19.9.12


19/09/12
Pues ahora sí, ya estamos de vuelta ¿me extrañaron? Y ahora, en teoría, ya no voy a ausentarme pronto. Y bueno, para retomar las reseñas nada mejor que ¿adivinan? cine japonés.



"Hay dos clases de personas en el mundo: los que tienen ritmo y los que no"
Ahora creo recordar que estaba buscando esta película cuando llegué a la de "An encyclopedia of unconventional women". Ésta había sido recomendación de Chiaki y al verla tan aparentemente shojo decidí comenzar por la producción de Shimizu, pero en algún momento tenía que darle una oportunidad a "Swing girls".

Un grupo de chicas están tomando cursos de verano en la escuela por no haber aprobado matemáticas. Es claro que pasar el verano tomando clases no es precisamente la idea más divertida del mundo y suelen buscar cualquier excusa para sobrellevar su castigo. Un día aprovechan que la orquesta estudiantil partió a una competencia antes de que llegaran sus comidas para el viaje para ofrecerse a llevárselas a una ciudad cercana, pero al tener que caminar bajo el sol con las bandejas de sushi la condición de las mismas no era la más óptima cuando fue consumida por la orquesta lo que culminó con un montón de alumnos enfermos e incapaces de participar en la siguiente preparación. Ahora las mismas estudiantes se ofrecerán a aprender a tocar instrumentos en un tiempo record para poder sustituirlos en el concurso y evitar las clases de matemáticas.

Siempre sospecho de las producciones que implican colegialas más una actividad extra que abarca toda la trama. Porque es el típico esquema de un gran número de mangas y animes shojo (aquellos que van dirigidos principalmente a un público femenino joven) estudiantiles donde todo gira alrededor de, claro está, estudiantes y alguna cuestión estudiantil. En el caso de la música quizá sea con la que menos dudo porque después de "Linda Linda Linda" me había quedado con un buen sabor de boca y también porque las tramas de este tipo que suelen llegar a las producciones cinematográficas son más limitadas que la cantidad abrumadora de mangas y animes al respecto. Con todo tampoco tenía las mejores expectativas de "Swing girls".

La historia en sí es bastante tópica y se desarrolla sin demasiada innovación al respecto. Personajes estereotípicos estudiantiles, un reto medio imposible y la estructura de amor-odio hacia la actividad al respecto. Si bien no presenta ninguna sorpresa en ese aspecto también es cierto que la historia fluye de manera apropiada y no abusa de ninguno de sus recursos, lo que hace que al menos en un primer momento su presentación sea entretenida, ligera y fácil de disfrutar. 
A partir de ahí todo es un plus: con una historia sencilla se aprovechan al máximo sus elementos y consiguen realmente enganchar al espectador con una producción más que bien realizada. Las variadas y conflictivas protagonistas consiguen superar exitosamente el gran reto de este tipo de películas que es el no resultan en absoluto odiosas. Cosa que es increíblemente complicada, en especial para los japoneses al parecer. Y aunque se mantienen en sus estereotipos consiguen ser convincentes y causar empatía. Son dirigidas, además, por el actor Naoto Takenaka, quien interpreta al profesor de matemáticas e improvisado director de orquesta, en un papel fantástico. Me parece que actualmente es de los actores japoneses que como secundarios (e incluso fugaces) dan una plusvalía increíble a las películas en las que participa. 
Pero lo que la película tiene, sobre todo y que irónicamente no es siempre un punto en común en este tipo de producciones, es una excelente música. Cambian el enfoque de orquesta estudiantil para convertirse en una banda de swing y es una maravilla ver a esas adolescentes interpretando las canciones, incluso cuando no las tocan especialmente bien.

Yo me mantengo en que como subgénero sigue sin ser de mis favoritos y seguiré dudando antes de ver alguna película así, pero al menos como una producción ligera, musical y entretenida, cumple de manera maravillosa y nos da todavía más de lo esperado.




¿Película musical estudiantil favorita?

10.9.12


10/09/12
Y ya estamos de vuelta. No fue una desaparición tan prolongada como se esperaba pero eso quizás cambie en los próximos días.Quizá. Mientras continuamos con una película carcelaria que sonó bastante en su momento y que yo dejé pasar hasta que me encontró y tuve que darle una oportunidad. 



"Lo importante es que no te confíes. No te olvides nunca de dónde estás"
Me he planteado la posibilidad de que no me guste el cine carcelario. Como concepto básico de que parta una premisa, y que quizá a partir de ese inicio podría llegar a convencerme pero que de entrada no es que me agrade. Ello porque en general recuerdo pocos casos en que una película dentro de una cárcel me haya gustado mucho. Como "Carandiru" (que es posiblemente mi película favorita de cárceles, y la otra posibilidad es que haya puesto el listón muy alto) o "Doing time". O "Female prisioner Scorpion", en menor grado (por sus particularidades exploitation).

