11.1.13

11/01/13
Y bueno, para continuar con thrillers indios nada mejor que...¡adivinaron! Más de Corea del Sur. Aunque ahora un poco alejado de las locaciones habituales.



"I thought this place was going to welcome me"
Las películas que involucran un montón de nieve y frío me generan sentimientos encontrados. Por una parte me parece una locación óptima, sobre todo cuando se trata de thriller o terror porque yo no disfruto mucho del frío entonces cualquier sentimientos opresor se exponencia de manera oportuna. Por otro lado siento que muchas veces se puede desaprovechar y termina siendo un poco aburrido el hecho de que el escenario no cambie demasiado. Por ello "Antarctic journal" llevaba mucho tiempo en mi lista de espera sin que me decidiera a dar el paso aunque sus protagónicos sean Kang-ho Song ("The host", "Memories of murder", "Mr. Vengeance", "Thirst") y Ji-tae Yu ("Oldboy", "Into the mirror", "Attack the gas station").

Un grupo de coreanos aficionados a escalar montañas congeladas se reúnen para una expedición a la Antártida. Consiguen que los acompañe un maestro escalador ya retirado, Choi Do-hyung, y se disponen a pasar sus navidades en la punta más helada del mundo. Todo parece seguir el curso esperado de las cosas hasta que se topan con un curioso descubrimiento: el diario de una expedición desaparecida cuando seguían una ruta similar a la suya. A partir de ese momento cosas funestas y extrañas comenzarán a suceder alrededor del grupo, complicando el viaje hasta el punto de que parezcan perseguir el mismo terrible y desconocido final de la expedición cuyo diario van leyendo.

Lo dicho, en mi caso ni siquiera tuvo que suceder nada funesto y extraño para que la perspectiva fuera terrorífica: ¿por qué alguien querría pasar semanas escalando una montaña congelada llena de posibles peligros? Inentendible. Pero el problema no es sólo la naturaleza sino lo que una situación así puede ir despertando en la mente de las personas, sobre todo cuando los problemas comienzan a suceder y las cosas no pintan bien y uno está perdido de la mano de dios encerrado en una frágil tienda de campaña con otros individuos intentando sobrevivir. Vamos, que agregarle a eso un diario siniestro que presagia un fin no especialmente esperanzador ya es sólo la cereza en el pastel, el terror está que se pinta solo. 

Para mí siempre resulta curioso y sorprendente ver cómo Choi Do-hyung puede interpretar papeles tan distintos entre sí con una naturalidad asombrosa. Si lo tenemos como un payaso en "The good, the bad, the weird" aquí nos encontramos con su faceta seria que sólo con su presencia consigue inquietarnos y advertirnos que hay cosas peores que enfrentar una tormenta de nieve cuando estás lejos de la civilización. Su transformación es la que va guiando la película y ciertamente resulta un eje sólido para la narración. 

Su posible problema es que discurre de manera bastante lenta. Si bien es inquietante desde el inicio y no tarda demasiado en arrancar, la parte más climática de la película ocupa la mayor parte del metraje y se extiende tanto que por momentos no sabemos muy bien hacia dónde se dirige. Si ello consigue ganar en cuanto a generar un ambiente inquietante, pierde un poco en efecto dramático cuando quiere dar un golpe fuerte al espectador. Sobre todo hacia el final que parece que llega pero siempre no y llega de nuevo pero finta, y así, hay una serie como de tres posibles finales consecutivos que no se favorecen en todo momento. De hecho justo ahora no recuerdo el orden exacto pero casi que estoy convencida de que olvidé el último último y en mi mente dejé como final el que era algo así como el segundo. Creo.
Ello sumado a que a Corea del Sur se le da bien (o mal, como se vea) meter melodrama innecesario en cualquier momento. Por ahí hay una sub-trama final melodramática que si la quitaban tampoco pasaba a más, y queda más bien un poco exagerado en un punto en que no hacía falta, ya todos estábamos lo suficientemente inquietos y convencidos. 

El director, por cierto, es el responsable de piezas como "Hansel & Gretel", que es una maravilla, y fragmentos de "Doomsday book" junto con Kim Jee-woon. Si tomamos en cuenta que ésta va cronológicamente antes y que de hecho es su primer largometraje, creo que ha ido trazando un buen camino.  De hecho quizá busque sus cortometrajes, dado que ya ha visto toda su breve filmografía hasta el momento. 

