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14.9.14

Desde el 9 de Septiembre dio inicio en la Ciudad de México la Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género o MicGénero, un festival que busca acercar los estudios de género al público general a través del cine. Y entre su vasto y completo programa aparece un documental que tenía pendiente desde hace mucho tiempo y que ahora pude disfrutar, además, en pantalla de cine. Poca presentación necesita "I am Divine".



"We were freaks, not hippies"
Divine ha quedado grabada en la memoria colectiva hasta nuestros días a través de "Pink Flamingos", la odisea de John Waters ha través del mal gusto. Divine, una drag queen con sobrepeso y un excéntrico estilo, se vuelve un pilar de ese mundo caótico, violento y desagradable al que Waters daría ritmo a través de esa y otras de sus películas. Pero ¿cuál es la historia de ese ícono, el proceso de creación de esa persona/personaje? "I am Divine", una frase tajante y también violenta, es un recorrido a través de la historia de Harris Glenn Milstead, un joven tímido en quien la evidencia de su homosexualidad era una herida. Glenn y John Waters se conocieron cuando eran jóvenes, cuando ambos estaban aún por adentrarse en ese mundo oculto y nocturno de las drags, de los espectáculos trasgresores, del deseo de ser estrellas a su manera. 
Y una tarde Glenn y su entonces novia iban a ir a una fiesta de disfraces y él decidió ir de Elizabeth Taylor. Y ya no hubo vuelta atrás.

Las dimensiones de la vida de Divine se han quedado atrás. Muchos recuerdan momentos exactos (casi siempre ligados a películas de Waters) y no conocen el complicado y psicodélico camino de ese fascinante personaje. Del chico que quería estudiar para ser estilista del joven drag que participaba en escandalosas obras de teatro. De musa de John Waters al actor buscando ser reconocido en sus papeles femeninos pero también masculinos. Si lo que podemos ver de manera inmediata en Divine cautiva por su agresividad, por su exotismo, por su pasión, al dar la vuelta a su rostro y encontrarnos con Glenn, el hombre sin maquillaje y vestidos, resulta también un camino intrigante, otro mundo extraño al que esa enorme mujer con sobrepeso parece incitarnos a entrar. Y es un mundo con ritmos de cabaret terrorista, de música tecno ochentera, de cine sin sentido, de drama familiar. Y en todos esos puntos Divine es reina y tirana, primera piel y máscara de un hombre que se descubrió a través de pelucas, maquillaje y la oportunidad de vivir su vida, en gran medida, bajo sus propios términos. 

Hacia el final, uno de sus amigos entrevistados habla sobre las luchas que Divine terminó encarnando aunque nunca hubiese tomado ninguna postura política ni social sobre sí misma, aunque nunca se hubiera usado como estandarte para ninguna búsqueda. Pero poco hay tan sincero, tan radical y tan valiente como esa capacidad abrumadora de sumergirse en lo más profundo, más caótico y más desagradable de uno mismo y volverlo tu propio rostro. 
Sin duda un gran documental sobre una vida fascinante. 

Y quizás ya nos haga falta y esperemos que pronto toque un mini-maratón de John Waters. Y también seguiremos hablando de algunas otras producciones del MicGénero.




¿Película favorita en la que aparezca Divine?

7.5.14

En realidad en la reciente Muestra se incluyó únicamente el primer volumen de "Ninfomanía" (es un cambio muy sutil pero parece establecer que lo relevante en la trama es la enfermedad y no su protagonista). Si de por sí la decisión de dividir en dos partes una película que no estaba pensada para eso no es de lo más oportuno, estrenar las partes por separado, cortando de manera abrupta una narración cuyo arco principal es bastante simple, resulta todavía más contraproducente. Así que nos ahorraremos todo eso y hablaremos de "Nymphomaniac" más o menos como Lars von Trier la planteó: como una sola película.



"Perhaps the only difference between me and the other people is that I've always demanded more from the sunset"
Si ya es difícil hablar de una pieza de Lars von Trier, sobre todo cuando ha tenido de por medio una exposición mediática como en este caso, pensando entre lo que se dice y lo que el autor quiso decir, o en qué punto quiso ser controversial por el hecho mismo de serlo; es todavía más difícil pensar una de sus piezas que ha sido intervenida o modificada por partes externas. Si la versión que se distribuye actualmente es la versión editada y censurada, ¿cómo podemos hablar de la pornografía en el cine de von Trier si no la estamos viendo tal cual él la planeó? Sobre todo en una historia que gira capitalmente alrededor del tema, como bien nos indica su título.

Joe es encontrada por un hombre, Seligman, tirada y ensangrentada en la calle. Rehusando pedir cualquier clase de asistencia médica o policíaca, el hombre la lleva a su casa y le pregunta qué fue lo que sucedió. Joe encuentra el momento oportuno no para rememorar la situación exacta que la llevó a terminar golpeada en la noche sino para irse todavía más atrás y confiarle al asexuado Seligman cómo desde pequeña se obsesionó por el sexo. A modo de cuento para dormir, el 'érase una vez una niña...' de Lars von Trier involucra masturbación, fijación con la figura materna, y una escalada dramática en las vorágines del sexo que aparentemente no debería sorprendernos del director. 

¿De qué se habla cuando se habla de "Nymphomaniac"? Una película que gira en torno al sexo de manera conceptual y aparentemente visual (digo 'aparente' en la medida que se supone que la versión que vi es la erótica y no la pornográfica) pero que se mantiene dentro de un rango conservador o poco imaginativo. Una película que gira alrededor de un contundente protagonista femenino que parece oscilar erráticamente entre su exceso de libertades y una mentalidad en exceso rígida que la lleva a presentarse a sí misma de manera obsesiva como una pecadora o una mala persona. Difícil saber lo que el autor planeaba en este punto: ¿es un canto a las libertades individuales (y femeninas, por consiguiente) o una revisión casi judeocristiana de las obsesiones sexuales? ¿Es una historia de búsqueda o es una denuncia de la hipocresía inherentemente humana? ¿Es todas las anteriores o es una historia de 'sexo porque sí' que se hila a través de una gran cantidad de extraños recursos narrativos que parecen totalmente fortuitos y que en muchas ocasiones nos hacen visualizar casi presencialmente la figura de Lars von Trier como si él mismo estuviera dictando esos extraños y variados monólogos?
O quizás deberíamos limitarnos a ver a la película dentro de esa 'trilogía de la depresión' que el director ha configurado alrededor de la figura de Charlotte Gainsbourg y pensar que si antes estuvo deprimida por la pérdida de su hijo o por el inminentemente fin del mundo, en este caso no debería parecer tan extraño que estuviera deprimida por su propia y voraz sexualidad. 