Partiendo de ello está el segundo hecho de que "Celda 211" salió en un momento que le valió esa condición molesta en que algunas películas parecen enfrentarse implícitamente ante la crítica. Como cuando salieron al poco tiempo "Benjamin Button" y "Slumdog millionaire", iban ambas por un montón de óscares, y la gente tendía a compararlas en razón de cuál era mejor de ambas, como si tuvieran algo que ver. Ello sucedió de algún modo entre "Celda 211" y "El secreto de sus ojos", que tenían en común que ambas eran una especie de thriller dramático relacionado con el sistema de justicia, y que competían por un montón de Goyas. 
Con el tiempo entre mi visionado de una y otra película, era difícil no pensar en los comentarios que había leído en aquel entonces que era una suerte de lucha mortal entre ambas como si necesariamente tuviera que haber una ganadora (en los premios sí que tendría que ganar una al final).

Como ya todos sabrán a esta altura, "Celda 211" va sobre un hombre que va a comenzar a trabajar como funcionario en una cárcel y mientras lo pasean para mostrarle las instalaciones sucede un pequeño percance que lo deja inconsciente y sirve para que los presos aprovechen a liberarse y armar una revuelta total. Él, cuando se da cuenta de la situación, decide hacerse pasar por otro preso y tratar de sobrevivir hasta que el asunto pueda solucionarse, cosa que no es particularmente fácil cuando estás rodeado de criminales sedientos de venganza. 

Hay varios puntos innegables, como que es una película entretenida, bien llevada, pero sobre todo que le debe absolutamente todo a un sólido y enorme pilar: Luis Tosar. De un estereotipo recurrente en el cine de cárceles hace un personaje poderoso, genuino y carismático, sin caer en los abusos y exageraciones, y que consigue que toda la película gire alrededor de él. Hasta consigue disimular algunas cosillas no tan positivas que suceden a su alrededor. 
Si nos quedáramos con esto no tendría que objetar mucho más. Me parece una película taquillera que cumple bien con lo que promete y hasta da un pequeño extra en el apartado antes señalado. Y sin embargo generó una serie de arrebatas pasiones en su momento y movió a una serie de críticas dramáticas, y sin ir más lejos le ganó todos los Goya a "El secreto de sus ojos" (tampoco que sea una gran referencia, siendo premios españoles no les veo muchas ganas de regalarle todos sus galardones a una producción latina, de entrada). Mientras la iba viendo y teniendo esto en mente, a veces no podía evitar pensar ¿me estoy perdiendo de algo? ¿hay algo que no estoy viendo?

Sobre todo porque, bajo la idea de 'película taquillera', me parece que uno suele dar por hecho que hay ciertos detalles que se pueden perdonar. El protagonista no sólo no es un actor especialmente bueno (no he visto demasiado de Alberto Ammann pero me parece que sólo cumple, y por poco), la historia tampoco es que sea increíblemente original, pero sobre todo está llena de tópicos, personajes caricaturizados y un montón de parches en el guión que se justifican de la manera más conveniente. Para que la trama pueda avanzar todo se justifica con detalles muy poco creíbles que suceden siempre en el momento más necesario a un nivel que parecen los artificios de un guión no demasiado revisado. Si dejamos de lado a los dos protagónicos y algún personaje fugaz, todos los demás personajes y actores me parecen bastante poco atendidos, y no porque no pudieran dar más de sí pero son por completo obviados por enfocarse en lo más increíblemente cursi e innecesario de la trama. Ya sabemos desde el inicio que Juan Oliver está casado y su mujer embarazada lo espera en casa, no necesitamos haber estado atrapados en una cárcel para entender que debe ser terrible la angustia de no ser descubierto y preocuparte además por las personas que tienes fuera. Y sin embargo nos machacan una y otra vez con una serie de flashback edulcorados a cual más que parecen tener como única finalidad que jamás olvidemos ese detalle, como si ello fuese más interesante de ver que lo que sucede dentro de una cárcel llena de criminales. Y no me voy a detener en el hecho de que el propio Juan más que proponerse como guardia de cárcel, parece que está listo para formar parte de la CIA, yo no es que pida verosimilitud en todo pero es que ya su proceder a veces es demasiado descabellado. 

Y a partir de ahí para mí todo comienza a tener demasiados peros, que si lo pensara sólo como divertimento no tendría por qué ponerlos, pero que no entiendo cómo es que llegó a venderse y apreciarse tan bien siendo una película que no me parece que vaya mucho más allá de la zona más alta del promedio. Claramente no puedo hablar comparándola con el género en el cine español o alguno de esos puntos, pero sí que puedo meter la mano al fuego y decir que no me parece que de modo alguno se pueda siquiera acercar a la maravilla que es "El secreto de sus ojos". Tampoco es que yo crea que se deban comparar, pero si hay que tomar partido a mí me queda clarísimo. 
Por no mencionar que ni siquiera va a entrar al reducido círculo de películas carcelarias que me gusten.




