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20.9.14

Hace ya algún tiempo me había propuesto buscar diferentes adaptaciones cinematográficas de la obra de Clive Barker. Algunos años después regresamos a otro de los intentos del escritor por desempeñarse también como director de cine, tras el clásico "Hellraiser", adaptando otra de sus historias, con un título tan atractivo como "Lord of the Illusions".



"Magic is the oldest trick in the book"
Aunque sin duda "Hellraiser" se ha ganado un lugar distinguido en la historia del cine de terror, debido en gran parte a la emblemática estética del principal cenobita, Pinhead, es una pena que el resto de la literatura de Barker no haya tenido una mejor presencia en pantalla. El propio autor limitó su intento como director a estos dos largometrajes y una película en video. Y es que teniendo historias y elementos tan atractivos, parece que es imposible trasladar de manera óptima sus 'historias de sangre' al plano audiovisual.

"Lord of Illusions" está pensado entre el film noir y el tributo a las sectas clásicas estadounidenses, en este caso concreto la de Charles Manson. Con un toque de magia y de transmutación física (sello característico del autor), la historia gira alrededor del culto a El Puritano, un hombre capaz de usar magia para sus oscuros intereses. En los años 80 un grupo de ex seguidores suyos planean detener para siempre sus planes y enterrarlo en lo profundo del desierto de Mojave para que nadie jamás encuentre su cuerpo. Pero dado que así no funcionan las sectas mágicas, trece años después todo parece indicar que Nix, o El Puritano, está de vuelta para terminar lo que empezara tantos años atrás. Esta vez es el detective Harry D'Amour quien también termina involucrado en una trama detectivesca con entramado sobrenatural en la que el resultado puede ser fatal para todos. 

Si la historia suena innegablemente a años 90, y se mantiene dentro del tono y ritmo necesario para resultar entretenida y un poco sangrienta durante sus 100 minutos, muy poco pueden lucirse los elementos mágicos o de horror en una trama que se maneja casi como acción adolescente. Y el hecho de que Scott Bakula, a quien resulta imposible no imaginar todo el tiempo en su papel de "Quantum leap", sea el protagonista D'Amour tampoco ayuda a darle un poco más de seriedad a una historia cuyas capacidades terroríficas se mantienen por lo bajo ante un giro constante de 'ahora quién usa la magia'. 
Si puede resultar una buena opción como una de esas películas que uno se encuentra canaleando en la televisión, no le hace verdadera justicia a la literatura de Barker (que él mismo no parece demasiado capaz de adaptar) ni una oportuna introducción a la misma. 

Aunque quizás esto debería ser una advertencia de que a veces es mejor quedarse con los libros, no duden que a futuro nos seguirán tocando reseñas sobre sus adaptaciones. Sobre todo de "Hellraiser", que todavía nos queda mucho por ver en la saga.




¿Otras películas sobre ilusionistas?

1.11.13

Poco a poco vamos continuando con la filmografía de Shinya Tsukamoto. Aunque justo hoy no parezca la mejor selección para Halloween o Fechas de Muertos, pero yo no puedo resistirme a la violencia fortuita, ya todos los sabemos. 



"Pero el rostro que tiene ahora es el mismo de antes, cuando buscábamos a esos cerdos. El rostro de un monstruo"
Tomando en cuenta que la película va sobre boxeo, debí estar mucho más interesada en ella, pero por alguna razón ya tenía la sensación de que no destacaba demasiado entre su más que interesante carrera. La historia, uno no tarda demasiado en darse cuenta, gira sobre los intereses usuales del director y ensaya sobre algunas cuestiones que ya ha tratado o que tratará en más detalle en ocasiones posteriores, añadiéndole el componente deportivo casi como excusa para cambiar un poco la ambientación usual.

Tsuda es un ejecutivo cuya vida gris le parece más insoportable cada día, atrapado en una normalidad agobiante y limitada. Un día termina llevando un encargo a un gimnasio y se encuentra con Tajuki, quien fuera un amigo de su infancia y quien ahora se dedica de lleno al boxeo. Este encuentro entre antiguos amigos despertará los instintos y sentimientos más básicos en cada uno de ellos, cada cual deseando algo de la vida del otro. Deseo que sólo podrá expresarse a través de la violencia propia del boxeo, la cual terminará atrapando también a la pareja de Tsuda, Hizuru, quien también llegará a manifestar sus propios deseos y frustración a través de esta pulsión primaria. 

Estéticamente, "Tokyo fist" parece una continuación de la ambientación de "Tetsuo II", e incluso la sensación que envuelve a los personajes y la trama evoca en muchos momentos el drama particular de los personajes de "Tetsuo". Hombres atrapados en una vida gris que chocan con una especie de humano-monstruo cuya monstruosidad tiene algo de libertad, y el deseo por alcanzar algo de esa libertad termina trastocando su mundo y el de los que lo rodean. El único cambio es que ya no son necesarios los monstruos tangibles, los hombres-máquina fantásticos, porque la violencia bien puede encerrarse en un personaje real, en un hombre que ha configurado su mundo practicando box en oscuros gimnasios. 
Y quizá porque incluso el rol femenino de Hizuru me recuerda un poco a lo que luego mostraría el director con "Snake of june" y "Kotoko", es que la película termina por parecerme más una suerte de ensayo que una pieza clave en su filmografía. 

De hecho muchos señalan que parte de la relevancia de la película tiene más que ver con su carácter un poco autobiográfico, siendo una especie de reencuentro entre dos hermanos cuyas vidas los habían alejado por muchos años. La situación de Tsuda y Tajuki es un poco la de Shinya y Koji, sus actores, hermanos que algunas vez soñaron juntos con hacer películas y que terminaron encontrándose años después sólo en reuniones familiares. Koji Tsukamoto era un chef al que no le iba muy mal y que practicaba el boxeo para desahogarse cuando Shinya sugirió trabajar juntos en una película con una historia así. Después de esta primera experiencia Koji empezaría una interesante carrera que incluye no sólo producciones de su hermano sino de otros directores como Takashi Miike y Yojiro Takita.

