23.9.14

Teníamos pendiente hablar en este espacio de uno de los más reconocidos directores de la historia del cine brasileño y uno de los principales representantes (si no el principal) de su Cinema Novo: Glauber Rocha. Un minucioso analista de las culturas latinoamericanas y sus representaciones visuales. Y aunque "Antonio das Mortes", título con el que se suele referir más comúnmente a esta cinta (aunque "El Dragón de la Maldad contra el Santo Guerrero" es un fantástico título), es en realidad continuación de "Dios y el Diablo en la Tierra del Sol", es con la que empezaremos hablando en este pequeño maratón dedicado al director.



"Porque la venganza tiene dos cruces: La cruz del odio y la cruz del amor"
Cuando se habla del encuentro entre Neorrealismo Italiano y Nouvelle Vague, influencias primarias del Cinema Novo que terminó por arraigarse a una realidad local e inmediata, podemos imaginarlo como la premisa de esta película: un Western transformado en metáfora de lucha de clases en medio de la zona desértica brasileña. Antonio das Mortes es un hombre que vive en busca de un enemigo, ya que la historia de su propia vida así lo requiere, y es de este modo que termina yendo a buscar a Coirana, un bandido que lucha de parte de los pobres contra el cacique del pueblo. Es éste cacique el que contrata a Antonio para matar al ladrón dando inicio a la alegórica aventura. 
Este conocido inicio, parte del clásico 'este pueblo es demasiado grande para nosotros dos', está repleto de color popular, de trajes que pasan del exotismo a la tradición, como si un conflicto real de lucha social se disputara a modo de enorme puesta en escena teatral abarcando a toda una población. Este sentido teatral es también el que parece configurar la propia existencia de Antonio das Mortes, un hombre que es a la vez un mercenario y una figura legendaria. Un hombre que necesita vivir conforme a esta leyenda.

No es este encuentro western el principal elemento de esta historia. La comunidad a donde llega Antonio das Mortes es habitada por una 'santa', una mujer con halo místico que guía a los campesinos en su resistencia. Esta última pieza clave del teatro representa la religiosidad confusa y la necesidad de reconstruir constantemente la propia mitología. Es también una presencia que hará del choque con das Mortes algo más que 'otro trabajo sucio', al encontrarlo también con una realidad marginal y una resistencia que va más allá de las armas y el bandidaje. Un encuentro que operará un cambio íntimo en la visión de Antonio, contrastando todas estas exóticas presencias con el inalterable y desértico paisaje del sertón brasileño.

La película es una manifestación de la lucha en todos los sentidos. Desde un título explícito hasta la primera misión, pero es también una constante metáfora de las luchas que tienen lugar en lo social y en lo individual, en todos los aspectos de un ser humano, de una población y de un país. Y así, con guerreros-vaqueros y bandidos en medio del desierto, es que Rocha y el principio Novo de 'una cámara en la mano y una idea en la cabeza' van representando a su modo a Brasil, con sus propias batallas y sus propios disfraces. 

Este viaje cinematográfico, entre la más dura realidad y la ficción casi hollywoodense, dotan a "Antonio das Mortes" de una belleza y una fuerza particular, que terminan por combinarse con sus elementos más propios y una fantástica fotografía que aprovecha al máximo cada uno de sus espacios. Es, en gran medida, el sertón uno de los protagonistas de esta película, y el marco apropiado para que todos los personajes se encuentren y desencuentren. Y entre desiertos y niñas santas, parece válido preguntarse cuánta influencia tuvo Glauber Rocha en la obra de directores como Jodorowsky, cuya "El topo" se estrenaría apenas un año después que "Antonio das Mortes".

Y así seguiremos hablando de Rocha al menos un rato más.




¿Otras películas que tengan lugar en desiertos?

20.9.14

Hace ya algún tiempo me había propuesto buscar diferentes adaptaciones cinematográficas de la obra de Clive Barker. Algunos años después regresamos a otro de los intentos del escritor por desempeñarse también como director de cine, tras el clásico "Hellraiser", adaptando otra de sus historias, con un título tan atractivo como "Lord of the Illusions".



