12.4.10



12/04/10
Podría quedar como otra de las películas que veo en mi intento desesperado por volver a ver a Tadanobu Asano en mi pantalla, pero lo cierto es que cuando la escogí ni siquiera sabía que él aparecía (y fue una sorpresa de lo más agradable, claro). Recientemente había estado leyendo sobre la secta Aum de la Verdad Suprema, la que efectuó los ataques en el metro de Tokio hace algunos años y me encontré con que Koreeda tenía una película al respecto. Él ya me había ganado definitivamente con "After life" y aunque las sectas terroristas no son mi principal interés, esta historia en particular me llamaba.



"He encontrado lo absoluto"

Casi todos conocemos, al menos superficialmente, las historias de las sectas religiosas norteamericanas, que suelen tener un modus operandi bastante similar. También las películas que tratan sobre el tema tienen un modo de representar la historia bastante similar. Una especie de adentrarnos en ella pero con culpa, tratar de explicarlas pero de lejos. El por qué una persona cae en eso, cómo los líderes los engañan, hasta dónde llega esa fijación obsesiva con un supuesto poder superior.
Debo decir que esperaba algo más o menos similar de esta historia, aunque lo que sucedió en el grupo conformado por Shoko Asahara era un fenómeno bastante particular. Especialmente por la conformación de su secta, que estaba mayormente formada por profesionales, personas cultas, que además de los preceptos religiosos seguían una ideología social y política bastante estructurada.

Koreeda nos entrega un relato distinto, mucho más honesto y cercano de lo que hubiera imaginado. Comenzamos con un collage de vidas fragmentarias que parecen no relacionarse de ningún modo: una joven maestra que da clases, un ejecutivo en una junta, un chico con su novia, etc. De fondo escuchamos en algún noticiero que en unos días se cumplirán tres años de los atentados en el metro y habrán celebraciones para conmemorar a las víctimas.
Pero eso no es lo que nos concierne. El día en cuestión, en una estación de tren a mitad de la nada, los personajes dispares que habíamos mirado antes se encuentran y se van juntos a un sitio en medio del bosque para celebrar a su manera y comer. Pero por extrañas situaciones tienen que pasar la noche ahí, y la única cabaña que encuentran está a mitad del bosque y un hombre solo vive en ella.
Es la cabaña donde vivía la secta, el hombre que ahí vive es uno de los pocos seguidores que se libraron de las persecuciones. Y el extraño grupo que se encuentra una vez al año ahí, para celebrar a su manera, son familiares de personas que terminaron siendo arrastradas por la secta, que estaban convencidas de que sus manifestaciones tenían algún sentido, y se perdieron en todos los sucesos. De ellos sólo queda el recuerdo que esas personas aún conservan: la joven maestra cuyo esposo, también profesor, creía que debía reforzarse el sistema de educación en el país; el ejecutivo cuya esposa había encontrado el modo de sublimarse a través de la relajación y la espiritualidad que le prometía el grupo; el joven cuyo hermano mayor, médico, quería hacer algo más que salvar cuerpos; el otro joven, cuya hermana, creía que el grupo era el único modo de encontrar respuesta a sus dudas existenciales. Con ayuda del hombre que ahí vive y quien compartió los últimos momentos con sus seres queridos, tratan, como cada año, de entender.

La película es increíblemente bella, la búsqueda de la verdad más allá de las razones evidentes es el mejor modo de adentrarnos en una desgracia tan incomprensible. ¿Qué queja se esconde detrás de explosiones de gas en medio de un metro terriblemente concurrido? ¿Quiénes eras las personas que formaban parte de ese grupo y qué esperaban?
Nada es claro, nadie está seguro de lo que busca, de lo que tenía, ninguno de ellos cree ya haber conocido alguna vez a quienes amaron y luego fueron culpables de todo ello. Una trama fundamentada en recuerdos específicos, poco claros, limitados. Lo que nos queda de alguien después de que se ha ido: las otras víctimas.

Ese sencillo giro de perspectiva, que no trata de justificar lo que sucedió pero que sí está un poco más abierto a tratar de comprender, me parece, sin duda, el mejor modo en que pudo abordarse el caso para tratar de acercarse más a él. Además que Koreeda tiene una visión bellísima que hace que su estética visual corresponda con la retórica de los personajes, como si fueran un todo perfectamente armonioso. Las actuaciones de lo más precisas, no podría decidirme por cuál de los personas es el más interesante, pero sin duda hay uno ahí que esconde un secreto.
El filme puede volverse muy lento por momentos, sobre todo si uno no tiene particular interés en el suceso en concreto. Y el final es muy ambiguo, aunque me parece que se intuye ahí cuál es el discurso real de cada una de las perspectivas, basta pensar cuántas víctimas más pudieran encontrarse.

Fascinante, sin duda. Ahora quiero más de Hirokazu Koreeda, y además que ya vi que tiene al menos otra película más con Tadanobu Asano, jo.




¿Película favorita sobre sectas?