Teniendo tanta obra maestra en su haber, no hay prisa por ver justo esta película de Shinya Tsukamoto.




¿Películas relacionadas con el boxeo que les gusten?

28.5.13


28/05/13
Considerada una de las mejores películas de Shunji Iwai e imperdonable eterno pendiente en mi lista de espera.




"Please tell me more about him. Please write about your memories"
Iwai es un director que ha demostrado manejarse con igual facilidad en historias complejas y en sencillas. Partiendo como casi siempre de una cierta inocencia, en ocasiones sus premisas parecen tan tiernas que podrían sospecharse limitadas, o condicionadas por un cierto romanticismo fácil que las dirigiría a un desarrollo algo típico. Pero ya sabemos que Iwai es todo menos típico, y su particular visión de la ternura y la crueldad confieren a sus historias una fuerza poderosa que se detiene en los detalles, en la ambientación, en la perfecta encarnación de sus personajes y en un delicado transcurrir de la trama que parece reinventar los hechos más cotidianos y ajustarlos a su ritmo. "Love letter", tal como sugiere su título y su póster, es una historia de amor, una historia de invierno, donde la blancura de la nieve equiparable a la de hoja en blanco, reinventa la historia a cada palabra. 

El prometido de Hiroko Watanabe falleció hace dos años en un accidente al escalar una montaña. Ella ha mantenido el luto desde entonces y a pesar de ser joven parece como si su vida se hubiera detenido en ese luto. Revisando sus anuarios escolares decide escribir lo que ella creía sería una carta ficticia catártica, a la antigua dirección de su prometido, Itsuki Fujii, de la ciudad donde creció. Semanas después, para sorpresa suya, recibe una respuesta. Tras el pequeño desequilibrio y malentendido sucesivo, se descubre que quien le escribe es una mujer llamada también Itsuki Fujii, a cuyo domicilio escribió sin percatarse que en el mismo año escolar que su prometido habían dos personas con el mismo nombre. A través de esa curiosa coincidencia es que las mujeres comienzan a escribirse compartiendo sus recuerdos de ese hombre al que ambas conocieron en diferentes épocas de su vida.

El recurso de reconstruir a alguien a través de sus memorias es una estrategia fantástica si se sabe cómo usar, y en el caso de "Love letter" la construcción de la trama parece tan sencilla que nos rendimos al encanto tierno de una historia de amor. Pero la construcción funciona también a la inversa, más allá de la evidente búsqueda de recuperar al prometido aunque sea a través de las palabras de otros, de las épocas en que no se le conoció, de sus secretos. A través de las cartas también las protagonistas se van desenvolviendo y se van reconstruyendo a si mismas. La mujer de luto que ha detenido su vida y sus posibilidades en una espera que no puede completarse, la otra mujer, la mujer de las cartas, cuyo pasado había permanecido hasta entonces intacto, sin saber que también hay cosas que ella ha estado esperando. 

Como parte del juego de dobles, ambas mujeres son encarnadas por Miho Nakayama, quien cumple a la maravilla con la labor de representar dos mundos aparentemente opuestos pero sutilmente conectados. Y como dato curioso, uno de los rostros fugaces que me dio gusto encontrar fue el de Mariko Kaga como madre del fallecido Itsuki, una actriz recurrente en las películas de Masahiro Shinoda en los 60.




¿Otras películas sobre misivas de amor que les gusten?

27.6.12


27/06/12
¿Qué tal? ¿Me extrañaron? Pues ya estamos de vuelta por estos lares y con más cine asiático, por si también lo extrañaban. Ahora nos vamos hasta Vietnam, del que no hablamos demasiado, con "Cyclo".



"Río, tú que pasas en el ciclo cerrado de meses, de años, no he olvidado la deuda con mis orígenes y vago a través de los mundos hacia mi tierra"
Tran Anh Hung es el director de "The vertical ray of the sun", película de la que ya hemos hablado (y de la reciente adaptación cinematográfica de la novela de Murakami, "Norwegian wood"). "Cyclo" fue su segundo largometraje tras su ópera prima y posiblemente más famosa de sus películas, "The scent of green papaya". 
Países como Vietnam o Tailandia me dejan la sensación de que aprovechan mucho la construcción de ambientes para construir historias sencillas sobre una cotidianidad que aunque no resulta exótica, o dramática o hiperbólica, no deja de ser algo ajena. Con ritmo propios pero también con una calma de lo que sucede dentro de una normalidad propia. Si en "The vertical ray of the sun" esto se tomaba de manera más que literal al hablar de la relación entre tres hermanas y sus conflictos propios, en "Cyclo" la trama busca complicarse un poco más al menos en apariencia.

La película comienza con un joven que trabaja llevando un triciclo para transportar personas. Heredó el trabajo de su padre pero renta el triciclo a una empresa a quien tiene que pagar por día de trabajo. Ese día, mientras se descuida en una de sus labores, una banda le roba el triciclo y lo golpea violentamente. A partir de entonces, para tratar de reponer su deuda, se verá involucrado con la pequeña mafia que lleva la misma empresa que le renta el triciclo, y su vida y la de su familia se verán afectadas principalmente por la presencia del Poeta, quien dirige dicha mafia. 

