6.3.10



06/03/10
Yo siempre tuve una extraña confusión entre esta película y la de "El sueño de Valentín" (o algo así). Ni siquiera estoy muy segura por qué, de una me habló Bake y de la otra Alejandra pero yo siempre juré que eran la misma. Hasta que me di cuenta que, pues no, y que me hacía falta ver ésta que además tenía buenas reseñas. Y un niño que piensa que su papá es un tomate, por si fuera poco.



"Because I dream, I am not"

También el hecho de que pensara que eran la misma y me imaginara a Léolo como una suerte de Valentín, hizo algo extraño, de entrada, que se tratara de una familia de condición baja de Canadá, con una suerte de características de lo más viscerales, y con una noción mucho menos tierna de la vida que el buen Valentín. Oh. Así que teníamos que comenzar desde cero.

Todo en esta película es engañoso y no debemos tomarlo de manera literal, lo que hace maravillas con la fuerte noción narrativa de reconstrucción de la infancia que todos solemos tener. ¿Es Léolo el niño que miramos escena tras escenas o es sólo el recuerdo de ser niño, cifrado a partir de la visión adulta? Así, por momentos el desarrollo del personaje podría parecer incongruente, además de que el elemento de fantasía hace difícil tomar las cosas tal como las vemos, pero lo cierto es que el punto más interesante es que Léolo es una reconstrucción de sí mismo y de la que fue su vida durante esos primeros años. Particularmente marcada por su más que extraña familia.

Tampoco tenemos muy clara cuál es la intención de la narración, de qué se nos está hablando realmente. Hacemos un recorrido a través de episodios concretos, algunos que pueden sonar repetitivos, otros que pueden parecer intrascendenter, pero por algo regresan después de tanto tiempo y nada es literal. Por momentos parece que la idea central va muy relacionada con la imagen en que toda la familia se encuentra en una especie de terapia grupal cuando ya casi todos ellos han sido admitidos en un centro psiquiátrico. Léolo no, pero ¿es ello una advertencia de que todo ese límite entre lo real y lo fantástico, entre su vida vulgar y su poesía, son solo un camino inexorable al mismo final familiar? Sin duda sería una hipótesis interesante, porque de otro modo nos quedamos (que tampoco es que sea tan malo) con un retrato fragmentado de una historia familiar tal y como puede ser contada. Sin hilo argumental claro, sin una moraleja final. Sólo alguien que recupera su vida al contarla.

Por alguna razón no puedo dejar de pensar en un recorrido narrativo similar que es el que realiza Jodorowski en su novela "Donde mejor canta un pájaro". Y que tiene esa bella frase que donde mejor canta un pájaro es en su árbol genealógico.

Con todo, hay algo que me faltó al momento de ver la película. O no exactamente que faltara, sino que había una sensación de que por momentos las imágenes eran tan deliberadamente chocantes que no conseguían transmitir un mensaje completo. Como si por momentos la narración quisiera convencernos forzosamente de algo que no nos estaba dando realmente. Y así, por una serie de secuencias que no encontré el modo de armar con el resto de la película, diría que me dejó finalmente con una sensación de que fue algo entretenido pero nada más. Que toda esa reconstrucción de la infancia a través de los episodios menos afortunados no funcionó por completo en el mensaje final.

No lo sé, incluso diría que es de esas películas que al recordarlas las disfrutas un poquito menos que cuando las mirabas.
No tiene nada que ver pero me quedo con Valentín, oh, a riesgo de que si volviera a verla ahora la encontraría demasiado cursi quizá.



¿Película favorita sobre la infancia (y no quiere decir necesariamente películas infantiles)?

5.3.10



05/03/10
Hoy esperaba ir al cine pero al final no nos quedó ninguna función disponible. Así que continuando con películas asiáticas grotescas y mi amor eterno siempre proclamado hacia Takashi Miike. Oh. Una película que me tocó ver con Andrés sin tener mucha más idea de que, claro, se trataría de una historia de detectives.



"The real nightmare lies in the paradise"

Bueno, todo esto a que el título en inglés es "A detective story". Y sí, Miike nos regala un thriller en toda la norma, aunque con los elementos que todos podríamos esperar de él.

Hace poco que estuve leyendo sobre su vida y sus declaraciones de que él realmente quería ser corredor de motos, encontré también que una de las pocas finalidades concretas que tiene al momento de hacer una película es sorprender al público. También divertirse él mismo mientras la dirige, pero con las escenas que se monta eso parece casi inevitable.
Y sí, lo cierto es que Miike siempre consigue sorprendernos de un modo u otro, y aunque en el caso de un thriller lo lógico sería esperar esa sorpresa en el inesperado giro final, nada más alejado.

