Mostrando entradas con la etiqueta -israel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta -israel. Mostrar todas las entradas

7.9.13

"Ajami" la tenía pendiente desde hace varios años, cuando fue nominada al Óscar Extranjero y no pude conseguirla antes de la entrega de premios. Y por fin le había llegado su oportunidad.



"Mi hermano decía que el miedo es la mayor vergüenza, y que sólo un cobarde huye"
La relación entre árabes y judíos en Israel es un tema espinoso, y que hace que muchas producciones del país se noten claramente definidas por la parte poco objetiva que se tenga del conflicto. "Ajami" prometía tratar de concretar una perspectiva más compleja de lo que sucede en la cotidianidad del país, alejados de los tópicos usuales de quién es el culpable, quién es más villano o quién tiene la razón. Dos directores, un palestino y un judío, concentran su mirada en el barrio de Ajami, donde las tres religiones mayoritarias conviven, en la marginal ciudad de Jaffa, cerca de Tel-Aviv.

Cinco historias, en apariencia aisladas pero confinadas en las mismas calles, el hilo de una trama que se va hilando demasiado tarde, con la violencia siempre un paso adelante, con las promesas de paz siempre un poco más allá del alcance monetario. Iniciamos a través de los ojos de Nasri, un niño que ve morir al hijo del vecino justo frente a su puerta al ser baleado desde un vehículo. El muerto no debió haber sido aquel vecino, sino su hermano, Omar, un ojo por ojo en las venganzas entre bandas criminales. El recorrido de Omar en busca de una tregua irá dando paso a otras historias, cada personaje a la siguiente. Un joven palestino trabaja de forma ilegal en el restaurante de un hombre cristiano. Una discusión entre un anciano judío y tres jóvenes árabes termina en sangre. Un policía israelí se desespera por descubrir lo que sucedió con su hermano tras su desaparición. Un joven árabe se mete en problemas cuando lo único que pretendía era poder vivir con su novia judía. Omar parece acercarse al final deseado, conseguir lo que se le ha pedido para la tregua, pero esta vuelta en el círculo es una vez más la evidencia de que siempre se llega un poco tarde, que la violencia siempre está un paso adelante.

El intento de lograr un retrato crudo y diverso sobre una sociedad compleja y diversa se cumple cabalmente, consiguiendo fragmentar la trama en situaciones complicadas, profundas, que demuestran que la relación entre individuos y religiones va más allá de la mera retórica, que lo mismo la cotidianidad ha conjugado todos los diversos elementos de conviven en Israel, mientras que los prejuicios siguen afectando gravemente a sus individuos. Antes que la religión uno debería detenerse en la pobreza, la injusticia, las actividades criminales. Pero la marca sigue estando ahí, se hablan lo mismo hebreo que árabe, pero al final los personajes no dejan de ser catalogados: el palestino, el árabe, el israelí, el judío. El peligro de la palabra incluso en los espacios de la acción (violenta).

"Ajami" es una pieza fantástica, que aunque pueda parecer que se mantiene en esa línea casi tópica de 'los problemas de Medio Oriente', se configura como un relato perfectamente construido tanto en su ficción como en sus implicaciones reales. Es una pena que sus directores no hayan continuado sobre esta línea, aunque parece que Yaron Shani estrena este año un documental con una temática cercana. 




¿Alguna otra película sobre la relación entre árabes y judíos que recuerden?

31.7.13

Día 5 del Maratón de Cine Film Focus. Nos vamos con algo de terror inusual de países de los que no solemos hablar demasiado en este género, o en ningún género: Israel.



"Are you sure this is the way?"
Generalmente, cuando una cinematografía no tiene una tradición para el género del terror, suelen optar por dos posibles caminos: aferrarse a algún elemento muy propio de su cultura para marcar la diferencia, o tratar de repetir las fórmulas que han visto han funcionado centenares de veces. Ambas estrategias son engañosas y conllevan sus propias facilidades y dificultades. "Rabies" parece optar descaradamente por la segunda, cambiando al usual grupo de adolescentes estadounidenses idiotas por un muy atractivo grupo de adolescentes israelitas idiotas. Parece todo tan evidente que uno puede creer que está por caerse de un momento a otro, pero los ases bajo la manga de esta cuidada producción apenas están por comenzar.

En realidad "Rabies" no comienza exactamente como la típica historia de adolescentes idiotas, y de hecho en un primer momento creemos que estamos por ver una reproducción de la fórmula de terror-tortura al estilo "Saw". Pero eso no dura demasiado, acto seguido nos encontramos con los cuatro protagonistas perdidos en medio de una carretera alejada de la civilización. Queda claro que uno no puede alejarse de la civilización en ningún país porque toda la naturaleza ya está poblada por criaturas y seres horribles. Israel no va a quedarse atrás. A partir de una serie de hechos desafortunados los jóvenes van a encontrarse con que el peor día de sus vidas está por comenzar.