Voy a suponer que a las personas a las que les gusten las excursiones y aislarse del mundo civilizado con posibles psicópatas la van a disfrutar mucho más. Es un thriller-de-terror muy bien hecho y que funciona en líneas generales aunque tenga sus bajas y no termine de ser una joya, entre tanta producción bien hecha por Corea del Sur en esa rama. 

Y a Ji-tae Yu lo amo, ¿ya se los he dicho?




¿Otras películas de terror sobre expediciones?

10.1.13


10/01/13
Y también hace ya un rato que no hablamos del cine de la India. De modo que para uno de esos maratones sabatinos con Adriana elegimos una de dicha nacionalidad pero que sonaba un poco diferente a lo que usualmente vemos. 



"I am the person who is scared to travel in a bus. I am the person who either gets trapped in rain or in a blast. I am that person who used to doubt others just by looking at their wrists and I am also the person who is scared to grow beard and wear a cap. I am the person who gives a deep thought to chose a name for his shop for trading fear that my property may get destroyed in a riot. Whoever is involved in a quarrel, it's me who is always killed in the end"
Tras una rápida puesta en situación en la Bombay actual, se ponen las cartas sobre la mesa: un desconocido llama a la estación de policía avisándoles que hay cinco bombas escondidas por toda la ciudad. Como muestra de que habla en serio, les dice la localización de la primera: la propia estación de policía. A cambio de revelar los sitios donde han sido colocadas exige la liberación de un grupo de terroristas encarcelados. Mientras la policía hace todo lo posible por localizarlo o al menos descubrir sus verdaderas intenciones, él comienza a manipular también al público usando a una reportera como intermediaria para su mensaje. Pero el tiempo apremia.

La película oscila de manera curiosa entre los principios clásicos de un thriller hollywoodense de estas características y ciertas particulares de la sociedad y el cine de la India. Nunca cae en la teatralidad o superficialidad de las producciones bollywoodenses caracterizadas por el baile, y sin embargo es cierto que el realismo extremo no parece ser la principal preocupación. No es que esto sea un problema, me parece que todos los actores resultan bastante serios en sus personajes a la vez que no parecen excesivamente preocupados en hacerlo todo demasiado serio, que la trama ya da para eso. Si acaso por momentos la crítica social parece un poco suavizada al manifestarse y confundirse con el toque hollywoodense: se habla de corrupción, se habla de abismos sociales, se habla de inseguridad; pero a veces cuando se tiene oportunidad de representar cualquiera de estas circunstancias, se hace de una manera muy sutil y casi como si pareciera que no es tan malo, o no es tan importante mostrarlo como hacer que la trama gire. No dudo que esta evasión también ayude un poco a enfatizar el giro final, pero hace que sobre todo la primera parte parezca mucho más una pieza de ficción total que un intento por conseguir un mensaje más crítico.

De cualquier modo, dichos comentarios son tan sólo un 'podría haber sido mejor', cuando la realidad es que la película cumple a la perfección con lo que promete, un thriller de acción terrorista, y nos da todavía un plus al conseguir una producción cuidada, un mensaje interesante, y conseguir destacar entre otras propuestas por el estilo no sólo por localizarse en un país menos visto cinematográficamente sino por un buen guión y un interesante mensaje final. Quizá un poco previsible, si uno ha visto más películas sociales de la India y sabe precisamente por dónde va la cosa, pero su fuerza no consiste en lo inesperado sino en posicionarse dentro de la trama de manera contundente. 

Una pena, por otro lado, que nadie baile de un momento a otro, pero para los que temen que todo bollywood sean producciones de miles de horas plagadas de números musicales, les interesará saber que todavía hay mucho más por descubrir.




¿Otras películas que involucren bombas a punto de explotar que les gusten?

8.1.13


08/01/13
Hace ya un buen rato que no hablamos de Herzog por acá. Injustamente, siendo tan buen director como es. Encima "Even dwarfs started small" llevaba un buen rato en la lista de espera, creo que desde hace años que hablé con Brianda sobre ella. Pero no más.



"When we behave nobody cares. But when we are bad nobody forgets"
¿Cómo resistirse a una película cuyo reparto consta únicamente de enanos? La verdad es que me vi lenta para llegar hasta ella. 
La trama se sugiere de un modo muy velado a través de las primeras acciones. Por lo que podemos apreciar se trata de alguna clase de institución apartada de cualquier ciudad donde se encuentran un montón de enanos. Los 'hombres altos' se han ido por alguna razón y por lo que podemos deducir una suerte de revolución que continuó a su partida terminó con uno de los enanos encerrado en una oficina donde mantiene a su vez a otro amarrado a una silla. El grupo que se encuentra fuera trata de conseguir la liberación del preso, pero las motivaciones de nadie parecen claras. 