Siendo una película tan extensa, llena de arcos narrativos conforme Joe se va adentrando en distintos momentos de su vida, es difícil resumirlo todo en impresiones generales. Con su estructura coral resulta inevitable que algunas partes destaquen por encima de otras, oscilando entre excelentes secuencias o quizás excelentes personajes (como es el caso de Uma Thurman y Jamie Bell), hasta otras que poco interés parecen tener excepto el de sumar más escenas sexuales a ese espiral obsesivo. Si bien es una película que permite detenerse en varios detalles y construir toda clase de hipótesis e impresiones, a mí me pareció que la pieza fundamental que debería ser la psicología de Joe es bastante errática y poco contundente independientemente de que consiga construir buenos momentos en su narración. Si ya la cuestión de verlo como ¿es una gran ninfómana o una gran pecadora? ¿es una narcicista que necesita recrearse en sus recuerdos o una sociópata que intenta inútilmente sentirse culpable? es algo compleja, para mí resulta inexplicable que tenga discursos sociales e ideológicos tan bien construidos y luego no sepa las cuestiones más elementales de literatura o cultura general. Y no sé si le voy a dar la excusa de que pasó tanto tiempo en la cama que no tuvo tiempo para agarrar un libro. 

Si alguna vez había comentado ese aspecto de que no sólo a Lars von Trier se le ama o se le odia sino que incluso puede uno amar una de sus películas y odiar la siguiente, no diría que "Nymphomaniac" entre precisamente en esa dramática segmentación. Para su extensa duración la verdad es que no se hace insoportable, e incluso tiene secuencias que me parecen muy bien logradas, pero no diría que me parece una buena película. No me encantó pero tampoco la odié. 
¿Qué te está pasando Lars von Trier?




¿Película favorita de Charlotte Gainsbourg? (Ella sí que me encanta, aunque la vea un poco desganada en esta ocasión)

4.5.14

Continuando lento y no sé si tan seguro, otra de las fantásticas películas que han tenido oportunidad de verse en algunos festivales recientes en la ciudad. Ya se había tardado, tras su estreno el año pasado en Cannes, pero por Sion Sono siempre vale la pena esperar.



"Movie god, if I can make one hell of a movie, then I won't mind dying"
Las tramas que giran alrededor del amor al cine, a la imagen en movimiento, las historias que dan vuelta sobre sí mismas y donde los personajes reflejan una perspectiva equiparable a la de su creador o su público, suelen casi siempre estar cargadas de una emotividad casi romántica. Una sensación de antaño y una serie de sentimientos un poco dramático donde ciertamente, aquellos que amamos las historias en movimiento, podemos sentirnos un poco identificados. 
¿Qué pasa entonces si lo que amamos también es el cine violento, hiper violento, plagado de surrealismo extravagante y desenfreno? Sion Sono es sin duda un maestro en ese arte, y su particular "Cinema Paradiso" no podía ser precisamente una entrañable historia de amor hacia las pantallas. "Why don't you play in hell?" trata sobre cineastas obsesionados, fracasados, yakuzas que juegan a hacer cine, mujeres cumpliendo condenas por asesinato cuya única ilusión es creer que su hija se está volviendo una actriz. El amor a las pantallas que explotan en sangre y a las niñas que cantan melodías de comercial en ese mar de sangre. Ese es el cine que Sion Sono nos ofrece y el cine que él y nosotros amamos. ¿Cómo no amarlo?

Tres chicos obsesionados con el cine y un joven pandillero actor que sueña con ser el próximo Bruce Lee ven cómo los años pasan y apenas si pueden aspirar a una suerte de trailer. Un líder yakuza sólo espera que su hija sea capaz de completar una película antes de que su esposa salga de la cárcel, así tenga que encargarse él mismo de rodarla. ¿Qué puede saber un yakuza de cine? Todos estos personajes se encuentran y la historia explota. Cine dentro del cine, yakuzas dentro de una trama de yakuzas, un juego de espejos entre los estereotipos que ha creado este desenfrenado y violento cine japonés y sus propios reflejos, jugando a disfrazarse. Si tienen que matarse entre todos los clanes yakuza, da lo mismo que lo hagan frente a una cámara, ¿no? El obsesivo deseo de grabar siempre más, de llevar hasta sus límites a los actores, al público y a la propia historia, está perfectamente reflejado en una trama que no escatima en violencia, en delirios cómicos, en grandes secuencias acción y en un desmesurado amor por la imagen cinematográfica. Sono nos presenta una trampa tan obvia pero tan apasionada que es imposible no caer en ella. Nosotros, también, queremos llegar hasta las últimas consecuencias de ese loco amor por el cine. ¿Por qué no vamos todos a jugar al infierno?

Con una filmografía tan poderosa y particular, uno puede siempre temer el momento en que un director se empiece a definir más por la idea de su propio estilo que por el impulso del mismo. Sion Sono parece todavía no haber caído en ese estado y nos ofrece una historia con su sello inconfundible pero llena de fuerza y vitalidad, sincera y refrescante, consiguiendo sin duda el objetivo primero de ser un canto de amor hacia el cine que lo definió (curiosamente siendo uno de los directores contemporáneos de este estilo que no había tratado hasta el momento una trama sobre yakuzas). Y si en algo más radica la fuerza de las producciones del director es sin duda en su capacidad de colocar a sus actores en el papel perfecto y dotarlo de toda la complejidad y energía que necesita. Inmejorables Hiroki Hasegawa, Jun Kunimura, Fumi Nikaidô (está empezando a volverse mi consentida de esa generación de actrices jóvenes), Tak Sakaguchi y Shin'ichi Tsutsumi. Imposible imaginar una mejor combinación. 
Y con todas las próximas producciones que se vienen anunciando de Sion Sono, no puede menos que augurarse un buen 2014 si es que no se tardan demasiado en llegar a nosotros, así sea su fragmentaria participación en "ABCs of Death 2".




¿Película favorita sobre amor al cine?

28.4.14

La Muestra Internacional de la Cineteca Nacional es una de esas maravillosas oportunidades que tenemos en la ciudad de apreciar cine no comercial que ha destacado en el ámbito internacional en pantalla grande de manera más o menos cercana a su fecha de estreno. Aunque eso implique que la Cineteca se llene de gente y que a uno le tome un poco más de lo que quisiera el acceder al programa. Nunca está de más el amor al buen cine, aunque sea un poco desbordado. Así que comenzaremos a hablar de las maravillas que tuve la oportunidad de ver en estas últimas fechas.



"Airplanes are beautiful, cursed dreams, waiting for the sky to swallow them up"
Hayao Miyazaki, uno de los nombres más grandes de la historia de la animación, decide cerrar su poderosa filmografía con una biopic en clave de ficción sobre Jirô Horikoshi, el creador del más célebre avión de combate japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Un personaje con el que el director comparte muchos de sus intereses cinematográficos: los aviones, la búsqueda constante, la imagen de la mujer enferma. Constantes en el cine de Miyazaki que se presentan ahora en lo que podría parecer una pieza atípica, que no termina por incluirse en ninguna de las dos corrientes que habían marcado sus producciones hasta el momento: las pequeñas fábulas y las grandes épicas fantásticas. Horikoshi mantiene la ficción a raya, detenida en sus inmensos sueños que siempre concluyen con su mismo deseo, por completo realista: diseñar un avión perfecto.

