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2.12.12


02/12/12
Hace tiempo había dicho que iniciaría un mini ciclo de Nagisa Oshima y me tomé un buen rato para continuarle, pero seguimos con "Cruel story of youth".



"Los tiempos eran duros tras la guerra. Pensábamos en abrir nuevos horizontes. Empezábamos de cero como un país democrático. Era una responsabilidad que corría de la mano con la democracia. Pero ¿qué puedo decirle hoy a esa chica?"
Si con la reseña anterior, sobre "Death by hanging", hablábamos de todas las estrategias retóricas empleadas por Oshima para manifestar su posición respecto a la transmisión de la historia nacional en el Japón de los años 60, nos encontramos ahora con una película mucho menos propuesta a una reflexión discursiva tanto como social. "Cruel story of youth" fue apenas la segunda película del director y con ella abría la década inscribiéndose rápidamente como una de las figuras clave de la época y dejando en claro sus propuestas para la que sería la nueva ola japonesa.

Makoto es una adolescente durante uno de los episodios más problemáticos de la historia de Japón. En un momento donde la ocupación estadounidense continuaba de manera velada a través del control empresarial, donde la generación joven carecía de esperanzas y valores, y en general donde todos los individuos parecían moverse confundidos y perdidos entre la situación del país. Ella sale a divertirse por las noches y gusta de rodearse de hombres mayores de los que acepta aventones e invitaciones, aunque no pretenda dejarse atrapar por sus intenciones, lo que no siempre le resulta. En una ocasión que comienza a discutir con uno de estos hombres de quienes aceptó la invitación y ahora él espera que tengan relaciones, se aparece Kiyoshi, un joven problemático que la rescata más por la oportunidad de tener una pelea que por el verdadero deseo de ayudarla. A partir de ese momento iniciarán una relación fundamentada en una pasión exacerbada, un deseo de pertenencia y una dificultad de adaptarse al ideal social, aunque eso signifique amarse a golpes, dramas y sentimientos violentos.

"Cruel story of youth" es un ejemplo de lo que lo que los cineastas de los 60 pretendían mostrar con la nuberu bagu, y del cine que Oshima fue perfilando desde sus inicios. Viniendo de una tradición de dramas familiares, la historia inmediata se insertaba en el momento actual y a partir de entonces se abordaban los problemas sociales, desde una perspectiva contemporánea pero también como parte de un discurrir histórico. Si bien la trama central gira alrededor de estos dos jóvenes y su problemática relación, es imposible no inscribir cada una de sus circunstancias dentro de su contexto inmediato. Sobre todo si lo miramos en comparación a los dramas familiares de las décadas anteriores. La desintegración familiar, el desapego emocional y social, los jóvenes como parte de una generación totalmente perdida, el despertar sexual desprovisto de sus convenciones previas, el amor como un concepto que podía adherirse también a una situación social y política. A través de ese difícil retrato pasional de Makoto y Kiyoshi nos adentramos a una época y sus circunstancias manifestadas de manera totalmente corpórea y adolescente. Una premisa que seguiría marcando al cine japonés durante mucho tiempo más.

Resulta además una película más que apropiada para iniciar con Ôshima en caso de que no se conozca mucho de su trabajo, y también con el movimiento de la nuberu bagu en general. Porque si bien su trasfondo cultural es muy importante para entender ciertas circunstancias, su primer plano sigue siendo una historia de amor frustrado que es fácil de entender y seguir aunque no siempre sepamos muy bien en qué circunstancias se inscribe. Además de que el aspecto más visceral de la relación y los sentimientos de los protagonistas están excelentemente bien retratados y es difícil que deje indiferente al espectador. Genuinamente logran transmitir esa asfixiante sensación de amar al otro con uñas y dientes.




¿Alguna otra película sobre una relación amorosa inscrita en un episodio histórico concreto? 

12.3.12


12/03/12
Nos toca hoy hablar de Cine Mexicano con enormes mayúsculas, clásico de clásicos y una película que a día de hoy, más de cincuenta años después de su grabación, sigue conmoviendo y maravillando por su excelente realización.



"Pa' mí lo es todo: Toda la hambre de mi vida, todo lo que he dado, todo lo que no he recibido"
Uno de los elementos a destacar de la producción mexicana durante la época de oro del cine es que se arriesgaban a adaptar literatura extranjera reinterpretándola libremente en base a las circunstancias de la época. "Macario" está basada en una obra de B. Traven quien a su vez basó ésta en un cuento de los hermanos Grimm; consiguiendo con estas correspondencias una sensación de fábula fantástica pero oscura, escondida en medio del paisaje natural del México rural.

Macario y su familia viven en extrema pobreza, consiguiendo apenas un poco de comida con el trabajo que el padre realiza durante todo el día cargando leña por la ciudad. Conforme se acerca el Día de Muertos ve como las familias adineradas preparan grandes banquetes para sus difuntos mientras que ellos, aún en el reino de los vivos, no tienen siquiera oportunidad de probar bocado durante días. Encaprichado al ver este despliego de manjares se dispone a no volver a comer más hasta que no sea un guajolote para él solo. Su mujer, entendiendo sus sentimientos y a sabiendas de que es su trabajo el que los ha ayudado a sobrevivir todo este tiempo, se roba un guajolote y lo prepara sólo para él, incluso conminándolo a que vaya a comerlo solo al monte para que sus hijos no le pidan. Mientras busca un sitio apacible donde comerlo se encuentra con una serie de personajes: un ermitaño, un charro y un indio. Pero él puede ver detrás de esas apariencias quiénes son en realidad, a saber: Dios, el Diablo y la Muerte. Todos pidiéndole que comparta ese alimento con ellos, y dependiendo de la decisión que tome Macario es que se irán desencadenando los eventos a futuro que repercutirán significativamente sobre su vida.