Hay que aclarar que el Poeta es nada menos que mi amor Tony Leung, no es casual que llegara a esta película. Por la trama uno podría imaginarse que se trata de una película de acción o sobre mafias o melodramática o todas las anteriores, y si bien es cierto que si estructura general responde a ello, precisamente su encanto reside en que estos elementos no son los que priman dentro de la construcción.
Como mencioné antes, pareciera ser que la intención primera es conseguir un retrato verosímil y sencillo sobre la vida en Vietnam. En este caso de manera concreta en Saigon y enfocándose en una familia de clase baja que se ve involucrada en asuntos ilegales por necesidad. Incluso dentro de la perspectiva centrada en las figuras más 'oscuras' de la película como podría ser el Poeta o la mujer que encabeza todos los negocios, se enfoca más en los conflictos internos que lo llevan a uno a dichas circunstancias que a tratar de elaborar un complejo entramado de intrigas o situaciones dramáticas. Si bien la violencia es un elemento central en la película se trata casi siempre en relación a la violencia emocional a la que se ve orillado un individuo atrapado dentro de una ciudad conflictiva, pero también atrapado dentro de su propia vida, sus decisiones y las circunstancias poco afortunadas que lo han llevado hasta donde se encuentra. Enfatizando que los individuos no son unidireccionalmente malvados, sino que esta posición es mucho más compleja de lo que podría parecer.

El resultado es bastante particular pero creo que precisamente en este intento de no violentar a través de las imágenes o el ritmo o la edición, consiguen darle todavía más fuerza al trasfondo de una historia que se muestra con una naturalidad incómoda por momentos. Me recordó un poco, salvando las distancias, a "Invisible waves" en el modo en que busca tratar una historia sobre mafias sin hacerlo desde el género de acción ni un melodrama exagerado. Aunque en el caso de Tran Ang Hung la idea de historia particular trasciende hasta impregnar todo el ambiente, todos los rincones de la trama y de la ciudad, tan ajena como cotidiana, a la que nos acercamos.
Y a Tony Leung lo amo siempre, eso no tengo ni qué decirlo. Y de hecho estoy viendo en imdb que hoy es su cumpleaños, así que la actualización quedó exacta. 




¿Película favorita sobre personajes que se involucran con mafias por necesidad?

16.6.12


16/06/12
Desde hace mucho tiempo tenía pendiente volver a ver una de las series que con más cariño recordaba de mi infancia, "El crítico". Me tardé años pero, con todo el temor con el que uno recupera cosas de su infancia, finalmente me dispuse a verla.



"Jay, this is your mother. Your father and I are taking you out of our will; we feel you already have enough money. Oh yes, and happy birthday"
Jay Sherman es un crítico de cine amargado atrapado en un programa comercial donde irremediablemente encuentra que todas las películas en cartelera apestan. Es obeso, vive esclavizado por su jefe, despreciado por su ex esposa, un poco humillado con su familia, pero se las ingenia para sobrellevar todos esos pequeños detalles de su existencia mientras su vida y su programa se vuelven una constante parodia de películas noventeras.

Se supone que "El crítico" surgió en los 90 como un intento de reproducir el éxito que "Los Simpson" estaban teniendo ya por aquellos años. La serie tiene algunos puntos en común como tratar la cotidianidad de personajes que no buscan parecer excepcionales, y aprovechar situaciones de la realidad inmediata para sus chistes, aunque en este caso enfocándose muchísimo en el cine. También es que si uno ve a Jay Sherman y a Homero Simpson, puede creer que por esa década el mayor símbolo de éxito televisivo era la obesidad.
Lo cierto es que Sherman tuvo mucho menos suerte que la familia amarilla y duró únicamente dos temporadas, que además fueron presentadas por diferentes televisoras de modo que hay muchos detalles que varían entre ellas. Al parecer después salió una serie de capítulos sueltos por internet pero de esos no puedo hablar.

Aunque la idea es la misma sí que se puede notar una diferencia entre ambas temporadas. La primera es mucho más fragmentaria, sin una línea clara para seguir y basada mayormente en gags aislados y aventuras independientes de un solo capítulo. Eso cambió para la segunda, además del diseño de algunos personajes, y Sherman consiguió hasta un interés amoroso estable, Alice, y la serie se volvió un poco más programa estándar de comedia de enredo con meta-chistes cinematográficos.

Pensando en retrospectiva, me cuesta un poco creer que disfrutara tanto de este programa cuando era pequeña dado que se esmera demasiado en el patetismo de los personajes, con una insistencia reiterada en que el protagonista es un personaje casi miserable. Supongo que entonces el mayor encanto que representaba para mí era ver parodiadas las películas que apenas habían salido en cines o que yo rentaba, con giros absurdos y tontos, hiladas por la línea argumental de un hombre que vive de hablar de cine. Así que ahora ya saben cómo llegué hasta acá, oh.
La serie pierde un poco de fuerza con el asunto de la inmediatez, aunque tuvo el atino de incluir mayormente referencias a películas que han llegado hasta nuestros días. Cosa que no sucede siempre con algunos comentarios sueltos que supongo aluden a político o hechos menos conocidos y que no en todo momento podía captar por completo. Por otra parte el verla en idioma original le añadió algunos puntos por detalles que seguro me pasaron por completo desapercibidos tantos años atrás. Que tampoco es que recordaba demasiado el doblaje que le pusieron, pero por suerte para eso está youtube. 

La serie es considerada por muchos como una pequeña pieza de culto pero creo que quizá se deba mucho a sus circunstancias, y a que creo que era prometedora aunque un arranque tan limitado como dos breves temporadas no nos permite darnos una idea del potencial que podría haber conseguido. A mí por una parte se me cayó un poco un mito infantil al darme cuenta de que no era una serie espectacular, pero supongo que es el riesgo usual de volver a mirar algo con una distancia temporal tan amplia. Por otro lado debo decir que realmente disfruté con algunos gags, algunos buenos capítulos, y Jay Sherman me sigue pareciendo un personaje con encanto a pesar de que su encanto sea precisamente no tener encanto alguno. 