Raita Kazama es un detective privado. Uno muy malo, por cierto, y parece que él mismo está consciente de ello y por eso no se preocupa más. Pero por alguna razón medio absurda, se ve envuelto en una serie de asesinatos en serie bastante brutales que están sucediendo en la ciudad. Todo porque una de las víctimas fue a buscarlo el mismo día en que murió con las sospechas de que alguien la estaba siguiendo. Y luego, también porque es un torpe de primera, se entromete en la investigación policial luciendo cada vez más y más sospechoso, pero con aparentes intensiones de resolver el misterio. Además aprovechándose de su vecino, Raita Takashima, a quien conoció por confundir sus nombres, precisamente.

El formato podría parecer bastante convencional, con un asesino en serie que parece tener una clara misión en sus crímenes, y con un misterio que debe ir resolviéndose conforme avanza la película, pero el desarrollo no es nada convencional. Primero porque nuestro personaje protagónico es un inútil, pero no sólo es un inútil sino es completamente hilarante, pero en un punto exacto: la situación es completamente seria y él mismo es completamente serio en su propio absurdo. De tal modo no es que veamos exactamente un patiño sino una suerte de personaje extravagante y que podría parecer fuera de contexto.
Luego tiene unos guiños a otras películas del género que son sencillamente supremos, especialmente cuando Kazama visita a un asesino que atrapó cuando era un buen detective (y creo que nos sorprende descubrir que alguna vez lo fue) para pedirle consejo. La escena es bastante siniestra: el joven está amarrado a una especie de silla de dentista, en una amplia habitación oscura y sin muebles, con una máscara tétrica. Mientras se come un mctrío. Con ese sólo detalle Miike nos desarma y hace un tributo entre lo serio y lo ridículo a "El silencio de los inocentes".

Luego, tiene una serie de detalles completamente fuera de lugar que no tienen absolutamente nada que hacer con lo que está sucediendo, pero que te desarman. Son tan absurdos, tienen tan poco que ver dentro de la secuencia y son realmente algo que uno no espera, que va a un ritmo vertiginoso entre lo realista-siniestro y lo absurdo-exagerado.

Y yo, lo amo (a Miike, se entiende), no es secreto para nadie.

Además tiene un elemento de fondo bastante interesante, que es la pintura. Hay un pintor siniestro que aparentemente anda licuando órganos por la vida para hacer sus cuadros. Oh. Muy al estilo H.R. Giger, si me preguntan. Y en realidad resulta una ambientación de lo más apropiada para el curso de la película, aunque como thriller tampoco es que vaya a sorprendernos por completo, pero su realización es de lo más interesante.

Y la última escena, jo, fantástica.




4.3.10



04/03/10
Esperaba el momento en que me tocara, por fin, reseñar esta película. Me topé con ella en la programación de un maratón de Shinya Tsukamoto en el que la habían puesto de relleno (tampoco sé por qué, Tsukamoto tiene suficiente material para un maratón entero). La imagen de dos medio robots ensangrentados y la vaga promesa de cyberpunk me hicieron interesarme en ella y conseguirla lo antes posible.



"¿Habría sido tan terrible que pudiera enamorarme como las demás personas?"

Había leído antes algunas malas críticas y había escuchado algunas advertencias al respecto, pero supongo que el chiste de enfrentarse a esta clase de películas es saber que no tienes nada que tomarte en serio. Sin duda, a diferencia de la filmografía de Tsukamoto, "Meatball machine" se inscribe en la corriente de películas en que la trama es una mera excusa para mirar elaborados robots (bueno, elaborados robots con tres pesos de presupuesto, así que quedan entre mirarse dignos de cualquier película seudo futurista de nuestra infancia o parecer armaduras de cartón, pero ahí está el encanto) arrancarse los corazones y cualquier otro miembro al caso. Sangre, batallas absurdas, una serie de personajes cada uno más perturbado que el otro. Y, sangre, y robots, arrancándose los corazones. Y hago énfasis en los corazones con conocimiento de causa.

El protagonista de la película es una suerte de Ichi (sí, ese reprimido sexual friki de "Ichi the killer") pero sin poderes ni nada que lo haga ser algo más que un perdedor frustrado. Trabaja en una fábrica, obviamente nadie lo respeta, nadie le hace caso, y lo más interesante de su vida es ver a una de las chicas que trabaja en la fábrica de enfrente. Todo ello hasta que se encuentra con un extraño ser, que parece uno de los bichos de "Naked lunch" pero disecado y robótico, y, como es un friki, se lo lleva a su casa. Para esto ya hemos visto humanos-robots pelearse a la mínima provocación y sin que nadie nos dé explicaciones, claro. El asunto es que cuando por fin consigue que la chica llegue a su casa (una chica tan perturbada y frustrada sexualmente como él, ¿qué más se puede pedir?) el animalillo ese cobra vida y convierte a la chica (mediante el sencillo procedimiento tentaculoso que todos sabemos que aparece en el hentai) en uno de estos robots hambrientos de sangre. Y corazones.