11.4.10



11/04/10
Desde mucho tiempo antes Jorge venía insistiéndome con que consiguiera esta serie, sabiendo que probablemente mi amor por los zombies sería más fuerte que mi aversión por ver un capítulo tras otro. Además, aunque no me lo advertió, pronto me di cuenta de que eran apenas cinco capítulos. ¡Y zombies! Zombies ingleses en la televisión, fuera y dentro de la ficción, oh, ¿qué podría fallar?



"¿Qué es la televisión de todas maneras? Sólo una gran flecha apuntando lejos de los problemas"

Los reality shows se han vuelto todo un submundo de la televisión y de la vida de cientos de personas que viven o quisieran vivir de ellos. Ahora encontramos hasta las modalidades más absurdas de ellos en la televisión. Y, no sólo provienen del esfuerzo de un grupo de ridículos concursantes que esperan ganar y que su rostro aparezca en cada pantalla del país, sino también un gran equipo de técnicos vigilando que todo esté bien.
Sin duda el más icónico es el Gran Hermano, que explota, sin más, la vida en su hipotética más pura expresión. Frente a las cámaras.

Sophie es asistente de la milésima edición del "Big brother" inglés, aunque su trabajo usualmente sólo consiste en llevar el café y hacer llamadas para que todos estén a tiempo y su histérico jefe no grite demasiado. Cosa que no resulta del todo fácil. Pero ella, además, tiene sus propios problemas que van más allá de quién es expulsado o no la siguiente noche del programa. Lleva muchos años metida en una relación que ya no funciona y ha comenzado a ver a escondidas a alguien del trabajo. Tiene ganas de dejarlo todo en orden pero no sabe bien cómo, y se supone que hablará pronto con su pareja pero aparentemente comienzan a surgir algunos problemas en las carreteras del país. Lo cuál también atrasa un poco el programa pero nada grave.
Todo tiene que estar listo para la noche perfecta, una de tantas en que uno más de los integrantes tendrá que dejar la casa. Tanto prestar atención al programa hace que los otros pequeños detalles de problemática en el país pasen desapercibidos. ¿Qué podría salir mal?

Que un montón de zombies salidos de la nada comenzaran a asolar Inglaterra, eso podría salir mal. Nos toma medio programa tratar de ver el detrás de cámara para que de tajo, poco después de que una de las jóvenes es expulsada, comience el caos. Un montón de zombies hambrientos comienzan a atacar entre el público mientras que los gritos de las víctimas se confunden con los gritos de ovación de los fanáticos del programa. En pocos momentos, la realidad y la supuesta realidad virtual comenzarán a tambalear. Toda la primera secuencia de ataque zombie musicalizada magistral e irónicamente con "Grace Kelly" de Mika. Sencillamente hilarante.
Sophie es de las pocas en darse cuénta de qué sucede y ¿cuál será su única solución para salvarse de la masacre zombie? Esconderse en el único sitio suficientemente bien protegido como para que los muertos vivientes no puedan entrar. O al menos les cueste un poco más de trabajo: la casa de "Big brother".

La serie es sencillamente fantástica, dándole un pequeño giro a la idea estereotípica de: todo está bien hasta que una horda de zombies vienen por tu carne, consiguen que la trama se exponencie de maneras increíbles. Lo mejor es tener que enfrentarse con un mínimo de personajes con capacidades de supervivencia (que siempre que vemos una película de zombies, para cuando llegamos a los supervivientes, ya son unos expertos en arreglárselas con los zombies) sino en la sociedad neta, idiotizada por sus programas de televisión e incapaces de tomarse en serio la realidad. Es magnífica la escena en que Sophie entra a la casa y todos los integrantes creen que se trata de un nuevo reto y se niegan a creer que todos afuera están muertos. Porque, claro, son sólo tretas del programa para confundirlos, pero nada evitará que ellos sean los ganadores.

Personajes burdos, un contexto absurdo que se vuelve aún más absurdo ante las circunstancias. Y un montón de zombies tratando de entrar, claro. En un tiempo perfecto (porque cinco capítulos permite una buena profundidad pero no son tantos como para que la situación se extienda innecesariamente) se consigue una serie de lo más efectiva. Que, además, prueba con el género zombie en un contexto nuevo, que es las pantallas pequeñas y las series de televisión. Algo así me imagino que funcionaría para "World War Z": una serie de capítulos independientes con historias de supervivencia.

Una idea fresca y un giro de lo más interesante, que es lo que las películas de zombies deben darnos porque correr por la vida de uno ya está de lo más visto. Y vaya que los ingleses consiguen darle un excelente toque, con eso de que además adoran su versión nacional del "Big brother".
Yo diría que altamente recomendable.


Y así, con series cortas, hasta dan gusto verlas. Me estoy probando ahorita con una de catorce capítulos y a ver qué tal. ¿Alguna otra recomendación de serie corta?