Siendo una especie de alegoría sobre las revoluciones, la película centra su fuerza en no ser en absoluto explícita. Por si el hecho de ver a un montón de enanos rebelándose caóticamente necesitase algún otro sustento para ser aún más surrealista. Los espacios en blanco los va llenando el espectador y lo mismo presenciamos una serie de secuencias hiladas definidas por una acción clara, que otras totalmente fragmentadas y aisladas que generalmente involucran enanos en situaciones extrañas. Mientras uno trata de apelar a la voz de la razón es claro que nada de lo que sucede es racional, y los enanos nos cautivan y nos conducen por esta minúscula revolución del absurdo de un modo fantástico. 

Para mí la cosa comenzó bien desde las primeras risas de uno de los protagónicos, que era tan graciosa que era imposible no amarla. Es curioso como la perspectiva de fenómenos de circo se mantiene de algún modo a la vez que los personajes parecen reivindicar su posición en el mundo, aunque se reduzca a un microcosmos apartado y sin ley. Por otro lado la película se construye también un poco en la relación con el director, algo bastante usual con Herzog quien ha hecho de sus anécdotas meta-cinematográficas parte de su filmografía. Para la grabación de la película Herzog se limitó a darles ciertas indicaciones a los actores y dejarlos llevarlas a cabo a su antojo, al mismo tiempo que se esmeró en provocar contradicciones y supongo que de algún modo contribuir él mismo al caos. Por otro lado se cuenta que hubieron varios accidentes durante el rodaje, aunque nadie resultó herido por los mismos, lo que llevó al director a prometer en cierto punto que si terminaban la grabación sin ningún otro accidente, él saltaría a un campo de cactus que se ve en alguna de las escenas y les permitiría a ellos grabarlo. Ya sabemos que a Herzog se le da bien hacer promesas cinematográficas extrañas. Y cumplirlas. 

Una pieza que sin duda puede parecer pequeña y poco épica en comparación con la parte más grandilocuente de su filmografía, pero destaca, como siempre, por la increíble habilidad que tiene el director para manejar cualquier tipo de proyecto. Y a mí me encantó ver tantos enanos en pantalla, no puedo negarlo.




¿Alguna otra película donde un enano juegue un papel relevante?

7.1.13














07/01/13
Me parece que con esta terminamos el pequeño ciclo de Takahisa Zeze, justo cuando empezaba a ponerse medio extraño.



"Escucha, nunca te asustes del destino"

Sabrán ya que no me gustan las películas sobre animales, particularmente las que involucran perros. Y "Dog star" tiene un poco pinta de ser eso, pero teniendo a Zeze de por medio era claro que el asunto no podía ser muy normal, ni mucho menos. 
Shiro es un perro guía cuyo dueño falleció recientemente y él parece estar a punto de seguir el mismo camino. Una noche se le aparece el espíritu de su amo y le dice que por haber sido un excelente compañero y asistente para su ceguera, pidió permiso para poder concederle un deseo, de forma temporal. Shiro no lo piensa dos veces y decide que quiere ser humano el tiempo suficiente para encontrar a la chica que lo entrenó como guía cuando era un cachorro, Haruka. Se le concede el cuerpo de un hombre que se suicidó recientemente y se embarca en su búsqueda, descubriendo nuevas cosas del mundo de los humanos y enfocándose en su más ferviente deseo. 

Aunque suena bastante extraño, en la película se presenta como si fuese una trama usual de comedia romántica, con una sencillez y una fluidez de lo más afortunadas. Que se ayuda bastante de la personalidad humana de Shiro, que evita por completo esos tópicos usuales del personaje que comienza a ser humano por primera vez y que todo lo maravilla y tiende a pasar constantemente de la ingenuidad a la idiotez de manera peligrosa. Shiro no había sido humano pero conocía el mundo de los humanos, conserva en gran medida su personalidad de perro (sobre todo un tipo de perros entrenados para actividades concretas, como los perros guía) y aunque parece disfrutar y descubrir cosas en su nueva condición, no exagera en su sorpresa. Al protagonista, Etsushi Toyokawa, le sienta bastante bien llevar el peso de la trama de manera convincente pero sencilla, sin exagerar pero imprimiéndole un buen toque a su personaje y las circunstancias en las que se inscribe. 