¿Película favorita que suceda en una cárcel?

7.9.12


07/09/12
¿Saben de quién no hemos hablado en demasiado tiempo? Eso es, de Koji Wakamatsu.



"I don't want to be around people anymore"
A Wakamatsu no le fue muy bien durante los 70. Entre que se le fue a Líbano su guionista de toda la vida y entre que fue de los personajes más perseguidos durante la paranoia contra las pinku eiga, lo cierto es que hizo poco y no particularmente destacable. Hacia inicios de los 80, "A pool without water", aunque pueda parecer bastante cercana a una producción pornográfica típica de sus viejas épocas, es en realidad un replanteamiento de su usual temática ante los nuevos tiempos.

El protagonista es un hombre que es incapaz de interactuar de manera normal con cualquier persona, lo cual es más evidente con las mujeres. Se dedica a diseccionar animales lo cual no es en absoluto psicópata, hasta que un día se plantea su siguiente paso con una mujer que le gusta y a la que ha seguido hasta su casa para ver donde vive. A partir de entonces comenzará a rondar casas de mujeres que vivan solas, para dejar entrar un gas que las haga dormir, para entonces poder entrar libremente y abusar de ellas. 
Si bien puede parecer una trama más que simple y típica de película pornográfica, el cuidado con el que se retrata al personaje protagónico sin tener que decir nada de él (el hombre apenas si habla en algún momento) y toda su meticulosa puesta en escena para sus escapes nocturnos, van construyendo una psicología perversa mucho más compleja y que visualmente cobra fuerza a través de la teatralidad sutil de sus actos. No se trata ya de esa fotografía que parecía demasiado estética y cuidada o sus escenarios casi fantásticos, como solía emplear el director en los años 60, pero hay todavía una noción del mundo como algo que puede ser organizado en todos sus aspectos. Y este hombre no se limita solamente a irrumpir en una casa para satisfacer sus deseos, sino que tiene que reconstruir todo el entorno y a la mujer en cuestión para adecuarse a él. 

Wakamatsu siempre se preocupó por diseccionar la psique masculina y el modo en que lidia con sus problemas sexuales a través de la violencia. En los años 60 sus personajes se caracterizaron por una impotencia sexual y psicológica que se expresaba a través de sus dramáticos arranques violentos. Ahora, un par de décadas después, el individuo japonés del que habla es otro. Es un individuo antisocial pero no impotente, que tiene que recurrir a la violencia pero que no es cegado por ella. Un individuo que no busca destruir su realidad sino recuperarla. Y consigue expresar todo ello a través de una estructura narrativa más que básica y casi sin utilizar diálogos. También, aunque para esos años ya hubiera podido recurrir a escenas sexuales mucho más explícitas sin ser acosado por la censura, el director demuestra que para él el erotismo y la sexualidad siempre estuvieron al servicio de la obra y no es necesario abusar de ellos para que consigan transmitir su mensaje. 

En varias partes se señala que está basada en hechos reales aunque no dicen mucho más al respecto. Me inclino a pensar que tampoco debe ser tan inusual en Japón un violador serial que se aproveche de mujeres dormidas (y seguro todo eso es culpa de Kawabata). Pero también sabemos que a Wakamatsu siempre le ha gustado aprovecharse de crímenes reales para infiltrarlos en sus películas. 
Y a partir de esta producción es que veremos un nuevo giro en la filmografía del director, del cual hablaremos después.

Ésta es la última entrada que dejo programa, así que esperemos que no me tome demasiado tiempo volver a aparecerme por acá. 




¿Película favorita relativa a mujeres dormidas?

6.9.12

















06/09/12
Y como ya venía de documentales pues por ahí me seguí y decidí que lo que quería era ver más de México. Tiempo antes comenté mi fascinación por "Alamar", dirigido por Pedro González-Rubio, y estaba dispuesta a buscar cualquier cosa más de él.



"Mientras más miedo le tienes al animal, más te rechinga, pero si vas con fe a torear no te pasa nada"

La idea de ver un documental sobre tauromaquia no me interesaba particularmente, pero ya de entrada el hecho de que no tomase una posición grandilocuente y se fuera hacia pequeñas poblaciones en Yucatán comenzó a atraparme rápidamente. Es claro que en la Península el director se siente en su hábitat, y aquí encontramos el atractivo extra de que el acento está todavía más marcado (y me encanta, qué les voy a decir).