La ambientación consigue ubicarnos en un punto extraño entre un realismo desolador y una sensación de fantasía donde todo tiene cabida. Entre la metáfora y la alegoría las figuras reconstruyen una historia en base a estos elementos fantásticos y van creando posibilidades que parecerían imposibles para el personaje de Macario tal como se nos presenta inicialmente, limitado en su pobreza y sus compromisos familiares. A partir de entonces el tono de la narración va cambiando pero esa aparente tonalidad también será engañosa al revelarse muchas veces como una constante ensoñación, de la que sabemos en cualquier momento podemos despertar y conocer nuevas realidades y nuevas posibilidades de la historia. 

Si bien nunca se sale de su estructura cercana a la fábula, esos esquemas narrativos tan aparentemente simples le funcionan de maravilla para probar los alcances de sus metáforas visuales para hablar de cuestiones sociales concretas. De entrada teníamos ya la visión del abismo social existente en México desde el inicio de los tiempos y también el modo en que se manifiesta en una festividad tan propia como son las Celebraciones de Muertos (cuya presencia es más fuerte que su sola aparición con altares decorados en los inicios, siendo la Muerte la gran temática que da unidad a toda la historia), posteriormente nos encontraremos también con las dinámicas sociales en un pueblo pequeño (que bien pueden hablar de los intereses a mayores escalas), de la posición de la Iglesia como controlador y aún más de los intereses de la Santa Inquisición en la época. También hay una reflexión constante de toda clase de sentimientos humanos como la piedad, la envidia, la avaricia, el interés y demás. 
A esto le sumamos una representación visual magistral. Toda la puesta en escena, de lo que va del diseño de personajes al diseño de escenarios a la fotografía es absolutamente maravilloso. Gran parte de ello se debe sin duda al probablemente mejor director de fotografía mexicano de todos los tiempos, Gabriel Figueroa, quien se probó constantemente en enormes producciones nacionales y extranjeras saliendo casi siempre airosos. Y debe ser éste, sin duda, uno de los trabajos donde mejor se nota su dirección en ese aspecto. 

Está considerada la 59ava mejor película mexicana de todos los tiempos, aunque la lista fue redactada en el 94 así que muchas producciones se han quedado fuera (aunque sin duda cada vez hay menos que podrían siquiera aspirar a entrar). Se supone que fue organizada por varios especialistas en la materia pero, como suele suceder, no estoy demasiado de acuerdo con muchas de las elecciones. Algunas sin duda tienen una importancia histórica pero hay otras que me parecen bastante debatibles, sobre todo muchas que se encuentran en posiciones por encima de "Macario". Uno de estos días me da un ataque y me pongo a ver las que me hagan falta de la dichosa lista sólo para darle argumentos a mis usuales prejuicios.




¿Película favorita que involucre un encuentro con la Muerte?

10.2.12


10/02/12
"El apartamento" es considerada una de las primeras comedias románticas de la historia, también una de las mejores películas de su director y ya un clásico de clásicos en toda norma. Con todo probablemente el asuntillo del género me causaba un poco de rechazo aunque debí suponer que poco se asemejaban las comedias románticas de entonces a las que vemos ahora por montones en todos lados.



"Why do people have to love people anyway?"
C.C. Baxter es un empleado aparentemente normal en una compañía de seguros. Es simpático y cumple con sus obligaciones cual debe ser, pero aún más mantiene una cercana y conveniente relación con gran parte de sus compañeros, supervisores y jefes. Y es que Baxter es un hombre soltero que ha aprovechado las pocas ventajas de esto para hacerse con un poco de dinero y reconocimiento extra. De modo que presta constantemente su departamento para que otros puedan usarlo como el sitio adecuado para una cita íntima, sobre todo las que prefieren mantener apartadas de la vista pública. Lo cual no le concierne mayormente a Baxter, él presta su departamento pero no se hace responsable de lo que suceda en él. Eso hasta que el sitio comience a jugar un papel más relevante en el drama de otras personas, lo que terminará por inmiscuirlo a él y Fran Kubelik, una chica que trabaja en su edificio y en quien lleva tiempo interesado.

Nada de sensiblería de más, "The apartment" es una comedia perfectamente rodada en todos los aspectos. Como si Billy Wilder pudiera ofrecernos nada menos, y contando con excelente soporte creativo y técnico en cada nivel. 
Jack Lemmon demuestra que puede ser tan buen protagónico como es un excelente soporte medio secundario. Su actuación se encuentra en el punto perfecto entre el cómico y el personaje serio, haciéndolo un personaje perpetuamente hilarante pero que no cae en resultar demasiado payaso o inapropiado. Para completar el triángulo está Fred MacMurray, quien parece más seguro de sus relaciones problemáticas con las mujeres que en "Double indemnity" pero no saldrá mejor parado, resulta más que adecuado para representar al jefe sin escrúpulos; y finalmente la mejor sorpresa fue Shirley MacLaine quien no sólo resultó perfecta para su papel sino que la encontré increíblemente bella y adorable. Ahora quiero ver todas sus películas.