Por una parte la película no es que dé demasiado de sí pero creo que tampoco lo pretende. Consigue en pequeñas pero convincentes dosis la comedia, el romance y la ternura. Los personajes tienen una sensación cotidiana que resulta mejor lograda que esas grandes historias de amor que tratan de vendernos todo el tiempo y que finalmente representa de algún modo esa noción de que los perros son seres cercanos, familiares y que en este caso no buscan más de lo que cualquier otra persona buscaría. La verdad es que hasta logró conmoverme con su inocente ternura. 

Aunque sale muy fugazmente, el dueño fallecido cumple deseos es Ryo Ishibashi, un actor que tanto protagónicos como secundarios le sientan bastante bien. Hay, además, una escena aislada de la película que tiene que ver con la capacidad de los perros para ver espíritus que fue, para mí, una joyita fragmentada que me encantó. 
No es que sea una película extraordinaria pero es de esas producciones sencillas y bien hechas que da gusto encontrarse de vez en cuando. En sus rarezas, Takahisa Zeze sabe de pronto lo que está haciendo.




¿Otras películas sobre perros que les gusten?

6.1.13


06/01/13
Y ya que andamos en temporada de documentales, cerrar la temporada post-navideña con un recorrido por las maravillosas tierras del sur de Yucatán parece el mejor modo de volver a algo así como el mundo real.



“Porque ningún hombre está tan solo como un boxeador después de que suena la campana”

En algún momento quizá ya he dicho que el box es uno de los pocos deportes que medio sigo. Quizá no es de extrañar que disfrute ver a dos hombres dándose de golpes hasta tirarse al suelo. Hay algo épico en ello. Aunque lo cierto es que yo no sabía que Mérida es probablemente la única ciudad en el mundo que tiene en su historia cinco campeones mundiales. Así pequeñita y provinciana como la ven.

El documental es un seguimiento por la vida de esos ex campeones, la recreación de su ascenso y su, aparentemente, inevitable caída. Es una suerte de repetición de la típica historia de ‘yo siempre supe que eso era lo que quería hacer’ y luego la oscuridad. Pero contado todo con un tono bastante a tono con el sur, creo yo, donde si bien no se demerita la tristeza del fracaso, todo tiene un aire un poco festivo. Triste y festivo.
Los propios protagonistas tienen oportunidad de contar su historia: Miguel Canto, Guty Espadas, Juan Herrera, Freddie Castillo y el hijo del difunto Guadalupe Madera. A través de ellos nos movemos por los sitios menos gloriosos de la península, por las calles más que discretas donde crecieron, donde entrenaron, las miradas a lo lejos de las casas enormes que perdieron, los rincones pequeños y humildes que les quedan de recuerdo. Es un recorrido que aprovecha su codeo con lo cotidiano para aterrizar esa historia que no quiere revestirse de glorias exageradas para dramatizar el despertar. Sencillamente trata de exponer una realidad de un modo sencillo: esta es una pequeña ciudad y aquí, da la casualidad, teníamos grandes boxeadores. La nostalgia no viene por la gloria sino por los ‘viejos tiempos’, por las ansias del box por el box.

Lo cierto es que es un documental bastante sencillo pero más que efectivo, de esos que parecen genuinamente realizados con cariño y que ello les sirve para solventar posibles problemas como la falta de alcance, la rudimentaria producción o el hecho de que quizá el tema no sea ni muy novedoso ni demasiado atractivo para un público general. Fue, además, el primer documental producido enteramente por la UNAM como parte de su programa de operas primas del CUEC, por si luego yo me preguntaba si había alguna buena. Y a mí me parece un ejercicio sencillo  pero fantástico de una ‘pequeña y tierna historia de amor’, a su manera.
Ahora bien, me pregunto qué tan efectivo resultará con aquellos que no sientan una inclinación anterior por el tema. Si conseguirá atraparlos precisamente al no regodearse en un intento de ser un documental demasiado deportivo o muy ceñido a una estructura usual, más detenido en la particularidad de las historias y del territorio donde tuvieron lugar. O si, por otro lado, resultará demasiado detenido en el sentimiento de afición al box como para ser mayoritariamente efectivo.

Yo en general lo recomendaría sólo porque a mí me gusta ver cualquier cosa de Yucatán en pantalla. Me encanta. Y a ello le sumo que me pareció entrañable.




¿Documentales que tengan lugar en su tierra natal?