Desde un primer momento puede parecer raro esa puesta en escena que parece tan preocupada por reproducir estereotipos al grado de hacerlos ver extraños. La serie de subtramas que convergerán dentro de ese punto inhóspito en medio del bosque se acercarán a su manera a distintos tipos de terror, sin buscar mucho más que ser funcionales en lo inmediato. Nos preguntamos constantemente a qué le tenemos que temer más: ¿a las implicaciones del terrible hecho que los detuvo? ¿a esos primeros personajes envueltos en una secuencia que se tarda en recuperar? ¿a las tensiones internas del grupo que están por explotar en cualquier momento? ¿a la policía israelí? (introducción de un buen elemento, yo siempre me inclinaré por temerle al abuso de poder) (aunque si me encuentro en medio de un bosque cuasi maldito quizá me lo replanteé, quizás). 
No hay que pensarlo mucho, "Rabies" consigue su mejor efecto precisamente en ser tan usual que resulte inusual. En abusar sólo un poco de sus mismas propuestas y exagerar las reacciones de sus personajes hasta inclinarse casi hasta la sátira. Sólo que no es una sátira, son personajes 'serios' tomando decisiones absurdas. Es un casi absurda película de terror contada con la más común de las estructuras del género. Justo en la línea en que uno puede verla como un terrible desacierto o quizá una estrategia mucho más pensada de lo que parecía en un principio.

Y yo me quedo con lo último. He leído bastantes malas críticas sobre ella cuando pienso que en el peor de los casos es una película que cumple con las mínimas expectativas de 'hicieron algo que no debían y se los llevo el carajo', que es lo que uno espera usualmente en estas películas. A mí este punto de exagerar las malas decisiones y hacer que el 'terror' se vuelva casi algo provocado por los mismos protagonistas, me pareció una buena decisión para hacer avanzar a la trama alejada de los tópicos con los que se concibe. 

Nada mal, Israel. Ya quiero ver la nueva película de Keshales y Papushado que al parecer está teniendo muchas mejores críticas que ésta.




¿Tengo que repetirlo? Día 5 del Maratón de Cine Film Focus. Pásele, pásele.

¿Otras películas de Israel que recomienden?

18.1.13


18/01/13
Mientras tratamos de continuar con las dos películas extranjeras que nos faltan, nos vamos hacia una categoría de los Oscares que no recibe la suficiente atención: Mejor Documental. Y comenzamos con uno desde Palestina, siendo además la primera producción de ese país (zona, región, concepto) que reseñamos por acá.



"The old wounds don't have time to heal. New wounds will cover them up. So I film to hold onto my memories"
La premisa en sí misma ya es bastante efectista: un campesino palestino va filmando su crónica cotidiana de la resistencia pacífica que su comunidad sostiene contra el ejército israelí que ha comenzado a apoderarse de parte de su territorio. 

Lo de las 5 cámaras rotas es literal y mediante el seguimiento con voz en off nos lo expone: a lo largo del conflicto ha perdido 5 cámaras de video pero no sus ganas de grabar, y su seguimiento desde dentro del conflicto es también un seguimiento por su propia vida y la de su pueblo. 

Debo admitir que el conflicto palestino/israelí es un tema que no conozco demasiado a profundidad y que no dudo puede prestarse en muchos momentos para tomar una posición bastante subjetiva. El documental se presenta sin la intención de querer ser abarcador o decisivo y se limita a mantenerse como un testimonio en primera persona de una parte específica del conflicto, en la aldea de Bil'in. Emad, nuestro guía a través de los hechos, compra su primera cámara para grabar el nacimiento de su último hijo, Gibreel, quien nace justo el año en que una cerca comienza a delimitar su aldea de una zona que ya no les corresponde. Lo que en un inicio parece una sencilla manifestación de '¿podrían por favor quitar esa barda?' va escalando a través de los años al mismo ritmo que Gibreel va creciendo y la vida de la familia se va viendo condicionada por el conflicto.

Al parecer la resistencia pacífica de Bil'in ha sido un fenómeno importante dentro de la resistencia palestina, lo que en realidad pocas satisfacciones parece haber dejado. La propuesta del documental es sumergirnos por completo en la situación desde el punto de vista más íntimo, más ínfimo y presencial: no es necesario que entendamos el complejo proceso histórico, social, etc, que han atravesado las relaciones dentro del territorio ocupado palestino, sino que nos pongamos en los zapatos de un hombre que un día salió de su casa para descubrir que había una reja que ahora no le dejaba pasar libremente hacia los campos que alguna vez correspondieron a su ciudad, donde ahora comienzan a dibujarse edificios. Un hombre que varios años y cinco cámaras después no puede dar respuestas certeras a una ola de violencia que ha consumido la comunidad en la que nació, en la que nacieron sus cuatro hijos, y donde ahora tiene que enfrentarse con las preguntas del más pequeño de ellos que lo cuestiona con '¿por qué no vas y matas a todos esos soldados con un cuchillo?'. 

La estrategia audiovisual es bastante simple, ordenando un montaje de los varios años de grabación de Emad (y no dudo que con ayuda de algunas otras cámaras, sobre todo en el periodo en que empezaron a llegar observadores externos) y guiados a través de su voz en off lo que ayuda a reforzar esa sensación de que más que exponernos a un conflicto estamos entrando a una intimidad perturbada por circunstancias ajenas. Si bien no nos servirá demasiado para conocer más del contexto en que se desarrolla, si nos empapará de la terrible situación por la que están atravesando tantos palestinos.