¿Serie o película favorita que involucre críticos de cine?

9.3.12


09/03/12
Continuando con la filmografía de Miike, no tenía demasiada idea de qué iba "Osaka tough guys" pero parecía encontrarse en un punto medio entre sus películas de yakuzas y las de jóvenes problemáticos. Pero eso estábamos por descubrirlo.



"Escuchad, el código yakuza es: Uno, adiestramiento; dos, adiestramiento; tres y cuatro, adiestramiento; y cinco, ¡polla! ¡cuidad vuestra virilidad!"
Si tuviéramos que colocarlo en la eterna categórica de qué subgénero cinematográfico trataba de saldar Miike al realizarla, probablemente quedaría en el punto de comedia yakuza adolescente. Que es realidad es un punto engañoso dado que probablemente la parte más amplia de la producción del director sea en el género de yakuzas y tampoco son extraños los momentos cómicos y el humor negro en varias de sus otras películas en el campo. Sin embargo el intento aquí es quizá mucho más concreto y acercado al género de comedia con un ideal mucho más parecido al hollywoodense. Todo eso en términos muy generales, claro, no hay que olvidar que finalmente es Miike de quien estamos hablando.

Dos jóvenes problemáticos se dedican casi en tiempo completo a ir causando problemas por la vida. Salen a beber, se pelean con todo mundo, incluso tienen aterrorizados a sus superiores en la escuela, que pronto deciden abandonar. Después de disfrutar brevemente 'la buena vida' descubren que no tienen dinero y que por más que quisieran evitarlo tienen que conseguir un empleo y sobrevivir. Para ello encuentran la oportunidad perfecta cuando ven un anuncio que solicita personas, en general, con buen salario y sin ninguna experiencia. Cuando llegan al sitio no tardarán demasiado tiempo en darse cuenta que es una empresa-fachada para una familia yakuza a la que acaban de ingresar involuntariamente como novatos, y si bien son 'chicos duros de Osaka', salir airosos de la situación no les resultará muy fácil.

A partir de ahí la película se desarrolla como una comedia de ocasión donde van apareciendo distintos momentos en relación al negocio yakuza o la vida particular de los dos personajes y su respectiva problemática. Como que uno de ellos comienza a salir con una chica pero no se atreve a decirle que trabaja para la yakuza, o el superior de ambos que insiste en salir a beber hasta causar desastres que ellos tendrán que arreglar, por no mencionar que los numerosos intentos de hacer dinero ilegal suelen ser bastante ridículos. 
Lo primero que vemos aquí es un intento de llevar el asunto de la 'realidad' en el ámbito del submundo a un nivel totalmente decadente. Si ya otras películas sobre la mafia japonesa nos hablan de cómo se ha perdido la mayoría del glamour que tanto retrataba el cine, aquí se va al extremo de enfocarse en una rama yakuza aparentemente bastante venida a menos que tendrá que ingeniársela desesperadamente por subsistir sin tocarse el corazón. Esta serie de chistes concretos, aunque en muchos casos pueden entenderse por el contexto, quizá puedan resultar problemáticos en algunos momentos para alguien no familiarizado con el tipo de organización, ya que de manera constante de hace burla de todas las partes que componen sus rituales y el modo en que tienen que aterrizarse cuando el presupuesto así lo requiere. Y como suele suceder en Miike, toda la cuestión del honor que ya se ve como algo que depende tan solo del sujeto, en un afán de aferrarse a su propio sentido del deber más que porque la situación así lo merezca, se encontrará reflejado en que pese a lo absurdo y forzado que parece encajar todo en la vida de los protagónicos, terminan por aceptar de algún modo 'el espíritu yakuza', al tiempo que se mantiene una imagen bonachona de que los criminales son tipos rudos pero con un buen corazón. Que puede deberse en parte que dado el poco alcance criminal que tiene la organización en concreto, no les queda más opción que ser un poco buenas personas.

Aquí es probable que también juegue un papel importante el asunto de estar localizada en Osaka y no en Tokio, que es donde usualmente vemos a estas familias de la mafia, pero tampoco puedo llegar a conjeturar si gran parte del chiste consiste en hablar de 'las familias criminales de provincia' o si sólo es un componente que se aúna a la situación.

El humor es bastante simple, llegando a ser bastante tonto por momentos, con salidas fáciles como referencias escatológicas, personajes hiper exagerados de estereotipos animescos, situaciones tópicas con salidas milagrosas y demás. A lo cual quizá valga comentar que está basado en un manga, de modo que tampoco cuesta imaginar de dónde viene ese conjunto de momentos cómicos superpuestos.

Siendo comedia yo diría que ya suele representar un problema inicial, por todo el supuesto asunto cultural de que cuesta más entender qué les da risa a otras culturas que qué les causa tristeza, pero independientemente de ello  y aunque es una película que se puede ver sin mayores problemas dado que no es muy larga y tiene un ritmo ligero, tampoco se trata de una pieza mucho más lograda ni que merezca destacar de manera particular dentro de la filmografía de Miike. Y siendo que tiene ya el inconveniente de que tenga tantas otras de yakuza, es difícil encontrarle un mérito muy concreto. 




¿Película favorita sobre novatos en una organización criminal?

23.1.12


23/01/12
Yo en algún momento me propuse ver toda la filmografía de Nishimura y aunque no lo cumplí al pie de la letra, pues el esfuerzo se hizo. Y "Anatomia extinction" fue la primera producción en que apareció como director, por mediados de los 90.



