menor si tomamos en cuenta que es dirigida por Katsuhiro Otomo partiendo de una historia de Satoshi Kon. Si eso no es una combinación ganadora, no sé qué pueda serlo. Ya la tenía en mi lista de espera pero no fue hasta encontrármela referida en un ensayo sobre sus particularidades raciales, que me decidí a verla por fin.



"Evil doesn't have a nationality"
Sin duda el hecho de que sea un live-action puede ser una de las razones por las que no destaque tanto si tenemos que ponerla junto a "Akira" o alguna otra animación de Otomo, sumado al hecho de que la premisa puede sonar un poco atípica comparada con el resto de la producción de ambos directores. Eso en apariencia. 
Un yakuza de menor rango tiene como misión desocupar un edificio donde viven varios inquilinos, todos inmigrantes de otros países asiáticos. Lo que parecía ser una labor sencilla termina por complicándose no sólo por las dificultades usuales de tratar con tantas personas, en especial con aquellas que ni siquiera entienden muy bien el japonés, sino porque hay algo extraño en el edificio que pronto va envolviendo al yakuza, de la misma manera en que parece haber llevado al anterior encargado de la misma misión hacia un final terrible. 

No hay que ver demasiado para darse cuenta que "World apartment horror" es una película menor en el aspecto de que es mucho más relajada que las épicas animadas de Otomo, pero al mismo tiempo destaca por su sencillez como por su particular enfoque. Combinando elementos típicos del cine de yakuzas, terror de casas embrujadas y la comedia de personajes, la película termina por representar fielmente la idea que lleva desde el título: la globalidad del horror, el horror de la globalidad. Tratando, además, con un enfoque que el cine japonés no suele retomar demasiado apostando por la imagen más homogénea de su cultura: la abundando inmigración, sobre todo proveniente del resto de Asia, y las condiciones en las que viven. Si bien la trama parte del hecho de que dicho edificio departamental podría cargar con una maldición que va a complicarle la vida a sus inquilinos, al yakuza protagonista y a toda su organización, el principal juego de la trama viene a través de su espejo de personajes variopintos y el abanico de posibilidades que cada uno representa dentro de una premisa bastante simple. Conforme van entrecruzándose las presencias de los inquilinos, aunque no se llegue a profundizar por completo en ellos, uno va viendo el manejo coral de personajes que luego Kon retomaría en piezas como "Tokyo Godfathers" o "Paranoia agents", siempre con esta intención de mostrar a Japón como un microuniverso variado cuya metáfora concreta viene a ser ese edificio departamental donde el protagonista japonés se ve convertido en una minoría. 

Creo que es una pieza más curiosa que trascendente, pero también es cierto que si le quitamos el enorme peso de los dos nombres mencionados nos queda una comedia de horror yakuza bastante entretenida, con un enfoque original y bastante interesante. Además del plus que le da el ir trazando los guiños de Otomo y Kon en detalles de la puesta en escena o el guión, que lo hace lucir como un trabajo desenfadado pero realizado con gusto.
Igual seguro que la vi con ojos de amor, pero ya sabemos que eso también podría haber sido contraproducente.




¿Alguna película de horror multi-racial?