No deja de parecerme un poco curiosa esta aparente necesidad contemporánea de mantener un registro audiovisual de todo. Pienso en los documentos sobre pueblos indígenas que comentábamos hace algún tiempo y esta idea de que siempre es mejor contar las cosas 'desde dentro'. Y cómo nos encontramos con el equivalente a las películas familiares de un campesino palestino que ahora se convierten en tema de documental, sin duda una situación que nos podría haber parecido extraña hace algunos años. Y es que la pulsión nace desde dentro: ya no es el espectador ajeno que desea adentrarse en un tema de su interés, sino un hombre que desde su condición más inmediata se da cuenta de que lo que está presenciando debe conservarse. Conservarse y compartirse. Lo personal ahora puede ser del interés de todos.

De mira a la entrega de premios no sé si su temática le jugará a favor o en contra, siendo que también es cierto que en cuestiones técnicas no tiene demasiados méritos. Dos elementos que parecer ser decisivos en esta categoría. 




¿Otra película/documental sobre el conflicto entre Palestina e Israel?

9.6.11


09/06/11
"Vals con Bashir" fue una de esas películas que estrenaron apenas un par de días en algún cine perdido de la mano de dios, y si bien yo no tenía particular interés en verla había aceptado acompañar a alguien aunque ello nunca se concretó. Y creo que la habría olvidado un poco si no fuera por mi hermano que se interesó en verla y la propuso de nuevo y yo no voy a negarme nunca a una animación que se ve poco convencional.



"Memory is dynamic, it’s alive. If some details are missing, memory fills in the holes with things that never happened"

Todo comienza con un sueño, un sueño de perros coléricos persiguiendo al protagonista. Un número exacto de perros, todos aquellos que mató mientras prestaba servicio militar en la invasión de Líbano. La historia juega a dos niveles: nuestro personaje protagónico tiene lagunas sobre los sucesos que presenció durante aquel episodio bélico, pero también el director ha comenzado a hacer una película para tratar de recuperar sus memorias perdidas. Entre la ficción y el documental, "Vals con Bashir" es uno de los ejercicios más lúcidos y bellos de la memoria. Una memoria maleable, confusa, con puntos engañosos y momentos que se escapan para siempre. A través de entrevistas a personas que o bien lo conocieron entonces o con quienes quizás pudo haber coincidido, nos sumergimos en la búsqueda por una secuencia perdida. Una parte del pasado que podría ser la clave para entenderlo todo, o no, podría ser tan solo un momento cruel que la memoria se negó a sostener más tiempo.

Es difícil tratar de explicar el encanto de esta película sin tener que recurrir, en un primer momento, a recomendarla y nada más. Ya que de manera formal puede sonar como una película más sobre la búsqueda de un momento que no puede recordarse, o sobre los efectos de la guerra vista en retrospectiva. Pero ahí también se encuentra el gancho: resulta curioso que la animación, probablemente por sus connotaciones más lúdicas, más caricaturescas, consiga capturar el horror y la desolación de un modo tan particular (unos veinte años antes ya Isao Takahata nos había demostrado que la guerra luce increíblemente más cruel cuando es representada por dibujos animados).
Por otro lado lo que pretende plasmarse en la película es mucho más complejo que un sencillo thriller mnemotécnico, y a través de las distintas capaz del lenguaje nos vamos encontrando con un constante fluir de voces, imágenes, anécdotas y melodías que nos van atrapando en un remolino caótico de lo todo lo que podría haber sucedido, como si su simple posibilidad lo convirtiese ya en algo tangible. Consiguiendo unas secuencias no sólo interesantes o anecdóticas, sino cargadas de una belleza y un significado terriblemente fuerte.

He escuchado comentarios que dicen que el giro final, sobre todo en lo que corresponde a la cuestión técnica, rompe un poco con lo que se había venido presentado pero a mí me parece que fue, definitivamente, lo mejor que pudo hacerse para concluir. A mí toda la película me pareció un flujo poderoso que golpeó fuertemente hacia un final tan maravilloso como devastador.

Como dato curioso fue la primera película de animación en ser nominada al óscar a mejor película extranjera, y no los culpo en absoluto. Ese año ganó "Departures", una película japonesa que ya he comentado por allá, y la verdad es que ahora me resulta difícil pensar si una de ellas es mejor que la otra.
Al parecer el director está trabajando en otros proyectos, uno de los cuales sería un fragmento para "Jerusalem, I love you" en la línea de todas aquellas ciudades a las que la cinematografía parece amar. Que debo decir que como título ya me suena poco afortunado, creo que lo que Jerusalem transmite no es exactamente el tópico 'I love you' pero, bueno, esa soy yo. (A este paso me voy a poner a hacer yo mi versión de "México, te amo un chingo", que no estoy viendo para cuándo).




¿Película favorita sobre el recuerdo de una guerra?