Con un guión tan sencillo como inteligente, una serie de enredos que mantienen el ritmo pero no abruman demasiado la tensión del espectador, y una serie de apropiados personajes de soporte (al parecer el estudio quería a Groucho Marx como el médico vecino de Baxter, que si bien quizá hubiera cargado demasiado sus escenas, seguro me habría cautivado todavía más), se  consigue una excelente película que representa de manera magnífica la combinación de géneros cómicos y románticos sin abusar demasiado en ninguno de los dos aspectos. Curiosamente me llevó a pensar que de realizarse una producción similar en la época actual la definiríamos como una comedia romántica 'atípica'. Oh, la ironía. Aunque a ello seguro que debe contribuir bastante la mano de Wilder en el guión y la dirección, no se necesitan muchos más argumentos para comprender su importancia histórica en el desarrollo del cine norteamericano. 

Y yo a veces soy muy renuente a mirar hacia hollywood o hacia el cine más antiguo pero por esta clase de piezas bien vale la pena darle una oportunidad. Esperemos pronto estar comentando más al respecto por aquí. 




¿Película favorita de Jack Lemmon?

31.8.10



31/08/10
Me había tardado en continuar con mi paquete de películas de terror, especialmente con ésta que siendo japonesa debió haber sido de las primeras que mirara. Aunque para el título ambiguo que tenía apenas ("Infierno") no es que pudiera imaginarme demasiado.



"You who in life piled up sin upon sin will be trapped in Hell forever"

Cuando uno piensa en terror asiático generalmente se remite directamente a las tan abundantes producciones actuales que han llegado a nuestros cines y videoclubes desde hace algunos años. Pero se deja de lado todo ese cine de terror que había antes de mujeres de cabellos telarañosos y niños que maullan como gatos. "Jigoku" es un excelente ejemplo de lo que se puede hacer siendo tradicional pero original a la vez.

Shiro es un joven que parece acosado por lo funesto, y desde el inicio percibimos una especie de aura negativa alrededor de Tamura, un amigo aparentemente muy cercano a él (aunque parece más dedicado a serlo que Shiro en aceptarlo de buena gana). Su destino se ve sellado una noche en que ambos van por la carretera, Tamura al volante, y atropellan a un yakuza ebrio. Tamura se niega a detenerse y se van, cargando con sus culpas. A partir de entonces todo parece ir mal para Shiro: su prometida muere en un accidente de coche, luego se entera de que estaba embarazada, cae en la desesperación, trata de huir. Pero ese hado ya no podrá alejarse de Shiro sin importar a donde vaya, ni tampoco Tamura, cuya presencia va convirtiéndose casi en una entidad metafísica, una sensación demoniaca que persigue a Shiro. La culminación es inminente: Shiro termina en el infierno donde tendrá que expiar todas sus culpas.

Aunque la trama, sobre todo en las secuencias en que la acción está destinada a proporcionarnos información, pueda llegar a ser un poco lenta por momentos, va construyendo una atmósfera que, más que terrorífica, es funesta. Podemos percibir de manera nítida la opresión que rodea al protagonista y contagiarnos de ese sentimiento de fatalidad que enmarca su destino y la película completa. Aunque el punto máximo y lo que más vale la pena de la película es, claramente, la representación del infierno. Si bien en las escenas terrenales, por llamarlas de alguna manera, ya encontramos motivos clásicos referentes al mismo, no se compara al momento en que se representa ya físicamente. No sólo porque hay un cuidado claro en los escenarios del inframundo, aún cuando su presupuesto no fue el más óptimo y aún más se terminó por completo antes que la película (se cuenta que los propios actores terminaron ayudando con la decoración para ahorrar ese dinero). Diría que gran parte de su valor es el elemento folklórico, claro, se explica bastante bien el concepto que tienen en Japón sobre las condiciones específicas del infierno. Además que la explicación viene en un tono tan épico que ni siquiera resulta informativamente molesta ni nada. De hecho, sí, creo que la connotación épica sería la más apropiada para definir los cantos a la muerte que se representan con esas secuencias. Que, aunque ya dije que no son las más espectaculares en cuestión presupuestal, son bastante útiles para su propósito final. Son magníficas, sin duda que si en algún momento de la película uno podría haber llegado a sentirse algo aburrido, tan solo por esas últimas escenas habría valido completamente la pena.
Aunque hay que aclarar que, en general, la película está de los más cuidada, sobre todo en la cuestión estética y en su fotografía. Sin duda una pieza bastante a destacar en la historia del cine de terror nipón.




¿Última película de terror asiática recomendable que hayas visto?
















1.8.10



31/07/10
Continuando con el paquete de terror. Mario Bava es un director que llevaba ya pendiente un buen rato en mi lista de espera, aunque pensé que tendríamos nuestro primer encuentro de una manera muy distinta. Quizá con "Cani arrabbiati" u "Operazione paura". Pero "La máscara del demonio" apareció en mi camino y tuvimos que darle una oportunidad antes.



