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5.9.13

Y no hay otro modo de terminar con una revisión de la filmografía de Buñuel sino con su más grande pieza (difícil competencia, teniendo en cuenta la cantidad de joyas que tiene): "Los Olvidados".



"Pensaba si en lugar de estos niños, pudiéramos encerrar para siempre la miseria"
En una época en que el cine mexicano cantaba sus miserias al ritmo de un mariachi asumiendo que se podía ser pobre y feliz (¡pobre pero honrado!) y que la vida era, sí, una especie de carnaval donde el melodrama podía purificar las almas trágicas. En esas épocas es que Buñuel nos acerca a la universalidad de la miseria y la tragedia en una suerte de neorrealismo mexicano, concentrado alrededor de los problemas de la enorme y ya caótica urbe de la Ciudad de México. Olvidados lo son todos: un niño de pueblo se queda esperando en un mercado a un padre que nunca vuelve, un joven escapa de una correccional para volver a las calles sabiendo que no está unido a nadie, un ciego aprovecha su condición para mendigar dinero sin reparar en los abusos que comete contra otros mendigos, un niño ansía el amor de una madre distante, abandonada por su marido y cargando con sus hijos, una niña es obligada a asistir a un anciano que la desea con lujuria. Las entrañas más profundas del México abandonado que se revuelven y se consumen a ellas mismas, que buscan escapar de su mundo trágico pero están condenados por un destino funesto, cruel y totalmente arbitrario. Los criterios del bien y el mal, la bondad y la maldad, nada significan en un universo que se mueve en la supervivencia del que chinga primero. 

Buñuel toma las anécdotas de la miseria, las mexicanas y las comunes a todas las sociedades, para incorporarlas a su estilo, consiguiendo un relato tan cruel, tan desolador, como surreal y fantasioso. Surrealismo que lo mismo desembocaría en secuencias oníricas icónicas que hablaría de otros temas 'profundos' como la pulsión sexual salvaje, el padre ausente o el deseo de reemplazarlo. Todos los deseos frustrados, no sólo en un nivel económico y social, sino también íntimo y psicológico. 

Como hemos mencionado ya lo suficiente, al igual que otras producciones de Buñuel, el cuidado de cada detalle es tal que la fuerza total del relato resulta arrebatadora. Tan cruel como encantadora, personajes y secuencias potentes, mágicas, al tiempo que desgarradoras. Una realidad que no se ha apartado del país desde aquel entonces. 
Como suele suceder, la sociedad mexicana de la época encontró poco apropiado tal retrato de la pobreza y aprovechando que el director ni siquiera era mexicano llegaron a pedir que lo corrieran del país. Muy buenas relaciones políticas que nos planteábamos. No fue hasta que ganó sus buenos premios en el festival de Cannes que decidieron que siempre sí les gustaba la película y que qué honor que ostentara el nombre de México en la producción. A día de hoy es uno de los tres únicos largometrajes que son considerados patrimonio de la humanidad. Con todo en la lista de 'mejores películas mexicanas' está en el segundo lugar, no se vaya a creer mucho ese señor Buñuel.

Uno ve esta clase de actitudes en pasado pero hace apenas unos meses que "Heli" le valiera a Amat Escalante su palma de oro en el mencionado festival francés, y no faltaron las buenas lenguas de los medios que agredieran la producción precisamente por *abusar* del retrato de la violencia en el país. Bajo un argumento muy maniqueo de que 'eso no se debe mostrar' y prácticamente que 'la ropa sucia se lava en casa', como si A) eso nos hubiera servido de algo en algún momento histórico y B) no existiera una relación (y responsabilidad) entre el cine y su realidad. 
Lo que hemos avanzado en este último medio siglo. 

Quisiera seguir y seguir con Buñuel. Lo haré en algún momento. Vean todo lo que puedan de él. 




¿Película de Buñuel favorita?

3.9.13

Y para continuar con Buñuel, más de sus obras maestras que no pueden faltar en cualquier revisión de su filmografía.



"Conozco bien mi debilidad y todo lo que haga ha de ser humildemente, pero ese poco quiero hacerlo sola"
En un punto medio entre su etapa española y mexicana, "Viridiana" logra juntar en pantalla dos enormes figuras de la época como Fernando Rey y Silvia Pinal en los misterios de una enorme casa y los oscuros rincones del alma humana.

Viridiana es una joven monja que está a punto de hacer sus últimos votos cuando su superiora le ordena ceder a los constantes ruegos de su tío y benefactor quien le pide desde hace tiempo que lo visite. Viridiana había conseguido aislarse del mundo y la idea de volver a él no le emociona demasiado, aunque accede a cumplir la orden y se adentra en la lejana mansión donde su tío viudo vive, añorando el recuerdo de una mujer. 

La película configura dos universos propios. El de Don Jaime, aferrado al pasado y poblado de fantasmas y deseos imposibles de alcanzar, y que encuentra único consuelo en la existencia (y luego presencia fugaz) de su bella sobrina Viridiana. La enorme casa, casi abandonada y triste, parece emular la propia existencia del anciano y sostenerse para sostener así la ilusión. Mismo lugar que en un segundo momento reproducirá la fe y las aspiraciones de Viridiana de configurar un refugio del mundo, como ha sido para ella el convento. Un mundo que se verá poblado por diversas figuras, grupos de pobres a los que se les ha abierto la puerta, y que serán un choque constante entre los ideales puros de Viridiana y la mundana realidad a la que planeaba dejar afuera.