"Magic is the oldest trick in the book"
Aunque sin duda "Hellraiser" se ha ganado un lugar distinguido en la historia del cine de terror, debido en gran parte a la emblemática estética del principal cenobita, Pinhead, es una pena que el resto de la literatura de Barker no haya tenido una mejor presencia en pantalla. El propio autor limitó su intento como director a estos dos largometrajes y una película en video. Y es que teniendo historias y elementos tan atractivos, parece que es imposible trasladar de manera óptima sus 'historias de sangre' al plano audiovisual.

"Lord of Illusions" está pensado entre el film noir y el tributo a las sectas clásicas estadounidenses, en este caso concreto la de Charles Manson. Con un toque de magia y de transmutación física (sello característico del autor), la historia gira alrededor del culto a El Puritano, un hombre capaz de usar magia para sus oscuros intereses. En los años 80 un grupo de ex seguidores suyos planean detener para siempre sus planes y enterrarlo en lo profundo del desierto de Mojave para que nadie jamás encuentre su cuerpo. Pero dado que así no funcionan las sectas mágicas, trece años después todo parece indicar que Nix, o El Puritano, está de vuelta para terminar lo que empezara tantos años atrás. Esta vez es el detective Harry D'Amour quien también termina involucrado en una trama detectivesca con entramado sobrenatural en la que el resultado puede ser fatal para todos. 

Si la historia suena innegablemente a años 90, y se mantiene dentro del tono y ritmo necesario para resultar entretenida y un poco sangrienta durante sus 100 minutos, muy poco pueden lucirse los elementos mágicos o de horror en una trama que se maneja casi como acción adolescente. Y el hecho de que Scott Bakula, a quien resulta imposible no imaginar todo el tiempo en su papel de "Quantum leap", sea el protagonista D'Amour tampoco ayuda a darle un poco más de seriedad a una historia cuyas capacidades terroríficas se mantienen por lo bajo ante un giro constante de 'ahora quién usa la magia'. 
Si puede resultar una buena opción como una de esas películas que uno se encuentra canaleando en la televisión, no le hace verdadera justicia a la literatura de Barker (que él mismo no parece demasiado capaz de adaptar) ni una oportuna introducción a la misma. 

Aunque quizás esto debería ser una advertencia de que a veces es mejor quedarse con los libros, no duden que a futuro nos seguirán tocando reseñas sobre sus adaptaciones. Sobre todo de "Hellraiser", que todavía nos queda mucho por ver en la saga.




¿Otras películas sobre ilusionistas?

14.9.14

Desde el 9 de Septiembre dio inicio en la Ciudad de México la Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género o MicGénero, un festival que busca acercar los estudios de género al público general a través del cine. Y entre su vasto y completo programa aparece un documental que tenía pendiente desde hace mucho tiempo y que ahora pude disfrutar, además, en pantalla de cine. Poca presentación necesita "I am Divine".



"We were freaks, not hippies"
Divine ha quedado grabada en la memoria colectiva hasta nuestros días a través de "Pink Flamingos", la odisea de John Waters ha través del mal gusto. Divine, una drag queen con sobrepeso y un excéntrico estilo, se vuelve un pilar de ese mundo caótico, violento y desagradable al que Waters daría ritmo a través de esa y otras de sus películas. Pero ¿cuál es la historia de ese ícono, el proceso de creación de esa persona/personaje? "I am Divine", una frase tajante y también violenta, es un recorrido a través de la historia de Harris Glenn Milstead, un joven tímido en quien la evidencia de su homosexualidad era una herida. Glenn y John Waters se conocieron cuando eran jóvenes, cuando ambos estaban aún por adentrarse en ese mundo oculto y nocturno de las drags, de los espectáculos trasgresores, del deseo de ser estrellas a su manera. 
Y una tarde Glenn y su entonces novia iban a ir a una fiesta de disfraces y él decidió ir de Elizabeth Taylor. Y ya no hubo vuelta atrás.

Las dimensiones de la vida de Divine se han quedado atrás. Muchos recuerdan momentos exactos (casi siempre ligados a películas de Waters) y no conocen el complicado y psicodélico camino de ese fascinante personaje. Del chico que quería estudiar para ser estilista del joven drag que participaba en escandalosas obras de teatro. De musa de John Waters al actor buscando ser reconocido en sus papeles femeninos pero también masculinos. Si lo que podemos ver de manera inmediata en Divine cautiva por su agresividad, por su exotismo, por su pasión, al dar la vuelta a su rostro y encontrarnos con Glenn, el hombre sin maquillaje y vestidos, resulta también un camino intrigante, otro mundo extraño al que esa enorme mujer con sobrepeso parece incitarnos a entrar. Y es un mundo con ritmos de cabaret terrorista, de música tecno ochentera, de cine sin sentido, de drama familiar. Y en todos esos puntos Divine es reina y tirana, primera piel y máscara de un hombre que se descubrió a través de pelucas, maquillaje y la oportunidad de vivir su vida, en gran medida, bajo sus propios términos. 

