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3.6.13


Y continuando con los clásicos de Billy Wilder, otra joyita: "Witness for the prosecution". Basada en una obra de Agatha Christhie.



"But this is England, where I thought you never arrest, let alone convict, people for crimes they have not committed"
Tengo una debilidad por los thrillers de cortes legales. No los veo tanto en su modalidad de largometrajes porque los veo en televisión todo el tiempo. Y también tengo bastante claro que Christhie es una maestra en cuestión de historias de misterio e intrigas. La película no podía pintar mejor.

Sir Wilfrid Robarts es un abogado que apenas se está recuperando de un reciente ataque cardíaco pero no puede esperar para volver al trabajo, en parte para fastidiar a su equipo médico que insiste en que descanse e incluso le han encargado a una enfermera que lo vigile todo el tiempo. Así que decide tomar el caso de Leonard Vole, un veterano americano acusado de asaltar y asesinar a la viuda Emily French. La delicada situación queda rápidamente sobre la mesa pese a la candidez de Leonard y sus esfuerzos por parecer tan inocente como es posible: el ex soldado, casado con una alemana que conoció durante los conflictos, estuvo frecuentando a la viuda millonaria con la excusa de pretender que ella invirtiera en sus absurdas creaciones. Christine Helm, su esposa, parece un testigo menos que aconsejable para defender a su marido y la situación parece tan evidente que es difícil distinguir la verdad. 

Como puede suponerse, la trama es la propia de esos juegos de espejos legales donde todo es verdad y nada es verdad. Y Christie es una experta para eso, del mismo modo en que Wilder consigue aterrizar la historia con toda la seriedad y fuerza que tiene pero sin perder un encanto ligero en sus detalles. A lo largo de la película la idea que tenemos de un caso en apariencia sencillo irá cambiando vertiginosa, moviendo a los personajes y sus motivaciones de tal modo que resulten impenetrables para nosotros y lo que en un principio parecía un caso simple pronto se volverá una compleja red de engaños y desengaños.

Aquí me encantaría decir que la presencia de Marlene Dietrich como Christine Helm es la causa principal de lo fantástica que resulta la película, pero hay que aceptar que en general todo el ensamblaje entre actuaciones, giros de guión, la trama de Christie y todo lo que Wilder aportó como guionista y director. A tal grado que Alfred Hitchcock alguna vez dijo que mucha gente pensaba que "Witness for the prosecution" era una película suya y le preguntaban por ella. 

Teniendo la imagen de Billy Wilder que remite directamente a "El apartamento" y "Some like it hot", resulta fascinante ver cómo se maneja tan bien en géneros tan diversos, adaptándose a sus requerimientos propios pero aportando su toque (que aquí se nota principalmente en la figura del abogado protagonista). 

Como dato curioso, el impactante final de la película resultó todavía más impactante en su momento, y la producción se mostró bastante obsesiva con evitar que se hiciera del conocimiento público, al grado que al terminar la exhibición de la película en cines un muy amigable anuncio recomendaba a los espectadores no arruinarles la historia a sus amigos y mantener en secreto el inesperado final. Resulta curioso pensar en algo así ahora, sobre todo si tomamos en cuenta el hecho de que está basada en un texto de una autora tan reconocida como Agatha Christie. 
Con todo, no podría asegurarlo pero creo que incluso sabiendo a grandes rasgos el desarrollo final de la historia, la película conseguiría igualmente un impacto gracias a la excelente labor técnica y creativa de todos los involucrados. 

Así hasta da gusto ver películas hollywoodenses.




¿Película de Marlene Dietrich favorita?

16.8.12


16/08/12
Hablando de cine de terror tailandés con Kris, me recomendó alguna pieza clásica del género en dicho país, pero al parecer por alguna ligerante variante al recordar el nombre terminé viendo más bien un clásico de comedia antigua.



"Paradise Hotel? It's more a Hotel from Hell"
Debo decir que con un título como "Country Hotel" uno bien podría esperarse un hotel de terror al más puro estilo "Hostal" pero perdido en alguna pequeña ciudad de la provincia tailandesa. Seguro que pasa todo el tiempo. En lugar de ello nos encontramos con un pequeño sitio al que el nombre de 'hotel' le queda bastante holgado ya que parece tratarse más bien de un bar, sitio para descansar, sitio de encuentros, donde por casualidad tienen una sola habitación que rentan bajo el título de cuarto de hotel.
El lugar es dirigido un solo hombre que hace de cantinero, recepcionista, arbitro de conflictos y campeón de lucha de brazos. Una noche se encuentra con que un par de huéspedes se disputan por la única habitación disponible (un hombre que había llegado primero y una mujer que hará todo lo posible por correrlo del cuarto) al tiempo que se entera que El Tigre, un peligroso criminal de la zona, está libre y ha sido visto por los alrededores. 