10.4.10



10/04/10
Ya en los soñadores se nos había planteado la cuestión de que las personas se dividen dependiendo de si su cómico silente favorito es Charles Chaplin o Buster Keaton. Yo nunca he sido demasiado fanática de las comedias mudas pero sin duda me considero una persona Chaplin. Entonces, el profesor de historia del cine metió a un tercero en discordia y agregó que él formaba parte de las personas que prefieren a Harold Lloyd.



"Oh, ella tiene que creer que soy exitoso, hasta que lo sea"

En español le pusieron "El hombre mosca", que suena un poco más a película de Cronenberg que a comedia. Yo hubiera jurado que jamás la había visto pero la escena emblemática, en que Harold Lloyd cuelga de lo alto del edificio mientras se sostiene como puede, debe formar parte del subconsciente colectivo porque me dio la sensación (al igual que gran parte de la película) de estar recordando algo que había olvidado. Gratamente, además. Y puede que ese sea el principal atractivo actual de estos cómicos mudos, que los sentimos como viejos conocidos que no nos cansamos de ver.

La historia, claro, es de lo más sencillo y estereotípica. Nuestro protagonista viaja desde su pequeño pueblo hasta la gran ciudad con la esperanza de establecerse, conseguir dinero, y poder entonces casarse con su adorada novia que, mientras tanto, tendrá que esperarlo en el pueblo hasta que sea oportuno. Pero la vida en la gran ciudad no es lo que uno pensaba y él se encuentra en un puesto pequeño y con problemas económicos a cada momento. Pero, claro, no puede permitir que la novia lo sepa y le escribe emotivas cartas sobre la vida ideal que no tiene. Hasta que la novia decide ir a visitar a su exitoso novio y él tendrá que hacer hasta lo imposible por no ser descubierto y conseguir dinero en el proceso. Aunque eso signifique absurdas campañas publicitarias para la tienda de ropa en que trabaja y tener que subir por las paredes un altísimo edificio.

Diría que lo esencial de Lloyd, y esto basándome únicamente en esta película, es su expresión corporal. O, más específicamente, lo que refiere a sus bromas físicas (colgarse a sí mismo dentro de su saco, subir por las paredes de un edificio). Esa destreza tiene un toque de hilaridad aportado también por la situación y que le da una sensación de ser eminentemente escurridizo. Esa idea de personaje cómico que se escapa siempre por poco, sigilosamente de cada situación. Y todo eso sumado con una trama de enredos típica, asegura al menos mantenerse entretenido por lo que dura el ser descubierto o triunfar.
Además que en ese entonces las películas sabían su tiempo exacto, de manera que los cómicos no nos cansamos explotando sus bromas hasta lo imposible y con una historia muy reducida podían crear situaciones de lo más adecuadas.

Oh, y la película vino acompañada con el dato curioso de que Lloyd no tiene dos o tres dedos en una de sus manos, de manera que siempre usaba una prótesis que aparentemente no era muy convincente en la época. Pero eso no se sabía entonces y él siempre trató de mantenerlo como un gran secreto porque creía que si su público se enteraba, la lástima que sentirían arruinaría sus momentos cómicos.



Con todo, no lo sé, creo que tendría que ver más de los tres cómicos mencionados, que en realidad no ha sido demasiado y ahora creo que les agarraré más gusto que antes. Pero, por el momento, diría que sigo siendo una persona Chaplin.

9.4.10



09/04/10
Siempre me dije que, eventualmente, vería las demás películas de "Whispering corridors", después de que "Wishing stairs" se convirtiera en una de mis películas de terror favoritas. Sin embargo, oh, como siempre lo dejé pasar, hasta que /cinema_asiatico me lo recordó y me recomendó su favorita de la saga: "Memento mori".



"Anyone is me. I am anyone. Everybody is me. I am everybody. Like the truth becomes a lie"

La serie de cinco películas que conforman la saga de terror coreana de "Whispering corridors" tienen como punto común que todo sucede dentro de escuelas de mujeres. Aparentemente también es común que en todas ellas juege un papel importante la homosexualidad, pero no podré afirmarlo hasta verlas todas. Oh.

La película comienza cuando Min-ah llega al colegio, el día es particularmente claro y ella no tiene demasiada prisa, aunque va tarde. Mientras se detiene en los bebederos a refrescarse un poco se encuentra con una libreta tirada. Pronto se da cuenta de que es un diario. Piensa en abandonarlo pero al final cede, las páginas están bellamente decoradas y llenas de dibujos, frases y notas largas así que decide guardárselo para ver después de que va.
Mientras comienza a leer en clases, como quien no quiere la gran cosa, se da cuenta de que es un diario compartido de dos jóvenes de su generación que van en otros salones: Shi-eun y Hyo-shin. Recuerda vagamente que en años anteriores eran amigas inseparables y ahora parece que apenas se hablan, como si algún rencor extraño se interpusiera entre ellas. Conforme va leyendo comienza a conocer el origen de aquella relación, con una fuerte pulsión erótica latente, con una gran ternura pero también con oscuros sentimientos arrebatados. Intercalando escenas del presente, en que aún hay ciertos encuentros extraños entre ambas estudiantes, vemos también escenas aisladas de su pasado, sin entender demasiado el curso de los hechos conforme avanzan. Nosotros somos la curiosidad de Min-ah, quien hace suya la historia y comienza a seguir a ambas estudiantes tratando de entender algo, de armar el fragmento de historia que se le escapa. Pero no le dura demasiado la investigación porque unos días después Hyo-shin muere aparentemente suicidándose desde el techo de la escuela.