5.1.13


05/01/13
Ahora no parece, pero en realidad “About Elly” llegó a Adriana y yo poco tiempo después de “Nader y Simin”. Aprovechando el momento de fascinación iraní nos dijimos que era el momento para ir por todo. Y todo, lo del director al menos, no fue demasiado. Ahora qué remota parece la reseña de “Nader y Simin”.



“A bitter ending is better than an endless bitterness"

Un grupo de amigos, conformado mayoritariamente por matrimonios y sus respectivos hijos, se disponen a pasar unos días en una casa en la playa. Del grupo destacan Ahmad, quien vive en Alemania pero fue a pasar unos días a su país natal, y Elly, maestra de la hija de Sepideh quien la invitó al viaje. Todo parece orquestado por Sepideh para emparejarlos, pero si su control casi obsesivo sobre las situaciones comienza a ser un poco molesto al poco tiempo, las cosas se complicarán todavía más cuando Elly desaparezca.

Con una estructura básica un poco similar a la que vimos en “Nader y Simin”, Farhadi aprovecha una situación cotidiana con un giro infortunado para contrarrestar la modernidad y la tradición en Irán. Al mismo tiempo que analiza las relaciones humanas cuando se ven sometidas a situaciones de límite.
En la película convergen muchas circunstancias y sus atenuantes. Por una parte tenemos la idea de tratar de emparejar a dos personas que no se conocen, que pareciera casi infantil y que enmascara una realidad entre el matrimonio de conveniencia y una aparente nueva libertad. Sepideh es una personalidad dominante pero carismática, que con una aparente ingenuidad trata de reorganizar todo a su alrededor y que terminará acarreándole problemas de los que no es consciente. La figura de Elly como misterio y centro de la trama es maravilla. Ella misma, en realidad, no parece en sí un misterio ni parece querer erigirse como tal. El misterio es su ausencia, el eco inexistente de ella en los otros: en realidad no la conocen, una vez que no está no pueden precisar qué es lo que se ha ido. A todo esto sumado el entramado social y policial que sigue de manera lógica a su desaparición.

Todos los elementos están orquestados de manera perfecta, consiguiendo sobre todo que un grupo amplio de personajes funcione tanto a nivel grupal como individual, aunque claramente destaquen unos sobre otros. Todas las posibles lecturas van apareciendo a causa del suceso central que mueve los cimientos de la escena hasta el momento y nos permite diseccionar cada uno de los aspectos de la acción, sin que esto resulte ni exhaustivo ni forzado. Un gran número de posibilidades humanas y condiciones socio-históricas exclusivas convergen en un drama cotidiano que consigue despertar toda clase de preguntas. Más allá de la simple visión sobre una sociedad musulmana, conservadora y distinta a la nuestra, la pregunta más profunda de la trama parece ser un amplio: ¿qué tanto nos conocemos?
Y todas sus consecuencias.

Si ya “Nader y Simin” había resultado toda una revelación, el ir hacia atrás de la filmografía de Farhadi sólo consiguió dar más solidez a esa primera impresión. Su capacidad para orquestar una historia en apariencia sencilla que termina por convertirse en una tormenta de emociones e implicaciones, de manera sutil pero contundente, es increíble. Siento mucho menos explícita que la pieza que le mereció el oscar (ciertamente el teléfono de la buena esperanza musulmán resultaba ilustrador para un público no conocer), consigue violentarnos y cautivarnos de la misma manera. Con un resultado final inmejorable.

Como gran plus, quedé enamorado de la actriz Golshifteh Farahani, por más que su personaje de Sepideh resultase bastante odiosa. 

Pues nada, parece obligatorio que tendremos que profundizar más en este director.




¿Otras películas sobre desapariciones que les gusten?

4.1.13


04/01/13
En ese afán de buscar terror inusual hay que dirigir la mirada a países inusuales. No tengo ni idea de cómo llegué a “Macabre” pero era terror de Indonesia y eso era todo lo que yo necesitaba saber, aparentemente.



“Do you feel it? Your pain. Right now"

Un grupo de amigos viajan por carretera en dirección al aeropuerto donde Adjie y Astrid están por tomar un vuelo a Australia para iniciar una nueva vida. En un local en el camino se encuentran con Ladya hermana de Adjie. Los hermanos llevan tiempo con problemas en su relación, producto de la muerte de sus padres, y los intentos de Adjie por acercarse no parecen resultar demasiado aunque Ladya finalmente acepta viajar con ellos para que la acerquen a la ciudad. Ya en plena carretera se encuentran con Maya, una bella pero confundida joven que les dice que ha sido asaltada y les pide que la lleven a su casa. Contra todo el sentido común, usual en este tipo de películas, aceptan llevarla a su casa para encontrarse con que su familia es bastante particular. Por no decir de lo más peligrosa.