"You, too, can feel the joy and happiness of hating"

Me cuesta un poco relacionar la película con el título, mucho más conocido, con que se distribuyó en inglés: "Black sunday". Siempre tengo la idea inconsciente de que se tratan de distintos filmes. Y es que el título, especialmente con su pronunciación en italiano, siento que le queda de maravilla.

Cuando reseñé "La maldición de la Llorona" mencioné que se dice que tiene gran influencia de esta película, aunque yo no lo compartía. Creo que fue un comentario muy parco e injusto, en realidad ambas películas parten de un mismo hecho, que posteriormente también serviría de recurso retórico fácil para un infinito número de películas de terror: una mujer (o quien quieran) es torturada hasta la muerte por alguna institución con cierta connotación inquisitoria, la cual, provista de poderes sobrenaturales, jura una venganza sobre todos los presentes y más allá.
Ambos eventos son manejados de distinta manera en cada película y en realidad, aunque la influencia es obvia, tampoco es que haya mucha más similaridad. En el caso que nos compete, además, la mujer es enterrada con una máscara horrible cuyos clavos (a modo de doncella de hierro portátil) la adhieren al rostro en cuestión. La tumba se localiza bajo una cruz para que la bruja no pueda levantarse nunca y cumplir su funesta promesa.

Pero eso nunca sale bien en las películas de terror, ¿cierto?

Y menos si Barbara Steele es esa bruja y tiene que despertarse y hacer de las suyas. Todo cuando un médico y su asistente se pierden en el bosque y deciden dar un amistoso paseo mientras el carruaje se arregla. Entran en la capilla donde yace la siniestra entidad enterrada y hacen de las suyas facilitando su posterior despertar. Para que luego vaya al encuentro de su descendencia, otra Barbara Steele pero menos bruja, su padre y su hermano, quienes caerán lentamente ante el embrujo de su antepasado maldito quien ahora desea un cuerpo joven (y arruinarles la fiesta a todos).

Los elementos son típicos de las películas de terror basados en una especie de folklore antiguo. Y el elemento italiano es innegable especialmente en la figura de la guapa protagonista que encarna los dos lados contrarios de la feminidad: la parte más inocente y la más peligrosa. Eso no siempre porque al parecer mucho del caracter de la Barbara Steele-no-bruja fue adaptado para la versión norteamericana (que al parecer fue la que me tocó ver) para que fuese un poco más apta para todos los públicos. Quitándole las divertidas partes retorcidas. Por lo cual puede que no haya apreciado la verdadera esencia de Bava en todo su esplendor.

Sin duda es una película entretenida, y destacaría principalmente la estética en blanco y negro de la época que le da un excelente toque de elegancia y oscuridad, muy apropiado para la trama. El problema es que por momentos puede ser algo alargada y llegar incluso a ser pesada, especialmente en partes que llegan a ser hasta muy cándidas, pero no sé si es por la época o por parte de la censura y re-adaptación. Diría que no la incluiría entre mi top de películas de terror viejas favoritas.




Pero aún me queda por ver más de Bava, yo lo sé.

¿Película favorita de Mario Bava?

4.7.10



04/07/10
Cuando uno siente que el cine mexicano ya no tiene más que ofrecerle con las terribles producciones actuales, siempre resulta beneficioso dar una mirada hacia atrás y descubrir que no siempre estuvimos en la terrible situación de hoy en día, y que aún quedan cosas increíbles por descubrir.
Esta película me la puso Ian a la fuerza después de un periodo de desencanto nacional, y lo cierto es que el título y la portada ya sonaban algo atrayentes.




"Podría haber crimen perfecto: ser juzgado y absuelto. Es decir, quedar en paz con la sociedad"

A estas alturas resulta difícil pensar en una película mexicana cuyo género sea el thriller, que es una vertiente en general poco cultivada por las producciones nacionales. Si aún puede resultar esta película aún más curiosa es por ser un thriller fundamentado en el humor negro, y aún más basada en un cuento de Arthur Machen.
Todo esto hace de "El esqueleto de la señora Morales" ya una pieza bastante peculiar, de entrada, pero aún más el encontrarse con ella resultará una experiencia bastante única.

Por un lado tenemos la típica crítica social (o, bueno, tampoco es que sea tan típica pero tampoco es algo increíble). El señor y la señora Morales son un matrimonio que llevan ya algún tiempo pasando por un infierno marital. A ojos de la sociedad el señor Morales, un taxidermista, es el típico macho que vive de emborracharse y tratar mal a su mujer quien vive encerrada en su casa y padece una constante enfermedad que la ha dejado debilitada al máximo. Ésta sería una historia normal entre tanta película mexicana de época, pero la verdad de lo que sucede en la casa Morales es bastante distinta: si bien el señor disfruta de salir de vez en cuando y pasar poco tiempo en su casa no es para agobiar a su mujer si no todo lo contrario. La señora Morales, quien se dice que en su época era toda una belleza, se ha encerrado en su enfermedad y en su religión para arruinarle la vida a todos a su alrededor. Dándose aires de beata frágil aprovecha la más mínima oportunidad para reclamarle a su marido arruinar su vida, quedando ella como una perpetua víctima y una mujer abnegada a la vista de todos los demás que no hacen si no detestar al señor Morales por tratarla tan injustamente de dicha manera.
A través de esto se logra una magnífica crítica a la religiosidad de la época, representada obviamente por la señora Morales, su grupo de beatas en turno, y el sacerdote que orquesta a todas esas mujeres frustradas que viven de sentirse mártires ante la sociedad.

