8.2.10

"Eros", Michelangelo Antonioni & Steven Soderbergh & Wong Kar Wai



08/02/10
Li Gong en fotograma de nuevo y tan rápido. Sólo para confirmar que es una belleza, claro.
Temo ver películas de Wong Kar Wai muy seguido porque entonces recuerdo que ya me quedan muy pocas más de ver suyas y después tendré que esperarme hasta que saque algo nuevo. De hecho creo que ahora ya sólo me falta "Ashes of time".
Pero, bueno, tres mediometrajes sobre un mismo tema, y yo aplazando verla desde hace mucho tiempo.



"Un día tú serás mi sastre. Recuerda esta sensación, así me harás vestidos maravillosos"

Si a veces es difícil delimitar las posibilidades de un eje temático, un concepto tan amplio como el deseo no puede sino darnos una posibilidad infinita de variables. Y con tres grandes directores como son Antonioni, Soderbergh y Kar Wai, que ya han tratado el tema con anterioridad.

No sé si haya sido una buena decisión poner primero el mediometraje de Antonioni, "El peligroso hilo de las cosas", dado que es por mucho el menos afortunado de los tres. De hecho es casi malo (y el casi viene más bien a que siendo no tan largo es aún soportable). Trata vagamente sobre una pareja a punto de separarse y el constante y molesto diálogo entre ambos. Luego hay escenas medio arbitrarias en que el hombre la engaña con otra mujer, y otras en que la mujer aparece con un montón de caballos en la playa.
Supongo que en un intento de perpetua metáfora visual se pasó por algo una trama con mínimo seguimiento (más allá de las escenas aisladas que se entienden en su momento pero apenas pueden reconstruir una historia más allá del arquetipo de pareja a punto de separarse). También más que tratar de reconstruir el deseo lo explican (o intentan) de manera constante a través de diálogos que pueden llegar a caer en los clichés: que si el deseo ha terminado, que si hay cosas que les falta a las parejas, que si etc.
Al final creo que uno no saca demasiadas conclusiones sobre lo que la película quiso decir o cuáles eran las intensiones del director.

Por suerte, cuando uno comienza a preguntarse si esto podrá llegar a buen término, aparece Soderbergh con su fragmento, "Equilibrio". Una serie de imágenes vertiginosas nos muestran una bella escena de un cuarto en azul donde una mujer, a lo lejos, se arregla para salir. Desde contemplar su cuerpo desnudo frente al espejo hasta verla por completo arreglada. Todo ello en constante movimiento y con una sensación de que la miramos de lejos, sin la oportunidad de participar en las acciones. Luego, corte, y nos encontramos con Downey Jr en un consultorio de psicólogo.
Siempre he dicho que aunque no siempre haga buenas películas, Downey Jr casi siempre consigue buenos personajes. En este caso no podría ser la excepción, y lo vemos como un estresado hombre de negocios que no puede dormir bien porque está obsesionado con un sueño recurrente, donde mira a una mujer que ha pasado la noche con él mientras se arregla para irse. El psicólogo no parece demasiado interesado en hacerle caso más que en permitir que hable durante toda su hora (como todos sabemoso que actuan los psicólogos, claro), pero es suficiente motivación para que nos adentremos en uno de los grandes paradigmas del deseo: la mujer imposible. Mediante la reconstrucción del sueño, la repetición constante de imágenes nunca en equilibrio y un bello desenlace, se conforma una historia exacta en todos los aspectos. Y con una estética onírica preciosa.

Finalmente, esperamos ansiosamente a Wong Kar Wai con su participación, "La mano", que por suerte no nos defrauda ni un poco y nos deja con un excelente sabor de boca. La historia de una prostituta ya algo mayor, encarnada por la bellísima Li Gong (y que recuerda un poco al personaje de Ziyi Zhang en "2046", aunque unos años mayor) y la obsesión que representa para el joven aprendiz de sastre que le confecciona su ropa. Es, probablemente, la narración con más retórica sexual de las que he visto del director (donde se maneja sobre todo un sentido bastante sutil de erotismo), con escenas que se sobreentienden explícitas y con una adoración eminentemente corporal. Es fascinante y bella, aunque ciertamente sigue una línea bastante conocida dentro de los trabajos del director. Tiene, probablemente, una de las escenas más bellas de deseo frustrado que haya visto en el cine y que les voy a spoilear sin más, así que ya saben: el joven Zhang, incapaz de acceder al objeto de su deseo, que es obviamente la señorita Hua, y trabajando dolorosamente para ella durante tantos años, no le queda más remedio que tocar, con todo el amor, la lujuria y el deseo contenido, los vestidos que ha confeccionado para ella como única posibilidad de sentirla suya.


Ya se sabe que me encantan estas compilaciones temáticas, y esta sin duda no resulta solo mayoritariamente buena, sino también una visión interesante del modo en que trabajan estos tres distintos directores. Con la triste excepción de Antonioni, ya se ha dicho.