Hacia el final, uno de sus amigos entrevistados habla sobre las luchas que Divine terminó encarnando aunque nunca hubiese tomado ninguna postura política ni social sobre sí misma, aunque nunca se hubiera usado como estandarte para ninguna búsqueda. Pero poco hay tan sincero, tan radical y tan valiente como esa capacidad abrumadora de sumergirse en lo más profundo, más caótico y más desagradable de uno mismo y volverlo tu propio rostro. 
Sin duda un gran documental sobre una vida fascinante. 

Y quizás ya nos haga falta y esperemos que pronto toque un mini-maratón de John Waters. Y también seguiremos hablando de algunas otras producciones del MicGénero.




¿Película favorita en la que aparezca Divine?

6.9.14

Tras la prolongada ausencia regresa el terror cámara en mano. Porque así suelo volver yo, esporádica y terroríficamente. O lo más cercano a eso.



"Los devora desde el interior"
En el cada vez más extenso subgénero del terror cámara-en-mano o falso documental o metraje encontrado, parece que ya hemos visto casi todo y en gran medida probablemente tengamos razón. Fantasmas que poseen los mismos sitios, criaturas fantásticas que no se muestran, un montón de zombies en todos los contextos. Y si "The bay" nos ofrecía algo que mínimamente se salía de lo común proponiendo una perspectiva un poco más 'seria' y ecológica ante una amenaza infecciosa, sin duda destacaba también por parecer una película de bajo presupuesto más pero ostentar a Barry Levinson, ganador del Óscar por "Rain man", como su director.

En un pequeño pueblo de Maryland junto al mar se celebra el 4 de Julio y una reportera novata se ve cubriendo las festivas pero sencillas actividades del lugar. Su cámara no es la única que graba en las inmediaciones, al tiempo que una pareja de oceanógrafos realizan pruebas para descubrir peligrosos niveles de toxicidad en el agua que han llevado a la mutación de un parásito. Después de eso: cámaras caseras, grabaciones policiales, videomensajes. De un modo u otro la población de Chesapeake se va encontrando con un parásito que trata de apoderarse del 'cuerpo huésped' hasta consecuencias inimaginadas. La puesta en escena clásica del cine de zombies da lugar al caos epidemiológico, agravado por el incontrolable contexto marino. 

Una de las principales críticas negativas sobre "The bay" es su moderada condición de 'terror'. Es cierto que en pocas ocasiones recurre a los instrumentos básicos del género tratando de asustar al espectador con saltos inoportunos o imágenes grotescas. La caótica situación se preocupa más por generar una atmósfera de angustia y por retratar vívidamente las emociones ante una crisis de esta magnitud, pasando por distintas situaciones y personajes. El horror es en gran medida corporal y se limita mucho a los cuerpos, al temor a ellos y lo que puedan contener, la desesperación del no-saber. Todo lo cual se concentra mucho más en los cambios de cámara y la focalización en los distintos puntos de vista, antes que buscar únicamente el susto fácil o la imagen shockeante. 

Si su aparente condición de producción de bajo presupuesto o su limitación de falso documental traen algunos problemas consigo (algunos elementos tópicos, la relevancia de personajes poco interesantes con la excusa de ser quienes consiguen recuperar las grabaciones, o la necesidad de justificar el modo en que se ha mantenido la cinta), sin duda resulta una propuesta que excede las expectativas y ofrece un resultado refrescante entre tanta película de terror en masa. 
Sin duda la incluiría entre las películas más relevantes dentro del recurso de mockumentary de terror. Si no por su eficacia sí por su bien logrado manejo del tema. 

¿Una de las mejores cosas de la historia? Que el parásito en que está inspirada es real, el Cymothoa exigua, y es igualmente inquietante a nivel pez. Pronto (esperemos) nos tocará hablar de otros parásitos reales inspirando tramas de terror. 




¿Películas sobre parásitos/virus/etc que les gusten?  

