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17.2.13


17/03/13
A pesar de lo atrasada que estoy en reseñas, siento que toca hoy el momento adecuado para hablar de ésta que vi hace tanto tiempo. “3.11 Sense of Home”.



“Es entonces, pocos instantes antes de la muerte, cuando en realidad podemos saber cuál fue nuestro verdadero hogar”

Uno podría clasificarlo en un primer momento como uno de tantos conjuntos de cortometrajes que giran alrededor de un mismo tópico y que conjuran a un amplio margen de autores. Y sí, en gran parte es eso, pero también el hecho de que el tópico central sea tan ambiguo hace que nos remitamos a algo así como a la historia anterior. También se le puede ver sencillamente como un proyecto post-tsunami, algo que necesariamente tuviera que hablar de lo que sucedió en Japón hace unos años. Y este curioso conjunto de posibles significados a veces también parece que alcanzan a algunas de las figuras reunidas que no consiguen entender del todo el objetivo más inmediato del proyecto: hablar del hogar.

Naomi Kawase, se sabe, es una directora cuya fijación gira siempre en figuras familiares bastante claras, y por extensión esta idea de hogar o pertenencia es algo usual en sus obras. Y sí es a partir de la tragedia del tsunami, quizá vista concretamente desde la perspectiva de tantas personas que perdieron de golpe todo lo que tenían en la vida, que decide armar este proyecto. La idea de la cual debían partir los varios directores era este intento, siempre inexacto, de hablar del hogar, que es una idea cambiante, que no siempre puede representarse inmediatamente, y que, como comenté, al parecer no quedó clara para todos los integrantes, muchos de los cuales cayeron en la fácil tentación de hablar del tsunami y poco más.

Como suele suceder con estos conjuntos de cortometrajes, el resultado es bastante irregular, sobre todo tratándose de un tema que se presta para este tipo de contrastes. Diría incluso que es probable que los cortos realmente buenos resulten menos en comparación con los regulares y los francamente innecesarios o mal enfocados. Porque hay algunos que quizá tuvieron potencial de ser buenos pero se fueron por direcciones que poco tenían que ver con el propósito inicial del proyecto.
Sin embargo, creo que de manera global se consigue conseguir una emoción, una cierta reminiscencia vaga que puede acercarse a la idea de ‘hogar’ y que consigue permear todo el contenido, logrando que si bien no en todos los momentos uno piense ‘pero qué buen corto es éste’, sí sienta, al terminar el visionado, que la idea se quedó con él a través de una serie de imágenes, quizá no todas excelentemente logradas, pero con una intención sincera de acercarse a este concepto de hogar.

De los fragmentos que más gratamente recuerdo ahora son sin duda el de la propia Naomi Kawase, que se ve lo trabajado que tiene el tema y que prácticamente con solo imágenes consigue recrear una emoción de nostalgia y pertenencia fantástica. Y el de Pedro González-Rubio, en gran medida debido a mi fijación con su trabajo, y por la bella fotografía que lo mismo remite a una intimidad que a una mexicanidad.
Si bien no es el mejor proyecto de este tipo, creo que si tiene algo que lo hace al menos digno de verse, y ya uno puede llevarse cualquier sorpresa.




¿Otras películas que hablen sobre el concepto de hogar?

23.10.11


23/10/11
No soy particularmente fan de Naomi Kawase y además he visto muy poco de su filmografía, pero por influencia de Jose y sus continuas referencias a la producción de esta directora ya la siento casi como un personaje cercano. Y ya que iba a estrenar una película al alcance de la mano no podía negarme.



"Una llama ardiente puede transportarse en un saco. Pero cuando quiero llevar tu espíritu así conmigo, ¿qué pasa que no podemos encontrarnos?"

Hay películas, no diré que demasiadas, que apenas terminar de verlas sabes que necesitas un segundo visionado antes de poder emitir un juicio completo. Hay historias que necesitan repetirse para transmitir su mensaje, o incluso algunas que no están hechas para que uno las vea en un maratón autoimpuesto durante un festival donde quizás no les podrá prestar toda la atención que requieren. Lamento tener que confesar de entrada que eso me sucedió con esta película de Kawase y eso me lleva a pensar que quizás en algún momento me plantearé hacer 'segundas reseñas' de películas que seguro no tuvieron su merecida justicia en este espacio. Pero para eso aún falta.

Partiendo de una leyenda local sobre tres montañas que se creía eran habitadas por dioses, la historia se mueve entre el retrato intimista de la región de Asuka (de donde es la directora) y las vidas enlazadas de tres personajes que conforman un triángulo amoroso. Sin dar nada por sentado nos movemos entre relaciones donde la mayoría de las palabras no son pronunciadas y donde las emociones se traducen casi siempre a través de los elementos de la naturaleza, siguiendo de algún modo una historia que se ha repetido miles de veces a lo largo del tiempo, desde las mitologías clásicas hasta las sociedades modernas: el amor frustrado, el amor paciente, el que entrega y no, el que recibe y no. Con algunos elementos recurrentes en el cine de Kawase comoes la relación del hombre con la naturaleza y el las nociones de maternidad.