"Se levanta el viento, hay que intentar vivir" es la frase del poeta Paul Valéry que define la relación de Horikoshi, su propia vida, y pareciera que también la actitud del propio director de cara al cierre (con broche de oro, indudablemente) de su carrera. Esa actitud de vida transformará lo que en un principio podría parecer una película sobre aviones en una declaración de principios sobre los sueños y los deseos desde cualquiera de sus perspectivas. Un hombre que desea volar o un hombre que desea pasar el resto de su vida con una mujer o un hombre que descubre a su país inmerso en una situación incomprensible. "Se levanta el viento" es también, como ya se había venido escuchando sobre su recepción en su propio país, una clara declaración en contra la guerra desde su propia naturaleza. Reflexionada desde sus entrañas mismas, a partir de la experiencia de un hombre que no sólo vivió en uno de los momentos más complicados de la historia japonesa sino que fue parte activa de ello. Uno puede preguntarse, hacia el final de la historia, en qué momento las ansias de volar llegaron hasta ese punto. 

Si ya varias de las películas de Miyazaki parecían querer decirnos que la vida es un sitio fantástico, "Se levanta el viento", aunque pudiera parecer no tan cercana (formalmente) al resto de su filmografía, sostiene este sentimiento justamente en uno de los momentos más difíciles para un individuo y para una nación. De resto, el poderoso estilo del autor, su capacidad de transformar la realidad sin perder por ello su propio realismo, y en este caso concreto la reconfiguración de todo un episodio histórico de Japón, sin duda consiguen una película impecable, maravillosa, y un punto alto en su carrera que nos permite una vez más recordar la leyenda que ha sido y que es dentro de la historia del cine. 




¿Película de Hayao Miyazaki favorita?

28.2.14

Y casi de último momento cumplimos con reseñar casi todas (todas las que he visto, al menos) las películas nominadas a Mejor Película Extranjera y Mejor Largometraje de Ficción. Y cerramos con un broche de oro egipcio que nos regrese de nuevo a la revolución que se está viviendo de ese lado del mundo: "The square".



"We're not looking for a leader as much as we're looking for a conscience. What is a leader anyway?"
La revolución en Egipto fue probablemente la primera revuelta que planteó a los medios de comunicación como una estrategia consciente. Unos medios que ya no eran grandes estructuras en las que se involucraban muchos intereses, sino las ventajas de una tecnología que permitía grabar los sucesos en las calles con la cámara de un celular y enviarlos al mundo a través del internet. Todas las pantallas podían estar en Egipto. Pero sin importar lo que cueste hacer una revolución, cuesta todavía más plantear el proyecto que le seguirá. "The square" parte no sólo del momento histórico exacto y su desarrollo sino también de todas las emociones y el abanico de individuos que hicieron posible iniciar el movimiento.

Una cosa es que sepamos (o no) los detalles históricos-sociales de un evento como éste. Desde los inicios de la revolución egipcia surgieron documentales que explicaran aspectos de lo que estaba sucediendo en el país. Recuerdo especialmente "Tahrir 2011" que ilustraba de manera bastante clara todo el proceso histórico y cómo los elementos se conjugaron para dar pie a las manifestaciones y al proyecto revolucionario. Pero los datos no son lo que constituyen los momentos, y la propuesta de "The square" es sumergirnos en ese nuevo orden egipcio a través de un puñado de sus protagonistas, de imágenes, de entrevistas y collages de información. Construir algo más complejo que la estructura usual de "el pueblo contra la dictadura". ¿Quién es el pueblo? ¿Qué es lo que busca y cómo se configura alrededor de los sucesos? Aunque la posición asumida dista de ser imparcial, encontramos fragmentos de toda clase de individuos y creencias. Encuentros y desencuentros que constituyen la complejidad de un agitado momento histórico que a años de haberse iniciado no parece dirigirse a puerto seguro. Porque, además, no hay movimientos sociales exactos, perfecto, no pueden resumirse como un 'éste contra el otro' como si nada, sin tomar en cuenta sus muchas facetas, intereses, secretos. Si uno se pregunta qué está sucediendo en Egipto y quiénes lo están viviendo, "The square" es un acercamiento muy real al abanico de respuestas que eso implica. 

Aunque el panorama que presenta no es esencialmente esperanzador, "The square" sí que es una película esperanzadora en muchos sentidos. De ser una declaración de amor a un país que lleva años siendo golpeados, al retrato exacto de personajes complejos y muchas veces confundidos que sin embargo no dejan de creer y no dejan de luchar, hasta por el hecho de ser un proyecto personal que ha alcanzado niveles insospechados. Se trata de una película realizada a través de crowd-funding, el primer largometraje conseguido a través de kickstarter en ser nominado a un Óscar. También la primera película que siendo estrenada vía Netflix ha recibido una nominación. Y es también el resultado de ese proyecto de revolución que involucraba dejar que el mundo supiera lo que estaba pasando. Grabar, grabarlo todo. Y si es claro que la revolución no parece pronta a terminar, es esta clase de proyectos los que de alguna manera están tratando de dar rostro y de educar al nuevo Egipto.

Un documental fantástico. No por nada siguen siendo estas dos categorías las que más gusto me da ver de los Óscares. Es mi segundo favorito pero, al igual que con "Guerras sucias", el fuerte factor político hace ver difícil el que se terminen haciendo con la estatuilla. Muchas veces estos documentales no lo necesitan, siendo su misma nominación una excelente plataforma para que amplíen sus horizontes.




¿Otras películas o documentales sobre Egipto que les gusten?

25.2.14

Todos esos temas internacionales están muy bien, ¿pero nos hemos olvidado de dónde estamos? Así que llega la tercera y muy estadounidense nominada a Mejor Largometraje Documental: "Guerras sucias".



"The world is a battlefield and we are at war"
Supongo que a nadie va a sorprender ninguna premisa que quiera mínimamente indicar que hay asuntos turbios en las recientes guerras estadounidenses, ¿no? Y lo cierto es que si nos dicen que un reportero (estadounidense) va a descubrir la verdad detrás de 'las guerras ocultas' del gobierno, uno podría creer que todo podría parecer un poco demasiado obvio. 
Y al principio quizás lo es. Jeremy Scahill ha sido corresponsal de guerra de Irak y Afganistán y habrá que suponer que ha visto ya cosas terribles. Y sin embargo se detiene a investigar lo que parece un regular abuso de autoridad por parte del ejército estadounidense, en las acusaciones de una familia local que dice que ellos estaban en una fiesta cuando llegaron los militares a disparar. Y quizás la cosa se hubiera quedado ahí (¿cuántos casos como estos serán realmente investigados en esos países?) sino fuera porque contaban con evidencia fotográfica de los sucesos, y porque uno de los asesinados era parte de agrupaciones militares estadounidenses. Sí, quizás era afgano, pero era *uno de ellos*. Y en ese punto donde cualquiera podría haber pensado 'pero bueno, hacen eso todo el tiempo', Scahill comienza a rastrear cómo se llegó a ese punto. Cómo de una cruzada por la búsqueda de 'grandes terroristas' llegaron a disparar en fiestas familiares, a invadir otros países con los que supuestamente ni siquiera están en guerra, o a condenar a muerte a un ciudadano estadounidense sin siquiera decir por qué. La investigación de Scahill es increíblemente puntual en un terreno de caos y secretismos, y es sorprendente e indignante incluso dentro de un contexto en el que uno ya espera que pueda suceder cualquier cosa.