"Wow! That's a fuckin 'A'. Yet still not enough. Until we cut japanese population down to 1/3, we can't stop. Can we?"
Se trata en realidad de un mediometraje, durando apenas unos 50 minutos, con una producción bastante casera pero donde uno claramente puede reconocer varios elementos que luego se volverían básicos en las tramas del director. Eso sí, todo retratado con una estética mucho más oscura y mórbida de la que podríamos encontrar posteriormente. Básicamente es como si a "Tokyo gore police" le quitáramos la luminosidad y la candidez mórbida de sus hipérboles. Y nos quedáramos con una trama de sangre al por mayor y mutantes desmembrados por doquier.

Todo eso tomado al pie de la letra, de hecho es a partir de esta pieza que se desarrolla posteriormente "Tokyo gore police", a modo de remake libremente reinterpretado. De modo que aunque la trama en sí pueda ser distinta, el universo en que se concibe es el mismo e incluso algunas escenas son calcas exactas de las que nos encontramos aquí.
De nuestro protagónico no sabemos nada, más que es un hombre más ahogándose entre el mar de gente de un Tokio que ha perdido las dimensiones de su realidad. Vive agobiado sin saber bien por qué y observa de forma distante los sucesos cotidianos como la privatización de la policía, los crímenes escandalosos que acontecen y demás. Aunque a veces esta distancia se ve permeada por irrupciones que podrían parecer esquizoides. Todo normal (tan normal como suelen ser las cosas en un Tokio distópico) hasta que un día se ve perseguido sin razón aparente en el metro y posteriormente se entera de qué va todo el asunto de los 'ingenieros'. Que todos recordarán mucho más explicado en "Tokyo gore police", claro. 
Y no tengo que decir nada más.

De entrada, me parece interesante percibir el nivel de correspondencias claras entre una pieza y la otra. "Anatomia extinction", como pieza corta y autoconcluyente, le debe mucho en su concepción a la presentación y estructura de "Tetsuo", aún cuando los deseos del director van claramente en otra dirección. Por otro lado el estilo que utiliza viene del uso que otros directores dieron a las pequeñas piezas de video, en donde podríamos referirnos a Naoyuki Tomomatsu y su "Eat the schoolgirl" (unos años después ambos directores llegarían a trabajar juntos). Pero sobre todo está el hecho de que partiendo de ello el director haya conseguido, finalmente, dar una dirección distinta a su estilo, acercándose más a lo que estaba haciendo Noboru Iguchi, y aún así conservando su toque personal.

Además de ello la pieza por sí misma me parece disfrutable, extraña, pero con suficiente fuerza como para darle cuenta que ahí hay algo más, algo que obviamente después se aprovecharía para ser explotado. Incluso yo creo que sirve de manera excelente como extra para la mencionada película como estudio de caso de un ingeniero antes de su transformación y visto de manera aislada, aunque el estilo pueda resultar visualmente tan distinto. 

Al parecer o no gustó mucho en su momento o no llamó especialmente la atención porque Nishimura se tardó casi diez años para volver a dirigir algo (otros cortometrajes que tampoco parecen haber brillado demasiado) y en total 13 años antes de su verdadero debut que vino, suenan fanfarrias, con "Tokyo gore police". 
Que tampoco es que me queje, ya que me gusta su producción actual, pero resultaría interesante ver cómo saldría una película con sus presupuestos actuales pero el estilo mucho más oscuro que manejó en "Anatomia extinction". 




¿Corto favorito que haya inspirado después un largometraje?

5.10.11


05/10/11
En esos días en que uno necesita algo un poco alegre, me dejé llevar por la imagen que tengo de las películas de Todd Haynes que he visto, el brillante poster de esta película y mi desmedido amor por Julianne Moore. Y todo pareció tener sentido en ese momento.



"We are one with the power that created us. We're safe and all is well in our world"

Y quizá me hubiera convenido mirar el género de la película, o pensar un poco en que no todas las películas de Haynes son musicales extravagantes. Pero fue Julianne Moore la que me cegó, estoy segura.
Carol White es una esposa a tiempo completo en California que se dedica a arreglar su casa, salir con sus amigas, ir a clases de aerobics y rechazar a su marido por las noches. Una vida ideal que, sin embargo, sabemos desde el principio que está a punto de romperse. No sólo por la facilidad que tiene Moore para parecer en la orilla de un precipicio de desesperación, sino porque todo en ese ambiente que debería ser ideal parece ocultar algo siniestro. Hay algo terriblemente mal que durante la mitad de la película sentimos pero no podemos precisar qué es, pero vemos que no sólo los escenarios se van volviendo desérticos y hostiles sino que Carol White comienza a romperse sin que tampoco sepamos precisar cómo.

En comentarios sobre la película al describen como "el horror del alma", y sin duda hay mucho en la ambientación que nos recuerda a las películas de terror aunque sin los elementos ominosos o maldiciones ancestrales que salgan al paso para justificarlo. El problema parece ser Carol White, algo en ella está mal pero tampoco es algo evidente, algo detalladamente clasificable u obvio.
Técnicamente lo que aborda la película es un padecimiento relativo a la hipersensibilidad a químicos cotidianos. Sin embargo no lo maneja como usualmente encontramos las películas sobre enfermedades inesperadas en que luego todo cobra una visión académica o emotiva o al menos esclarecedora. Es como si la propia historia no terminara de convencerse de su resolución y, aunque nos guía por ese camino, seguimos sospechando que algo no está bien. Nunca estamos del todo seguros si la película quiere hablarnos sobre la posibilidad de este padecimiento o si está denunciando alguna especie de falsedad respecto al mismo, del mismo modo en que nunca estamos del todo seguros de si Carol White realmente lo padece o es un camino fácil para explicar qué es lo que está mal con ella.