Se podría decir que en realidad el toro negro del título es Fernando Pacheco, un joven torero que ha encontrado en este arte la única posibilidad en una vida llena de desilusiones. Se fue de su casa desde joven perseguido por los males usuales de la adolescencia pobre: la droga, el crimen, la falta de educación y de trabajo. Comenzó a correr en las ferias de pueblo y eventualmente comenzó a torear, ahora malvive con su 'agente', una mujer bastante varios años mayor que él con quien lleva una relación problemática. 
Siguiendo a Fernando, apodado 'El suicida' por el poco recelo que tiene en el ruedo, su historia personal (posible metáfora de todo un estrato de la población rural) se mezcla con la imaginería de la tauromaquia. Pero es precisamente una máscara falsa, un intento de reproducir las señas, los escenarios, el portento de las grandes corridas de toros, pero a un nivel mínimo, mundano, que culmina sin pena ni gloria para ninguno de los dos contrincantes. 

He de decir que el concepto que se tiene de las corridas de toros en las ferias de los pueblos yucatecos más perdidos es lo que a mí siempre me ha parecido justo: Fernando entra tan alcoholizado, tan poco preparado, la estructura en general es tan improvisada y el toro, que si bien no debe ser muy bien alimentado, tiene prácticamente las mismas posibilidades de ganar que el torero. El público incluso parece disfrutar más cuando el toro termina corriendo al torero quien en su terrible condición no puede hacer mucho contra ese animal por más que se lo proponga.
Y es a ello, a esa parodia de corrida, a la que Fernando entrega su vida y por la cual cree vivir mientras todo lo demás se desmorona. Siguiendo la estructura general de esos grandes biopics donde un maestro en su arte termina cayendo de su pedestal, nos encontramos con que Fernando ha convertido en eso su vida sin darse cuenta de que es un guiño muy lejano de esas grandes estrellas. Él ha estado cayendo siempre.

No hay realmente comparación con "Alamar" ya que las exigencias de la historia son completamente distintas. Una fotografía casera, una edición mucho más rústica, pero también un acercamiento mucho más extenso a un personaje, una posibilidad de diálogo mucho más abierta que le permite a los involucrados explicarse a sí mismos, conseguir su propia profundidad y tender sus propias trampas. 
Siendo un tema que podría parecer poco atractivo no necesita mucho para atrapar al espectador partiendo principalmente de su sinceridad y su acercamiento sin miramientos a una realidad triste, dura, pero maquillada y vestida a su gusto. 

Dado que como director González-Rubio me va a hacer esperar todavía un poco para ver su colaboración con Naomi Kawase (un documentalista mexicano grabando en Japón, es como un sueño hecho realidad), creo que tendré que buscar las películas donde haya participado como director de fotografía, mientras tanto.




¿Alguna película que os guste relativa a la tauromaquia?

5.9.12


05/09/12
Y para terminar en mini ciclo de cine indígena nos vamos hacia Colombia con un casi mediometraje.



"No podemos seguir siendo espectadores, somos víctimas ahora. Seamos libres por nuestras propias acciones"
Para casi nadie escapa la noción de que Colombia atraviesa desde hace ya varios años un problema de inseguridad y lucha constante entre el gobierno y algunos grupos internos que ha desembocado en un clima de violencia generalizada. Dicho esto, es claro que la situación es más compleja que ese sencillo resumen, pero si hay un aspecto que casi nunca se trata al hablar al respecto es la posición que ocupan los pueblos indígenas respecto a todo este conflicto. Si en América Latina tienden a jugar casi siempre una situación desfavorecedora, es de esperarse que su condición sea problemática.

"País de los pueblos sin dueño" se enmarca en los 61 días de Minga Social y Comunitaria que en el 2008 sostuvieron comunidades indígenas de una zona del país para expresar su rechazo contra una serie de atropellos sistemáticos contra los indígenas por parte del gobierno como la militarización del territorio, asesinatos selectivos, deslegitimación y criminalización de líderes indígenas y el etnocidio. Durante estos días a pesar de la naturaleza pacífica de la manifestación, hubieron constantes represiones por parte del gobierno que culminaron con un resultado mucho menos favorable que el alcanzado, al menos en apariencia, por las naciones Shuar de las que comentábamos en el documental anterior.

Si el caso de estudio tiene ya su interés particular, lo que hay que destacar además de este documental es su realización. Si ya hemos marcado anteriormente esta idea de la perspectiva que toma el documentalista al momento de grabar, en este caso nos encontramos con una pieza que fue en realidad formada por un colectivo de jóvenes indígenas estudiantes de comunicación en apoyo de algunos profesionales. Es difícil saber exactamente hasta dónde llega la participación de cada uno, pero me atrevería a decir que se nota un respeto hacia la visión del colectivo que lo planeó ya que se mantiene hasta el texto original cuando se busca agregar información extra, a pesar de contener faltas de ortografía o gramática. También porque es claro que la edición es rudimentaria, sencilla y que busca concentrarse en los puntos más claros de las manifestaciones, consiguiendo en algunos casos grabaciones valiosas que sirvieron luego para rebatir informes oficiales de cómo se había desarrollado el conflicto. Sin duda una muestra clara de lo que es verdaderamente cederle la palabra al Otro, aquel que ha estado acostumbrado a guardar silencio y no ser escuchado, y que ahora se sostiene de pie, de frente, y hablando fuerte y claro. Precisamente la escuela de comunicación conformada por los jóvenes indígenas de donde surge la idea del documental se llama 'El camino de la palabra'. 
Como suele suceder con las piezas comentadas durante este pequeño ciclo, lo triste es imaginarnos lo que viene después de lo que hemos visto.