Es una historia oscuramente bella, incluso las pocas escenas 'fantasmales' son muy suaves y completamente prescindibles (de hecho leí que los directores planeaban no incluirlas pero los productores insistieron en que nadie entendería una historia de fantasmas sin fantasmas). Hay un elemento paranormal latente, pero como si fuese parte de la atmósfera, como si poco a poco fuera apoderándose de todo lo que sucede. Una sensación ominosa que se desprende de una historia de amor oscuro, frustrado, imposible. Las jóvenes buscan su propia condena, dan vida a la leyenda. Y el modo en que tienen que darse cuenta del desenlace inminente a que la historia las está orillando.

La sensación es bastante similar a la que me produjo, muy gratamente, "Wishing stairs": un terror que viene de nosotros mismos, de las consecuencias funestas de nuestros propios sentimientos. Todo ello enmarcado con una estética visual bella y en una situación adecuadamente femenina. Fantástica.

Eso sí, a diferencia de la otra película, tiene una trama mucho más enredada, que da la sensación de que si uno parpadea demasiado tiempo no se enterará del todo. Esta complejidad es sólo aparente, al final la trama puede resumirse de una manera bastante básica y todos los demás elementos son los dramas hiperbólicos lógicos de una situación así. Puede que a algunos no les parezca una gran película por aquello de que no resuelve todos los cabos sueltos (algunas críticas he leído así) pero creo que eso es parte del mensaje, que no somos capaces de entenderlo todo.
Jo, no puedo evitar pensar en esa frase de "A serious man": Please, accept the mystery.

Lo único que lamento es que no hayan mejores fotogramas de la película, se me ocurren varias escenas que hubieran quedado fantásticas para ilustrarla.




Ahora sí que me bajo las demás de la saga, sin falta.












8.4.10



08/04/10
Pero qué clásicos nos ponemos hoy. Hace algunos meses entré en un curso de historia del cine. Ya se sabe, para ocupar en algo el tiempo. Y, claro, tuvimos que ver las cosas desde el principio. Y aunque probablemente ya todos hemos visto alguna vez "El viaje a la luna", lo cierto es que su brevedad y su efectividad visual lo hacen disfrutable para cualquier ocasión.



" "

Qué extraño es no poner cita por primera vez. Oh.
Debo aceptar que mucho del cine de los primeros años me parece esencialmente anecdótico y no tanto disfrutable. Del tipo "bueno, tengo que verlo alguna vez en la vida". Pero curiosamente Méliès me sigue pareciendo bastante destacable. Es decir, tampoco es nada nuevo, ya tenían las narrativas teatrales por aquel entonces y sólo era caso de adaptarlas, pero si pensamos que era algo que comenzaba apenas a hacerse en un formato reciente y, sobre todo, que tenían que encargarse de una trama prescindiendo no sólo del sonido sino también de los diálogos. Pues, tiene su mérito.
Además no dudo que en ese momento la sencilla fantasía de un viaje espacial fue una verdadera odisea. Y gracias a todo lo que tenía que innovarse y/o arreglarse como se pudiera, es que resulta esta suerte de joya surrealista. Claro que no es que fuese surrealista en su momento, pero ver ahora a la luna con rostro, la idea de la nave incrustada en ella, las bellas doncellas que se columpian de los astros y un largo etc, es sencillamente maravilloso. Destaco entre todo ello a mis favoritos: ¡los alienígenas! Que, además, bien podrían haber estado en la Atlántida del mismo modo, porque parecen más hombres-pez que los estereotípicos extraterrestres actuales.

Creo que esencialmente una de las cosas que más me gusta de estos experimentos cinematográficos es que el modo en que los nuevos cineastas se enfrentaban a los medios es una dinámica equiparable a los niños cuando comienzan a desarrollar sus primeros proyectos narrativos. Era algo tan innovador que uno necesariamente lo veía con ojos inocentes, todo era nuevo. Y eso sin duda que tiene su encanto. Además de que la realización, si pensamos en la época, es impecable.

Bueno, supongo que ya todos sabrán de lo que estoy hablando y si no, siempre pueden ir rápidamente a youtube que seguro que alguien ya la puso por allá, y son catorce minutos entretenidos y que uno tiene que ver en algún momento.


¿Hay alguna película sobre la vida de Méliès? ¿A alguien le suena?

7.4.10



07/04/10
Cada cierto tiempo tengo que ver películas de Tadanobu Asano, oh, es como una enfermedad. Pero ésta llevaba evitándola desde hace algún rato porque la verdad sonaba a melodrama familiar (llegó a mí con el título de "Kabei, our mother"). Pero una noche de tantas me dije que ya era momento y a ver qué tal, que un drama japonés no siempre viene demasiado mal.