De Afganistán a Yemen, de Irak a Somalia, lo que Scahill y su investigación consiguen es documentar el laberinto de la paranoia de guerra. Como un número limitado de enemigos se convierten en país enteros llenos de terroristas. Organizaciones cubriéndose unas a otras y una sociedad que vive entre la ignorancia y la manipulación a sabiendas de que su ejército está del otro lado del mundo ¿defendiéndolos? ¿o inventándose una guerra?

Si uno creía que las guerras actuales no podrían ser más indignantes, pues aquí se va un paso más allá en la denuncia de lo que realmente está sucediendo. Y no es ya únicamente una cuestión de ganancias, de grandes corporaciones, es el seguimiento del temor y algo que parece asemejarse a un deseo irracional de conquista. Algo a lo que, claramente, Estados Unidos no es muy ajeno. 
La investigación de Jeremy Scahill es increíble en todos los niveles. Desde su capacidad de hacer conexiones en el caótico torrente de información (muchas veces bastante parcial) del que inicia, hasta el modo en que, en conjunto con la producción del documental, puede llevarnos a través de ese viaje personal de una manera bastante esclarecedora. Que no teme recurrir a fuentes directas pero que tampoco depende del sensacionalismo o la dureza de las imágenes. No es necesario mostrar nada violento para que la imagen de una niña contando cómo fue perseguida por misiles encarne todas las abismales posibilidades de la guerra.

Es interesante ver esta clase de perspectivas y contrastarlas, por ejemplo, con películas que supuestamente pretendieron ser objetivas como "Zero Dark Thirty", ya que en algún momento se cruza el mismo momento histórico. Y si por un solo momento pensaron que había algo de heroísmo en 'haber capturado' a Osama Bin Laden, esperemos que después de "Guerras sucias" se lo piensen dos veces.

Mi indignación es directamente proporcional a lo buen documental que es y lo interesante y bien revisado de su tema. 
Aunque esté nominado (como el año pasado estuvo "La guerra invisible", sobre los abusos sexuales cometidos dentro del ejército de los Estados Unidos) cuesta creer que la Academia se inclinará por una pieza tan política y tan poco favorable para su propia sociedad. Además que para mí queda claro que si "The act of killing" no gana, esto-qué-es.




¿Otros documentales bélicos que les gusten?

22.2.14

Ya es una meta personal el terminar las reseñas al menos de la categoría de Mejor Largometraje Documental antes de la entrega de los premios de la Academia este 2 de marzo. Igual no es que haya podido ver todas las nominadas pero continuamos con "Cutie and the boxer".



"Art is messy and dirty when it pours out of you"
"Cutie and the boxer" es una curiosa intromisión entre los nominados de este año. Es una pieza muy íntima, que trabaja temas muy personales y que parece moverse con la familiaridad de lo que sucede dentro de casa, lejos de esas tramas internacionales, bélicas, excepcionales que suelen representarse en esta categoría. También es un documental que no es exactamente lo que parece. La premisa nos dice que se trata de una inusual historia de amor entre dos artistas japoneses viviendo en Estados Unidos. Uno reconocido por sus performances de boxeador-pintor y su esposa quien ha vivido a la sombra y que comienza a ser reconocida por sus ilustraciones de Cutie, un personaje que es ella misma a lo largo de su matrimonio con Shinohara.

Suena como una historia idílica para un documental, entre el amor y el arte, entre Japón y Estados Unidos, entre la visceralidad del arte-box y la intimidad de la ilustración autobiográfica. Pero esa historia de amor no empieza precisamente como esperaríamos cuando la palabra la toma Noriko y nos posicionamos desde su perspectiva, desde la adolescente con sueños que llegó a Estados Unidos para estudiar arte y se enamoró perdidamente de un artista caótico para terminar apenas sobreviviendo juntos y dándole lugar únicamente al arte de él.
El documental es un viaje irregular y sorprendéntemente muy documentado sobre esa vida conjunta. Ushio Shinohara nos cuenta sobre su relación con el arte, pinta cuadros monumentales, trata de exponer o de vender y a veces se conforma con terminar totalmente borracho. Noriko arreglal el desastre, trata de mantenerse detrás, trata de pintar en medio de ese caos, pero es inevitable que sus palabras y sus ilustraciones tengan el toque amargo de quien resiente la vida en la que terminó atrapada. ¿Qué posición toma uno como espectador cuando no encuentra formas de justificar esa 'historia de amor' que ha terminado en egoísmo y resentimiento? 

Es también difícil conciliar lo que se nos está mostrando porque ambos mundos parecen totalmente distanciados. Ushio se limita a su arte y sólo ve su arte, su estilo de vida, sus ambiciones, y no deja espacio para una visión conjunta, de familia, para el componente Noriko en su desarrollo profesional (que podemos suponer vital en la interacción que nos toca presenciar). Mientras que Noriko, si bien se preocupa por mostrar su faceta como artista, es demasiado intimista y se remite siempre a lo que ha sido su vida y su relación con su esposo, haciendo que limitemos a la artista a la historia concreta. A Cutie a su atormentada relación con Bullie. Y de este modo es difícil pensar en conjunto esos dos mundos. Ver al matrimonio y a la pareja artística como algo realmente compuesto por ambos. 

Si bien la historia y los personajes son lo suficientemente interesantes por sí mismos, parece que no terminar de perfilarse qué es lo que persigue el retrato documental que se les hace. Hay un cierre conclusivo en que Noriko parece querer explicar todo lo que el resto del documental estuvo suelto pero después de lo que hemos visto y escuchado no suena demasiado convincente y parece casi una salida fácil para el proyecto. Creo que hay algo de engañoso en esos protagonistas que parecen tan acostumbrados a rodearse de cámaras pero que no dejan de esconder ciertos sentimientos o ideas que deberían ser parte importante del retrato. 

Me falta ver de las nominadas la de "20 feet from stardom", que tampoco se me antojaba particularmente, pero diría que "Cutie and the boxer" es mi menos favorita hasta el momento. También es la que menos estrellitas tiene en imdb.




¿Otros documentales o películas sobre matrimonios entre artistas que les gusten?

15.2.14

Yo creía que, como suele sucederme, este año también alcanzaría apenas a ver la mitad de las nominadas en la categoría de Mejor Película Extranjera en los Óscares. Sino fuera porque el Festival de Cine Documental, Ambulante, trajo a salas nacionales la nominada camboyana, "La imagen ausente". Primera película en llegar tan lejos representando a este país y además la curiosa intromisión de un documental en esta categoría.