Como estoy dejando esta entrada pre-programada (a ver si funciona esta cosa), no voy a chantajearlos con agregarme a facebook para poder acceder al link de este documental para verlo online (que obviamente es muy difícil de buscar). Así que quien quiera verlo, lo tiene aquí: "País de los pueblos sin dueño".




¿Última película colombiana que hayan visto?

4.9.12


04/09/12
Siguiendo con la temática indigenista, nos vamos hacia Ecuador, país que no hemos tratado mucho cinematográficamente.



"No más policías, no más represión con violencia, porque aquí no hay ninguna guerra civil"
Ecuador, al igual que tantos países latinoamericanos, tiene un alto porcentaje de población indígena que es sistemáticamente ignorada por el gobierno cuando se trata de "reformas" por el "bienestar del país". La comunidad Shuar es además la población amazónica más numerosa, parte de la cual se encuentra asentada en dicho país.
En el 2009, con motivo de una serie de reformas relativas al agua, minería y educación, que atacaban directamente los intereses de los pueblos asentados en la zona más selvática del país, hubo una serie de manifestaciones que culminaron con la muerte de un profesor de origen shuar, Bosco Wisum, tras días de ser fuertemente reprimidos por la fuerza policial. A partir de este hecho es que los representantes de las naciones Shuar, como ellos se presentan, comienzan una marcha hacia la capital para exigir ser escuchados por el presidente del país.

Julián Larrea Arias y Tania Laurini siguen este peregrinar desde dentro y tratando de enfocar sus distintas perspectivas: su organización interna, el apoyo que reciben al paso por las ciudades, las reacciones de las autoridades. Conociendo el contexto que da origen a esta situación, en particular el asesinato de Bosco Wisum que en un principio podría pasar como un daño colateral esperable de este tipo de situaciones, el interés del documental es mostrar hasta dónde se puede llegar con este tipo de movimientos.
Resulta interesante ver, además, una serie de comunidades indígenas tan bien organizadas y que se han estructurado a sí mismas como una serie de naciones hermanadas dentro de una sola nación. Interesante que una de las principales exigencias al gobierno es precisamente que se reconozca a Ecuador como un país plurinacional, donde cada una de estas naciones indígenas tenga un lugar establecido. 
Hay, además, una cercanía con la situación, un acercamiento tan serio como a veces desenfadado con el movimiento que le da el toque humano necesario. Una escena maravilla es cuando, en un encuentro formal con el gobierno, piden poder expresarse en su idioma y que haya un traductor presente, ante lo cual traen a una persona que evidentemente apenas puede masticar algunas palabras en la lengua indígena. Clara muestra de cuánto conocimiento tienen esas comunidades de la 'modernidad' pero qué tan poco sabemos sobre ellos.

Como suele suceder con esta temática, un documental corto (de apenas una media hora) pero interesante sobre una lucha que comparten tantas poblaciones indígenas vista a través de un caso particular. 
Y también está totalmente disponible para verlo online, así que puedes buscarlo o agregarme a facebook donde pondré el link (sí, es chantaje total).




¿Alguna película de Ecuador que recuerden?

2.9.12


02/09/12
A pesar de que me había gustado "The expendables", no tenía demasiadas expectativas de su continuación y la verdad es que me costó tiempo decidirme a verme. Pero al final tenía que caer, toda la parafernalia de su casting consiguió atrapar a esta espectadora. Que supongo era todo su fin.



"Why is it the ones who deserve to live, that want to live the most, die - and the ones that doesn't deserve to live, keep on going?"
¿Recuerdan esa época maravillosa en que las películas aspiraban a existir sólo en sí mismas y no en una infinita continuación de secuelas y secuales? Jo, ya sé, en realidad siempre han existido sagas eternas y remakes y secuelas y precuelas y reboots. Pero hay que ver la cantidad de ellos que conforman las carteleras hoy en día, las probabilidades de que uno vaya a ver una película y al año siguiente vea también su continuación son cada vez más altas que su contrario.

Y yo disfruté mucho con la onda al cine ochentero de acción que fue "The expendables", pero toda la campaña alrededor de la nueva parte parecía girar en torno a 'ahora con Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger más tiempo en pantalla' y 'por fin logramos convencer a Jean-Claude Van Damme y a Chuck Norris'. Yo sé que esto sirvió para convencer a todo el que faltara por convencer, pero hacían sospechar si la franquicia no se estaba volviendo la fiesta particular de este grupo veterano de actores de acción.