"Como instructor que fui lamento mucho que un licenciado de su valía haya llevado la libertad de pensamiento demasiado lejos"

Kabei y Tobei son los nombres cariñosos con que se refieren entre sí una pareja de esposos jóvenes. Tienen un par de niñas pequeñas y viven de modo humilde en la sociedad japonesa de inicios de la Segunda Guerra Mundial. Tobei es un intelectual que se ha visto en constantes problemas por su necesidad de saber y su afán de proponer cambios para el sistema en que se encuentran. Algo muy mal visto en aquel momento, en que cualquier comentario, ya no digamos negativo pero mínimamente crítico contra el imperio japonés, era tomado como un descontento y una amenaza.
Una noche en que se encuentran cenando, unos policías entran y arrestan a Tobei enfrente de su familia sin dar motivos y destrozando arbitrariamente el lugar para llevarse algunos libros y escritos. El hombre llega a la cárcel sin tener derecho a saber de qué se le acusa y a partir de entonces su familia tendrá que atravesar una odisea burocrática por defender al padre.

Bueno, quizá odisea burocrática suena muy extremo, y esta no es una historia sólo de las cuestiones legales, que en realidad son de lo más extrañas entonces. El acusado a "crimen de pensamiento" no tiene cadena fija, no tiene derecho a defenderse, es tratado casi como un enajenado mental que se recluye en las peores condiciones hasta que el estado "crea conveniente" que pueda ser liberado.
Kabei se encuentra en una sociedad que obviamente ve mal a las mujeres que viven solas, aún más si el marido se encuentra en la cárcel. Su padre les da la espalda a ella y a sus hijas por haber manchado el honor familiar, y ella tiene que trabajar (algo también mal visto) si es que quieren comer.

En esas circunstancias se encontrará con diversos personajes que pondrán de relieve lo que se vivía en Japón por aquellos años. Un tío suyo, oveja negra de la familia, bastante vulgar pero que es el único que se atreve a ayudar de algún modo a la madre. La hermana de su esposo, una joven estudiante de arte, que cuidará de las niñas cada que pueda. Y Toru Yamazaki, mi amado Tadanobu, un joven que fuese estudiante del profesor Tobei y que hará hasta lo posible por ayudar a liberarlo de la cárcel y ayudar a su familia en todo lo posible.

Es una crítica fantástica, suave y bastante sutil, pero que también nos da una visión no acostumbrada al papel de Japón durante la Segunda Guerra. Aunque en este caso los eventos bélicos parecen intrascendentes en relación a los dramas de la familia, es imposible pensar que mientras el mundo occidental ve su participación bastante limitada a Pearl Harbor e Hiroshima y Nagasaki, sucedía todo un fenómeno social dentro del núcleo del Estado japonés. Y los problemas absurdos de esta mujer, su entereza, ponen de manifiesto lo que muchas familias tuvieron que vivir en su momento. Un acoso constante, un repudio social, un empobrecimiento paulatino.

Por la parte dramática, por suerte, tampoco es demasiado dramático. Aunque diré que el final es un poco confuso y creo que ni siquiera las niñas (es la voz de la hija menor la que escuchamos narrando, sin comprender bien del todo, los sucesos) saben muy bien cómo interpretarlo. Un giro de tuerca pero todo parece indicar que está basada en la biografía real de esta joven.

Una buena película, no diré que como para buscarla desesperadamente pero sin duda bastante ilustrariva. Y es interesante, además, que esa crítica venga desde dentro y nunca con un tono demasiado agresivo. Tadanobu luce de lo más extraño como estudiante patoso e introvertido (enfatizando más lo patoso, que introvertido ya lo vimos al máximo en "La última vida en el universo") pero aún así lo amo.
Supongo que se podría referir como una película linda, aunque dramática, para ver una noche de tantas.




6.4.10



06/04/10
Oh, y ahora regresamos con las películas de la India. Que la verdad es que una vez que les agarras el punto llegan a ser increíblemente disfrutables. Y eso que yo usualmente detesto que la gente baile a la menor provocación, pero aquí luce tan exótico que hasta lo paso por alto.
Hay varias de ellas que no sé ni cómo las encontré, pero igual no me molesta verlas de manera arbitraria y descubrir de qué se tratan.



