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21.4.12

21/04/12
Ahora que tanto suena el tema de los espejos y las brujas respecto a las nuevas adaptaciones cinematográficas de Blancanieves, vayamos hacia otros espejos y otras brujas. Unos más hacia el cine mexicano clásico de terror.



"Gracias, noble espíritu de la eterna oscuridad, sé que tus promesas son infalibles"
Es curioso encontrarse un producto que siendo tan sencillo vaya tan serio, tratándose de terror en México en los años 60. Y sobre todo si pensamos que la filmografía de Chano Urueta iba un poco más hacia lo festivo y extravagante, como es su más reconocida obra del género, "El barón del terror", o sus varias aventuras de Blue Demon. Además no está basada ni en leyendas nacionales ni es adaptación de un clásico literario. Aunque imdb dice que parte del crédito del guión debería ir a Carlos Enrique Taboada, en lo que serían sus pequeños méritos antes de entrarle a la dirección.

La historia es bastante sencilla. El matrimonio de Elena y Eduardo podría parecer ideal pero a Sara, madrina de ella y ama de llaves, no termina de convencerle. Es, además, bruja, y mediante una lectura en el espejo le depara un final funesto a Elena sino sigue sus instrucciones y se protege contra su marido. Pero la condena ya ha caído sobre su hogar y a partir de ese momento Sara deberá combatir con sus artes oscuras una situación destinada a la tragedia.

A lo mejor suena un poco más melodramático puesto así, porque por lo menos de inicio la intromisión de los elementos ocultistas tampoco es tan descarada y hasta cae en una especie de retrato cotidiano de 'las antiguas costumbres'. Conforme la trama va avanzando la línea predefinida del relato se va abriendo en más vertientes del género, con notables influencias de "Los ojos sin rostro" de Franju, otras películas de doctores mórbidos, recursos fantasmagóricos, mujeres acosadas por espíritus y una serie de elementos que cuando uno los piensa podría parecer que terminarían por hacer un caos total pero que en realidad consiguen mantenerse en el tono justo para hacer que la película sea algo extraña pero no se desborde en ningún momento. 

Es cierto que como muchas producciones de terror de varias décadas atrás debe tomarse con un poco de consideración porque los 'efectos' muchas veces son demasiado simples y los recursos por momentos pueden caer en la ingenuidad, pero yo creo que a diferencia de muchas otras producciones de la época cuyo encanto era precisamente caer en este delirio extraño, "El espejo de la bruja" sigue teniendo una solemnidad sencilla que la hace parte de ese momento pero a la vez le confiere un mérito bastante particular. Probablemente no llegue al nivel de algunas joyitas consagradas, mucho más procuradas a nivel técnico y argumental, y mucho más serias en sus propuestas como parte del género de terror, pero a mi parecer ha sido injustamente dejada de lado cuando al menos es bastante particular y entretenida. Tiene un cierto aire clásico pero al mismo tiempo un toque extravagante que produce un equilibrio extraño y difícil de conseguir.

Creo que últimamente me han faltado estas pequeñas maravillas del cine mexicano retro. A ver si lo remedio un poco.




¿Película favorita sobre espejos?

8.9.10



08/09/10
Ya me había tardado en regresar al terror mexicano. Y sobre todo esas producciones tan particulares que aparecieron por los 60s. De "El barón del terror" (que fue conocido en Estados Unidos como "Brainiac") ya había visto algunas escenas y no dudaba de que fuera a ser de lo más psicotrónico. Y es que hay veces en que uno necesita ver terror malo.



"Tu antecesor me condenó a ser quemado vivo, y tú tendrás que pagar por eso"

Lo cierto es que con todo, "El barón del terror" se adentra fácilmente en la categoría de películas tan malas que resulten buenas. Para quienes gustan de la serie Z, los pésimos efectos especiales, las trama trilladísimas y los recursos narrativos casi risibles; la película es una oda al terror barato tan sincera (por tan mala, está claro) que resulta difícil resistirse del todo.

La trama terrorífica es previsible, el buen Abel Salazar (icónico para este tipo de cine en México) es el barón Vitelius d'Estera, y está claro que tiene que ser malo malo. Por ello la Inquisición le dio jaque apenas tuvo la oportunidad. Pero como es tan malo, cuando está a punto de morir jura vengarse no de sus verdugos, sino de sus bisnietos (o la generación que sea que le toque aguantar su regreso). Muy al estilo de "La máscara del demonio" de Bava pero con una gran diferencia, justamente en la máscara.
Vitelius regresa a México muchos años después, cuando ya nadie recuerda su vida anterior, coincidiendo con el regreso también del cometa Haley. Cae en una especie de iceber estelar y comienza su reino del terror. Para llevar a cabo su venganza siniestra se hace de un nombre, bueno, básicamente el mismo nombre, pero se hace de un castillo y se hace pasar por millonario ocioso que invita personas al azar a pasar veladas en su casa. Pero está claro que todo es un plan, y que esos invitados ingenuos son las próximas víctimas de su mortal apetito.

Ahora bien, si no han escuchado antes de la película y se fian de que el fotograma que escogí, por decencia, no se ve tan mal, caerán en el primer error. Aquí es cuando debo recordarles que la película no tenía ni un peso de presupuesto, ni uno solo. Así que cuando tienen que hacer una diferencia entre el barón cuando se hace pasar por un mortal común (común y millonario, casi nada) y cuando está a punto de victimizar a alguien, pues lo transforman. Y se transforma en un ser con una cabezota enorme de papel maché que tiene siempre una lengua viperina de fuera y cuyas manos son como tenazas de cangrejo (también en versión papel maché, claro). Es imposible no admirar la visión con que se concibió al personaje estéticamente. Es de lo más risible y si de por sí la atmósfera incita casi siempre a la risa, consigue aún mantenerse en el punto exacto para que el supuesto terror resulte una mezcla de lo más extraña.

Debo decir que yo lo disfruté, aunque con plena consciencia de lo que iba a ver y sin esperar ni una obra de arte ni mucho menos asustarme. Es casi folklórico. Pero sin duda es una película que resultará sólo para los amantes del género o alguien dispuesto a pasar por una experiencia de lo más singular, de otro modo será demasiado evidente la cantidad de errores o tópicos mal manejados que presenta. Aunque seguro que ese es precisamente su chiste.



¿Alguna película de terror raro que os guste?