A partir de ahí todos quieren matarse entre ellos y aprendemos un poco de qué son esas cosas que convierten en la humanidad en máquinas de matar. Y básicamente disfrutamos con un escenario de lo más absurdo-grotesco. Digo, no es que se hayan roto la cabeza buscando un tema complicado ni que vayamos a presenciar una narración cuidadosamente detallada, pero lo cierto es que es una película de lo más disfrutable. Básicamente si uno quiere ver gore, que todos se estén matando, y una bella historia de amor de fondo, la película es perfecta. Y yo, la disfruté de principio a fin regresando a las malas producciones de mi infancia que también eran de lo más entretenidas.

Y de hecho hay un comentario en imdb que me parece de lo más apuntado: ¿por qué las producciones, especialmente las estadounidenses, se han olvidado de este sencillo método para elaborar películas? Tratan de vendernos cosas complicadísimas o con gore metido a la fuerza y al final en un afán de lograr algo no podemos ni disfrutar bien la película. El público que va a ver estos churros no espera demasiado, y no creo que sea muy difícil convertirlo en un buen entretenimiento, sencillo, digerible, y exactamente con los elementos que todos esperamos. Y con tres pesos de efectos especiales, que mientras no insulten a nuestra inteligencia terriblemente (o a nuestro sentido de la estética visual, por favor), los pasaremos completamente por alto.



Además el título, jo, es una oda a lo absurdo. Encantador.
¿Se les ocurre alguna película del estilo para recomendar? No estoy muy segura de que siga la misma línea pero quizá la siguiente sea "Tokyo gore police". Con ese título es difícil resistirse.

3.3.10



03/03/10
Continuando, muy lentamente, con las películas a ver antes de morir, la selección continuaba con "Autumn afternoon" o algo así. Que no sé por qué le pondrían ese título cuando la traducción debería ser algo así como "El sabor del sake". Cosa ligeramente distinta y que ilustra mucho mejor lo que veremos a lo largo de la película.
Me sentía confiada en la selección oriental después de "After life" y me pareció oportuno llegarle sin más.



"El sake me pone demasiado sincero"

Tarda un poco en entenderse claramente cuál es el hilo argumental principal de la película, pero ya hacia la mitad podemos notar que la verdadera cuestión es que Shuhei (espero que sea Shuhei el protagonista y no me esté confundiendo, oh) es un hombre mayor y viudo que se debate entre si debe casar o no a su joven hija Michiko. Él tiene la idea de que aún es muy joven, aunque todas las chicas suelen casarse por esas edades, pero también le asalta la duda de si sencillamente no es que prefiera tenerla en casa y le esté negando su posible felicidad. Obviamente todo esto retratado en una sociedad de lo más conservadora en el Japón de los 60, con todo el protocolo que corresponde a esta clase de circunstancias.

Pero, mientras tanto, tenemos oportunidad de apreciar distintos y mínimos retratos (en algunos que profundizaremos un poco más que en otros) de la sociedad de la época: cómo se pactan otros jóvenes matrimonios, un hombre mayor que ha vuelto a casarse con una joven, un hombre mayor que se ha vuelto un fracasado, una hija que se quedó tanto tiempo cuidando a su padre que perdió sus oportunidades de matrimonio, un hijo que tiene problemas para sacar su matrimonio adelante económicamente. Y etc, por donde se le quiera buscar se podrán descubrir vestigios de los modos sociales tan rigurosos que siempre nos comentan de los asiáticos. Casi todo girando alrededor de una mesa con la comida servida o, esencialmente, con alcohol disponible. Hasta eso no siempre es sake, por ahí se escapa de pronto el viudo a tomarse una cerveza, pero se entiende el punto.

Supongo que esencialmente, a través de una situación tan simple como casar o no casar a mi hija, he ahí el dilema, se trata de mostrar una faceta del Japón costumbrista después de la Segunda Guerra. El problema esencial reside en que tratar de ser tan cotidiano, tan general, tan vida diaria, por momentos puede resultar de lo más tedioso. Especialmente cuando uno no sabe muy bien por dónde va la cosa se pregunta si en algún momento pasará algo realmente más allá de ver el día a día de un hombre y sus diversos encuentros. He leído en algunas reseñas sobre Ozu (que no sé si he hecho bien al enfrentarlo con la que fue su última película) y hablan de que su genialidad está en esa sencillez extrema. Pero, quizá porque no soy capaz de percibir el estilo propio del director, no vi esa genialidad y me quedé bastante en la historia simple alargada hasta el infinito en dos horas.
Y, no me malinterpreten, a mí me encanta ponerme a ver costumbres arcaicas orientales, pero seguro que podrían haberse insertado en una trama con un poco más de ritmo.