La verdad es que ni siquiera estoy segura de mi posición respecto a la 'enfermedad' en sí. Después de la película me puse a leer algunas cosas pero no termino de creérmelas al mismo tiempo que pienso que es culpa de Haynes, que en realidad no termino de creérmelas porque no termino de justificar a su protagónica dentro de esa categoría. Y eso tiene mérito, de algún modo, porque creo que en realidad lo que logra es mucho más complejo que el sencillo retrato de una condición en su extensión, y es que realmente todo lo cotidiano en la película parece presentarse como un posible enemigo, y la protagonista una víctima que está siendo agredida por frentes invisibles que ni ella ni nosotros podemos percibir.

Y todo esto suena muy interesante, no lo voy a negar, además de que la actuación de Julianne Moore saca adelante una trama tan sutil que podría haberse perdido en algún momento. Eso en combinación con una fotografía que convierte los espacios en sitios casi alegóricos, con una geografía que responde a actitudes concretas; consiguen que uno se sienta francamente atrapado junto con el personaje. Por lo mismo es una película un poco difícil de ver, ya que a veces algo de la desesperación llega hasta nosotros y tampoco podemos precisar si es por empatía con Carol White o porque hay algo inherentemente desesperante en la película. Si a eso le sumamos mi estado de ánimo en ese momento y que la película estaba más que lejos de ser algo alegre, la verdad es que me resultó lenta y problemática en algunos momentos.
Sin duda tiene que verse con un estado de ánimo preciso. De hecho no sé si querría verla de nuevo.
En otras cosas, Julianne Moore es preciosa aunque se esté volviendo químicamente loca, eso no tengo qué recordárselos.




¿Película favorita de Todd Haynes?

23.5.11


23/05/11
Que no hubiera visto ya "Ghost in the shell" no tenía perdón. Yo lo sabía y también Jose lo sabía, quien me la prestó y me la dejó de tarea para que no la perdiera para siempre en la lista de películas en espera.



"There's nothing sadder than a puppet without a ghost, especially the kind with red blood running through them"

A estas alturas es increíble ver lo que "Ghost in the shell" representó en su momento y la influencia que tuvo en películas posteriores. Siguiendo la línea que había marcado ya "Blade runner" unos trece años antes, se puede decir que Mamoru Oshii, a través del manga de Masamune Shirow, redefinió nuestros conceptos visuales del futuro, y las manifestaciones cyberpunk en general.

Motoko Kusanagi y Batou son dos agentes que trabajan para la Sección 9 del gobierno, encargándose de crímenes relacionados con androides, hackers y demás. Ambos están parcialmente conformados por partes metálicas, pero mientras Batou conserva aún partes de su cuerpo original, lo único humano en Kusanagi es su mente, atrapada en un cuerpo completamente robótico.
Tras una serie de ataques queda en evidencia la intervención de un sujeto conocido como The Puppet Master que se ha dedicado a hackear robots e infiltrarse en operaciones internas del gobierno. Quedará en manos de los dos agentes seguirle la pista al tiempo que se van sumergiendo en un terreno mucho más complejo de lo que creerían, además de comenzar a reflexionar sobre la verdadera esencia de la vida de un androide y lo que ello significa.

Una de las secuencias que me parecen más ilustrativas de lo que la película representa es el momento en que uno de los encargados de la Sección 6 le reclama al Puppet Master que él no es una 'forma de vida', a lo que el hacker responde que qué prueba puede darle cualquiera de su misma existencia, si aún no hay ciencia ni filosofía que sean capaces de explicar lo que es realmente la vida.

Con la trama de un thriller entre robots y conspiraciones del gobierno, "Ghost in the shell" marcó un parteaguas definitivo para los alcances del anime en el resto del mundo, y para la concepción de un futuro por completo diferenciado de las ideas extravagantes y utópicas. La idea con la que se presentaba, repetida muchas veces en boca de sus protagonistas, es que no importa cuánto pueda avanzar la tecnología y la sociedad, no importa cuántos años de adelantos se puedan atravesar: el punto es que seguimos en la búsqueda de nosotros mismos, imposibilitados de alcanzarnos. Las reflexiones en las que Kusanagi se sumerge constantemente dada su coraza robótica pero sus pensamientos humanos, bien pueden trasladarse al contexto completamente orgánico. La idea de que hay algo único, metafísico y particular que nos diferencia de todos y que nos da una condición definida y delimitada, se mantiene en el inconsciente de las personas y ahora también de los robots. Todos tratando de encontrar una respuesta. No es de extrañar que entre los diálogos menos esperados se cuelen constantemente (y sin dar señales para diferenciarlas si estamos inadvertidos) frases bíblicas literales. La idea del alma dentro de un cuerpo metálico es también la idea del alma dentro de cualquier persona como una entidad inadvertible e inalcanzable.

En aspectos más técnicos, la realización visual y el estilo de animación son sencillamente fantásticos para la época y abrirían la puerta para un sinnúmero de animaciones más que llegarían posteriormente a reflexionar sobre el futuro, las conexiones virtuales, la condición de la 'inteligencia artificial' y varios otros temas que si bien no son inventados por el director (ni por el autor del manga), sí consiguen una notoriedad particular y una nueva revisión en el contexto cinematográfico.

Es del tipo de películas para ver una y otra vez, y en cada ocasión volverse a maravillar por lo que ya habíamos visto o por lo que había pasado desapercibido y ahora notamos claramente.
Esperemos pronto continuar con alguna reseña de algo más de esta saga, al menos con la segunda parte que todavía fue dirigida por el fantástico Mamoru Oshii.




¿Película favorita de Mamoru Oshii?