"Busco aferrarme a mi infancia como una imagen ausente"
¿Qué sucede cuando queremos mostrar algo y no tenemos ningún modo para hacerlo? Cuando necesitamos mostrar algo y no tenemos imágenes que lo completen. La premisa de esa "La imagen ausente" es conmovedora y desoladora. El director y guionista Rithy Panh vivió durante su infancia las atrocidades cometidas en Camboya por los Jemeres Rojos, régimen comunista que ejecutó el genocidio camboyano en el que murió casi la tercera parte de la población del país. Esa es su historia. Los recuerdos felices son tempranamente interrumpidos por el traslado de toda su familia a los 'campos de trabajo' de los Jemeres. Nada más queda. Muchos años después Rithy Panh no tiene fotos de lo que fue su vida antes, no tiene pruebas de lo que fue su vida entonces, no quedan registros en Camboya de lo que sucedió durante el régimen más allá de algunas grabaciones de propaganda maquillando la desoladora realidad. 
Esa es la imagen ausente.

Para re-hacer ese momento histórico desde los datos concretos hasta las emociones personales, "La imagen ausente" no se vale de la ficción sino que busca construir esa imagen con otros medios. A lo largo de la película veremos como se esculpen, se ordenan, se recrean maquetas desde la escena aislada hasta el enorme campo. Recreando cada uno de los recuerdos del director con pequeñas figurillas de barro. Desde la infancia feliz hasta la pérdida de toda esperanza, desde las lecciones de política hasta los deseos de evasión. Las más dolorosas y duras de las referencias, explicadas por los comentarios en voz en off, pierden su brutalidad inmediata para conservar sólo el horror más puro, el que puede seguirse transmitiendo aunque no lo estemos presenciando directamente. Aunque sólo lo estemos proyectando en pequeñas figuras de barro. "En ese entonces no lo entendía, pero mi padre no nos abandonó. Mi padre nos enseñó lo que era la libertad" dice la voz y la figura de un solo hombre-figura imposiblemente vestido con un traje blanco en medio del campo de concentración es toda la poesía de los recuerdos y todo el golpe de la realidad de un oscuro momento histórico.

Guiados así, sólo con la voz, las escenas congeladas en barro y algunas secuencias de grabaciones antiguas, nos estremecemos recorriendo la vida de una persona que tocó el fondo más abismal de la inhumanidad. A lo largo de sus 90 minutos vivimos una odisea personal y el deseo profundo de regresar a esas imágenes. De tener imágenes a las cuales regresar. Aunque por momentos el recorrido sea demasiado oscuro y nos estemos preguntando si todavía puede sufrir más un ser humano (si todavía puede infligir más dolor un ser humano a otro), no deja de tener algo de belleza la emotiva evocación del recuerdo y la capacidad de seguir viviendo tras todo aquello.

Yo sé que es muy probable que la estatuilla se quede con "La gran belleza", y vaya que es una gran película, pero ésta ha terminado por convertirse no sólo en mi favorita de la categoría sino probablemente de las mejores películas de los últimos años. (Ya no digamos de Camboya de la que sólo he visto una película más. Ambos documentales, ambos sobre los Jemeres Rojos).




¿Favorita para llevarse el Oscar a Mejor Película Extranjera?

10.2.14

Y continuando con las nominaciones extranjeras. Italia, el país que más veces se ha alzado con este premio, regresa a la competencia tras no haber conseguido colarse entre las finalistas desde el 2006. Presentando su 'gran belleza'.




"This is how it always end. With death. But firts there was life, hidden beneath the blah, blah, blah".
Ritmo vertiginoso de un club nocturno en Roma. Ruido, música, gente con ropa ajustadas acercándose rítmicamente. Caos. Conversaciones superfluas. Un hombre cumple 65 años entre las risas, las mujeres sensuales y las canciones comerciales. En su cabeza la voz en off es otra: un hombre nacido para la sensibilidad, un hombre nacido para ser escritor. Jep Gambardella.
Puede parecer que nos encontramos ante una historia de la vida vista en retrospectiva, de la decadencia o el vacío vistos en retrospectiva, de un artista viendo su propia obra en retrospectiva. Pero Jep Gambardella es un hombre muy consciente de su presente. Un artista que sabe las implicaciones de haberse retirado de la escritura tras una única novela, un hombre mayor que vive confundido entre la superficialidad escandalosa de Italia pero en estrecha relación con ese vacío. Un personaje complejo, cuya única creación delata las fronteras de su relato cinematográfico: "La condición humana", la única novela.

La película se arma de fragmentos de la vida de Gambardella, perfectamente representado por Toni Servillo, donde lo vemos moverse por un presente, por una ciudad, por una vida, donde lo mismo existen las escandalosas fiestas de clubs nocturnos que las reuniones nocturnas con sus cómplices de toda la vida, donde coexiste la denuncia-burla al arte hueco con las relaciones fugaces de una noche, con la intimidad establecida con una bailarina exótica que se niega a envejecer. El todo y la nada son el equilibrio fundamental de un protagonista que parece posicionarse en relación al título entre la paradoja y la verdad más sutil: ¿Cuál es esa 'gran belleza' en la vida de Gambardella, en Roma, en cualquier otra vida?

Como un tributo fellinesco entre el existencialismo y la parafernalia, "La gran belleza" es una contundente explosión que consigue conciliar las contradicciones de la vida, de las generaciones presentes, de un amor apasionado y quedo por un cierto caos. Gamberdella es todo eso. Un hombre que mira hacia adentro de la superficialidad, de la vulgaridad, del desconcierto, y no teme inclinarse hacia ese abismo. A veces pareciera incluso que decir que pese a todo ello, 'es cierto que la vida es bella'. Sin caer en los sentimentalismos de la edad, de lo perdido, pero sin olvidarnos que son cosas que no dejan de estar ahí. 
Difícil describir una película tan agresiva y tan tierna, sostenida sobre ese pilar poderoso y complejo que es Servillo.

No es de extrañar en absoluto que sea una de las favoritas para llevarse el correspondiente Oscar después de hacerse con el Globo de Oro. Por ese guiño a Fellini, ese autor que tanto le gustaba a la Academia, por el magnífico retrato de una capital, y por su enorme capacidad de evocar un pasado mientras construye un presente. 
Probablemente esa sea "La gran belleza".

No diría que es mi favorita de las nominadas (de las cuatro que he visto), pero no me sorprendería ni me desagradaría que terminara quedándose con el Óscar. Es verdaderamente una experiencia monumental construida sobre un relato y sobre un personaje monumentales. (Monumentales, ya saben, como Italia misma).




¿Han visto alguna otra película de Toni Servillo que recomienden? 

16.10.13

Yo no fui de los que aclamaron exhaustivamente "Drive", aunque poco se necesita agregar a lo buena película que es. Pero ya había caído en el encanto de Nicolas Winding Refn (y su nombre de conde europeo) con "Bronson". Y al parecer "Only God forgives" (con un título que al parecer va a entrar en mi top de títulos favoritos) sólo venía a confirmar mis sentimientos.



"Time to meet the devil"
Al parecer muchos de los que cayeron ante el encanto de "Drive" no esperaban que continuara (y con Ryan Gosling de por medio, se enfatiza el asunto de 'continuación') con "Only God forgives". Es sin duda una cinta mucho más complicada, arriesgada y con tintes experimentales. Hay que recordar que "Drive" no era un guión del director, como sí lo es este proyecto. Una cuasi tragedia griega que nos lleva hasta Tailandia.