El personaje de la señora Morales debe ser de los personajes mejor delineados que he visto en una película mexicana, y en general entre tanta otra cinematografía por los 60. Logra perfectamente su cometido de ser una hipócrita insoportable y lo cierto es que pasados apenas unos pocos minutos yo rogaba por el momento en que la convirtieran ya en esqueleto. Pero, oh, Rogelio González no iba a darme el gusto tan fácilmente.
Las razones por las que el señor Morales aguanta tanto son un misterio, aunque de alguna manera parece más o menos entendible en una sociedad en que el divorcio estaba sencillamente fuera de discusión. Y supongo que uno se casa con alguien por alguna razón, aunque su cónyuge se vuelva luego una beata insoportable. Además que la ideología del crimen que eventualmente se revela (la idea de que el crimen perfecto debe pasar por un juicio y ser absuelto) debe desarrollarse lentamente para conseguir el efecto deseado.

El guión está maravillosamente cuidado, y bordea la estructura del thriller con un desarrollo de personajes y un humor oscuro fantástico. La mayor crítica que se le puede hacer a la película es que el final tiene un toque bastante moralizante pero lo cierto es que en aquella época era imposible sortear la censura con un mensaje que apoyase cualquier acto criminal. De tal modo que esa última escena, que puede evitarse fácilmente, fue tan sólo un recurso retórico para poner mantener el resto de la historia en el modo en que se desarrolla.

Los actores son fantásticos, obviamente destacando al matrimonio protagonista, cada uno a su manera, y la ambientación que tiene (lo que corresponde propiamente a la época y los detalles como el taller de taxidermia del esposo) son geniales. Una película que uno puede sufrir (en el aspecto de querer matar uno mismo a la señora Morales) y disfrutar de principio a fin. Y que le ayuda a recobrar uno la confianza en el cine nacional, aunque sea de hace más de cuarenta años, oh.




¿Thriller mexicano favorito?

2.7.10



02/07/10
Es de esas películas que sabes que tienes que ver en algún momento en la vida, sobre todo si eres fanático del cine clásico de terror y de la psicología asesina. Con todo llevaba un tiempo esquivando la película, quizá creyendo que sería del tipo que no envejece demasiado bien. Pero tras toparme una referencia al director durante algún programa de televisión me dije que era justo el momento para darle una oportunidad.



"Do you know what the most frightening thing in the world is? It's fear"

Es curioso pensar que dos de las películas más icónicas sobre la psicología de los asesinos fueron presentadas durante el mismo año. Mientras que "Psycho" sin duda conseguiría más popularidad en todos los niveles, no por ello "Peeping Tom" resultaría menos importante tiempo después, aunque en su momento resultó mucho más censurada y criticada. Ambas inspiradas libremente en dos también icónicos asesinos: Ed Gein y Harvey Glatman.

En "Peeping Tom" se retrata la vida de Mark Lewis, un introvertido y extraño fotógrafo obsesionado con las teorías del miedo. No hay sorpresa alguna, prácticamente desde el principio sabemos cuáles son las oscuras motivaciones que lo mueven, aunque tendremos que ir sumergiéndonos levemente en su psicología para entender un poco más de lo que sucede. El título (aunque en español sería traducido como "El fotógrafo del pánico") refiere directamente al vouyerismo. Mark es un hombre obsesionado con ver, y con guardar registros minuciosos de todo lo que ve. Para lo cuál su profesión como camarógrafo en una productora de series televisivas, y su trabajo a medio tiempo de fotógrafo de viñetas pornográficas, sería el escape más que adecuado. Pero esas fotografías dramáticas, eróticas, cotidianas no son suficientes para él, y buscará siempre el siguiente escalón, retratar a las personas en su último momento, y retratarlas no sólo a ellas, sino al terror en su estado más puro mientras es reflejado en los ojos de alguien que se sabe a punto de morir.

La trama se sostiene básicamente sobre el personaje de Lewis, y nos deja también una cierta sensación morbosa de que nosotros mismos, como espectadores, nos encontramos mirando sin permiso. Como si fuésemos también nosotros invasores de la privacidad del protagónico, como si irrumpiéramos junto a él en la vida de las demás personas. Aunque se pensó en varias opciones para el actor que encarnaría dicho personaje, la elección final fue Karlheinz Böhm, y creo que ahora resulta difícil imaginar a alguien más dentro de aquel papel. Consiguió, sin duda alguna, meterse en la piel de aquel personaje tímido, nervioso, excéntrico que vivía a través del lente de su cámara.

Los demás personajes tienen una relevancia realmente mínima más allá de su encuentro en los planes del protagónico. Todos quizá a excepción del padre del mismo, quien apenas si aparece en algunos flashbacks y de manera no demasiado clara (que, además, fue representado por el propio Michael Powell aunque no apareciese en los créditos). Su participación en ello es casi freudiana: en realidad todo gira en torno a él, al modo en que crió a su hijo y lo convirtió, de alguna manera, en lo que ahora es. Un detalle psicológico fantástico que también encontramos, justamente, en "Psycho": la obsesión de Norman Bates por su madre muerta. Aunque el papel de ambos progenitores en cada caso tomaría un rumbo completamente distinto en los perfiles de los asesinos.