¿Alguien tiene otra película del tipo para recomendarme?

7.2.10

"Crónicas", Sebastián Cordero



07/02/10
Ya cuando reseñé "Satanás" había hablado de que no sería el único papel del magnífico Damián Alcázar como asesino. Aunque tampoco había visto entonces alguna de las otras películas. Ian insistía en que ésta le gustaba más y que, claro, no teníamos por qué negarnos a películas sobre asesinos.



"Usted no sabe lo que es tener un infierno dentro, y por más que quiera nunca poder alejarse de él"

La ventaja de las películas que advierten que están únicamente vagamente inspiradas en un caso real es que nos dejan claro desde el principio que no debemos abundar en las similitudes y diferencias. En este caso, la historia real es el asesino colombiano Luis Alfredo Garavito, conocido como la bestia de Génova. En el caso de la película nos trasladamos a Ecuador, con el caso del monstruo de Babahoyo.

El giro inicial de la historia me gusta particularmente porque nos da la sensación de que nos topamos con un misterio cuando en realidad no lo estábamos buscando directamente, a diferencia de la mayoría de películas de asesinos. Un grupo de reporteros, dirigidos por el famoso Manolo Bonilla, se encuentran en un pequeño pueblo ecuatoriano reportando todo cuanto pueda parecer interesante alrededor. Comenzando por el entierro de varias víctimas recién encontradas de un asesino serial de niños. Más que la conmoción por los sucesos lo que vemos es la parafernalia televisiva con que se captan dichas situaciones: camarógrafos moviendo a madres que lloran sobre pequeñas tumbas para que puedan verse claramente en las cámaras. Entonces Manolo Bonilla está a punto de entrevistar a un niño, hermano gemelo de una de las víctimas, cuando este sale corriendo tras un balón y al cruzar la calle imprudentemente es atropellado.
No hay que explicar la reacción del padre ante la muerte del único hijo que le quedaba y los acontecimientos que suelen suceder en pueblos pequeños ante estallidos de violencia. El conductor asesino se salva apenas por poco de ser quemado vivo, todo gracias al superhéroe reportero Bonilla. Léase esto con sarcasmo.

Después de todo esto, ¿qué más podría contarse de interesante de un pueblo? Un rápido vistazo a las condiciones de las cárceles y los reporteros están a dos pasos de seguir la siguiente noticia. En la cárcel se encuentran de nuevo con Vinicio Cepeda, el magnífico Damián Alcázar, que mientras se resuelve su caso es amenazado de muerte constamente por los demás presos involucrados en su caso. Sabe que si Manolo Bonilla hace un reportaje sobre la situación, a la justicia no le quedará más remedio que soltarlo, y para que los reporteros acepten está dispuesto a cualquier cosa. Esto es, a dar datos exactos de las actividades recientes del monstruo de Babahoyo.

Tampoco es que no lo viéramos venir, pero este hombre pasa en un momento de ser un tranquilo hombre de familia que apartó su vista dos segundos del volante, a ser el ¿confidente? del mayor asesino serial ecuatoriano (bueno, lo cierto es que no me viene ningún otro asesino serial ecuatoriano a la mente). Durante una serie de entrevistas entrecortadas, a medio contar, contra todos los planes que Bonilla tenía para esas semanas, va cautivando y convenciendo al reportero que lo que tiene en frente es una gran historia. Y nadie sino él está ahí para conseguirla.

El verdadero deleite es que jamás se nos dice directamente que Cepeda sea el asesino, aunque todo parece indicarlo claramente (y aunque Ian dice que ciertos indicios son más que obvios, pero esa es su opinión). Y es un detalle trivial, porque finalmente no podría ser de otro modo, pero el simple hecho de no pronunciarlo le da un toque magnífico al final de la película. A mi parecer, claro.

Aunque no todo es alegría. Con todo debo decir que "Satanás", como historia completa, me gusta mucho más, y es que en el caso de "Crónicas" se cometieron algunos errores fundamentales. Primero, los actores. Supongo que en un afán por llamar la atención sobre una producción como ésta, se buscaron estrellitas que no brillaron tanto. La primera, sin duda, es John Leguizamo, quien es el reportero estrella. De entrada no me gusta mucho como actor, luego el peso de un protagónico no le viene demasiado bien, y finalmente consigue crear un personaje plano, odioso y que no consigue ni ser empático ni antagónico. La segunda, aunque no tan grave, es Leonor Watling, quien cada vez me parece más irregular. Presupongo que se esperaba que su personaje tuviera más peso y tratan de darle cierta profundidad que jamás consigue. Es triste pero lo mejor del equipo de reporteros es el camarógrafo mexicano que ni siquiera aparece mucho.
Y ese es el segundo gran error, que se descuida demasiado la parte exterior de la historia, lo que sucede cuando Cepeda no está narrando. Mientras que todo lo que sucede dentro de la cárcel parece de lo más cuidado, el manejo de la relación entre los reporteros y la justicia del país, partes de las investigaciones, esa visión del intromisor en un ambiente hostil, no termina por quedar bien parada. Ni sirve para resaltarlos demasiado como algo ajeno, ni los compenetra bien, ni podemos creernos demasiado sus personajes.