29.11.10


29/11/10
Cada cierto tiempo busco uno de estos proyectos en que varios directores se reunen alrededor de un tópico y lo representan a través de un cortometraje. Me encanta esta idea porque da un margen enorme de ver cómo un mismo concepto puede representarse de formas muy distintas. Así que cuando leí sobre "Lumière y compañía", donde reunían más de cuarenta directores distintos, no pude resistirme.



"As long as imagination and memory exist, people will try and remember, and print this memory somewhere. Stories won't disappear. The need for listening and watching stories won't disappear"
Además que la idea de la que todo tendría que partir no podría ser más interesante: toma un montón de directores contemporáneos distintos y dales a cada uno (bueno, en realidad fue por turnos, pero ustedes me entienden) un cinematógrafo original. Sí, las cámaras cinematográficas primigenias creadas por los Lumière, con todas las desventajas técnicas que eso puede representar. La idea era que cada uno podría hacer un cortometraje con el tiempo original de las primeras piezas, 52 segundos; no podría tener sonido sincronizado y lo máximo que podrían ocupar serían tres tomas para conseguirlo. Sin duda un reto que podría sonar monumental para un realizador actual pero que eran las condiciones con las que tendría que moverse un director en aquellos primeros tiempos.

Theodoros Angelopoulos, Vicente Aranda, Costa-Gavras, Peter Greenaway, Abbas Kierostami, Spike Lee, Bigas Luna, Liv Ullmann, Wim Wenders, Yimou Zhang, Michael Haneke, David Lynch, por mencionar apenas un puñado. ¿Qué pasa cuando al director le quitas los diálogos, la fotografía, el desarrollo del personaje principal, el sonido, el color, el tiempo? Cuando la imagen no tiene más artificios nos queda una sola cosa: la visión detrás de la cámara.
El proyecto, además de ser un tributo muy merecido a los creadores del cine (o a quienes cimentaron su origen primero, al menos), nos permite adentrarnos en la concepción del cine que estos directores tienen en su forma más pura.

El hecho es que todo gira no en torno a una idea conceptual, que tendría sus lógicas limitantes y que harían que cada fragmento tuviese que relacionarse al menos vagamente con los demás. El reto es meramente técnico y eso permite que cada autor lo enfoque del modo que quiera. Hay quienes aprovechan para tributear de nuevo la historia del cine, quienes lo piensan como un vestigio histórico que debería representar un momento exacto, hay quienes sencillamente quieren contar una historia o quienes procuran crear una pieza que sea notoriamente de su autoría aunque no cuenten con ningún aditamento. Pero no vemos únicamente estos fragmentos, mientras que se van intercalando vemos también el detrás de cámaras, a los autores tomando las decisiones más básicas y llevando a cabo la grabación. También nos encontramos, de manera mucho más caótica (porque al principio nos presentan a cada director pero después puede que aparezca alguno ya antes presentado para tener algún diálogo y si no estás familiarizado con él es probable que no puedas darle ese seguimiento exacto, aunque sin duda es parte del juego), reflexiones de cada uno de los participantes en torno al cine. Como una especie de entrevista coral en que las respuestas se mezclan, en que todos hablan pero también todos dicen cosas diferentes. Una especie de flujo de conciencia colectiva en que todas las voces, por más discordantes que puedan parecernos, nos están transmitiendo una sola idea: esto es el cine. Antes y después de todos los efectos especiales, esto es el cine.

Como en todos los proyectos de este tipo, es lógico que algunas piezas van a resultar mucho más interesantes que otras, o mejor logradas o sencillamente que a uno le gusten más. También es algo necesario que uno sienta ya cierto apego por estas piezas pequeñas y mudas o puede que todo le parezca demasiado anacrónico. Por suerte, creo yo, si uno tiene en general un interés por la visión del cine que tienen sus creadores, toda la parte documental les resultará tan didáctica como valiosa, y es que seguro que nunca está de más sentir que nuestros directores favoritos nos hablan a la cara y nos dicen lo que están haciendo.




¿Pieza favorita de esas primigenios fragmentos cinematográficos? (y me refiero a los cortos de los Lumière, de Méliès y demás)

22.3.10



20/03/10
Cuando estaba en mi momento de adoración a Álex de la Iglesia algunas personas me recomendaron "El día de la bestia" como su película favorita del director. Ya había tenido gratas experiencias con "Acción mutante" y "Crimen ferpecto" así que no dudé en darle una oportunidad cuando se me presentara el día con la imperiosa necesidad de una película cómica.



"Este es un mensaje para los diez millones de gilipollas que están viendo este programa. El fin del mundo es esta noche, ¿entienden? Esta misma noche"

Es curioso porque se podría decir que, básicamente, lo que de la Iglesia hace es satirizar a todos los géneros de cine que probablemente le gustan: ya se había visto con la ciencia-ficción y con los thrillers. Con "El día de la bestia" la cosa va obviamente hacia las películas del fin del mundo, donde se conjugan una serie de elementos necesarios: un sacerdote, una profecía, algún personaje con sensibilidad paranormal, y el momento adecuado para que todo suceda.
Ahora, ¿y si todo eso va a suceder en Madrid si el único cura que se ha dado cuenta del asunto no lo detiene? Y ahí tienen a un sacerdote, recorriendo sin rumbo las calles de la capital española mientras se esfuerza por hacer todo el mal posible (ya se sabe: robarle las maletas a alguien que pasa, no ser educado, ajam) mientras se entera de quién puede ayudarle a invocar al demonio. Un satánico, eso está más que claro, y con el primero que se topa es con José Mari, metalero que trabaja en una tienda de discos y que lo ayuda hasta a conseguir hostal. Ahora, como tampoco tiene demasiada idea, tendrán que llegar de un modo u otro al profesor Cavan, una suerte de guía esotérico que pasa por la televisión y que cada ciertos episodios realiza un exorcismo o alguna parafernalia. Sin duda es el personaje necesario para llevarlo todo a buen fin, ¿o no?