No sé, supongo que en algún punto tendré que darle otra oportunidad a Ozu y descubrir qué me estoy perdiendo. Pero no creo que vaya a ser pronto.

2.3.10



02/03/10
Sí, mis intentos de ver todas las películas viejas de Sherlock Holmes posibles antes del estreno de la nueva fueron bastante infructíferos. De cualquier modo, no es como si me importara aún (o a mi hermana) ver alguno de estos episodios de vez en cuando y sin ninguna razón necesaria.



"Murder is an insidious thing. Once a man has dipped his fingers in blood, sooner or later he'll feel the urge to kill again"

Aunque este grupo de películas dirigidas por Roy William Neill y protagonizadas por Basil Rathbone, me resultan bastante entretenidas, en las que había visto hasta ahora me daba la sensación de que eran casos bastante simplificados. A modo de misterio-light, tampoco es que las capacidades deductivas del buen Holmes se lucieran demasiado. Por suerte "La casa del miedo" (o como sea que la hayan traducido al español) vino a cambiar eso.

Primero, la historia me parecía encantadora, será que amo los grupos extraños que se reunen en grandes mansiones rodeadas de misterio. En este caso se trata de un grupo de hombres mayores y millonarios que no tienen ninguna familia, así que viven todos en una lúgubre mansión y tienen sus seguros de vida a nombre de todos los demás del mismo grupo que le sobrevivan.
Y, claro, no faltará quien aproveche las circunstancias. Desde unas semanas anteriores, al momento de la cena alguno de los miembros recibe un sobre con semillas de naranja, en el número de los miembros que restarán sin él. Y luego, oh, muere. Todo muy sospechoso y sin duda se necesitará del buen Holmes para resolverlo.

A diferencia de otros casos donde el misterio reside en cómo se llevó a cabo el plan, aquí podemos disfrutar verdaderamente de sospechar de todos los personajes involucrados y de ninguno. Cada personalidad de los hombres que pertenecen a dicha asociación despierta toda clase de dudas a la vez que las despeja, permitiendo que al menos podamos seguir intrigados al buen detective, quien también se confunde un poco por momentos, mientras trata de aclarar todo.

Y, reitero, adoro las asociaciones medio siniestras, aunque en este caso tuvieran al menos buenas intenciones inicialmente.



Me parece que son 14 películas sobre Holmes de este mismo director, así que aún me falta por ver antes de poder saltarme a otra visión anterior del mismo detective.

1.3.10



01/03/10
Lástima que haya tan pocas imágenes disponibles de esta película, porque se me ocurren varios momentos que me hubieran gustado más. Lo que sí estaba claro es que tenía que aparecer Tony Leung en la imagen, que fue la razón por la que conseguí la película. Sí, en esos arranques que me dan de 'quiero ver toda la filmografía de...'. Y si tenía como extra la participación de Faye Wong, pues qué mejor.



"Often, if one loves too deeply, it is intoxicating, If one hates too long, the heart is easily shattered. The most painful experience in life, however, is waiting"

La verdad yo esperaba encontrarme con una comedia asiática medio tonta, pero por suerte "Chinese odyssey" (en el título se hace énfasis en que es del 2002, así que supongo que será un remake o algo así) fue una sorpresa bastante grata.
La historia me suena a que podría bien ser una especie de mito sobre algún periodo de la nobleza china, claro, con todos los añadidos cómicos posteriores. Por una parte están la princesa Wushuang y su hermano y príncipe, Zheng De. Viven atrapados en el palacio, como corresponde a su posición, y están hartos de ellos. Constantemente llevan a cabo planes de escape que casi siempre resultan infructíferos, pero por alguna casualidad de la vida Wushuang consigue escapar, eso sí, disfrazada de hombre, y escapa por las poblaciones cercanas.
Por el otro lado está Li Yilong, un bandido acusado de todo y temidos por todo, y su hermana Phoenix quien lleva un restaurante en su ciudad natal y se ha prometido vestir de hombre hasta conseguir marido. Encima de todo nadie en el pueblo quiere a Li Yilong y por ello no van al restaurante de la hermana. Li se siente culpable de que su hermana no consigue esposo y se propone buscarle uno para que pueda luego irse del pueblo sin remordimientos. Y entonces aparece Wushuang por el pueblo y Phoenix, creyendo que es hombre, se enamora de ella (¿quién podría confundir a la bellísima Faye Wong con un hombre? inverosimil). Li entonces comienza a llevarse con el "caballero" para interceder a favor de su hermana y, claro, Wushuang se termina enamorando de él pero ¿cómo la van a tomar en serio si se supone que es hombre? (algo que el idioma cantonés arreglaría muy fácilmente si sus nombres tuviesen un género más definido, claro).