Al parecer la verdadera revolución del cine tailandés, que hace unos años volvió a sonar bastante en festivales alrededor del mundo, no llegó hasta los años 90, de modo que su historia cinematográfica hasta el momento es bastante irregular y no siempre consigue conformar una imagen nacional sólida. Tampoco puedo ahondar demasiado en ello ya que lo he visto es bastante poco, pero el caso concreto de "Country Hotel" puede ser un poco esclarecedor al respecto.
La estructura es la de una comedia de enredos vista de manera bastante simplificada y general. El punto central es que todo suceda alrededor de la escenografía principal (y única) del hotel que convenientemente sirve para muchas cosas, mientras que una serie de gags se van hilando alrededor de los personajes principales y otros que convergen fugazmente por motivos aislados. Esto durante la mayor parte del metraje, lo que hace parecer que no hay una verdadera cohesión en la trama más allá de los encuentros y desencuentros de los dos huéspedes peleándose por la habitación, que es el conflicto más extendido, hasta que al final se retoma la figura del Tigre y su posible amenaza para darle un toque un poco más orientado hacia la acción y poder concluir de algún modo con la historia. 

Lo que uno creería que está por ver en la cinta, que sería aspectos más tradicionales de la cultura tailandesa reflejados por la época y el reflejo cinematográfico, en realidad quedan en un segundo plano al primar una estructura que parece querer emular las estrategias de las comedias estadounidenses de la época, aunque con sus restricciones. Apenas algunos detalles de la cotidianidad y la puesta en escena nos permiten apartarnos de una serie de situaciones cómicas que parecen querer acercarse a un estándar más amplio que el que nos podríamos imaginar de una cultura tan distante como debe ser la de Tailandia en los años 50. Especialmente si pensamos que precisamente el género cómico resulta ser de los más difíciles de traducir de una cultura a otra, y si aquí se puede poner en entredicho que todo resulte verdaderamente gracioso (sobre todo que he aceptado en numerosas ocasiones que la comedia es un género que me cuesta, pero en casi todas sus modalidades), los gags en sí son fáciles de entender y parecen puestos ahí precisamente a modo de eco apropiado de las películas hollywoodenses que debían verse en esas épocas. 

Voy a tener que seguir a la búsqueda de terror retro tailandés, a ver si consigue dejarme una mejor impresión que el contemporáneo.




¿Película favorita que suceda principalmente en un hotel? 

3.8.11


03/08/11
Continuando con cine japonés histórico de terror, nos toca acercarnos a "Los fantasmas del pantano Kasane". No estoy segura de que tenga una traducción oficial al español y debo confesar que mi libre interpretación tampoco suena particularmente bien, aunque la idea sea justamente esa.



"This is divine retribution. Now you can go to hell"

Al igual que otras obras de las que ya hemos hablado, la historia del pantano Kasane viene de relatos orales de la tradición japonesa que se han repetido constantemente en versiones cinematográficas. Al mismo tiempo que muchos detalles del modo en que se desenvuelven los hechos pueden encontrarse repetidos en otras historias de fantasmas aunque las circunstancias puedan variar. Todo en parte porque al parecer a la cultura japonesa le encanta escuchar la misma historia las veces que sean sin importar que conozcan ya el desenlace.
Al mismo tiempo es también un excelente ejemplo de cómo funciona las nociones del karma en cuestiones paranormales, así que después de verla uno se la pensará dos veces antes de ser un samurai enfurecido, ¿he?

En la primera historia, con miras hacia el pasado, el orgullo de un samurai y su negativa a pagar la deuda que tiene con un mercader, lleva a que entre ellos y la mujer del samurai se desarrolle una tragedia. Ellos, además, terminarán relacionándose con un pantano cercano al sitio donde viven. Años después, la hija del mercader y el hijo del samurai, desconocedores de la historia que los unió de algún modo en el pasado, se conocen y comienzan, a su vez, a descubrir sus propias tragedias, ya que los lazos de fatalidad que unieron una vez a sus familiares no han terminado con las primeras muertes.