Stallone y su grupo andan por la vida en sus asuntos cuando se encuentran de nuevo con Bruce Willis. Él no está del mejor humor porque no terminaron muy bien en la primera parte pero igual le encarga un nuevo trabajo: ir a Albania a recuperar una caja ultrasecreta que se encuentra en un avión que fue derribado a mitad de la nada. Cosa de todos los días. Ah, y también lo condicionan a llevar a una super nena china para motivar la tensión sexual. Llegan a Albania y lo que sería una misión sencilla termina por complicarse cuando aparece Jean-Claude Van Damme que todos sabemos ahora es un mafioso albanés, y se lleva la caja ultrasecreta para posteriormente ser revelado su ultrasecreto.
Y, más o menos eso, por si es que se necesitaba justificar la trama.

Lo cierto es que es cine de acción de ayer y hoy (más de ayer que de hoy), cumple con darnos todas las dosis de testosterona que nos hacen falta en la vida diaria y entretenernos bastante con cualquier excusa de principio a fin. En eso no voy a quejarme. Pero sí me parece que hay una serie de problemas que obstaculizan un poco el completo disfrute del producto.
El más evidente es que resulta claro que tras el tono de la primera entrega, hay un interés por relajarse y enfocarse más en el espectro más amplio del público. Es una película que trata de parecer más elaborada (como ven, tienen una trama hasta un poquito enrevesada, en lugar de resumirse como "Stallone y sus hombres entran a un país latinoamericano PORQUE SÍ"), presentar una trama un poco más actual aunque sus tintes sean sutiles referencias a la Guerra Fría, y sobre todo la seriedad desaparece por completo. Si uno disfrutó la primera parte porque era una vuelta irracional a las películas de acción de los ochenta que se justifican a sí mismas por esa violencia arbitraria y paisajes exóticos, aquí nos encontramos con una parodia evidente de un grupo de actores que han salido de sus películas originales para ir a montar la fiesta en otro lado. En Albania, ya que les quedaba de paso. Y eso nos lleva a disfrutar más de algunos detalles como los constantes guiños de cada uno a su filmografía, o las constantes bromas, o el hecho de haber junto tantos nombres en una sola película de acción (pero, oh, Steven Seagal, ¿dónde estás?), pero ya parece que lo único que le preocupa a la película es eso. Sí, sí, entreténganse mientras todos nos damos de patadas y hacemos chistes de "Rambo", a eso vinieron ¿no?

Luego, detalles puntuales y personales: ¿Por qué Jet Li sale sólo unos diez minutos de la película? De por sí era el único representante de las minorías de acción y convenientemente desaparece sin más. ¿Qué hace Liam Hemsworth en una película junto a actores de acción de verdad? Podría ser peor ya que al parecer estaban considerando al hombre lobo de "Twilight" para su papel, quiero suponer que sólo buscaban a un actor que no fuese demasiado quisquilloso con los detalles de su participación, ya tenían suficientes divas con quienes lidiar. Pero su papel es una excusa edulcorante e innecesaria. ¿Por qué una actriz tan sacada de la nada como Nan Yu es la única representante femenina del conjunto? No es que lo haga particularmente mal (tampoco lo hace particularmente bien), pero estoy segura de que hay muchas otras actrices asiáticas que encarnan ya el estereotipo de acción sin necesidad de reinventarlo (de manera no demasiado satisfactoria). 
Pueden suponer que si uno se detiene a molestarse por detalles así, no es que esté particularmente inmerso en la película.

Sí, la disfruté, pero casi apenas con un 'aprobado' por poco. Las escenas de acción se tardan demasiado en hacer presencia y son contadas las realmente bien logradas. Son buenos los cameos de las grandes estrellas prometidas pero se eclipsa mucho a las menos importantes que, por otro lado, son parte del equipo original. Hay muchos cabos sueltos y a veces hasta parece que el asunto está por caer peligrosamente en un drama light. Y eso no es lo que espero de una película de acción de los ochenta. Al parecer Stallone lo sabía al dirigir la primera parte pero por alguna razón se le ocurrió pedirle a Simon West que se encargara de ésta. El tipo dirigió "Lara Croft: Tomb Raider", debieron verlo venir.

Pero seguro se nos viene una tercera parte y yo te propongo algunos nombres para conseguirte más equipo extranjero, Sly: ahí tienes a Cyril Raffaelli, David Belle, a Iko Uwais, Yayan Ruhian, a Jung-woo Ha o Byung-hun Lee, a Tony Jaa. Como bien anuncia en algunos momentos, hay que volver a lo clásico: más golpes y un poco menos de armas (no demasiadas, tampoco creas que me quejo).




¿Héroe favorito de acción?

31.8.12


31/08/12
Continuando con el ciclo de cine indígena, nos vamos hacia las comunidades del Amazonas más profundo.