Es sin duda una típica historia de enredos y travestismos pero que además parodia a casi todas las convenciones que tenemos de las películas asiáticas: el protocolo real, los rituales míticos, la idea de que todos peleen kung fu volador, el amor entre la nobleza y el resto de los mortales, y un largo etc. Con un humor bastante simple pero efectivo, si bien no la hace una película que te arranque carcajadas a la menor provocación, sí termina por ser bastante disfrutable e incluso un poco tierna. Además que tienen los prototípicos chistes al estilo de los Picapiedra (para sortear cualquier adelanto tecnológico anacrónico) que a pesar de que los hemos visto mil veces, todavía resultan algo curiosos.

Y ver a Tony Leung y a Faye Wong juntos otra vez vale la pena. Si Wong Kar Wai ya los ha emparejado para nosotros un par de veces, nunca está de más verlos de nuevo. Ahora en una comedia de época, no podía faltar más.

Ahora veo que Jeffrey Lau ha hecho al menos dos películas anteriores también con el nombre de "Chinese odyssey". Supongo que valdrá la pena checar posteriormente de qué van, y si me prometen a Tony Leung una vez más. Jo.


28/02/10
Justo cuando pensaba que ya jamás me tocaría verla, llegó el momento. Lo cierto es que todo lo que había escuchado al respecto era medio ambiguo y tampoco tenía una gran idea, así que tuve la oportunidad de enfrentarme a ella aún con la capacidad de sorpresa. Sin duda el mejor modo para los cuentos infantiles.



"Happiness isn't always the best way to be happy"

No entiendo mucho de lo que se ha dicho sobre que la película no es para niños, incluso puede que por esto yo me esperara algo dramáticamente distinto hacia el final o yo que sé. No entiendo porque las personas creen que las películas para niños deben ser coloridas, muy cómicas y un poco tontas, como si ellos mismos no se dieran cuenta de que están viviendo situaciones similares a las que atraviesa Max a lo largo de la película. De hecho, toda la película puede reducirse a la travesía épica a través de la infancia. Y es bello verlo por ese lado, sin importar que dicha infancia esté llena de monstruos, zonas desérticas y varios momentos de noche.

Si vemos el libro, la historia se limita a Max, castigado sin cenar, y el modo en que se traslada a un mundo fantástico, se convierte en el rey de los monstruos, y luego vuelve, para cenar. Sin duda que convertir eso en una película de dos horas con una trama un poco más complicada fue una tarea difícil, sobre todo porque el cuento original es un clásico obligatorio para la cultura norteamericana. Por suerte parece ser que Spike Jonze, Dave Eggers (el guionista) y Maurice Sendak (el creador del cuento original) consiguieron hacer un buen equipo para sacar la situación adelante.

¿Qué cambia? Bueno, primero se nos explica el entorno familiar de Max: su padre está ausente (por el melodrama nos inclinamos más a pensar que ha muerto), su hermana no le hace ni un poco de caso y su madre aunque trata de estar ahí para él tiene también que sacar adelante a una familia. Claro que eso es difícil de entender para un niño y no puede evitar salirse de control cuando se siente dejado de lado. En uno de estos episodios es que huye y termina en la mitológica barca que lo llevará, claro, a donde habitan los montruos (la idea de 'wild things' me encanta pero entiendo que es difícil traducirla al español). Ahí no será tan sencillo volverse rey, o aún más, demostrar que se es digno de ser rey. Y cuando estás rodeado de monstruos no es que tengas una gran garantía de integridad física. Y Max se las verá negras para entender que los deberes de un rey son más difíciles de lo que parecen.

La recreación de la tierra de los monstruos es increíblemente bella. Sin duda que una de las mejores decisiones que se pudo tomar es que los monstruos fuesen marionetas verdaderas. Y hechas por la compañía de Jim Henson, ¿quién más si no? Y a partir de ahí la historia puede parecer que se simplifica un poco: Max conoce a los monstruos, hay rencillas, hay momentos felices, parece que se hace todo lo que él manda. Pero en realidad esa simpleza tiene una razón muy sencilla: es un mundo creado por un niño. Y, sobre todo, es un mundo que parte de él. Toda la tierra de los monstruos es una gran y magnífica metáfora de su propio entorno familiar, cada personaje es una parte de él y cada circunstancia es una situación suya. Una especie de fantasía grandilocuente de auto-descubrimiento. Y eso explica incluso las escenas más pueriles hasta las más elaboradas, el punto en que Max camina peligrosamente entre dejar de ser un niño y tener que aceptar su realidad tal y como es.