9.8.14

Podría escribir siempre sobre Hirokazu Koreeda, no sólo uno de los mejores directores japoneses contemporáneos sino un nombre clave en cualquier revisión histórica de la cinematografía de este país. Y ya era hora que nos tocara hablar de "Still walking".



"Lo peor es no tener a nadie a quien odiar"
Koreeda ha convertido gran parte de su filmografía en una poética de lo perdido, retratado a través de imágenes familiares y mucha luz. Acercándose al drama como una parte fundamental de la vida, pero que no le resta ni su belleza ni su inmutable capacidad de seguir transcurriendo. En "Still walking", una de sus más celebradas películas, la vida y la muerte conviven en la reunión familiar por el aniversario de la muerte de un hijo, de un hermano. 

Quince años han pasado desde que el hijo mayor de los Yokoyama muriera ahogado. Una parte de sus vidas se detuvieron en ese momento, sobre todo la de los padres que siguen aferrados a un recuerdo que no volverá. Los otros dos hijos han crecido y formado sus propias familias, y regresan al hogar familiar para una extraña, festiva pero triste celebración. En esta compleja dinámica familiar la muerte no ha sido la única complicación para los que quedaron, quienes tienen que luchar también con los sentimientos y los problemas que se han quedado estancados en el pasado. Pero la figura del hermano muerto, del gran ausente, sigue siendo un capitel sobre el que se construye todavía la vida en el hogar Yokoyama.

Cada una de las películas de Koreeda son una demostración de su enorme capacidad para retratar la complejidad humana. Sus recovecos, sus relaciones. Lo bello y lo triste. Y en este caso concreto se detiene en la particular dinámica que una familia ha construido a través de sus desgracias, sosteniéndose sobre ellas para poder continuar de alguna forma su vida. Los entrañables momentos familiares se tiñen por momentos de silencios, de todo lo que se ha quedado atrapado dentro y ya no es posible salir a flote. Retratando de manera apasionada pero sin sutilezas las manifestaciones más duras y más crueles del dolor. De esos momentos de los que uno nunca termina de escapar. 

Con un candor y una luminosidad que nos recuerdan a los dramas familiares clásicos japoneses, Koreeda construye un vasto universo familiar en movimiento. Un universo que, pese a todo, sigue caminando. 

Creo que no es necesario enfatizar más lo mucho que me gusta este director, ¿no?




¿Películas que les gusten sobre duelos?

23.7.14

Desaparecemos pero no por demasiado tiempo. Siempre volveremos (aunque sea esporádicamente) para hablarles de películas japonesas raras. Es mi misión en la vida.



"Dijo que él era el representante del pensamiento de todos los seres vivos"
Desde hace varias décadas Japón tiene una industria cinematográfica que ha permitido que los proyectos independientes encuentren su lugar natural en el sistema. Que los directores nóveles se prueben a sí mismos y que ideas que podrían parecer disparatadas tengan una oportunidad. Lo cual en muchas ocasiones puede dar lugar a resultados inesperados, únicos e incluso muy buenos, lo que en más de un caso ha permitido que promesas artísticas vayan forjándose una carrera. En otros casos también hace que uno se pregunte: ¿a quién le pareció esto una buena idea?

"Henge", que también se dio a conocer como "Metamorfosis", cuenta una historia muy elemental y que no sorprenderá a nadie: un hombre vive una vida apacible (en este caso en compañía de su esposa) hasta que un día comienza a mutar incontrolablemente. Este Gregorio Samsa nipón no podrá quedarse sólo en su cuarto y habrán encuentros con terceros y la sospecha de que cosas más horribles suceden además de la transformación. Pero, aunque uno pueda ver en la primera imagen hacia dónde se inclina la estética, y aunque se diga que la película está emparentada con "Tetsuo" de Tsukamoto (porque al parecer todo lo que tiene bajo presupuesto y transformaciones monstruosas está emparentado), nos encontramos ante un proyecto pequeño que apostará por el drama intimista, algo difícil de lograr en una película de monstruos a menos de que tenga un excelente guión, lo cual no es precisamente el caso.