"People have bad days. I have bad nights"

El título me parece que significa algo como "el último tren local" o algo así. Y es una suerte de thriller-cómico-romántico. Ya se sabe que una de las maravillas del cine Indio es que no tienen pudor para mezclar todos los géneros que vengan a conveniencia en sus tramas.
Es una película completamente causal, de modo que no es que haya una trama inicial sino una serie de eventos que van desencadenando otros a partir de la fórmula visual del "¿qué hubiera pasado si...?" que hemos visto en varias otras películas.
Todo comienza porque Nilesh llega corriendo a la estación de tren esperando alcanzar el último tren a su ciudad, que sale a la 1:40 am, pero justamente cuando llega corriendo el tren se ha ido. El próximo no saldrá hasta casi el amanecer, de modo que está varado en la ciudad hasta entonces. Mentalmente recapitula todo lo que pasó desde que salió del trabajo hasta que perdió el tren y se imagina que si cualquier cosa no hubiese sucedido, él habría llegado a tiempo y nada de esto hubiera pasado. A la salida, mientras trata de encontrar hacia dónde dirigirse, se topa con Madhu, una hermosa chica que también perdió el último tren y busca cómo pasar esas horas antes del siguiente. Recapitulación: ¡qué bueno que tomé esas cervezas con mis compañeros de trabajo que me atrasaron y me hicieron perder el último tren! Ahora, quizá, Madhu sea la chica de mi vida.

Pero las cosas le vienen a Nilesh del mismo modo buenas que malas. Que si se topan con un grupo de pandilleros y él es un inútil para defender a una dama, que si se encuentran con un lugar abierto para tomar unas cervezas y aprovechar esas horas, que si no tiene dinero para pagar las cervezas, que si se encuentra a un amigo que le debe dinero, que si el chico de la mesa de junto está molestando a Madhu. Y aún le faltan muchísimos problemas y cosas buenas que encontrarte, a cada una de las cuales cambia su perspectiva de si fue bueno o malo haber perdido ese último tren. Pero a niveles insospechados, se le juntaron lo mismo partidas ilegales de poker que mafiosos vengativos que han perdido a su hijo, millonarios homosexuales que compran jóvenes como esclavos, prostitutas trasvestis que les prestan dinero para salir de la situación, policías que emulan el estilo de Amitabh Bachchan en sus películas de acción. Y un largo etcétera, y lo cierto es que mientras más absurda e inverosímil se pone la trama, más divertida resulta la película. Incluso las secuencias de baile son bastante incidentales y dentro de un marco de ensoñación que las hace un poco más lógicas.

Para ser una comedia, principalmente, para pasar el rato, debo decir que resulta de lo más efectiva. Y el personaje principal y su continua necesidad de recapitular su vida como si fuese una gran épica personal, es bastante hilarante. Sin duda una película de lo más entretenida.


5.4.10



05/04/10
Sí, esto parece la semana animada, pero parece ser que han coincidido varias películas de animación infantil. Oh.
Y es curioso porque en general he visto casi todas las películas de Disney y hago lo posible por verlas cuando salen. Por extrañas coincidencias, "Ratatouille" se me pasó por completo en su momento y luego ya no la vi, hasta agarré la posición de 'no quiero ver películas de ratas' cuando en realidad no tengo nada contra las películas de ratas. Oh.
Hasta que Ian dijo no más, que no podía considerar a "Wall-e" mi película favorita de Pixar sin haber visto antes su favorita.



"I think it's apparent that I need to rethink my life a little bit. What's my problem? First of all, I'm a rat. Which means, life is hard"

Creo que una de las ideas que primero le vienen a la mente a uno al pensar en "Ratatouille" es: ¿por qué una rata? Y es curioso que varios amigos míos, especialmente los que se manejan frecuentemente en cocinas, encontraron ese detalle bastante terrible. Yo diría que porque las ratas son la antítesis de las cocinas, y de los chefs que deberían, en teoría, ser increíblemente higiénicos porque tienen nuestra comida, literalmente, en nuestras manos. De tal modo, Remy, nuestro héroe-rata, tiene una misión individual bastante improbable. No diré que imposible porque, oh, es Disney, todos conocemos el final.

Bueno, sí, probablemente todos sepan también la trama. Remy es una rata con grandes ambiciones gastronómicas que se siente traicionada por su naturaleza de devoradores de basura y trata de buscar su camino en la vida. En París, claro, donde a nadie le molestaría buscar su camino en la vida. Y cuando todo parecía que podría ser demasiado complicado, termina en una cocina y, aún más, escondido detrás de la figura de Linguini, un asistente de cocina que sueña con ser un gran chef pero es completamente inútil para ello. Gran combinación, y ahora sólo tendrán que mantener su dinámica secreta sin que todos sospechen de que hay algo muy extraño detrás de todo ello.

Debo decir que la primera impresión que me dio "Ratatouille" es la de ser una película increíblemente cuidada. No digo que las de Pixar no suelan serlo, pero creo que hubo un verdadero esfuerzo porque absolutamente todo quedara de lo más detallado. La recreación de París, la ciudad, casi como un personaje más, de la vida parisiense, toda la ambientación de una cocina de alta calidad, las recetas, la complejidad del sueño utópico de Remy. Todo está perfectamente pensado y reproducido, de tal modo que la trama no se sostenga sólo en un personaje o una situación, sino en toda la reconstrucción de la misma.
Y eso que debo decir que quizá Remy no sea, ni de cerca, uno de los personajes más carismáticos de Disney o Pixar, pero lo cierto es que el modo en que va guiando la trama de un modo tan entretenido, hacen que esto sea lo de menos.