"Este es el sitio donde nací y es por eso que vuelvo"
En este caso se trata propiamente de un documental, y en concreto de un corto, donde retrata la situación por la que atravesado la tribu Panará desde su primer encuentro "con el hombre blanco" que data de una fecha tan reciente como 1973. Una situación que puede sonarnos tan propia de las crónicas de la conquista, continua sucediendo en ciertas zonas que no se han visto amenazadas por la presencia de la modernidad hasta épocas recientes. Y es esperable que el "hombre blanco" no se encuentre con ellos hasta que necesite aprovecharse de las tierras donde viven y para ello resulte necesario re-ubicarlos en otro lado a como dé lugar. Siendo una comunidad pequeña no fue difícil encontrar una excusa para movilizarlos a otra zona, hasta que varios años después comenzaron a luchar por su derecho de regresar al sitio de donde eran.

El tono es mayormente informativo, vemos una serie de pietaje antiguo sobre primeros encuentros y a partir de ahí se nos va introduciendo a la situación concreta por la que han tenido que pasar estas personas. Su caso, sin ahondar en cuestiones antropológicas sobre la tribu en sí, es muy ejemplificador de los problemas por los que atraviesan las comunidades autóctonas en la estructura social contemporánea. Se les reconoce de alguna manera su posición como pobladores primigenios de sus correspondientes zonas, pero finalmente no tienen ninguna posición legal para defenderse contra los atropellos burocráticos con los que se les utiliza para los fines que sean necesarios. También, si quisiera verse a modo de fábula moderna, es un caso perfectamente aterrizado de 'el lugar que uno abandona y el que se encuentra al volver'.

Siendo un cortometraje de apenas unos 20 minutos todo se nos presenta de manera breve y concisa y parece más enfocado a llamar la atención sobre el caso que a definirlo propiamente. Además, pensado desde las nuevas propuestas para hacer un 'cine indígena' tiene poco que aportar, dado que su estructura es la convencional de un documental. Voy a suponer que parte del problema es la poca ayuda que reciben esta clase de proyectos, lo que lleva a que muchas veces se logren gracias a la buena fe de sus realizadores y su entrega a la causa, y al hecho de que siendo una comunidad que había permanecido tan cerrada hasta hace pocos años resulta difícil darles una voz. Situación que puede percibirse un poco en la participación que tienen algunos pobladores al ser entrevistados, donde en muchos momentos parece que nos perdemos un poco entre sus intentos de querer comunicar un mensaje y no encontrar el modo de hacerlo.
Al parecer el director Vincent Carelli tiene otros proyectos enfocados en temáticas similares sobre otras comunidades brasileñas, pero voy a suponer que al igual que éste, no serán particularmente accesibles, lo que es una pena.




¿Última película brasileña que hayas visto?

30.8.12


30/08/12
Aunque sean tan pocos y nos lleguen dos años después, siempre es agradable encontrarse con estrenos asiáticos en cartelera. Ayer fue el pre-estreno de una de las últimas películas de Yimou Zhang, "Amor bajo el espino blanco" (un título no demasiado afortunado, eso sí) y no podía perdérmela (aunque, sí, Jose tuvo que avisarme porque yo no me entero de las cosas muy rápidamente).



"Recuerdo la primera vez que te vi. Me pregunté por qué estaba esa chica tan triste"

Si antes, hablando de "Flowers of war", habíamos comentado el posible regreso de Yimou Zhang a sus orígenes, ese retorno resulta mucho más claro en el giro que representa "Amor bajo el espino blanco" tras el curioso proyecto de "Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos". Ambientada durante la Revolución Cultural, volvemos a los usuales escenarios rurales y a una sencilla historia que cobra fuerza en la medida de su propia simplicidad.

Jing es una niña que estudia para ser profesora, junto con varios de sus compañeros viajan a un pequeño pueblo como parte de su formación para asistir al profesor que es enviado para trabajar ahí. En ese sitio conoce a Sun, joven que convive con la familia que le da asilo y con quien comparte sus ratos de descanso. Él le enseña cosas sobre el pueblo, sobre el espino que se cuenta da flores rojas, y trata de ayudarla a pesar de su reticencia. Cuando Jing tiene que regresar luego a la ciudaad, Sun no dejará de buscarla y ayudarla en todo lo que sea posible, aun cuando les toque atravesar momentos y pruebas difíciles.