Julian es dueño de un gimnasio de muay thai, una fachada apropiada para su negocio de drogas y otras ilegalidades que lleva junto con su hermano Billy. Billy es un hombre un poco perturbado y al parecer el poder que han conseguido los hermanos en el país no hace sino descontrolarlo más, y a poco de iniciar la película encuentra un fin trágico cuando, después de asesinar brutalmente a una prostituta menor de edad, es a su vez asesinado por el padre de la misma (bajo la benévola mirada de Chang, un policía). Como si la cosa necesitara complicarse más Crystal, la madre de ambos, llega al país para exigir las cabezas de aquellos involucrados en la muerte de su primogénito. 

El título alude de algún modo a la ley del talión. A la búsqueda desesperada de venganza y el ciclo infinito que esta violencia inaugura. La ubicación en Tailandia no podría ser más apropiada y las relaciones entre los personajes se complica en virtud de una implícita jerarquía de poder: extranjeros que se aprovechan de los negocios ilegales de un país en vías de desarrollo, la corrupción y la impunidad que permiten esos negocios pero que también son capaces de contratacar a traición, la vanalización de la vida humana cuando ésta se interpone en la necesidad de venganza. En el supuesto derecho a la venganza. 

Y todo esto puede sonar a thriller garantizado pero la trama juega en un nivel mucho más elemental de lo que uno podría esperar en una película con esta premisa. Lo importante no es ya quién asesina a quién, quién busca o encuentra a quién, quién gana. Es la necesidad, la desesperación, y una búsqueda mucho más profunda la que guía una serie de escenas que oscilan muchas veces entre la violencia fortuita y el surrealismo. Es una película muy instintiva, casi primitiva, en tanto los personajes como las imágenes son guiadas por instintos básicos, por emociones profundas e inconscientes. Los juegos de luces, los diálogos y silencios reveladores, la incoherencia que a veces parece regir las acciones, revelan una perpetua lucha eterna en el interior de personajes incapaces de externarla. Es esa la verdadera desesperación, la verdadera necesidad, la verdadera búsqueda. Es la incapacidad de alcanzarla, concretarla, alcanzarla, lo que define los sucesos. 

Con una crítica y recepción mucho más negativa que su anterior cinta, para muchos es un ejercicio extraño y en muchas ocasiones inentendible. Para mí es una reinvención fantástica de la tragedia clásica y de las mejores películas del año. Excelente. 




¿Película de Ryan Gosling favorita?

14.10.13

Por una de esas maravillosas alineaciones cósmicas, "The World's End" se estrenó en salas nacionales el pasado viernes, coincidiendo de manera exacta con MI Festival de Sitges y dándome el gusto de al menos poder disfrutar de una de tantas películas en pantalla grande. Gracias, Edgar Wright, tú siempre puedes alegrar mi día.



"How can you tell if you're drunk if you're never sober?"
Saben ya que amo a Edgar Wright y su Trilogía de Sangre y Helado, ¿no? ¿Es que puede haber alguien que no ame a Edgar Wright? (De hecho creo que los que se sentaron justo detrás de mí en el cine dirían que sí que se puede).

Cada sabor de helado cornetto correspondiente a cada película revela algo sobre su naturaleza. A "The World's End" le toca el helado de menta. Verde. Extraterrestres. Ciencia ficción. La película inicia como una problemática oda a la adolescencia y los tiempos perdidos, con un hombre cuya vida se quedó detenida en su último año escolar y el intento de hazaña de su grupo de amigos de beber una cerveza en cada uno de los 12 bares del pueblo. Nunca fue tan feliz como esa noche. Varios años después, fracasado e inconforme con su vida, se decide a reunir a la banda y tratar de recuperar esos años perdidos repitiendo la alcohólica odisea. Pero ellos ya no son los mismos. Y muchas cosas en el pueblo ya no son las mismas. 

Una vez más, Wright consigue que una trama de amistad, amor y/o lealtad sea configurada a través de un complejo complot de catastróficos géneros clásicos. En este caso una serie de guiños a cintas clásicas de ciencia ficción, destacando "La invasión de los ladrones de cuerpos", que es un gran clásico para revisitar. Lo que ya es una gran puesta en escena en la que nos topamos con Gary King (Simon Pegg rockeando su personaje, como siempre), un hombre mayor perpetuamente atrapado en el pasado, y el choque constante que se da con sus antiguos mejores amigos que han podido seguir sus vidas: Andy (la otra mitad del dúo fantástico, Nick Frost), Oliver (mi amado Martin Freeman), Steven (Paddy Considine) y Peter (un adorable Eddie Marsan); no puede sino mejorar cuando al clímax emocional de esta reunión de generación empiezan a agregarse los elementos robóticos-alienígenas. Y viene el festín. 

No es que vaya a ser la mejor de la trilogía pero es difícil quitarle su corona a "Shaun of the dead" (una de las pocas películas cuya traducción al español me parece maravillosa: "El desesperar de los muertos"), pero es una garantía de calidad, diversión y pasar unas fantásticas horas en el cine. Wright, como siempre, consigue llevar la comedia a otro nivel.




¿Película favorita de la Trilogía de Sangre y Helado? 

12.10.13

Por segundo año consecutivo da inicio MI Festival de Sitges. El segundo mejor Festival de Sitges del mundo. Y, bueno, sin mayor preámbulo (retoque de tambores): "Upstream color".



"I have to apologize. I was born with a disfigurement where my head is made of the same material as the sun. It makes it impossible for you to look directly at me"
Es engañoso hablar brevemente de lo que trata "Upstream color". Podría decirse que trata sobre un hombre y una mujer que se conocen, ambos arrastrando hechos dolorosos y traumáticos en su pasado, con los que ahora deben luchar para intentar de reconstruir sus vidas, juntos. Lo que la haría sonar un poco como una película dramática-romántica no particularmente especial. Pero también podríamos decir que se trata sobre dos individuos que han comenzado a formar parte del ciclo de vida de un organismo del que ambos desconocen la existencia, pero que los consume desde dentro, sin permitirles ver el panorama general. Un panorama de sonidos amplificados, temores irracionales, luchas biológicas por la supervivencia. Todo eso es "Upstream color". Y más.
 
Hace casi 10 años Shane Carruth sacudió al género de la ciencia ficción contemporánea con su ópera prima "Primer". Una muy complicada, teórica y maravillosa revisión de los viajes en el tiempo. Tras una larga ausencia vuelve a las pantallas con una nueva y enredada trama, donde parece experimentar con los límites entre lo convencional, lo experimental y lo meramente sensitivo. "Upstream color" es una historia que en gran parte de sus momentos exige que se deje de pensar en ella en los términos más regulares de la construcción del relato, de acción-reacción. 
Uno percibe y entiende las razones inmediatas. Abrimos con lo sucedido a Kris, una mujer que pierde sus ahorros y parte de su vida tras un inusual secuestro. Vemos el suceso paso por paso, lo que sucede después y la acerca a Jeff, un hombre al que conoce en un camión. Vemos las escenas de su vida conjunta. Pero detrás del cuidado excesivo en los detalles sensoriales (los sonidos exacerbados, las tomas detalle, los colores tan nítidos, los diálogos que construyen sus universos interiores) hay una cortina que nos impide ver más allá. ¿Cómo llegaron a ese punto? ¿Cuáles son las verdaderas implicaciones de las situaciones que vivieron? ¿Cuáles son esos secretos que se extienden sobre ellos como sombras? Uno tiene que renunciar a entender y dejarse arrastrar por esa marea de emociones e imágenes que van construyendo, secretamente, extrañamente, el relato detrás de ellos. Renunciar y sumergirse. 