Hay algunos detalles que quizá no quedan del todo bien, aunque en casi todos los casos entiendo la elección aunque me sigue pareciendo que suena mejor como concepto que en su aplicación práctica. Uno de esos detalles, quizá el más relevante, es la elección del arma homicida. Que no voy a contarles cuál es, claro está. Pero me parece que de manera simbólica funciona, aunque ya en las escenas en que abarca un primer plano no queda del todo bien. Pero sólo son eso, meros detalles, el cuidado en el desarrollo de la trama, del personaje protagónico y de la ambientación, me parece sencillamente fantástico.

La película representó un terrible momento para el director, ya que aparentemente el buen público lo identificó directamente con la figura del asesino, del hombre morboso obsesionado por acosar a los demás con su cámara. Pero el tiempo ha terminado por darle la razón.
Ahora que lo pienso no sé por qué la película no es mencionada en "La guía de cine del perverso" cuando me parece que sus símbolos freudianos y el uso de la cámara hubieran permitido teorías interesantes. Por otro lado se menciona otra película de Powell, "Las zapatillas rojas", que será sin duda la próxima que mire de él.




Un clásico, en toda la extensión de la palabra, y una excelente película en su género.

¿Película favorita de Michael Powell?








15.6.10



15/06/10
Siguiendo con la lista de películas que se deben ver antes de morir, me tocaba ver "La aventura". Soy muy lenta siguiendo cualquier cosa y encima la película, por su sinopsis, no sonaba demasiado entretenida (a menos que la misma trama fuese de un thriller inclinándose hacia terror). Pero, no tenía demasiadas razones para desconfiar de Antonioni.



"Giulia is like Oscar Wilde. Give her all the luxuries and she will manage without the little necessities"

Es el tipo de películas en que si uno lee la sinopsis y la espera al pie de la letra (o lo más cercano a ello dado lo escueta que resulta), comenzará con una idea no demasiado real de la película. En la sinopsis se nos dice únicamente que un grupo de amigos deciden realizar una pequeña travesía en barco por las aguas italianas cuando, al detenerse en una isla, desaparece uno de los personajes, Anna. Su novio y su mejor amiga, Claudia, se disponen a buscarla mientras se empieza a sentir una atracción entre ambos.

Lo cierto es que suena como una película de lo más sencilla, y por lo mismo es que no tenía demasiadas ganas de verla. Pero no había considerado la profundidad de los personajes, algo que en otras películas (pienso en "Blow-up") se le ha dado muy bien a Antonioni. Especialmente cuando se trata de personajes atormentados por razones desconocidas.
Anna no es sólo una mujer que un día, durante un viaje, desaparece. De hecho hasta el punto en que se pierde en una pequeña y apenas habitada isla, era nuestro personaje protagónico. Es ella quien le pide a Claudia que acuda al viaje, ya que de otro modo no le habría permitido su padre viajar con su novio, Sandro. Es una mujer caprichosa, egoísta, que sin embargo parece cubierta constantemente por un atisbo de tormenta. Como si tuviera una pena callada y se obligase a endurecerse para no dejarse vencer ante ella. Lo único que podemos deducir al respecto viene de una conversación con su padre, cuando el mismo le advierte que "ese hombre jamás se casará contigo". Al parecer Claudia también tiene los mismos sentimientos hacia Sandro, un hombre del que nadie sabe demasiado pero todos están convencidos de que no le conviene a Anna.
La relación entre ambos es bastante tensa, y discuten frecuentemente durante el viaje, mientras que Anna parece obligarse a ser aún más amable con todas las demás personas. Así que, deteniéndose en una isla rocosa y abandonada, Anna y Sandro tienen un connato de pelea en que parece que es ella quien quiere abandonarlo. Sandro no se lo toma demasiado en serio y se duerme al sol, y es esa la última vez que se verá a Anna.

Parece lógico culpar a Sandro, pero sin duda que la desaparición resulta de lo más misteriosa siendo que nadie más la vio por algún otro lado de la isla, y parece difícil el modo en que podría haber huido por otros medios. Claudia, quien había notado el pesar de Anna, se siente culpable en cierta manera por no haber evitado que huyera o que le pasara algo terrible. De tal modo, y mientras todos los demás la buscan, es que comienzan a gestarse ciertas intrigas entre el círculo más cercano a la desaparecida: todos culpándose entre sí.
Pero conforme avanza el tiempo y tienen que ir cambiando de ciudad en ciudad, siguiendo pistas, buscando ayuda, van quedando menos personajes y finalmente son sólo Sandro y Claudia quienes parecen aún interesarse en encontrarla. O quizá no. En algún punto la búsqueda parece una clase de excusa, una justificación para que no quede como que alguno de los dos desistió en algún punto. Como si Sandro cumpliese con su deber de pareja, pero con cierto alivio, al igual que Claudia parece que buscando a Anna, la amiga de la que realmente no era tan cercana, estuviera también buscándose a sí misma por cada rincón de Italia.