La conformación de los personajes monstruosos, que puede sonar bastante básica (la chica buena, la pesimista, el mandilón, el buen amigo, el quejumbroso, el caprichoso), es a su vez fantástica. Es increíble el modo en que uno puede agarrarle cariño a esas criaturas gigantes con rasgos entre tiernos y grotescos. Y, sobre todo, el modo en que pueden representar tanto sentimientos de lo más infantiles hasta una preocupación existencial bastante clara.
Debo decir que a mí me ganaron completamente en el momento, después de que Max contara sus historias fantásticas para erigirse rey, el único requisito que ellos esperaban de su futuro monarca era que supiera mantener alejada la tristeza. Ese detalle concreto me parece que representa completamente la esencia del espíritu humano desde una visión de lo más elemental.


Yo, no lo sé, realmente sí sería una película que le pondría a un niño, y me parece que es terriblemente bella, muy triste en algunos puntos, pero perfectamente disfrutable desde una visión infantil. Digo, antes nos leían cuentos de los Grimm, sin censura, y nadie pensaba en el futuro psicoanálisis, ¿no?




¿Cuál es tu monstruo favorito? Yo diría que el mío es Douglas pero, si les cuento un secreto, creo que me parezco peligrosamente a Judith.


27/02/10
A pesar de que hace poco hablé maravillas de los Coen, lo cierto es que temía un poco enfrentarme con su última película: "Un hombre serio". Esencialmente porque la anterior, "Quémese después de leerse", no me gustó casi nada y me dejó la sensación de que ya no podría entender el humor Coen nunca más. Por otro lado la trama no me llamaba demasiado la atención. Pero ciertas insistencias extremas me hicieron aventurarme y descubrir qué tal.



"Please. Accept the mystery"

Hay una serie de frases concretas en la película que parecen tratar de describirla en su totalidad. "Por favor, acepte el misterio" es una de ellas. La otra es, claramente, el alegato de Larry: "¿Por qué nos hace concebir tantas preguntas si no va a darnos ninguna respuesta?".
Precisamente, Larry, es lo que todos nos preguntamos.
La trama puede resumirse, más o menos, como que un hombre judío promedio un día descubre que lo que parecía su perfecta y promedio vida comienza a desmoronarse. Primero, un alumno que insistentemente planea que cambien su calificación, luego su esposa va a dejarlo y espera que él lo tome con toda la "madurez" del caso, luego, va a dejarlo por un amigo en común. Su hijo consume drogas, su hija parece no tener más interés en la vida que lavarse el cabello, su hermano no hace nada de su vida y sólo vive en su sillón y se ve envuelto en asuntos legales. Y una larga lista de etcs que se acrecentan conforme avanza el filme. Todo esto mientras Larry, muy apegado a su religión, trata de buscar una respuesta filosófica al asunto, una respuesta que siempre parece escapársele por un poco.

Me siento en la necesidad de sobre-interpretarlo todo a riesgo de no entenderlo. Diría que mi primera impresión, conforme la película iba avanzando, es que era una suerte de representación de "El castillo" de Kafka pero desde una perspectiva judía. Bueno, también Kafka era judío pero sabemos que en "El castillo" las referencias religiosas son bastante limitas a una sola figura de poder que puede entenderse como cualquier dios. En este caso es claramente un dios judío, y eso está más que claro para Larry.
Por otro lado tenemos el libro de Job, que debe ser uno de los más enigmáticos de la Biblia, donde se narra la vida de un personaje al que le pasan toda suerte de cosas trágicas y se ve en la necesidad de justificarlas en Dios, pero jamás nos queda claro por qué suceden. Sin duda es un reto para nuestros parámetros dogmáticos.

Si lo vemos así, probablemente encontremos una interpretación satisfactoria para la película pero ¿funciona como película?
De entrada no sé bien a raíz de qué viene la idea de que su género es comedia/drama. Hay una serie de momentos bastante incómodos que ciertamente tienen algo de hilarantes pero no diría yo que graciosos. De hecho puedo contar una sola escena que realmente me causó gracia (y curiosamente leí que fue la escena concreta que inspiró el desarrollo del resto de la película, buena elección). Y tampoco sé si diría que es un drama en toda la norma porque tampoco hay un sentido estricto de la tragedia. Más bien es un retrato de personajes patéticos que no consiguen a definir del todo el curso de sus acciones y sus vidas. Básicamente.

