Mostrando entradas con la etiqueta alain resnais. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alain resnais. Mostrar todas las entradas

20.12.14

Y si estamos hablando de Resnais teníamos que cerrar este ciclo necesariamente con la fantástica "Noche y niebla". Muy navideña opción, sin duda.



"War nods off to sleep, but keeps one eye always open"
A diez años del final de la Segunda Guerra Mundial, "Noche y niebla" regresa a los más oscuros y devastadores rincones del genocidio perpetrado para hablar de historia y para repetir las mismas preguntas que seguro no dejaron de hacerse desde aquel momento. ¿Cómo se llegó a eso? ¿Quién es responsable?

Las atrocidades sufridas durante aquel periodo fueron denunciadas casi en seguida. Jean Cayrol, guionista del documental y superviviente de un campo de concentración empezó a escribir al respecto al año de ser liberado. Pero incluso ahora, casi 70 años después de dar fin a ese episodio, y con tanta información y perspectivas con las que actualmente contamos, resulta imposible mirar con indiferencia un testimonio tan directo pero a la vez tan poético del holocausto. Es el propio Cayrol quien definió sus composiciones sobre aquel periodo de su vida como "Poemas de la noche y la niebla". Y con esa distancia y esas poderosas imágenes en blanco y negro es que nos sumergimos en una noche de la humanidad. 

La dupla Resnais-Cayrol consigue abordar un tema tan difícil y complejo con una dimensión exacta. Sin sacrificar la tragedia pero sin volverla una queja fácil. Las fantásticas imágenes oníricas que consigue el director en sus otras películas, aquí cobran una fuerza única al retratar una realidad sin maquillaje pero cuya dolorosa certeza la hace lucir también como un sueño. Como una brumosa pesadilla. Mientras que el texto, desde su poesía, es un reclamo en primera persona de alguien que atravesó por ese infierno y ahora puede verlo a la lejanía. Regresar a ella, pero ya lejano, visto desde la niebla. 

No se necesitan más de 30 minutos para crear una pieza devastadora. Que no ha perdido vigencia ni con los años ni con las numerosas y nuevas tragedias que se han atravesado desde entonces. Si ya antes comentábamos qué tan imprescindibles podían ser las otras obras de Resnais, ésta sin duda es un visionado obligatorio. 




Y ahora sí: ¿Película de Alain Resnais favorita?

6.12.14

Y continuando con Alain Resnais, otro de sus grandes clásicos imprescindibles: "El año pasado en Marienbad".



"I met you again. You never seemed to be waiting for me but we kept meeting each other at each turn, each bush, beneath each statue, beside each lake. It was as if no one had been in that garden but and I"
Resulta curioso en pensar en la Nouvelle Vague y en la fantasía latinoamericana encontrándose de modos inesperados. El guión de "El año pasado en Marienbad" está inspirado en la novela "La invención de Morel", la más reconocida del escritor argentino Adolfo Bioy Casares y uno de los puntos más altos del género fantástico en América Latina. Aunque las historias puedan parecer distintas ambas comparten el extrañamiento. Un desconcierto que va más allá de la atmósfera enrarecida y que dota a los personajes de un cierto aire irreal, como si ellos mismos se volvieran parte de ese sentimiento onírico que los va guiando.

Un hombre y una mujer coinciden en una reunión en un château francés. Él insiste en que se han encontrado el año pasado, en Marienbad, y que ella dijo que lo esperaría ahí. Ella insiste en que nunca se han conocido. La historia es también la imposibilidad de una historia, y de ese modo una serie de secuencias, como entre sueños, los irán encontrando y desencontrando (al igual que al que parece ser esposo de la mujer). Al tiempo que se irán construyendo un espacio fantástico, tanto por sus increíbles espacios como su marco en una historia ambigua, descontextualizada y en la que muchas veces no sabemos cuánto de lo que vemos es realidad o es una ilusión.

Sin duda esta estrategia en la que el tiempo se mueve en ambos sentidos a placer y todo está plagado por un componente onírico, puede hacer que la película resulta difícil de seguir. Pero de este modo se consigue también darle una énfasis particular y poderoso a un tema que ya hemos visto que interesa de manera especial a Resnais: las relaciones humanas. Manifestadas en esta ocasión desde una perspectiva podría decirse que más pura y conceptual que en otras de sus producciones, al despojarlas de las ataduras de la realidad y la continuidad para dejar únicamente los lazos profundos que pueden llegar a unir a las personas.

Con una fotografía fantástica y ese Marienbad maravillosamente irreal, no sorprende que ésta sea una de las grandes piezas de Resnais.




¿Otras películas con espacios geográficos entre la realidad y la fantasía?