Debo decir que una de las mejores cosas para mí fue el hecho de que casi todos los personajes están mentalmente trastornados, o al menos lo parecen. Bueno, Linguini obviamente parece esquizofrénico casi toda la película, y el propio Remy dialoga con el fantasma de Gusteau, quien está de lo más conciente que sólo está en la mente de la rata. Skinner parece un paranoico explosivo con delirio de persecución que inventa complots relacionados con ratas que cocinan. Colette está a un paso de ser bipolar, y en general todos los demás asistentes de cocina son bastante obsesivos-compulsivos. Y Anton Ego, uno de los mejores personajes que jamás se haya visto en una película animada, es ególatra, esquizoide y patológicamente perfeccionista.

Y, bueno, aunque quizá no cambie el hecho de que "Wall-e" sigue siendo mi película favorita de Pixar, y que quizá de manera individual no tenga algún mérito absoluto, debo decir que es una grandísima película y que tiene, oficialmente, mi escena favorita de todas las películas de Disney.
Supongo que ya todos la habrán visto pero, por si acaso, aquí viene el spoiler. Oh. El momento en que, hacia el final, Anton Ego va a probar una vez más la comida del restaurante y pide "lo que el chef quiera servirme" y se encuentra con que Remy se atrevió a mandarle un sencillo plato de ratatouille (que pasa por ser una comida bastante sin chiste en la dieta francesa) parece convencido de su triunfo (reseñístico, acaso). El momento en que se lleva el primer bocado a la boca, todo a su alrededor se detiene y abruptamente el sabor lo devuelve vertiginosamente a su infancia.
La noción, bastante cierta, de que el mejor platillo es aquel que nos recuerda a lo que nos preparaban en casa, me pareció increíblemente bella. Y representada de un modo magnífico en el momento en que Anton se revela no como un villano sino como un antagonista incidental que se transforma a través de la trama. Una idea bellísima en una escena perfectamente simple.

Además, los extras del dvd son grandiosos. Desde el documental ficticio en que Remy y su hermano son explican por qué las ratas son geniales, o por qué no fueron ellas quienes transmitieron la peste negra. Y cantan una adorable canción de 'las ratas son geniales' que incluye frases fantásticas como que las ratas aman las películas de Truffaut. Hasta el detrás de cámaras en que el equipo de animadores explican el trabajo que no se vio detrás de las escenas de la película. Como entrenar con expertos en cocina para saber cómo representar cada movimiento y preparación, hasta practicar mojando ratas y chefs para reproducir exactamente el modo en que lucen sus pelajes o atuendos. Curioso.


Una gran película que ahora me arrepiento de no haber disfrutado en pantalla grande. Pero más vale tarde que nunca, ahora se incluye en mi top personal de Disney.

¿Escena favorita de una película de Disney?




4.4.10



04/04/10
Siento que hace mil años que no voy al cine, qué tiempos aquellos en que miraba cualquier churro en cartelera. Pero hoy queríamos algo en pantalla enorme y nada parecía demasiado interesante. Además que estamos en temporada de dragones y parece que están en todo. Pero antes que dragones extraterrestres yo dije que, bueno, el dragón del poster parecía una bella salamandra, habría que darle una oportunidad. Aunque fuera por el 3D.



"Everything we know about them is wrong"

Con un título tan vago como "Cómo entrenar a tu dragón", yo me había imaginado una especie de mundo épico-fantástico en que los jóvenes tienen que entrenarse para domar a sus dragones-arma. Sí, muy "Avatar", hasta los dragones de colores le daban un aire. Pero, todo lo contrario, nos encontramos en una época de vikingos (que siempre han tenido su encantito) donde los dragones son la peste más terrible que cae sobre su pueblo. Entonces los enormes vikingos tienen que matarlos cada que se aparecen y se han convertido ya en unos expertos en matar dragones. Con excepciones como Hipo, el hijo del jefe, quien es un perfecto inútil, aunque tiene sus sueños de grandeza en que es el mejor cazador de dragones. Con su mentira recurrente de que atrapa a un Furia Nocturna, el dragón que nunca nadie ha visto.
Hasta que un día, como a Pedro y el lobo, se le ocurre el chiste de verdaderamente derribar a un Furia Nocturna y que nadie le crea nada. Y ahí tiene a un dragón enorme, tirado en medio del bosque, y sin las agallas para matarlo, así que lo deja libre. Al tiempo que su padre decide que lo mejor que puede hacer es entrenar a su hijo, aunque sea un perfecto inútil, y que sea lo que tenga que ser.