Uno no sufre demasiado sólo porque "Henge" dura poco menos de una hora y uno puede distraerse un poco con los elementos interesantes que la trama ofrece aunque no los aproveche. Sin embargo hay poco más de lo que pueda hacer gala la producción y aunque algún crítico se haya referido a ella como 'una obra de arte menor', el resultado queda todavía más opacado si tomamos en cuenta que viene de una cinematografía que está acostumbrada a estos riesgos, usualmente con mucho mejores resultados, y que además se especializa en toda clase de monstruosidades. Estas metamorfosis poco pueden hacer y poco pueden ofrecer por comparación y se quedan sobre todo en lo anecdótico, porque incluso su ritmo lento puede hacer que uno llegue cansado al minuto 50 y eso es un poco imperdonable.

Si Hajime Ohata parecía haber desistido de sus intentos en la dirección después de esta puesta en escena, resulta curioso saber que será uno de los tantos directores que participarán en "The ABCs of Death 2", compartiendo cartel con otro japonés que sí que nos da gusto ver cada vez como es Sion Sono. Lo cierto es que suena al menos un poco interesante.




¿Otras películas sobre metamorfosis que les gusten?

1.7.14

Me gusta pensar que llegué a "Black kiss" por Jô Odagiri, actor que me encanta, y no sólo porque salte ante la primera producción asiática que me prometa misterios y sangre. Aunque eso también es altamente probable. En fin, que prometía un thriller con asesino serial extravagante, y esas cosas nunca están de más.



"La oscura sangre de la noche lo borra todo, oscureciendo la fealdad"
Un thriller con poco presupuesto y una preocupación que recaía mucho más en la estética que todo lo demás, también. Asuka es una joven que ha llegado a Tokio soñando con despegar en su carrera de modelo, pero que por el momento termina viviendo en el departamento de la-amiga-de-una-amiga, Kasumi, que no es ni la persona más amigable ni parece la más confiable. Departamento que además se encuentra en la zona roja de la ciudad. Un día Asuka presencia por la ventana, que da al hotel de enfrente, un asesinato en una de las habitaciones. Un muy extravagante asesinato que destacará en las noticias porque el cuerpo fue mutilado y vuelto a armar a modo de pieza de arte, finalmente sellado con una marca de un beso con labial negro. 
Si presenciar un asesinato apenas mudarte a la capital no es suficiente, Asuka no tardará en darse cuenta que las siguientes acciones de ese misterioso criminal giran alrededor de ella y Kasumi, como si ejercieran una extraña fijación en el criminal. 

Es notorio que en muchas ocasiones, cuando un thriller busca causar una primera imagen (sobre todo en lo que respecta a la línea de crímenes) muy impactante, eso suele llevar consigo la fácil consecuencia de que no se cuide demasiado el resto del guión. Parecieran decir: ya les dí un asesino que hace obras de arte con partes mutiladas de un cuerpo, ¿qué más quieren? Y no es que eso sea necesariamente preocupante en una producción que a todas luces está tratando de hacer maravillas con su limitado presupuesto, ofreciéndonos un retrato decadente y punk de la parte menos bonita de Japón, pero como suele suceder, el resultado final no aspira más que a un 'aprobado' que incluso tambalea por momentos.

Después de dejar en claro la situación, por la trama aparecen una cantidad quizás innecesaria de personajes que uno no siempre está del todo seguro qué hacen allá. Por desgracia Jô Odagiri, en una muy extravagante faceta, es uno de ellos, al igual que Masanobu Andô. Y el juego de obsesiones no tarda demasiado en volverse una carrera directa (y un poco steampunk) a la arriesgada estrategia del giro final inesperado. Que no termina por hacerle demasiado bien a una trama que no había despegado en ninguno de sus aparentes puntos fuertes. 

Una película que se deja ver sin más, pero en donde no encontraremos ningún aspecto a destacar y que, dadas las circunstancias, es poco probable que nos la topemos por casualidad un domingo en la tele.




¿Última película sobre asesinos seriales que les haya gustado?

24.6.14

Desaparecidos, como ya se va haciendo costumbre, pero regresamos de la tumba para dejar de lado los maratones mexicanos y enfocarnos en nuestra larga lista de pendientes de terror clásico. Porque yo, penosamente, tengo muchos más pendientes con las adaptaciones de la obra de Stephen King de los que me gustaría. 