Aunque posteriormente el personaje de Anna resultará de lo más fugaz, su perfil es una constante durante toda la película. Todo parece volver a Anna, ya que es la única justificación de los hechos que ha ido desencadenando, aunque cada vez se alejen más de su intención inicial. Pero el personaje de Anna nunca es demasiado claro, es innacesible no sólo físicamente, sino imposible también de comprender.
Claudia, por otro lado, es el único personaje realmente transparente de la película, el único que sigue de manera coherente sus pensamientos. Y es, aún así, el personaje más perdido, el que está aún en busca de definición, y acercándose a Sandro parece que busca encontrarse, definirse, mientras que no puede evitar sentirse una traidora. Sandro, por otra parte, juega un doble papel, siendo el novio fiel y el amante descuidado, creemos que podemos entender sus acciones pero siempre hay algo que se nos escapa.

Es una película lenta, que busca sugerir mucho más de lo que realmente enuncia. Un estudio delicado de la soledad, de las relaciones interpersonales y de la definición de uno mismo.

Me encantó, no hay que decirlo, y la bellísima Monica Vitti, quien representa a Claudia, fue toda una rebelación para mí. Maravillosa.








23.5.10



23/05/10
Yo siempre he tenido la intención de ver más películas de la nouvelle vague, pero no siempre funciona tener buenas intenciones. Aunque en la parte del curso de historia del cine que concierne a este periodo decidieron ponernos una película no tan conocida de esta época, aunque el director no necesita ninguna presentación. En este caso se trataba de: "Disparen sobre el pianista".



"l don't know who you are. l may never see you again so l can speak freely. lt's good to speak to a stranger sometimes"

Con un extravagante estilo emulando a un film noir, la película se basa en la vida de Charlie Kohler, el pianista de un bar que por salvar a su problemático hermano de unos hombres que lo perseguían termina por verse también envuelto en sus problemas. O esa es, al menos, la trama aparente, pero hay mucho más que contar detrás de ella. Charlie Kohler no es siempre el que parece, también es el hermano mayor que cuida del más pequeño como si fuera un padre, también es el hombre que tiene una relación sexualmente curiosa con la prostituta que vive en el departamento de junto y que a veces también hace de niñera del hermano menor, también es el hombre enamorado de la mesera del bar en que trabaja, también fue alguna vez Edouard Saroyan, un famoso pianista que abruptamente abandonó el mundo en que vivía para convertirse en un personaje gris que sólo toca el piano en bares en que nadie le presta atención.

De ese modo, la trama que Truffaut propone es una especie de seguimiento del personaje. En lugar de primar la trama criminal en que la vida del protagónico podría verse amenazada por estos hombres que han comenzado a provocarle problemas, el verdadero misterio transcurre dentro de la mente de Charlie Kohler. De resto nada será suficientemente exacto: unos criminales que hablan largamente sobre objetos comprados en los Estados Unidos, testigos que menosprecian una escena del crimen justificada, una mujer que en realidad tampoco es quien parece. Con una serie de detalles que parecen gratuitos pero que esconden toda una intensión detrás, Truffaut nos sumerge en la esencia de la nouvelle vague: esa experimentación minuciosa y deliberada que se aleja de cualquier convención establecida de un modo fantástico. Y "Disparen sobre el pianista" es una magnífica prueba de su destreza cinematográfica al respecto. Que, además, sin ser aún el director de renombre en que se convertiría posteriormente, tuvo que filmar de manera muy precaria toda la película: sin set establecido, sin horarios, incluso el guión se iba escribiendo sobre la marcha. Se dice que incluso la escena final se decidió en base a qué actores tenían disponibles en el momento. Y no sé si podría decir que se nota o no, porque aunque la película tiene un cierto aire de improvisación, lo cierto es que el resultado final parece acomodar cada detalle perfectamente.

Lo que no me perdono en absoluto es no haber notado, conforme la miraba, que el protagonista es nada menos que Charles Aznavour, a quien le queda a la perfección el papel y que consigue un protagonista magnífico, con un aire jamás definido del todo que le da un toque aún más particular. De resto, no hay que decirlo, todo está perfectamente orquestado.
Con ejemplos así, claro que dan ganas de revisar detalladamente la nouvelle vague.




¿Película favorita de Truffaut?




15.4.10



13/04/10
En ese punto en que uno siente que debe detenerse y preguntarse qué más tiene el cine de terror que ofrecerle, es que resulta fantástico encontrarse con películas que le devuelvan la esperanza en el género. Y sin que se espere, además, ésta se encontraba entre el montón de películas que me pasó Andrés y que ahora creo que ni siquiera él sabía de qué iban. Yo lo único que tenía era un título, bastante sugestivo: "Eyes without a face". Y ganas de probar suerte, claro.



"The future, Madame, is something we should have started on a long time ago"

Como dato curioso, y en curiosa respuesta a mi constante queja de las terribles traducciones que suelen tener los títulos en español, hay que tomar en cuenta los abusos que sufrieron los títulos de películas de serie B por parte de los traductores norteamericanos. Esta película, por poner un ejemplo, no fue distribuida originalmente con el título que tiene ahora, sino como: "The Horror Chamber of Dr. Faustus".
Se merece un premio. Principalmente porque, oh, no hay nadie llamado Fausto en toda la película.