29.11.14

Y regresando a los mini maratones dedicados a algún director que injustamente no haya sido lo suficientemente tratado en este espacio (o que imperdonablemente no haya sido muy visionado por mí), nos toca ahora hablar del fantástico Alain Resnais.

"I turned militant very young. I was sure we'd change the world. But I wanted it to happen faster. Tomorrow. Today"
A nadie sorprende saber que nuestro comportamiento es una serie de factores biológicos y psicológicos a los que estamos condicionados desde siempre. Que hay algo de ilusión en nuestras decisiones pero que también esa 'combinación de factores' puede escribir una vida. Y así, partiendo de una muy científica explicación del propio naturalista Henri Laborit, Resnais se acerca a la vida de tres personajes que muy bien podrían ser sus propias ratas de laboratorio, o su estrategia para diseccionar la narrativa audiovisual y las teorías psicológicas en una película en la que ficción, teoría y pasiones humanas verdaderas se entrelazan como si no hubiera ninguna distinción entre ellas.

René Ragueneau (un muy joven Gérard Depardieu) es hijo de unos campesinos. Crece sabiendo que por todo hay que luchar, trabajando desde joven y manteniendo tempranamente a una familia. Janine Garnier proviene de una familia proletaria,  pero negándose a seguir el estilo de vida que se le ha impuesto se suma a las juventudes comunistas y se vuelve actriz. Jean Le Gall siempre ha sido burgués y ocupa un importante cargo en el gobierno. Hombre casado, con hijos y católico, no duda en poner todo en juego para irse a vivir con su amante, la joven actriz Janine. 
Las decisiones y rebeliones que cada uno experimenta en sus vidas oscilan entre la idea del libre albedrío y de las inamovibles predisposiciones psicológicas. Humanos tomando decisiones, cediendo a sus pasiones. Ratas peleando dentro de una jaula de laboratorio. 

Resnais consigue no sólo encajar las piezas de su rompecabezas audiovisual de una manera fantástica, sino que logra que las distintas perspectivas de su película sean poderosas e interesantes en sí mismas. Laborit y su académica presentación de la vida resulta fácil de seguir al tiempo que presenta un tema eternamente atractivo: qué nos dicen de nosotros mismos los experimentos sobre conductas. Por otro lado los retratos ficticios de personajes están llenos de matices y conflictos que podrían haber sostenido sin problemas todo el largometraje. Particularmente, pese a que puede parecer un personaje tópico el de la actriz-amante, me resultó cautivante la perspectiva sobre la vida de Janine y el modo en que termina por entrelazarse con la del político. Resnais consigue con estos aparentemente estereotípicos personajes, construir universos sin tener que decir demasiado. 

Aunque no puedo decir que la Nouvelle Vague sea un movimiento del que haya visto demasiado, es fascinante ver cómo cada director y cada proyecto retoma y transforma por completo este episodio de la historia del cine francés. 
Seguiremos hablando de Resnais pronto.




¿Otras películas relacionadas con experimentos de conducta?

23.10.09



21/10/09
Otra de las películas que me tocó ver en el festival, aunque no estoy muy segura de cuál fue la razón por la que decidieron incluirla ya que es del 97. De cualquier modo es Resnais y se veía ligera y entretenida, que era justamente lo que necesitábamos después de varias películas más serias y densas.



"La verdad es que a nadie le importan los campesinos, sobre todo en el año 1000 junto al lago Paladru"

Aunque llegamos un poco tarde lo cierto es que se agarra el ritmo de la película rápidamente. Con un puñado de personajes parisinos que representan distintas problemáticas o situaciones sociales-amorosas-etc que se van entrelazando de maneras insospechadas, lo cierto es que parecía una película ligera y agradable, aunque en un principio temía que no fuera a más. A estas alturas creo que ya es un recurso relativamente fácil el querer meter varias historias que se cruzarán en algún punto y creer que el mérito ya está en eso. Y es que al igual que se pueden lograr excelentes tramas con ello, puede también quedarse en lo simplemente anecdótico.
Pues Resnais, para no arriesgarse, los puso a cantar. Y no a cantar cual musical oportuno, sino a reproducir, dependiendo de la situación, grandes canciones francesas de varias épocas. Era una verdadera delicia mirar como el vendedor de pisos/escritor frustrado trata de llamar la atención de la guía de turistas/intelectual amargada con algún comentario sobre un caso histórico, para un momento después ponerse a cantar como si formara parte de una película de Disney. Una película de Disney francesa que aborde temas como la depresión, el engaño, la poca confianza en uno mismo.
Con un aire desenfadado nos enfrentamos a los problemas de todos los protagonistas, quienes sin embargo tampoco parecen demasiado conflictuados con ellos. Todo en la película fluye naturalmente, ya se esté hablando de la esperanza de una nueva relación o de un hombre que planea dejar a su esposa por una más joven. Entre tanta gama de protagonista cotidiano y extraño no es difícil sentirse identificada de algún modo con cualquiera de ellos, además que pasan por los estados más representativos de cualquier persona. Con París de fondo, claro está.