Creo que uno de los detalles que más me agradan de este tipo de películas (es decir, de lo que fue el género fantástico y de terror de aquella época), es que muestran la figura del samurai de un modo radicalmente distinto al que usualmente lo hacen las películas del género chambara (ya se sabe, las de acción y luchas de espadas donde el samurai es el protagonista). Lejos de la figura del guerrero que seguía un camino de sabiduría y honor, el terror se ha nutrido siempre por lo más bajo de esta casta: aquellos que se aferraban absurdamente a una dignidad que no se habían ganado y que se aprovechaban de su condición para abusar de las personas a su alrededor. No será la primera vez que veamos a un samurai necio desencadenando una larga tradición que arrastrará a mucha gente a un funesto final. Y eso que aquí el samurai aparece más bien poco tiempo, y su actitud sirve para fastidiarle la vida hasta a sus descendientes.

Otro punto es su duración, que apenas alcanza la hora exacta, lo cual contribuye a que tenga un toque de cuento corto, de leyenda que se repite y cuyos detalles pueden resultarnos por momentos conocidos (no sólo para aquellos que tengan más noción del folklore japonés, sino también porque las historias de amor y traición tienen sus similitudes en todas las culturas).
No se puede decir, por otro lado, que la película sea particularmente siniestra, ni tampoco se asemeja demasiado a lo que vemos hoy en día como terror japonés (aunque sí que encontramos vestigios del manejo de las maldiciones y el karma, principalmente). Más bien se trata de un universo fantástico en que la tragedia se apodera de todas las reacciones que se van generando. Alrededor del pantano Kasane, como podrán suponer.

Hay varios remakes de la película, y creo que sería interesante ver cómo se va renovando la leyenda en versiones más actuales. Aunque por otro lado me he encontrado con algunas situaciones bastante parecidas a las que suceden en la película en otras producciones niponas, especialmente en series de televisión de terror, lo que a veces puede dejar la sensación de que la historia ya la has visto antes aunque no sea exactamente la misma.

De Nakagawa (de quien reseñé hace ya un buen rato la que quizás sea una de sus películas más famosas, "Jigoku") todavía hablaremos un poco más cuando continuemos con el terror histórico.



¿Película favorita sobre maldiciones que pasen de padres a hijos?

15.5.11


15/05/11
Ya nos tocaba continuar con el cine mexicano de terror, y además con todo un clásico en el género, aquella que fusionó para siempre al actor Germán Robles con la figura del vampiro.



"Sedienta de su propia sangre, buscándola inútilmente, noche con noche, en otros cuerpos"

Una joven vuelve en tren hacia el pueblo donde creció esperando encontrarse por última vez con su tía quien se encuentra gravemente enferma. En el tren conoce a un vendedor ambulante y al bajar con él en la estación se encuentra con que nadie quiere llevarla a su pueblo, por lo que el hombre decide acompañarla haciendo la mayoría del camino a pie.
No es de extrañar que nadie quiera adentrarse hasta allá porque desde antes de llegar al sitio la joven se da cuenta de que poco tienen que ver esos páramos con los que recordaba de su infancia. Al llegar es ya demasiado tarde, su tía ya ha muerto. Y se encuentra también con una atmósfera extraña en su hogar y que un misterioso hombre venido de Hungría se ha instalado también en el pueblo.

Una de las cosas que más consiguen cautivarme del terror mexicano de esta época (y estoy pensando también en otras películas como "La maldición de la llorona") es la recreación que hacen de un México escondido y lleno de bruma. Una suerte de páramos desolados, cubiertos de niebla y árboles muertos que podrían recordarnos más a los paisajes góticos de las películas europeas, pero que a la vez continuan teniendo un toque de mexicanidad que los vuelve una suerte de no-lugares. Como si los mapas se detuvieran en una especie de punto muerto a mitad del centro del país y en ese espacio todo fuese posible. Por otro lado, las haciendas donde la historia central se localiza casi siempre representan también ese sincretismo entre palacio europeo antiguo y arquitectura mexicana de época. Su distribución rompe con toda lógica y uno tiene la sensación de que jamás sabe exactamente cuánto abarca dicha casa y cuanto más esconde.