Durante los primeros minutos, aunque el diseño de la aldea vikinga y de las diversidades de dragones era bastante interesante, todo parecía apuntar a que sería una película bastante simple sobre que no siempre podemos complacer a nuestros padres y lo que ellos esperan que seamos. Un mensaje que sonaba muy infantil y que me hizo pensar que sería algo aburrida, pero nada de eso. Digo, la historia siempre se mantiene con una simplicidad bastante conocida (el héroe tiene que demostrar su valía, escoger su lado aunque no sea el aparentemente correcto, defenderlo aunque todos duden de él y al final demostrar que estaba en lo cierto) (y conquistar a la nena vikinga, claro), pero los detalles y el cuidado con cada aspecto de los diseños y la ambientación hicieron de la película algo bastante entretenido.
Digo, por Hipo no das un peso, aunque en inglés su voz la hiciera el adorable Jay Baruchel (y a su padre, Gerard Butler, uy). Pero con todo y que sea esa exaltación al héroe patoso, terminas por agarrarle cierto cariño. O compasión, no sé cuál sería más adecuado. Pero sin duda los que se llevan la película son los dragones. No solo Furia Nocturna (me niego a llamarle con la terrible traducción de Chimuelo, que es como lo nombra Hipo), sino en general todos los dragones que aparecen aunque sólo sean como referencia. Los bocetos del libro de dragones son sencillamente fantásticos y nos dejan sorpresas para cada momento. Aunque la mayoría no pasan de ser como items de videojuegos (sólo sabemos de ellos sus características más evidentes), consiguen su encanto. Además que pasan desde tener diseños bastante simples e infantiloides hasta otros con una complejidad bastante impactante.
Pero sigo amando a Furia Nocturna, no sólo porque me lo imagino como a Chief Salamander de "La guerra de las salamandras" sino por sus rasgos tomados de Stitch. Creo que en general amo a las criaturas cuya piel se deduce reptilesca. Adorables.

Aunque es una película más de aventuras que de humor, tiene sus buenos momentos e incluso los personajes secundarios, a los que no se les presta demasiada atención, llegan a tener sus puntadas que hacen que la trama fluya de manera entretenida. Pero sin duda, sin mayores pretensiones, es una para divertirse y pasar un rato agradable sin mayores complicaciones.

Ya hasta estoy pensando en darle una oportunidad a los dragones extraterrestres. Oh. ¿Qué puede salir mal?




¿Película de dragones favorita?

3.4.10



03/04/10
Creo que todos hemos escuchado los datos curiosos exactos sobre lo particular que es la industria cinematográfica india. Sin duda es un fenómeno bastante particular. Pero lo que yo descubrí apenas hace algunos meses, es que algunas productoras clásicas tienen una pequeña base en la India y se dedican a hacer películas con su sello pero con una elaboración netamente nacional.
Y en este caso me estoy refiriendo a Disney, que saca sus típicas películas infantiles pero para niños indios. En este caso no tan típicas.



"Pero, ¿qué es un "señor"? ¿que no puedes hablar como un perro normal?"

Lo cierto es que desde los primeros minutos uno se da cuenta de que "Roadside Romeo" es una aventura de lo más particular. Bajo lo cual no hago ningún tipo de juicio, sólo enuncio lo obvio. Basta con presenciar la primera escena, que, claro, es un baile al estilo bollywood, en que conocemos a nuestro protagonista, el fanfarrón perro Romeo, un burgués hedonista y ocioso. Pero, oh, pronto nos daremos cuenta de que todo eso es una fachada. Romeo, a pesar de su condición de perro de caricatura, también nos da una visión muy particular de la sociedad de la India: era el perro de una familia millonaria que eventualmente huyó para asentarse en Londres. Al perro lo dejaron a su suerte y en un par de semanas pasó de ser el consentido de la casa a dormir en la calle. Si no fuera por su labia y su carisma, habría sido víctima rápidamente de cualquier pandilla de perros callejeros, pero por el contrario termina asociándose con un grupo bastante patético de seudo malechores y poniendo un pequeño negocio de cambio de imagen.

Es curioso porque la sensación que deja la trama oscila entre lo estereotípico y entre lo muy particular. Romeo es el típico héroe que quiere burlar al villano y quedarse con la nena. Pero el contexto en el que se mueve no es tan típico: uno de sus compañeros es cinéfilo y hace un gran número de referencias al cine de la India, la nena de la película es una bailarina en un centro nocturno, y el propio Romeo tiene como estilo de vida una suerte de estética. Bastante curioso sin duda.

Por otro lado la animación es bastante penosa. No sólo por el modo en que se ven los escenarios y aún más los movimientos, sino el propio diseño de Romeo y otros personajes no es de lo más afortunado. De por sí creo que los animales antropomorfos corren el riesgo constante de no verse bien, pero aquí se inclinan por rasgos y movimientos bastante humanos que le dan un aspecto bastante extraño a los personajes. Además de que sin duda la industria de la animación todavía tiene un largo camino por recorrer en la India. Y si bien la trama es curiosa tampoco podemos decir que sea sumamente cautivante ni original, de modo que la cuestión visual necesariamente le baja algunos puntos.

Finalmente queda como algo anecdótico, más que nada, y es que tampoco soy muy fan de las películas animadas de animales. Especialmente de las de perros, que creo que suelen ser las menos afortunadas.
No dudo que vería alguna otra animación de la India, pero ya más consciente de qué es lo que puedo esperar de ello.