Al igual que con "Primer", la película corre el riesgo de que al no entenderse demasiado, al ser tan lenta y tan llena de aparentes simbolismos, el espectador pueda no establecer nunca una conexión real y termine por parecerle innecesariamente complicada e inetendible. La verdad es que por sus elementos yo hubiera creído que terminaría por perderme pero caí en el encanto del exceso de sensaciones que construyen la fuerza central de la historia. 
Fantástico modo de iniciar este Festival. Y todavía falta, uy.




¿Otras películas con toques experimentales que les gusten?

5.10.13

Continuando con algunos de los documentales proyectados en el Festival de Cine de Derechos Humanos, vamos con "Benghazi: El frente no armado", una perspectiva de la revolución libia por una corresponsal colombiana.



"Nunca hubiéramos pensado que uno de nosotros sería uno de los primeros mártires de esta revolución"
Dentro de los distintos alzamientos de la primavera árabe, el sucedido en Libia se caracterizó por la sostenida batalla entre el violento gobierno de Gadafi y la población en resistencia, quienes tardaron meses en poder derrocar al dictador. Natalia Orozco, reportera colombiana, fue enviada a dicho país en los inicios de sus movimientos de resistencia y estuvo presente durante parte importante de los movimientos. Llegó a conocer e involucrarse con figuras clave en la resistencia en Benghazi, una ciudad que demostró que establecer un frente pacífico es tan importante como combatir de frente a las agresiones del gobierno. El corto documental (no llega a la hora de duración) nos da un panorama rápido de los sucesos en dicho país y de los personajes que en ese rincón particular contribuyeron desde una posición distinta a comenzar a construir un futuro a largo plazo.

Aunque el seguimiento puntual de la revolución en sí es bastante general y no va a servir demasiado para que un desconocedor se enteré detalladamente de lo que sucedió en Libia, el principal interés es sin duda centrarse en los *revolucionarios* que se concentraron de manera temprana en el problema de que lo más difícil no es un derrocar un gobierno, sino construir uno nuevo después. Al mismo tiempo que los choques violentos con el ejército y la policía en las calles, en Benghazi una serie de personas comenzaron a trabajar en propuestas para renovar un país que tantos años llevaba férreamente controlado. Jóvenes entregados a convocar a las manifestaciones, los creadores del primer canal de noticias no oficial, organizadores de grupos para hablar de política entre los jóvenes, abogados dedicados a los casos de presos políticos. La mirada hacia un país que todavía está un poco en ruinas pero que ya sueña y trabaja en la construcción de sus nuevos caminos.

Por más que sea una perspectiva interesante y una introducción general al panorama libio, la película no termina de concretar ninguna de las que parecen sus propuestas iniciales y no despega del tono de reportaje televisivo. El no ahondar en las particularidades más específicas de la revolución (en contraste con las sucedidas en otros países de la zona) o en los sentimientos íntimos de la documentalista en particular, quien con voz en off nos dice en un primer momento que su interés por los sucesos se volvió personal en algún punto pero luego no termina por mostrar esa conexión, por convencernos de su papel (aunque sea de testigo) ahí. 
Es otro de esos ejemplos documentales en que el tema es interesante por sí mismo pero la realización es apenas correcta. Aunque siendo que está producido, entre otros, por Canal 11, eso podría explicar su aspecto televisivo.




¿Algún otro documental o película relativos a Libia?

21.9.13

Aprovechando que la Academia Mexicana ya la seleccionó como la película que representará al país en los Óscares, vamos a hablar de "Heli", de Amat Escalante, quien se llevara la Palma de Oro a Mejor Director en la última edición del Festival de Cannes.



"Algunos se quiebran, pero yo no"
Ya desde tu exhibición y consiguiente premio en el festival francés había desatado alguna pequeña política al impulsar a nuestros maravillosos medios a cuestionarse si el arte debería usarse para mostrar la realidad tan crudamente. Algunos apuntaban directamente que no y que "Heli" era un abuso al mal gusto que el tema sobre la violencia en el país había llevado hasta el cine. Gente que a lo mejor no ve o lee los propios medios en los que trabaja y se cree que porque nos pongan películas bonitas nos vamos a creer que la situación está mucho mejor. Yo igual no esperaba demasiado de "Heli" porque al menos la producción anterior de Escalante, "Los bastardos", me había parecido muy lenta y que fallaba en golpear al espectador cuando se lo proponía. Por lo cual llegué al cine sin tener idea de la historia que me esperaba, más que las advertencias de que era 'más de lo mismo' en cuanto a violencia en el cine mexicano se refiere.

Heli, a su escasa edad, es ya algo así como el hombre de la casa. Embarazó a su novia siendo muy jóvenes y ahora trabaja junto con su padre en una fábrica para poder mantenerlos a todos, incluida Estela, su hermana menor quien apenas estudia la secundaria pero se ve a escondidas con un militar quien le promete un día huir y casarse con ella en otro lado. Sus sueños de evasión desencadenan en una serie de tragedias que involucrarán a toda la familia. 

Si ya desde hace algún tiempo la crítica situación que vive el país ha hecho ebullición en su representación cinematográfica, también es cierto que un gran número de esas aparentes denuncias sociales se vuelcan sobre temas muy concretos (el viaje en busca del sueño americano, el narcotráfico, los secuestros) y no siempre aludiendo a causas o síntomas del todo claros. A la vista de nadie escapa la violencia, pero muchas veces su retrato se vuelve un catálogo arbitrario de dramas a pequeña y gran escala. ¿Qué propone "Heli" que la diferencie del resto del posible panorama actual?

La película no parte tanto del hecho violento en sí como de la disección de la pobreza. Un hogar que se mantiene a duras penas, en que los niños han tenido que crecer a pasos agigantados para poder sobrevivir, donde intuimos que cada quien ha tomado su posición porque 'no le quedaba de otra' (la necesidad, la ignorancia). Incluso la ilusión en ese mundo tiene términos terrenales y viscerales: Heli no puede evitar la distancia que lo separa del hijo no deseado, Jorge (el militar) le promete sueños a largo plazo a Estela pero en gran medida lo que quiere es tener relaciones con ella. La felicidad no parece una cuestión a tratar en ningún punto. Cuando la situación explota, también por necesidad y por ignorancia, queda claro que todos son víctimas de un sistema en que los individuos parecen prescindibles, en que la sociedad parece estructurarse a partir de ritos burocráticos y endebles relaciones humanas. 