"Sometimes dead is better"
Seguramente Stephen King logró que muchos elementos cotidianos en nuestras vidas tuvieran un cariz oscuro durante nuestra infancia y adolescencia. Perros que pueden volverse locos, coches poseídos y celosos, payasos que se esconden en las duchas. En cada esquina podía haber una maldición gitana a la espera. Y entre sus icónicos elementos del terror, sin duda el cementerio de mascotas era otro de esos lugares que preferiríamos mantener alejados a toda costa. 

Partiendo de las muertes pequeñas, "Cementerio de mascotas" cobra fuerza en una noción clásica del terror, una suerte de 'ten cuidado con lo que deseas' y un encuentro violento entre el deseo de querer que algo regrese de la muerte y el no saber en qué condiciones regresará. La familia Creed, quienes acaban de mudarse a un nuevo sitio en Maine, lucharán con estos sentimientos cuando descubran que el gato que murió y enterraron en el cercano cementerio de mascotas ha regresado a la vida. ¿A quién le importa que haya regresado como una criatura salvaje y diabólica cuando su mera presencia representa una puerta con el mundo de los muertos? Y es sin duda una puerta que invita a ser atravesada. 

Si algunos aspectos técnicos o decisiones creativas pueden parecer un poco ingenuas al verse ahora con los 25 años de diferencia, la historia de la película sigue funcionando precisamente por concentrarse en la relación con la muerte. Las usuales decisiones idiotas de las películas de terror se complican al tratar situaciones en las que las emociones se desbordan fácilmente y uno puede dejar de lado las terribles consecuencias ante el instante fugaz del retorno. Si ya eso después termina por inclinarse hacia el recurso ahora cliché del antiguo cementerio indio, no pierde por completo esa cuestión elemental que parece justificar todas las acciones hacia la desgracia. 
Aunque probablemente no logre escenas tan poderosas, como las consagradas apariciones de Eso en contextos cotidianos (pero bueno, lo que no pueda lograr un payaso en una alcantarilla), no sorprende que sea una de las referencias obligatorias cuando se habla de adaptaciones de King. Y seguramente que el texto original, con todo y sus demonios folklóricos, debe ser todavía mejor. Más si hacemos caso al autor que lo considera uno de sus favoritos. 

Como dato curioso, la película aparece en la trivia de "¿Cuántas películas dirigidas por mujeres has visto?" de BuzzFeed Entertainment. Lista que algún día veré completa. Espero.




¿Adaptación favorita de una obra de Stephen King?

8.6.14

Y era imposible cerrar el ciclo de Ismael Rodríguez con otra película que no fuera el gran clásico mexicano de "Nosotros, los pobres", una película que no sólo fue increíblemente popular desde el momento de su estreno sino que marcó un presente cinematográfico y social en México. 



"¿Por qué Dios nos ha abandonado? ¿Que los pobres no somos también sus hijos?"
Siguiendo las líneas dramáticas de las películas antes comentadas, aunque sean posteriores a esta producción, podemos ya imaginar la clase de revisión social que buscaba Rodríguez y el cine de la época. Concentrado una vez más en los márgenes más remotos de la sociedad, un retrato de la clase baja mexicana.

Pepe el Toro es un carpintero que cumple a la perfección la noción de 'pobre pero honrado', además de ser alegre y musical. Vive con su madre que es muda y paralítica y su hija Chachita en un barrio pobre. Ahí Pepe el Toro es popular y pese a tener muchas mujeres detrás de él mantiene un tierno romance con Celia, la Chorreada (con apodos así...). Todo en su vida parece bucólico e ideal hasta que una serie de eventos desafortunados van invocando constantemente a la tragedia: un millonario arrogante pretende a su novia, le roban el dinero de un encargo, es acusado de asesinato. El espiral de mala suerte va llegando a un clímax trágico tragiquísimo que una vez más parece aspirar a la retórica de que la pobreza se engrandece a través de sus penas y sus cruces. Y es que parece que Pepe el Toro tiene que cargar todas las cruces.

Si dejamos de lado que el director (que también es co-guionista, partiendo de una obra radiofónica de Pedro de Urdimalas) creía que estaba haciendo un retrato fiel de la pobreza en México, la película funciona bastante bien dentro de ese particular subgénero nacional que conjuga los dramas al ritmo de canciones populares (algunas de las cuales se volverían clásicos a partir de esta película, como "Amorcito corazón"). Tiene una candidez particular y lo cierto es que la presencia de Pedro Infante, lejos de aquel insoportable papel de hijo maltratado, está a la altura del papel que alcanzó en el cine mexicano. Alcanzado en gran medida precisamente de la mano de Ismael Rodríguez. 