Aunque la historia podría parecer más que evidente, nos deja una sensación de que hay muchas cosas detrás de lo que estamos viendo y, sobre todo, detrás de lo que estamos entendiendo. Presiento que muchas de las piezas del rompecabezas que apenas se intuye, resultarían claras (o al menos no tan oscuras) si uno estuviera más familiarizado con la filmografía de Kawase y sus ideas sobre ciertos aspectos concretos de la vida. En algunos puntos no me queda más que suponerlo y en otros creo corroborarlo con algunas críticas que he leído que tanto parecen darle dimensiones más amplias (por aquellos que disfrutaron la cinta) o las que condenan prácticamente la totalidad de lo mostrado (por aquellos que juzgan a la directora de ser autoindulgente e intentar desesperadamente la trascendencia). A mí me cuesta acercarme a ninguno de ambos grupos pero sí que me parece que hay una propuesta compleja y que podría resultar interesante detrás de una serie de motivos tópicos. Pero claro está que ello también es un arma de doble filo, porque podría significar que de escarbar más en la figura detrás de la cámara uno llegaría a apreciar realmente la pieza o quizás se daría cuenta de que no está a la altura de sus clásicos consagrados (como también parece apuntar un cierto sector de la crítica al respecto).

De manera general no parece tener una muy buena crítica y ciertamente es una película que requiere un humor muy particular para verla, si a eso le sumamos que puede presentarse como un enigma difícil de enfrentar puede que ahuyente a un gran número de posibles espectadores. Yo diré que a mí visualmente me pareció muy bella, y creo que hay escenas bastante conseguidas. Pero, como advertí desde el principio, creo que no tendré una idea verdaderamente clara de mi opinión al respecto hasta que deje pasar algún tiempo y vuelva a verla. Porque también tengo que admitir que hubo momentos en que me sentí confundida sobre lo que estaba viendo y otros en que la lentitud y la pasividad de los hechos llegaba a cansarme y/o desesperarme un poco.

Así que quizás dentro de un año o algo así la encuentren por acá vuelta a reseñar. O quizás no y mejor me sumerja en la filmografía anterior de la directora para ver si me entero un poco más.




¿Película favorita sobre un triángulo amoroso?

20.3.11


20/03/11
Desde hace tiempo tenía pendiente adentrarme en la filmografía de Naomi Kawase. Entre otras cosas porque creo que no conozco casi ninguna directora japonesa y había escuchado demasiadas cosas buenas de ella como para dejarla pasar. Y siendo que muchos señalan "Shara" como su mejor película, pensé que sería un buen modo de comenzar.



"Hay cosas que se olvidan, otras no se pueden olvidar y otras necesitan mucho tiempo para poderse olvidar. Pienso mucho en esas cosas, es decir, si esas cosas habrán perdido su importancia"
Dos niños salen de su casa en dirección del templo en que se encuentra su madre. La cámara los sigue como otro más de ellos, como un intruso silencioso. Los niños atraviesan juguetona y vertiginosamente calles, patios, jardines, más calles. Pero en algún momento uno de los niños se sale del campo de visión y no regresa a él jamás. Ahí es donde comienza la película.
En el retrato cotidiano de un pueblo tradicional japonés que se dedica especialmente a organizar el festival anual de Shara cada año, nos adentramos en la vida de una familia que hace varios años sufrió una pérdida irreparable, una pérdida que no se menciona pero que se mueve entre ellos como una herida que aunque se ignore no puede sanar. Y vemos de que modo esa ausencia casi palpable define a partir de entonces a cada uno de los miembros de esa familia, especialmente al niño ahora adolescente que jugaba carreras con el hermano desaparecido.

La película toma prácticamente toda su fuerza de lo que no se dice, de la presencia de una ausencia, de un modo en que me parece que muchas otras películas tratan de hacer pero se quedan en largos silencios que sólo sugieren vaguedades. Con "Shara", si bien es cierto que aprovecha también esos recursos de secuencias largas, lentas, de pocos diálogos, de miradas que tratan de expresarnos algo al tiempo que no lo hacen; ese juego es mucho más complejo y efectivo. Desde la primera secuencia en que un niño se aparta de nuestra vista no podremos dejar de pensar en él, de ver cómo, de algún modo, va consumiendo las vidas de las personas que se quedaron. Situación que nos lleva a cuestionarnos cuál es entonces la verdadera ausencia.
El panorama formal es la planeación del mencionado festival, un hecho cotidiano que contrasta enormemente con la pena que se supone es el eje de la trama. Secuencias de comidas de la comunidad, de personas encargándose de detalles que podrían parecernos triviales, conforman ese retrato típico y todos sus pormenores. Mucho dice de eso que probablemente la secuencia más larga (y en la que más énfasis se hace) de la película es precisamente un baile de dicho festival, un momento festivo e intenso que borra lo ceremonioso de todos los demás sucesos anteriores. Un modo claro de decir: y año tras año, la vida sigue.

Con todo "Shara" es una película difícil para adentrarse en ella sobre todo si no sabes lo que vas a ver. Por momentos su lentitud o su silencio o sus detalles triviales pueden confundirnos, perdernos un poco, y en muchos casos seguro que hasta provocar rechazo. A mí misma me costó un poco al tiempo de verla y tuve que volver sobre ella en días posteriores para poder sentirla mejor, para sentir que realmente la había mirado. También me sirvió conocer un poco más de la figura de Naomi Kawase, lo cual me lleva a preguntarme si no hubiera sido mejor comenzar por alguna otra pieza de su filmografía y así permitir que el acercamiento fuese más sutil, más poco a poco. Ya no tengo modo de saberlo, claro, pero al menos me quedo con las ganas de seguir buscando más cosas de esta directora con el final de adentrarme mejor en esos mundos que sugiere.




¿Película favorita de Naomi Kawase?