A ver, muy inusual tampoco es que resultara. Si la trama les recuerda poderosamente a tantas películas de terror estadounidenses es porque es básicamente eso. De hecho parece una suerte de collage entre historias conocidas para tratar de dar un aspecto de ‘trama diferente’ que no funciona del todo. En ese punto en que uno piensa que quizá haber repetido exactamente una trama anterior quizá hubiera funcionado mejor. Quizás.
Tampoco es que sea dolorosamente mala, que además yo en terror suelo tragarme cualquier cosa. El ritmo es correcto, la sangre es correcta, y en general si bien tiene esa tendencia terrible del género a que todo suceda de forma exagerada y conveniente, por lo general no resulta especialmente molesta. Su posible gran punto a favor es Dara, la siniestra madre de Maya y matriarca absoluta de la casa. Y es que es increíblemente siniestra. Tiene una fisionomía extraña, donde uno no sabe bien si es que es bella o sólo rara, o si podría haber algún modo en que sus rasgos no resultaran macabros (no puedo imaginármela en la vida diaria, creo). Y aunque su actuación no requiere demasiado, consigue ser lo suficientemente extraña, de un modo casi positivo, para ejercer una curiosa fascinación que es lo único mínimamente innovador en la película.

Por desgracia el personaje no es aprovechado en absoluto más allá de ese magnetismo. Yo sé que este tipo de familias asesinas no necesitan un gran trasfondo pero aquí el retazo de trama reciclada que les tocó era tan absurdo y mal colocado que resultaba bastante molesto. De hecho, a esas alturas, era hasta innecesario, porque si lo hubieran dejado en un ‘se comportaban así porque sí’ lo hubiera aceptado sin rechistar. Por lo que a mí concierne Indonesia podría estar lleno de núcleos familiares asesinos y yo no lo sabría.
Y de hecho, si bien no es dolorosamente mala, también es cierto que hacia el tercio final se desinfla bastante y resulta sobre todo tediosa. Aunque dura apenas hora y media yo le podría haber quitado varios minutos para quedarme con lo bueno (la sangre) y acabar rápidamente con todo lo demás.

No está mal si uno la busca en el plan ‘tengo ganas de ver cualquier cosa de terror, con montones de sangre y tengo especial debilidad por idiomas que no conozca ni dios’. No para búsquedas mucho más furtivas.

Curiosamente tiempo después me encontré por casualidad con el cortometraje que antecedió a esta producción. La verdad que hasta más logrado y todo. Pero ya hablaremos de él a su debido tiempo.




¿Familia asesina cinematográfica favorita?

3.1.13


03/01/13
Es cierto que yo no tuve un buen inicio con Ozu y en su momento me dije que me tomaría una vida para darle una segunda oportunidad. Pues las vidas pasan rápido, y me la pusieron demasiado fácil, en pantalla de cine y todo. Y yo no puedo rechazar cine clásico japonés en pantalla grande.



“Isn't life disappointing?"

Y aquí es donde debimos iniciar nuestra relación Ozu y yo.
Un matrimonio mayor, los Hirayama, decide ir a visitar a sus hijos y nietos que viven en Tokio. La emoción inicial por el viaje, el encuentro y la gran ciudad, pronto van dejando especio a la realidad: sus hijos, ya mayores y condicionados por sus propias familias, tienen poco tiempo para ellos y después de unos días comienzan a verlos como un estorbo. Tratando de disimular este sentimiento se van dando una serie de encuentros que dejará en evidencia las relaciones familiares y las diferencias generacionales en un Japón que empezaba a renacer.

Yo en principio diría que no soy de dramas, que el cine que es muy lento y muy sutil no siempre se me da, y muchas cosas que de entrada me hacían dudar de mi decisión de ver la película. Pues nada de eso, Ozu se toma poco tiempo para encaminar la historia como un río que lentamente discurre tan sereno como violento, tan suave como cruel. Esta disección familiar que pasa por la aparente máscara de parsimonia japonesa es un estudio visual, cinematográfica y socialmente impecable del ser humano y su relación con los que le rodean. Uno va cambiando constantemente del punto de vista, regido mayormente por los ancianos como eje central, capitel familiar supuestamente sólido, y se va asomando a diferentes estilos de vida, personalidades, y disposición entre los miembros de la familia. Las posibles historias que se insinúan apenas entre personajes fugaces nos dan a imaginar un árbol de correspondencias calladas que finalmente desembocan en la situación que nos concierne: qué hacer con los padres una vez que la visita se ha prolongado demasiado.