La violencia en "Heli" no es ver a un hombre golpeando a otro brutalmente tanto como notar que en el cuarto de atrás una mujer hierve el té y presencia la escena de manera cotidiana. La violencia es arbitraria, en todos los niveles, en todas las direcciones. Violencia en el juego de control dentro de la pareja, violencia dentro de la jerarquía militar que entrena a individuos a base de humillaciones y maltratos, violencia de la milicia hacia la población fundamentada en un poder a base de armas y corrupción, violencia sexual, de género, legal, desde los individuos y las instituciones. Violencia cotidiana, violencia extraordinaria que se ha vuelto a su modo también una realidad. Sin necesidad de recurrir constantemente a escenas explícitas (que un par tiene, bastante impactantes) la realidad fílmica nos golpea en todo momento, desde los actos más simples, y deja en claro que la situación no puede resumirse en quiénes son buenos y quiénes malos, sino que la sociedad ha ido degenerándose en todos sus niveles a través de sus propios círculos viciosos y hundiéndose en su propio laberinto. No hay mensaje, sólo devastación, y la vida que sigue.

Aunque yo soy la primera en pensar que el cine mexicano puede hacer más cosas, también me parece cierto que no todos sus exponentes de temáticas similares caen dentro del mismo saco. Y "Heli" es una brutal pero excelente representación de su época.
Al inicio del trailer se reproducen algunas frases de críticas que recibió, iniciando con la pregunta de "¿Arte o traición a la patria?". Es un poco triste que a estas alturas nos lo sigamos preguntando.




¿Otras películas sobre violencia social?

6.5.13


06/05/13
En realidad hace ya un ratito que vi la película, pero está bien de pronto dejar enfriar un poco la cabeza para pensar lo que opinamos. De todos  modos seguro en unos años vamos a arrepentirnos. Y tanto nos prometieron "Iron Man 3" y de pronto ya estaba aquí.



"Ladies, children, sheeps. Some people call me a terrorist. I consider myself a teacher. Lesson number one: Heroes, there is no such thing"
Si vemos de manera muy general la línea cronológica de las producciones de Marvel (de Marvel Studios, así que olvidémonos de los X-Men y Spider-Man), la primera película de Iron Man fue básicamente la que volvió a poner en el juego cinematográfico a la compañía de cómics. No es que DC diese una gran pelea en su totalidad, pero ahí estaba Batman y con un poquito de atención sirve para destacar. Robert Downey Jr. hizo de un superhéroe no particularmente popular uno de los ídolos modernos, un precedente para el nuevo cine de superhéroes y al mismo tiempo un juego de espejos sobre lo que un *verdadero héroe* tenía que ser. Era un fanfarrón poco serio con un montón de dinero y tramas explosivas que con su buena dirección compensaban no ser particularmente profundas, y tener villanos no muy inteligentes. A partir de entonces la cosa parecía sólo poder ir a mejor: un exitoso reboot de "Hulk" con Norton (que por desgracia no se quedo en la franquicia, aunque Mark Ruffalo no lo está haciendo nada mal), unas películas decentes de "Thor" y "Capitán América" (a "Thor" le doy el 'decente' por Loki, y nada más) y una deslumbrante "Avengers". Y ahora, para abrir camino a "Avengers 2" (para la que tendremos que esperar todavía un par de años más), teníamos el final de la trilogía (suponiendo que será trilogía) de "Iron Man" (le hace falta un subtítulo ridículo como "Iron Man 3: La últimísima batalla").

¿Por qué Jon Favreau desertaría ahora?
Ok, no *desertó* sino que *quiso aprovechar más su papel como Happy*, como si esa pudiera ser una excusa real. Después de haber creado exitosamente la franquicia desde las cenizas, y después de que Joss Whedon sacara adelante la casta con "Avengers", ¿por qué pasarle la dirección a alguien más justo para la supuesta última película?
Y menciono esto porque es de las primeras cosas que se notan cuando empiezas a ver "Iron Man 3". Ya en la primera escena hay algo que parece extraño, y no es nada en concreto porque es una primera escena como cualquier otra primera escena para recordarte de qué personaje están hablando. Pero hay algo en el ritmo, en la presentación, hasta en Downey Jr. que parece ligeramente fuera de lugar. Y a partir de ahí ese sentimiento irá en aumento hasta como la mitad de la película donde finalmente podremos perdonar ese cambio y quizá comenzar a poner atención. ¿De qué nos está hablando "Iron Man 3"?

Como ya han mencionado por allá, la película también es una suerte de "Avengers 1.5". Continuamos casi justo donde nos dejaron y al parecer la experiencia de pelear contra una raza alienígena no dejó a Stark en su mejor momento. De hecho está bastante cerca del colapso nervioso. Pepper tiene que encargarse de las cosas serias, Stark sólo se dedica a sus robotitos, hay un terrorista llamado El Mandarín que tiene al gobierno en jaque, Rhodes se quedó con una armadura y ahora es el Iron Patriot, un viejo conocido (de Stark y Pepper) vuelve a aparecerse con una arriesgada propuesta científica, gente comienza a explotar en las calles. En realidad hasta que la gente comienza a explotar en las calles que nuestro protagonista sale un poco de su ciclo destructivo de crisis de ansiedad. 

Si la juzgamos en su totalidad, diría que el plan malévolo que rige la trama y que comienza a tener sentido pasada media película, es bastante bueno y que probablemente sea el mejor de la saga. Ya sabemos lo que Stark tiene para ofrecernos y con la ligera excepción de pasarse de gracioso por momentos, cumple bastante bien. Pepper por desgracia aparece mucho más que en las anteriores películas y es todavía más insoportable (y mucho menos pelirroja). Los villanos están bastante bien, aunque leí muchas quejas sobre El Mandarín lo cierto es que a mí me encantó (por breve que sea, la concepción de su subtrama me pareció una adaptación fantástica a tiempos modernos y una reinterpretación inesperada pero efectiva), y Aldrich Killian, en teoría, está bastante bien. Es una pena que cortaran tanto el potencial de Guy Pearce (quien está envejeciendo de forma un poco extraña, ¿no creen?) y que al final los efectos especiales de sus planes malvados se vieran un poco ridículos.

¿En resumen? "Iron Man 3" es un blockbuster divertido y efectivo, deja la sensación de quedarse a la mitad de su potencial pero tampoco llega a resultar un problema grave. Quizá el asunto es que tiene varios detallitos en contra que sumado a este potencial irregular pueden resultar un poco molestos en su momento: que tarde tanto en despegar la película, que incluyan personajes un poco innecesarios, que Stark se pase de graciosito, que Pepper aparezca hasta en la sopa, que algunas cosas que parece que nos prometen no se cumplan, que exageren un poquito el aspecto *serio* de la historia. Y mi impresión es que aunque las dos primeras películas obviamente también tenían sus puntos en contra, Favreau conseguía un producto tan sólido, tan logrado en su conjunto, que te dejabas arrastrar por la acción y perdonabas todas esas posibles debilidades. Pero Shane Black no lo consigue de modo que no dejan de resultar evidentes y te dejan con esa sensación de "pues sí está buena PERO....". 
Y bueno, quizá "Avengers" nos ha predispuesto a todos a esperar pequeñas obras maestras de superhéroes, y hay que recordar que Stark comenzó por entretenernos y al menos en ello ha sido consistente.




¿Película favorita de Marvel?