La película es sencillamente fantástica, debo decir eso. Y es, además, una gran prueba de lo que el terror puede ser sin la intensión explícita de resultar "terrorífico", que es lo que hacen todos hoy en día. Una trama simple pero siniestra: un respetable médico cirujano es llamado por la policía para identificar un cuerpo que posiblemente podría corresponder a su hija. La joven, días antes, sufrió un terrible accidente automovilístico y, una vez que recobró la conciencia, escapó del hospital. La identificación es problemática pues la joven tiene el rostro desfigurado pero el doctor está seguro de que es su hija.
O eso nos gustaría creer a todos. El médico tiene recientemente una obsesión por los transplantes, un tema en el que lleva trabajando largo tiempo. Y de manera no muy feliz pero sí bastante casual, se encuentra con su hija horriblemente desfigurada por un accidente. Christiane, la hija, no es la joven muerta, ¿pero quién podría demostrar lo contrario? Ella está encerrada en la enorme y alejada mansión del médico, mientras su padre y su secretaría tratan de encontrar a la joven adecuada para sus propósitos finales: darle un nuevo rostro a Christiane.

La estética en blanco y negro, la enorme mansión, los ruidos mínimos, una joven cuya máscara tan delicada casi podría confundirse con su rostro, la obsesión por un fin enfermo sin importar lo que tenga que hacerse; todo esto logra conformar un gran film cuya estructura se parece un poco más al thriller aunque prescindiendo de la tensión sorpresiva. El sentimiento general que la película nos transmite es angustia, una desesperación lenta, silente, un temor a la comunicación, a la noción de ser visto. La figura lánguida de Christine reina sutilmente sobre todo, contagiando todo con su doloroso silencio y resignación.
Y el diseño de esa máscara, e incluso las escenas en que no vemos ese rostro detrás pero lo intuimos. Una mujer que fue bella pero no más, y ahora se esconde detrás de una máscara de lo que fue.

Una película increíblemente buena, además con un cuidado magnífico para su época. Porque ya se sabe que a veces, en casos así, se abusa de efectos que no se tienen y luego nos arruinan por momentos, pero incluso secuencias como las operaciones faciales extremas del médico están hechas con un cuidado tal que resultan sugestivas pero aún así bastante impactantes.
Y, como ya dije, principalmente la figura de Christiane, es magnífica. Entre los datos curiosos se dice que John Carpenter alguna vez dijo que la idea de ponerle una máscara a Michael Myers vino de esta película (yo pensé que era por extensión de la obsesión de Ed Gein de forrar todo con piel humana pero, ajam).

Yo no sé por qué los médicos locos con fijaciones más específicas que sencillamente desmembrar no han sido mejor utilizados en películas de terror, sobre todo recientes (y quitando los prototípicos científicos locos que hacen monstruos a diestra y siniestra, quiero decir). Con lo bien que les queda, y con lo siniestra que puede llegar a ser la medicina si se lo propone. Jo.



¿Película de terror favorita relacionada con máscaras?

17.6.09



17/06/09
Sí, es triste para mí confesar que no había visto nada de Fellini antes. Tengo una terrible deuda con tantos directores y yo continuo viendo películas de zombies. No tengo perdón.
Pero bueno, con razón de mi clase de cine y en un intento por analizar a Marcelo (tanto como protagónico como ya estereotipo consumado, diría yo) como representación del esteta. Pues hace algunas semanas nos tocó ver "La dolce vita".



"I don't believe in your aggressive, sticky, maternal love! I don't want it, I have no use for it! This isn't love, it's brutalization!"

Y qué más decir, Marcelo Mastroianni me cautivó por completo. Y no sólo él si no toda la atmósfera, esa Roma, toda la orquestación del filme. Y principalmente Anouk Aimée, ahora estoy completamente obsesionada con ella y eso me lleva a relegar otras escenas posiblemente más representativas para dejar un fotograma suyo.
La vida, dulce o no, es la de Marcelo Rubini, un paparazzi que se rodea constantemente del deslumbrante mundo de la burguesía italiana. Que se deja seducir por todos los placeres de la vida: la fama, el sexo, un poco el amor. Y cuya vida gira básicamente en torno a las mujeres, aunque casi nunca la misma.
Sorprende de la película su actualidad, uno podría pensar que de 1960 a la fecha no se ha logrado nada en el desarrollo de la trama o manejo de personajes que Fellini no haya previsto desde entonces. Marcelo es un abismo en sí mismo, es la maxificación del estereotipo del Don Juan y una detallada disección del mismo.
En una película cuya trama podría limitarse a decir que se trata de distintos episodios en la vida de Marcelo, sin necesaria cohesión entre ellos; Fellini se sumerge en lo más profundo del personaje y la sociedad en la que se mueve. Denunciando constantemente una serie de máscaras que parecen prevalecer por encima de toda circunstancia social: Marcelo encarna la pérdida de fe en una religión hipócrita, el desencanto del amor como posible salvación, la búsqueda absurda de un status social también absurdo. Y en el camino, claro, se va perdiendo de algún modo.

Poco más puedo decir yo de una película como esta, más que sin duda representó para mí una de las más gratas sorpresas de los últimos tiempos. Y ahora me siento con la necesidad de consumir más y más Fellini.




¿Cuál es tu película favorita de Fellini?