No es una película mala pero no encontré en ella la gran película que me habían dicho. Un profesor nos dijo que con esto los Coen estaban más allá del bien y del mal y que esto era mucho más que una película. Y, digo, si regresamos al punto de la interpretación me parece de lo más interesante, pero en el momento justo en que estaba viendo la película me quedé con un gran "ah...".


¿Será el tipo de películas que tienes que dejar reposar antes de hacer una mejor revisión de ellas? ¿O definitivamente me he vuelto incapaz de entender a los Coen nunca más? (qué bueno que me queda aún mucha de su anterior filmografía para exprimir antes de comenzar a extrañarlos)


26/02/10
Nunca me llamó demasiado la atención la historia de "Billy Elliot", aunque es un musical bastante sonado y representado. Con todo supuse que sería el tipo de películas que le gustaría ver a mi hermana y me dispuse a conseguirla para algún viaje que nos tocara entretenernos.



"I don't want a childhood. I want to be a ballet dancer"

A estas alturas supongo que todos saben de qué va la obra de "Billy Elliot". O quizá no porque yo incluso tenía una cierta idea no demasiado exacta de ella antes de verla. Evidentemente hay un niño que baila, eso lo vemos en todos los posters, pero el punto es que Billy, hijo de una familia problemática donde el padre y el hermano mayor se pasan todos los días en huelgas a favor de los trabajadores mineros, se ve obligado a ser, pues, el prototípico hijo de familia trabajadora. Eso significa que debe ser muy hombre y pelear box, como todos en la familia. Pero Billy es patoso y no le gusta el box, aunque tampoco parecen gustarle demasiadas cosas. Hasta que el grupo de ballet llega a prácticar en el mismo salón que las clases de box y comienza a interesarse por ese extraño baile donde todas las niñas andan con mallas y de puntitas.

Lo verdaderamente interesante acerca de "Billy Elliot" es que pudiendo ser una película emotivamente fácil, decide no serlo. Es decir, uno espera que el niño descubra la pasión por la música y se rebele contra todos los intransigentes que lo juzgan por sus inclinaciones y persiga su sueño. Todo con muchos colores, números musicales y tonadas soñadoras que hablen de seguir los sueños. Y digo, de manera general más o menos así suceden las cosas, pero tampoco es tan edulcorado como uno podría esperar de un musical.
Es decir, Billy ha crecido con el estigma de que bailar es para las niñas, y aunque no niega su interés por la actividad tampoco es que sencillamente se muestre con tonadas femeninas, ni con una fantasía imposible. De hecho, con todo y su facilidad y gusto para bailar, Billy se mantiene bastante en la misma línea inicial: es un niño, con los problemas de un niño, y aunque le gusta bailar tampoco tiene demasiado claro lo que quiere en la vida. De alguna manera quiere y respeta a su familia aunque no lo entiendan, y tampoco es que vaya a travestirse de un momento a otro y cantar canciones de colores. Billy Elliot, con todo y su corta edad, es bastante congruente consigo mismo, y esa congruencia es la que nos hace confiar realmente en el detalle fundamental de la película: que le gusta bailar, que lo hace bastante bien, y que está dispuesto a pasar por el ridículo que eso implica para seguir haciéndolo. A partir de ese punto, esa cierta obstinación de niño, es que la película cobra un cariz mucho más interesante que otros maniqueos musicales absurdamente felices.

Luego están los detalles que le dan obviamente el toque perfecto: la abuela adorable, la maestra de ballet mala leche y sobre todo el mejor amigo travesti de Billy. Que es terriblemente encantador. O será que me encantan los travestis.
Y las secuencias de baile son bastante buenas, aunque nunca se explica demasiado bien porque, si se pasa la primera parte de la película bailando ballet, luego en sus coreografías finales baila una suerte de tap. Aunque tampoco nos interesa demasiado, porque se ve mejor que los saltitos de ballet.

Sin duda es una de esas películas que sabemos que son eminentemente emotivas pero tampoco las sentimos tan directas. Tiene el mensaje claro de que debemos seguir tus sueños aunque todos se burlen de ellos, pero no nos lo presenta de una manera terriblemente exagerada en que no podamos aplicarlo a la vida diaria. Y resulta, más bien, inspiradora y tierna. Que supongo que es la idea cuando tienes un musical cuyo protagonista es un niño que baila.



Hasta la vería ahora en obra teatral, sin duda. Es que esos bailecitos te atrapaban.

¿Musical favorito?