Si para mí una de las mejores cosas del cine japonés siempre ha podido sintetizarse con aquel título de Kawabata de “Lo bello y lo triste” (a lo que yo suelo añadir ‘lo cruel’, que es bastante oportuno), resulta indudable por qué “Tokyo Monogatari” no es sólo un clásico indiscutible de la cinematografía japonesa sino una de las pocas incursiones asiáticas que suele colarse en esas listas de ‘las mejores películas del mundo mundial’ que tanto se nos da elaborar en occidente. Independientemente de si deba ponerse a comparación con otras tantas joyas que el cine japonés tiene por ofrecernos, resulta irrebatible que Ozu labró su posición como gran maestro de su arte. Y no se necesita más que esta película para reconocer este portentoso lugar.

Quedé enamorada. Y sufrí y lloré y me enojé con la demás gente del cine que se reía en momentos que no eran cómicos sino de un sufrimiento desgarrador pero alegremente contenido.
Creo que Ozu y yo retomaremos exitosamente esta relación.

Creo recordar que Yoji Yamada estaba realizando un remake de este clásico. No sé si necesario pero creo que de encomendárselo a alguien también me habría parecido que Yamada era de los pocos directores confiables para dicha tarea. Imdb me dice que este año que inicia estrenará una película llamada "Tokyo family" aunque no con suficientes datos como para establecer conexiones entre ambas. Habrá que esperar. 




¿Películas de Yasujiro Ozu que les gusten?

2.1.13


02/01/13
En mi mente, por alguna razón, ésta película, "Neighbour No. 13" y “World Apartment Horror” tienen algo en común. Quizá hasta son la misma. En mi mente. Así que cuando me la topé al azar tuve un sentimiento de que al escogerla reafirmaba mi amor por Katsuhiro Otomo o algo así. Perfectamente lógico.



“Hoy, por un momento, parecías una persona completamente distinta”

Si algo tienen en común es que ambas giran en torno a departamentos. En este caso el departamento número 13 donde vive el protagonista, Juzo Murasaki. Un hombre bastante reservado, introvertido al extremo y que oculta muchas heridas del pasado. En lo que trata de ser su más que limitada vida diaria, se ve que Juzo no está del todo bien. Constantemente afloran recuerdos de una niñez marcada por la violencia y las conexiones que estos recuerdos tienen con su presente. Al parecer hay alguien en la cabeza de Juzo que está esperando el momento oportuno para hacerlo explotar.

Es difícil resumirla así, a lo estrictamente argumental, porque la fuerza central de la película es precisamente estas dos personas que representan a Juzo de manera antagónica. Si bien suena bastante tópico en el aspecto esquizoide de ‘él es dos personas’, creo que el hecho de presentarlo sin sorpresa ayuda a que nos interesemos más por esa duplicidad que por sus implicaciones en la trama. Y es curioso, porque siendo un tema que hemos visto una infinidad de veces (“¡al final es él mismo!”), aquí nos lo presentan como si volviéramos a descubrirlo, como si tuviese una belleza y una fuerza extraña que no habíamos conseguido apreciar y volviéramos a darle toda la dimensión propia a la idea de su desdoblamiento.
Esto se consigue representando al personaje con dos actores que en sí mismos son bastante antagónicos y que se esmeran de manera bastante exitosa para convertirse en dos extremos contrarios. Pero también influye de alguna manera la estética con que lo presentan. Es una estrategia que a mí particularmente me encanta y es el hecho de presentar un drama con una estética y un discurrir propio del género de terror. En este caso si bien no estamos esperando posesiones, maldiciones legendarias, niñas de cabellos enmarañados, vamos, ni siquiera estamos esperando que Juzo realmente haga algo, no es necesario ni siquiera que esa explosión que se nos anticipa llegue a suceder. Esta metamorfosis íntima es el suceso, hay algo funesto en el discurrir de una cotidianidad irreparablemente dañada, en un individuo que es incapaz de insertarse socialmente no porque no puede realizar acción alguna sino porque su psique está irreversiblemetne herida.
Y ahí es donde comienza la historia.