Sin duda lo más hilarante de la película es que con lo absurdo de la premisa se evidencia en general en qué consisten las premisas de todo este tipo de películas: un sacerdote (o estudioso teológico al caso) por alguna circunstancia inaudita se termina enterando de un misterio legendario sobre el fin del mundo o similares. Siempre sabe qué es lo que se tiene que hacer para evitarlos pero aún así se tarda una eternidad en salvar a la humanidad. Y no podría ser para menos. Y como el anticristo puede nacer millones de veces en Estados Unidos (que tiene el presupuesto para ello, será), pues también podría nacer en Madrid o en cualquier otro lado.

Desgraciadamente, a pesar de que tiene unas excelentes críticas la película y muchos coinciden en que es lo mejor de Álex de la Iglesia, diría que a mí uno de los elementos fundamentales no me gustó demasiado y eso arruinó bastante el resto de la película para mí. El cura. La piedra elemental de la película me pareció un personaje bastante pobre, que reproduce un estereotipo de tonto-bueno hasta lo imposible que después de un rato de ocurrencias ya no da risa sino un poco de lástima. Entiendo que parte de su no enterarse de nada sirve para que la trama se vaya moviendo pero por momentos llega a ser desesperante. Una pena porque sus acompañantes, José Mari y sobre todo el profesor Cavan son sencillamente fantásticos. Son extravagantes, absurdos, pero consiguen que su papel se desarrolle de buena manera, y, sobre todo, al participar casi incidentalmente en todo el proceso, hasta resultan algo creíbles en ese aspecto. Porque, digo, si se presenta un sacerdote chiflado pidiéndote que lo ayudes a detener al demonio, sin duda que suena como una excelente y original manera de pasar tu navidad.

Sí es una película buena, pero el humor ya no me atrapó tanto como en las otras ocasiones. Diría que quizá por caer a veces en lo tonto pero tampoco creo que sea eso, porque en general muchos chistes de ese tipo me parecían que funcionaron en las otras dos películas mencionadas del director.

Con todo, creo que me arriesgaré con "Perdita Durango". Pero próximamente.




Ajam, referente a la Durango, debo decir que encuentro sumamente gracioso que alguien tenga un segundo nombre o apellido como un estado mexicano. ¿Sabían que Anthony Quinn se llamaba en realidad Antonio Rudolfo Oaxaca Quinn?
Lo sé, hilarante.

12.2.09



13/05/08
A algunos ya les había comentado, desde hace ya bastante tiempo atrás, que esta genial obra de Kusturica me esperaba impacientemente en mi estante sin que yo me decidiera del todo (o en otros casos simplemente no tuviera tiempo) a verla. Aprovechando mi recién adquirida libertad que no durará mucho tiempo, y mi momento bélico-balcánico, ayer me dije sin más que después de todo ya había llegado el momento y si no la veía de una vez, no la vería nunca.

Son peligrosas estas enunciaciones porque me han sucedido los casos en que al final no se pueden ver ese día y cual si fuera una maldición, jamás podré ver la película por una u otra razón.
Este no fue el caso, claro, y entonces me dispuse a ver la película. Hay que decir que aunque no había visto nada antes de este director, ya tenía un cierto puntillo a favor por el hecho de que Emir es el nombre de mi mejor amigo, oh.



"Una guerra no es una guerra hasta que un hombre mata a su hermano"

Aunque bien, aunque por las críticas, las recomendaciones y un poco la temática ya suponía que la película iba a gustarme, creo que no imaginé a qué punto. Es una de las cosas que me gustan de adentrarme en alguna sin saber del todo bien de qué va, sin leer demasiado al respecto y permitiendo que todo lo que se desarrolle en la pantalla sea una especie de sorpresa.
Se conjugan aquí elementos, a mi parecer, épicos, teatrales, fantasiosos a la vez que escenas crudas y aún más superposición de grabaciones de videos. Todos ellos con la finalidad de resumir en dos horas y cuarenta minutos la historia de la desaparecida Yugoslavia.
Desde la primera escena, en que vemos a Blacky y Marko completamente ebrios y siendo seguidos por todos los músicos para asegurar el soundtrack del momento, la composición de las imágenes no dejará de sorprender por resultar a veces tan absurda como exacta. Algunos de los recursos utilizados me sonaron de pronto a algunas otras películas (no sé, la calidad a veces exageradamente teatral de "La vida es bella" [que no la he visto y probablemente ni piense verla por un trauma personal, pero ya le hablo de tú], la idea de mantener a alguien resguardado de la realidad de "Goodbye Lenin") y aún así en conjunto la obra no termina por recordarte a nada que hayas visto antes.
La aparición de los elementos se manejan de modo que algunos signifiquen del modo más literal y realista mientras que otros vengan a ser una especie de gran metáfora de sí mismos. Todo esto con un cuidado especial y único en su desarrollo.
A veces resulta un poco difícil seguir la historia en sí misma, sobre todo si no se tiene demasiada noción del contexto, pero personalmente me parece que esto mismo consigue que el mensaje al final no sea tan particular como para no poder asociarlo con otros conflictos armados o procesos históricos similares.
Sin duda un modo muy particular de narrar hechos bélicos.
Y mis favoritos, oh, tengo que decirlo, fueron Iván y Soni. Adorables sin más. Aunque personalmente creo que todos los personajes tienen su encanto de un modo u otro.

Hoy planeaba ir a ver "Las vidas de Celia" pero mi mamá insistía en acompañarme al cine y dado que la sinopsis dice algo de violencia intrafamiliar yo pensé que mmmm, mejor no, vamos a dar una vuelta. Igual espero que en la noche se aparezca Alejandro con películas de terror orientales, yeah.