25.2.10



25/02/10
Cuando anunciaron la película yo pensé que jamás la vería. La verdad es que creo que la visión que la publicidad hizo de ella era pésima (aunque no sé si culpar directamente a la publicidad original de la película o a su modalidad mexicana). Primero, tenía el pésimo nombre de "Lluvia de hamburguesas", que a mí lo primero que me hizo pensar es que las películas para niños ya tratan cualquier tema por más tonto que sea. Luego, el trailer era malísimo. Realmente malo, la reducía a una película tonta y ya.
Tiempo después mi hermano y yo nos topamos con un "detrás de cámaras" de la misma en televisión que presentaba, por primera vez, las escenas graciosas. Ajam, y se me abrió del apetito, aunque tuve que esperar hasta que Verónica hiciera su drama de que yo no escogería nunca más las películas y decidiera que la veríamos en la próxima noche de películas.



"Come on, Steve. We've got a diem to carpe!"

¿Era tan malo ponerle de título algo como "Nublado con posibilidad de albóndigas"? ¿Realmente nos creen a los mexicanos incapaces de entender la idea? Jo, creo que realmente el título es una parte genial de la película y hubiera dado una mejor idea de lo que se nos iba a presentar. También por ello tomamos la decisión de omitirnos el doblaje probablemente plagado de chistes locales e inclinarnos por las voces originales. Que además tienen muchísimo qué ofrecernos, pero hablaré después de los actores que dieron su voz a los personajes.

La idea de la trama es absurda, sin duda, pero no debe confundirse fácilmente ese absurdo con que sea una película tonta. Que era lo que yo temía y era, al parecer, lo que se quería presentar de ella. Quizá el doblaje era más tonto, pero eso no lo sabremos (hasta el posible momento en que me decida a verla en español).
Como podrán deducir, hay hamburguesas y hay lluvia. Aunque llegar a eso es un camino un poco más largo. Flint, nuestro protagonista, es el típico friki que siempre quiso ser inventor. Y tenía buenas intenciones pero no siempre los mejores resultados. Tampoco las mejores ideas pero sin duda que la antología de sus inventos es un gran momento en la película. Flint tiene la desgracia de vivir en una ciudad que solía vivir de la pesca de sardinas y cuya economía se vino a pique cuando el resto del mundo descubrió que, bueno, las sardinas saben horrible. Desde entonces lo único que pueden hacer es comerse todas las sardinas sobrantes y vivir de sus viejas glorias. Supongo que se pueden hacer una idea de lo que hace en un pequeño joven friki el hecho de vivir a base de sardinas toda su vida. Ahora, su único sueño, es vivir en un delicioso lugar que pueda proveer su propia deliciosa comida. Y por eso crea una máquina que transforma el agua en la comida que uno desee. Con el único pequeño detalle de que por primera vez el invento funcionó. Nadie lo veía venir. Pero, también por cosas del destino, terminó en la estratósfera (o en alguno de esos niveles allá arriba) y es medio difícil controlarlo. De modo que lo que parecía un paraíso gastronómico donde cada día llovía un diferente menú ahora se transformará en un delicioso infierno. Imaginar mi risa malvada en este punto.

Completamente absurdo, pero ¿debo decir que esa es precisamente su gracia? Porque es un absurdo inteligente, con chistes bastante bien pensados y que harán disfrutar sin duda a los más pequeños (el sólo comportamiento de Flint es ya bastante gracioso) como al resto del público. Porque además tiene bastantes guiños que no serán tan fáciles de reconocer en todos los casos pero ahí están: ¿tengo que decirles que el policía del lugar es un alter-ego de Mr. T? Con su voz y todo, yeah.

Los personajes son geniales en ambos aspectos (es decir, el estereotipo necesario para los infantes y el humor necesario para un público adulto). Bueno, Flint, el típico inventor fallido. La reportera, que se llama Sam y es una nerd de closet, awww (sí, tengo un fetiche por personajes interesantes que tengan mi nombre). El padre de Flint lleva la voz del genial James Caan y uno de los mejores personajes, el camarógrafo de Sam, lleva la voz de Benjamin Bratt (habla poco y casi todo lo que dice es completamente hilarante).

Además de que nos da el valioso mensaje de que los nerds son los que cambian el mundo, ¿he? Que los niños dejen de ver todas esas películas que ensalzan al héroe inexistente, al amor utópico que va antes de la realización personal, o a todo tipo de personajes que no podrán ser en la vida real.
Sí, bueno, tampoco es que les vaya a servir de mucho soñar con construir una máquina que haga llover comida, pero saben a lo que me refiero.


Y creo que ha sido, tristemente, una película que pasó bastante desapercibida dentro del ámbito de las películas animadas, cuando considero que tiene una calidad y un guión mucho más cuidado que tantas otras que terminan siendo un éxito. Pero así es el cine, en la vida real no siempre ganan los buenos.