Sí que eventualmente esta serie de condiciones tan particulares le juega un poco en contra y nos terminamos preguntando si es realmente un drama, un thriller, terror paranormal, ¿qué? Hay una pequeña problemática para conseguir cerrar de manera exitosa todas esas posibilidades que se nos han dado. Lo cual genera una pequeña decepción hacia el final, quizá, pero al menos para mí, siendo que se había presentado como una suerte de película de terror del montón, terminó siendo de manera general una experiencia bastante grata. No ya tanto por la historia que trataba de contar, que estrictamente nunca presumió de originalidad, sino por el modo en que se fue contando. Con un cuidado apropiado y con la generación de una atmósfera que le dio todos sus puntos, además de la buena elección de dupla de actores para sacarla adelante.
Ahora que lo pienso quizá haya llegado a ella precisamente por Shun Oguri y por el amor (un poco receloso) que despertó en mí tras verlo en las dos piezas de “Crows Zero”. Podría ser. Y fue grata su intromisión, creo que lo seguiré procurando a ver qué resulta.




¿Películas sobre identidades dobles (o múltiples) que les gusten?

1.1.13


01/01/13
Y bueno, ¿qué mejor modo de iniciar el año que con Oshima? Y con una pieza tan maravillosa como “Diary of a Shinjuku thief”. Le voy a dar una libre interpretación a todo esto y les desearé un nuevo año increíblemente culto y sensual a todos ustedes.



“¿Uno se ha de desnudar sólo porque se lo piden? Si hubiese estado solo, físicamente, personalmente, antropológicamente, no me hubiera importado quedarme completamente desnudo”

Torio y Umeko se conocen en una librería. Ella trabaja ahí y lo detiene a punto de robarse unos libros y lo lleva ante el jefe, quien se muestra interesado en las razones por las que el joven querría robar unos libros y le permite quedárselos. La situación se repite y es claro que las intenciones de Umeko al detenerlo obsesivamente van más allá de su deber laboral. Ella está fascinada por ese joven que roba libros sin necesidad. El jefe también está intrigado, en ambos, esos dos jóvenes representan para él a la confusa generación joven que representa ahora a Japón. A partir de ese momento la vida de ambos se entrelazará y tendrán que coincidir con numerosos personajes que tratarán de explicarles el proceso por el que están atravesando: psicoanalistas, humanistas, actores. ¿Quién puede hablar de lo que está sucediendo en los cuerpos jóvenes?

“Shinjuku thief” me parece una de las piezas que mejor analizan el proceso histórico y social por el que atravesaba Japón en los 60, a través de una disección obsesiva y detallada, al mismo tiempo que representa un punto culmen en la obra de Oshima, habiendo perfeccionado muchos de los elementos recurrentes en su filmografía. El guión, donde interviene la mano de Masao Adachi, pone cuidadosamente el dedo en la herida de toda una generación, de todo un momento histórico, sin perder de vista detalles estilísticos como la fijación de Oshima por las influencias occidentales, especialmente francesas, y las secuencias eróticas estéticamente impecables.

Torio y Umeko consiguen cautivar todo a su alrededor, su confusión resulta seductora, intrigante, vertiginosa. Su papel como eje de teorías, filosofías, acciones, abarca de manera concisa un amplio margen de sucesos de la época, la evidencia desesperada por explicar algo que en sí mismo no podía tener explicación para los individuos mismos que lo experimentaban. Ambos tan contrarios y complementarios, las situaciones tan extrañas por las que atraviesas tienen una fuerza violenta y seductora, paradójicamente cimentada sobre la frustración sexual que representaba la frustración de todo un país.

Para mí, uno de los más gratos detalles de la película es el protagonismo de Rie Yokoyama como Umeko. Si ya me parecía una actriz de lo más bella, aquí no sólo queda perfecta con su personaje sino que brilla con el mejor personaje que le he visto hasta el momento (y era difícil superar a “Ecstasy of the angels”). Recuerdo vivamente una de las últimas secuencias, cuando ambos participan de un grupo teatral y ella se inmiscuye abruptamente en la representación consiguiendo uno de los harakiris cinematográficos más fantásticos que he visto. La recuerdo y me emociono.

Me falta terminar con el ciclo de Oshima para pensar en qué orden iría mi top de sus películas, pero sin duda creo que ésta tiene que estar entre los primeros puestos. O eso creo, pero tiene tantas joyitas que igual y se me complica ese orden. Veremos.




¿Otras películas sobre parejas tratando de solucionar sus problemas?