Muy personalmente, para mí el principal problema de la película es la llamada hija de Pepe el Toro, Chachita. Seguramente uno de los niños más insoportables de la historia del cine. Me resulta difícil pensar que parte del éxito inicial que tuvo la película fue por la popularidad que ya tenía la actriz, Evita Muñoz (quien era artístimacamente conocida como Chachita), porque creo que jamás había tenido tantas ganas de matar a un menor de edad del otro lado de la pantalla (y eso que se me ocurren algunos otros momentos). 

Dentro de la ya antes mencionada lista de 'Las 100 mejores películas del cine mexicano' (hasta 1992), "Nosotros, los pobres" ocupa el puesto 27. Dado el éxito fue inevitable que se hicieran sus necesarias secuelas: "Nosotros, los ricos" y "Pepe el Toro". 

Terminamos con este mini maratón y seguro que en otro momento ya nos tocará hablar de algún otro director mexicano.




¿Alguna película de Ismael Rodríguez que les guste?

2.6.14

Después de ver "Oveja negra", precursora de este film y de la que ya hablamos hace algunos años, me había dicho que no continuaría con esta película (por más que tuviera un gran título) porque, como mucho del cine mexicano de la época, eran historias concebidas casi exclusivamente para sufrirse. Pero bueno, todo sea por el maratón de Ismael Rodríguez y por ver un poco más de la filmografía de Pedro Infante.



"Eso se acabó para siempre. Ahora sí hay unos ojos muy queridos y muy respetados para mí que sí se enteran de todo lo que yo hago, y si por mi culpa llorarán, sus lágrimas me quemarían en el alma"
La trama es a tal punto parecida a su antecesora que parece más una reconfiguración de la misma historia que su continuación. Cruz Treviño es el padre bebedor, irresponsable y mujeriego que prácticamente constituye el canon del macho mexicano. Silvano, su hijo, pese a ser 'un alma noble', está doblegado por su deber familiar y es incapaz de levantar la mano (o la voluntad) contra su progenitor. En este caso la película inicia cuando la muerte de la esposa-madre ha golpeado a la familia y Cruz se ahoga en su propio martirio jurando que la seguiría a la tumba dejándose morir en cama. La situación, por supuesto, dura bastante poco antes de que sus ojos caigan sobre la joven Josefa, sin saber que la misma está interesada en su hijo, al punto de despertar, una vez más, una guerra de machos entre padre e hijo.

Muchos de los comentarios sobre la película hacen especial énfasis en la sátira del macho fantásticamente conseguida por Fernando Soler, quien interpreta a Cruz Treviño, sin embargo creo que ese punto satírico se mantiene en una delgada línea donde por lo general no alcanza a matizarse dentro de la comedia hiperbólica y prima su condición desesperante. Justamente por representar a un estereotipo social vigente, disculpado por la trama a modo de que sus terribles actitudes hagan que la acción avance, y que a la vez necesita denigrar constantemente a su contraparte, Pedro Infante como Silvano, para erigirse como macho alfa de su historia. Y si bien es posible que por detalles puntuales sean un poco menos insoportables que en la película anterior, ambos personajes terminan por ser más desesperantes y odiosos que carismáticos. Aunque con un título como "No desearás a la mujer de tu hijo" es difícil imaginar que se buscara algo distinto.

Viendo las películas como fácilmente intercambiables, es probable que esta segunda parte resulte más sólida y aproveche mejor sus elementos que la anterior. Quitando el elemento de la esposa abnegada (aunque se le nombre), la trama ya no abusa de la condición martirológica y puede explotar con un poco menos de sentimentalismo la relación entre padre e hijo. De modo que si el personaje de Cruz ya es difícil de justificar en sus propias acciones, a esto no tenemos que sumarle una esposa y madre beata llorando en casa durante toda la trama. 

Teniendo a Pedro Infante de por medio no pueden faltar las canciones rancheras, pero ni siquiera esos interludios musicales lo disculpan de que por momentos queramos darle un par de golpes para que espabile.
Visto en retrospectiva a veces me cuesta creer que el público de aquellos años disfrutara tanto con estas películas hechas casi exclusivamente para sufrirse.




¿Películas sobre machos (mexicanos y/o alfas) que les gusten?