Una pena porque diría, paradójicamente, que incluso me gusta mucho más este personaje asesino de Alcázar que el que tiene en "Satanás". Psicologías muy distintas y una gran interpretación en ambos casos.
También es una historia que gana mucho no sólo en el caso en sí, sino en la visión de las cámaras. La idea de que los reporteros puedan no sólo estar haciendo una loable labor en el sitio a donde van sino que de alguna manera explotan las condiciones decadentes de estos lugares en beneficio propio. Y ahí es donde faltó fuerza.

5.2.10

"Man cheng jin dai huang jin jia", Yimou Zhang



05/02/10
Que Yimou Zhang es toda una experiencia visual no es una sorpresa para nadie, y con todo demuestra también que es un director que sabe contar perfectamente sus historias. Así que me parece uno de los mejores modos de pasar un día, y con eso de que "La maldición de la flor dorada" nunca la había visto completa. Mi culpa, por supuesto.



"What I do not give, you must never take by force"

Ya en "La casa de las dagas voladoras" (me encantan los títulos que maneja este director) me había quedado una leve sensación de que, después de todo, se sacrificaba un poco la trama de la película en pos de grandes escenas. Que tampoco era demasiado, porque incluso resultaba un thriller bien contado, con buenas escenas de acción, con su debida dosis de romance, con geniales actores, y de lo más entretenido. Pero no podía quitarme de la cabeza que después de la delicia narrativa de "Héroe", esta historia, un tanto simple, era un ligero paso hacia atrás.
Y lo cierto es que siempre temí eso de "La maldición de la flor dorada", que parecía un juego de luces fantástico y corría el riesgo de quedarse solo en eso. Pero no podía estar más equivocada.
Todos amamos las rimbombantes películas de época. Y a mí los ropajes de nobleza asiática me ganan de entrada. Nos centramos en el palacio real, durante la dinastía Tang, donde la emperatriz, enferma de los nervios y convencida de que la unión familiar no durará demasiado, comienza a sospechar que su esposo planea matarla. Claro que en aquella época, y atrapada dentro del majestuoso palacio, y aún más siendo mujer, era poco lo que se podía hacer directamente, sino mover sutilmente los hilos en espera de que algún cambio real pudiese presentarse.

A pesar de que estamos en la China imperial, la sutil pero arrebatadora trama nos recuerda, de algún modo, a los dramas shakespearenos. Y del mejor modo, claro está. La noción de continuas intrigas, el engaño, la formalidad necesaria, las pasiones ocultas, los personajes que no se revelan por completo. Y, sobre todo, la opresión que puede llegar a representar hasta el más exquisito de los palacios. Con apenas unas cuantas escenas de exteriores, la visión de perderse dentro de los coloridos pasillos de la casa real se convierte poco a poco en una sensación agobiante. Con todas esas formalidades, con tanta gente recorriendo de un sitio a otro, sin posibilidad de saber siempre si se encuentra uno solo.

Lo mejor de todo, e indudablemente, es la Emperatriz Phoenix (que ahora estoy dudando de si ese es su nombre, por alguna razón me suena un poco extraño, aunque imdb me lo diga, ajam), interpretada magníficamente por Li Gong. Que después de esto sin duda que se ha convertido en una de mis favoritas. Y es que a diferencia de sus anteriores películas, donde los personajes parecen orquestarse armónicamente, aquí la Emperatriz cobra una fuerza única en todos los aspectos. Sin duda diría que debe tratarse de uno de los personajes femeninos más bellos y fuertes (aunque esa fortaleza al final resulte algo paradójica) que haya visto en una película. Su temple e incluso su debilidad nerviosa la convierten en una figura increíblemente bella. Y el modo en que es capaz de conducir a lo largo de la película toda la trama es sencillamente magnífico.

Y de resto lo que podría esperarse de una película de Yimou Zhang: unos escenarios espectaculares (de hecho leí que el palacio es el set más grande jamás construido para una película china), unas batallas hiperbólicas y emocionantes, y en general una película de lo más entretenida. Que en este caso también resulta con una trama excelente y con unas secuencias insuperables.



Me parece raro porque estoy leyendo que la última película de Zhang, "A simple noodle story", tuvo pésimas críticas. Incluso en imdb tiene 4 estrellitas apenas. Y está difícil llegar tan bajo. Supongo que eventualmente tendré que verla pero ahora temo. No sé si podría soportar que otro de mis directores "seguros" me decepcione (que aún no hemos llegado a esas fatídicas reseñas pero pronto verán).



¿Película favorita de Yimou Zhang?