La historia en sí no representa una sorpresa en ningún momento y se inscribe perfectamente en ese subgénero que deberían ser las reminiscencias del primer amor. Incluso por momentos parece tomar un aire casi fantástico al enfatizar demasiado la inocencia, la ternura y el romance que viven ambos personajes, pero que contrasta fuertemente el momento histórico, que si bien no ahonda demasiado en las particularidades de la Revolución Cultural en China, sirve para comprender la amenaza latente que represente a veces la realidad para estas historias.
Con una estrategia narrativa particular, donde puede extrañarnos la ausencia de música ambiental, las elipsis temporales que se dan a través de información escrita, los fundidos prolongados y a veces abruptos para concluir una escena; la película bordea muy puntualmente el riesgo de caer en la sensiblería y el abuso de los tópicos románticos. Toda la fuerza de la misma reside en las interpretaciones idílicas de los dos protagonistas (yo sé que parece que cedo fácilmente ante las chinas, pero sobre todo Dongyu Zhou como Jing me pareció perfecta), los elementos concretos y bien escogidos que representan las metáforas de su romance, y los detalles relativos al momento histórico que van apareciendo a lo largo de sus encuentros. Si tuviera que pensar en ella en términos duros probablemente tendría que admitir que no es el tipo de historias que suelen gustarme, y sobre todo que queda bastante claro desde temprano hacia dónde se dirige irremediablemente, pero lo cierto es que las emociones que consigue transmitir son suficientemente fuertes y emotivas como para justificarse en sí mismas.

Viendo la dirección que ha tomado Yimou Zhang tras su momento espectacular fotografiado por Christopher Doyle y sus historias visualmente impresionantes, este sencillo y tierno retorno a lo tradicional, si es para después enfocarlo en otro drama histórico como "Flores de guerra", me parece que auspicia futuros proyectos para tenerse bastante en cuenta.




¿Película favorita de un romance durante un conflicto histórico?

29.8.12


29/08/12
Adriana y yo llegamos a "El perro del hortelano" en una muestra de cine indígena, donde se presentaban nuevas propuestas de hacer cine 'desde adentro'. Sonaba como una opción más que atractiva.



"¿Que no ves? Esos petroleros quieren comprarnos la consciencia"
La iniciativa comenzó con el proyecto presentado por el director Renzo Zanelli y una asociación que trabajaba con una comunidad indígena en Perú. Lo que querían es que la puesta en escena fuese una propuesta de la propia comunidad tratando de armar una historia que reflejara los problemas con los que se enfrentan en el mundo actual.

Brus es un joven en una comunidad indígena que gracias al apoyo de los voluntarios de ONG ha ido desarrollando su talento para el teatro. Pero la población se encuentra en ese momento como blanco de una compañía petrolera que quiere convencerlos a todos se mover el pueblo a una nueva localización para que ellos puedan explotar los yacimientos petroleros cercanos. Les venden la idea de la globalización como el sueño dorado: ¿para qué quieres tus recursos naturales cuando puedes tener un mcdonalds a unos pasos de tu nueva casa? La comunidad tendrá que unirse para enfrentarse a esa amenaza y algunas otras más inesperadas.

La película, a pesar de tener una producción cuidada, es bastante casera, lo que puede verse en algunos momentos como un punto en contra pero si uno mantiene en cuenta los propósitos iniciales y su elaboración, encontrará que es bastante esperable. Hay una teatralidad muy propia de los 'actores' que obviamente son personas de la propia comunidad que no han actuado nunca, el mensaje es muy claro y para ello recurren constantemente a estereotipos o situaciones un poco forzadas; pero al mismo tiempo precisamente esa teatralidad nos deja ver lo que hay detrás: un grupo de personas organizándose para contar una historia de algo que realmente les está sucediendo, pero explicándola entre el juego y la seriedad, con sus propias palabras y sus propias reglas.
Con todo consiguen problematizar de manera adecuada el problema en muchos momentos, pareciera que casi sin proponérselo. Los petroleros que llegan con sus discursos a convencer tienen sus planes malvados pero en algunos momentos sí que tienen razón al ofrecerle beneficios a una comunidad perdida que no tiene nada. Los voluntarios internacionales de las ONG tratan de ayudar en lo que pueden pero no dejan de ser paliativos y algunos lo toman como vacaciones exóticas, o no se dan cuenta que la agenda secreta con la que pretenden ayudar a la población es más peligrosa que las amenazas que quieren combatir. 

Una propuesta sencilla pero que consigue perfectamente sus intenciones: hablar desde dentro de un problema que aqueja terriblemente al Perú actual. Sin preocuparse tanto en dramatizar el mensaje ni en abusar de técnica a la que no pueden acceder. Además de que presenciamos de un retrato cotidiano y cercano de un Perú del que no vemos usualmente. 
Estas propuestas de darle a los indígenas las herramientas para que ellos mismos generen contenido se ha repetido en otras condiciones, viendo cómo pueden variar los resultados dependiendo de las circunstancias y la necesidad.

Finalmente, siendo éste un tipo de cine que muchas veces se presenta en un par de sitios muy concretos y luego se pierde para siempre, decir que me parece fantástico que la película pueda verse completa online. Porque este cine ya no busca abusar de su exotismo, ni quiere venderse como algo que no es. Es un cine que su mera existencia se justifica porque necesita ser visto, y si va a alzar la voz necesita alguien que lo escuche. Pueden encontrarla aquí: "El perro del hortelano".




¿Película favorita sobre poblaciones indígenas?