A mí personalmente me encantó el personaje de Agnès Jaoui, que además yo juraba que era la misma protagonista de "Anna M." (pero no). Quien hace de intelectual frustrada metida en libros que a nadie le importan. Imposible no adorarla.


La película me conquistó, me pareció un bello tributo al llamado estilo francés de diseccionar las relaciones interpersonales pero con un toque divertido, encantador, y también muy francés. Como la torre eiffel de fondo.
Una buena elección, aunque nos llegara tan tarde.












8.7.09



08/07/09
El sólo título de la película me parece increíblemente hermoso. Si a eso le sumamos un guión de Marguerite Duras y la ambientación en la misma Hiroshima, es difícil explicar cómo había tardado tanto tiempo en conseguirla. Y aún más que no lo hice si no que tuve que hacerlo para la clase de cine. Oh.



"De la misma manera que existe esta ilusión en el amor, esta ilusión de ser capaz de no olvidar nunca, también yo he tenido la ilusión ante Hiroshima de que jamás olvidaría"

He leído algunas cosas sobre la película y creo que es un poco difícil de abordarla. Especialmente en las partes en que se habla de ella como surrealismo y yo creo que tiene una estructura bastante delimitada como para serlo. Quizá por las actuaciones y ciertas secuencias pueda parecer un poco absurda, pero me parece que aún así la idea continua clara.
Se podría decir que en su mayoría el diálogo prima por sobre la acción, al igual que las imágenes aisladas. Durante los primeros minutos lo único que podemos ver son imágenes de Hiroshima antes y después de la bomba e intermitentemente escenas muy cercanas de cuerpos enlazados. Cuerpos que muchas veces se convierten a sí mismos en metáforas al mostrarse cubiertos de arena, como la piel de algunos supervivientes que ha sido devorada por las explosiones.
Cuando uno pensaba que las cosas no iban para ningún lado más allá de una extraña semblanza sobre lo visto o no visto en Hiroshima por una mujer francesa, comienza propiamente la trama de la película. Una actriz ha ido a filmar una película y se encuentra durmiendo con su amante japonés. Ambos acaban de conocerse y durante un par de días tratarán de acercarse y alejarse paulatinamente entre ellos.

Creo que las actuaciones son lo primero que confunde, porque quedan por momentos muy acartonadas, exageradas, como si fueran títeres de los personajes reales. No estoy del todo segura si la intención es deliberada pero a mí me gusta pensar que sí, porque con ese toque de teatralidad queda también la sensación de que las cosas que se narren no deben ser tomadas como tal. Que la historia no es tan simple como una pareja que acaba de conocerse y no sabe qué le deparará el futuro en el tiempo en que ella permanezca en Japón.
El hombre parece especialmente renuente a dejarla ir y trata de conocer a la mujer con la que ha compartido algunas horas. Curiosamente, más que querer saber cosas de su vida diaria, de su presente, parece obsesionado con conocer su pasado amoroso, lo más innombrable y recóndito de ese pasado. La mujer va contando, de manera interrumpida entre los distintos escenarios de la ciudad, lo que le sucedió en su ciudad natal durante los conflictos entre Francia y Alemania, al haberse enamorado de un alemán.
Algunas de las críticas que he leído hablan de que se privilegia este relato por sobre el concepto central de Hiroshima. Yo no creo que esa haya sido la intención, de querer desplazar la importancia de un suceso como fue el brutal final de la Segunda Guerra. Más bien creo que es un modo retórico de mostrar que la Guerra dejó secuelas en todas partes y que todos llevamos destrozos de alguna manera. Que todas las historias fueron trágicas, ya fuera la destrucción de una ciudad o el encierro vergonzoso de una muchacha que había perdido la honra. Un modo sutil de querer decirnos que una guerra (o un episodio de una guerra) son todas las guerras. Del mismo modo en que los absurdos encuentros casi mecánicos entre los protagonistas nos dirán también que una historia de amor son todas las historias de amor. Por eso los protagonistas no tienen un nombre más allá de su historia.

Personalmente me pareció una película bella, con una fuerza visual devastadora tanto en las escenas sensuales como en la evidencia del dolor humano. Me parece que el mejor modo de querer honrar, de alguna manera, a todo lo que el pueblo japonés perdió durante esos ataques, fue no queriendo hacerlo particular. No hablar de ellos necesariamente en primera persona.
Además que debo decir que me encantó ver a Eiji Okada hablando un perfecto francés. Por no mencionar que Hiroshima, como palabra, tiene una fonética preciosa.