"El vampiro" saca un fantástico provecho de estos elementos tanto como de las historias clásicas de vampiros, sin añadirle más folklore que las actuaciones de nacionales y algún que otro detalle a la trama. Germán Robles es magnífico como conde húngaro aunque no luzca particularmente húngaro (su presencia es tan poderosa que parece como si no perteneciese a ninguna parte, y eso es todo lo que nos interesa). Y dicha imagen se completa perfectamente con Ariadna Welter como la joven y bella víctima propiciatoria que vuelve al hogar, Alicia Montoya como la tía enfermiza y delirante y Carmen Montejo como la tía siempre joven y fantasmal. La participación de Abel Salazar como el vendedor ambulante que termina por involucrarse en la trama puede parecer un poco fuera de contexto al principio, dado su aire fanfarrón y bromista, pero termina por aportarle un toque particular al tono de la película para que termine de ser algo más que una simple reproducción de las leyendas vampíricas que tanto se repetían en el cine en blanco y negro.

Una película que no sólo es un ya un clásico sino que además ha logrado envejecer del mejor modo al haber utilizado al mínimo los efectos especiales de la época (alguna secuencia no se salvará pero dado el tiempo que ha pasado seguro que podemos perdonárselo). Un ejercicio cinematográfico en el género del terror que por desgracia ya no encontramos en la cinematografía mexicana.
Dado su éxito se grabó un año después su continuación, "El ataúd del vampiro", de la que espero hablemos en algún tiempo.




¿Película favorita de vampiros? (y de eso hay para hablar rato, con eso de que actualmente todos los directores cool tienen que sacar su película de vampiros, argh)

8.6.09



08/06/09
Los veranos siempre inician pareciendo lo más sencillo del mundo a la hora todo se me va juntando. Por suerte, una vez más, tengo más tiempo para ver películas que para reseñarlas, así que apenas estamos con una que vi hace como dos semanas.
Bueno, "el séptimo sello" fue lo primero (y de lo poco) que vi de Bergman hace algunos años. Pero justo una de mis materias de verano es sobre cine y filosofía y hablando de Kierkegaard ha salido a relucir nuevamente. Y es una delicia volver a verla.



"Faith is a torment. It is like loving someone who is out there in the darkness but never appears, no matter how loudly you call"

Hay algo de poético a la vez que filosófico en la trama de "El séptimo sello", aún cuando la premisa podría parecer algo sencilla. Ambientada en la Edad Media, un caballero regresa de las cruzadas pero su embarcación naufraga a poco de las costas. De dicho suceso sólo consigue sobrevivir él y su escudero, aunque un particular personaje lo espera en la playa. Para evadir a La Muerte, quien se encuentra dispuesta a concluir con la vida del caballero, y atormentado por los espacios en blancos de una fe que tras las guerras santas se muestra en decadencia, el caballero se dispone a retrasar su destino al retar a La Muerte a una partida de ajedrez.
La resolución tan simbólica y estética es sólo una excusa para prolongar el recorrido del caballero a lo largo de una tierra consumida por la peste, mientras él busca cualquier razón para volver a abrazarse a la fe perdida, vamos contemplando distintas situaciones que van sucediendo en este mundo al que vuelven y les parece por completo distinto. El miedo a la muerte a la vez que su celebración hará salir lo peor y quizá lo mejor de las personas, al igual que una persecución absurda por la figura del diablo y espectáculos juglarescos.

El principal encanto de la película son los diálogos, podría decirse que escogidos con pinzas. Recreando perfectamente un continuo debate entre el caballero y sus interlocutores. Una búsqueda desesperada que usualmente contrarresta por la parquedad de La Muerte o la indiferencia de su escudero. Además de que los escenarios mundanos que van apareciendo recrean del mejor modo el momento histórico escogido, a la vez que el espíritu humano.

Siempre me ha gustado la figura alegórica de La Muerte en las películas. En este caso tiene un dejo algo notorio, una formalidad ceremoniosa y un encanto inquietante. Aunque pienso también en otras manifestaciones, como la muerte con la que dialoga Oliverio a lo largo de "El lado oscuro del corazón".


Creo que sin duda se encuentra entre mis películas favoritas. La verdad que Bergman es una gran deuda pendiente para mí, pero no dudo que esta sea una excelente representación de su arte.


¿Cuál es tu película de Bergman favorita?