Hay varios momentos que pueden aislarse y cobran fuerza por sí mismos a lo largo de la historia, muchas secuencias que incluso aunque no tuvieran contexto están tan bien logradas que son casi un símbolo en sí mismas, como la gloriosa escena del banquete de pobres. De algún modo "Viridiana" habla de la pureza de las ideas, de los deseos, y del necesario choque que tienen que sufrir con una realidad inclemente. Personajes que se aferran al pasado, a los conceptos más altos de la moral, pero que son incapaces de conciliar sus presencias en su vida más inmediata. 

No puedo menos que lamentar que Silvia Pinal sea tan reconocida por su larguísima participación en "Mujer, casos de la vida real", una telenovela con excusa de derechos de la mujer, habiendo logrado un punto tan alto en su carrera desde tan joven con esta película o "El ángel exterminador". Sin duda Buñuel sacó lo mejor de ella.
¿No Buñuel saca lo mejor de todos nosotros?



¿Otras películas protagonizadas por monjas?

2.9.13

Acabamos de terminar hace poco con uno de los mini maratones y ya vamos con el siguiente, además de un director que me encanta y del que esperaba el momento de poder sumergirme más en su filmografía: Luis Buñuel.



"You're better suited for making love than for making war"
Tremenda pieza tenemos aquí. Desde un fantástico título, un poster de lo más sugestivo y quizá la trama surrealista mejor lograda por el director, que no es cualquier cosa. La historia puede resumirse tan sencillo como que un grupo de individuos, claramente pertenecientes a una clase social acomodada, se reúnen para cenar pero siempre alguna situación inesperada (y muchas veces absurda) se interpone entre ellos y su cena.

"El discreto encanto de la burguesía" es una sátira contra muchos elementos de la cultura, no sólo de manera exclusiva la burguesa, ya que puede pasar de los escándalos amorosos hasta ficticios grupos terroristas latinoamericanos. El grupo protagónico conforma en sí mismo un sector social propio, un snobismo que no sólo se corresponde con un nivel económico sino con una actitud ante la vida. Para hilar todos estas secuencias de latente surrealismo y onirismo, Buñuel se vale de esta eterna búsqueda de un momento para cenar que puede entenderse de algún modo como una frecuente frustración del deseo, manifestado en la comida. La búsqueda de este banquete imposible es lo que conforma el repertorio de una realidad absurda, incoherente, por la que los personajes se mueven con toda naturalidad, incorporándose ellos mismos sin resistencia a este propio absurdo, que a la vez se resiste y se ofrece a ellos.

¿Han notado la importancia del banquete en el cine de Buñuel? Representa no sólo el rito social que une a las personas bajo el momento del 'encanto' cinematográfico (el punto en que los personajes de "El ángel exterminador" se condenan a permanecer dentro de la casa, o cuando la inversión de roles en los personajes de "Viridiana") sino que encausa la acción como una metáfora tangible del deseo y sus posibilidades. Aquí cobra toda su dimensión precisamente en su imposibilidad: toda clase de alimentos y mesas puestas se cruzan por los caminos de los 'burgueses' quienes parecen eternamente condenados (cual Tántalos franceses) a sentarse frente a ellos y no poder probarlos. 
Una obra enorme.

Difícil tener favoritos dentro de la filmografía de Buñuel pero no es extraño en absoluto que ésta sea de sus piezas más populares y reconocidas. Es tan impecable, tan bien lograda, como divertida y llena de detalles. De lo mejor el papel de Fernando Rey como embajador de un ficticio país latinoamericano, Miranda, y todas las situaciones que la ignorancia de los otros genera a su alrededor.
Un gusto decir que seguimos con más películas suyas.




¿Alguna otra película sobre 'burguesías' que les guste?

25.3.11


25/03/11
Entre tantos directores de los que no he visto tantas películas como quisiera, se encuentra Buñuel. No tengo excusa pero en un intento de remontar un poco el marcador a mi favor (algo imposible, pero bueno) hace poco decidí mirar una de las películas suyas que ya tenía por acá: "Ese oscuro objeto del deseo". Probablemente porque de su época francesa es de la que menos he visto, aunque también creo que quizá no fue lo más oportuno empezar de nuevo por su última película.



"My only consolation is to think that when she dies, God won't forgive her"
Un hombre está por tomar un tren desde Sevilla hacia París, por una serie de circunstancias podemos suponer que algo tiene que ver la huida con problemas de pareja. Mientras se encuentra sentado por fin en el vagón que lo llevará hasta la capital vemos como una mujer lo va buscando. Él sale a su encuentro y como única respuesta le arroja un balde de agua en la cabeza. Todos los demás personajes con los que comparte el vagón presencian el suceso y no pueden menos que preguntarse cómo un hombre que luce tan formal y amable podría haberle hecho eso a una bella mujer. Y entonces comienza la historia.

Con 'ese oscuro objeto del deseo' Buñuel nos habla de las relaciones que son tan deseadas como destructivas, del modo en que la obsesión por alguien puede hacer que todo nuestro mundo se vuelva un caos que gira únicamente en torno a esa persona. Y esa persona, en este caso en concreto, es Conchita, una joven criada de origen español que entró a trabajar en casa del mencionado hombre, Mathieu y que lo volvió loco desde el primer momento. En un intento de 'hacer las cosas bien' Mathieu fue detrás de ella con las mejores intensiones y desplegando sus mejores armas: su caballerosidad, su dinero, su apoyo desinteresado. Pero la mujer es un arma mortal, una serpiente que lo va envolviendo en su juego hasta que sea imposible salir de él, lo que llevará a Mathieu a situaciones en las que nunca se hubiera imaginado encontrarse, mucho menos por conseguir desesperadamente a una mujer.

Si bien el retrato abrumador de este tipo de relaciones podría resultar en una ecuación sencilla que todos conocemos, la emoción que Buñuel consigue imprimirle a la historia es increíblemente fuerte. Uno no puede sencillamente mirarla y establecer una distancia, es como si la propia historia jugara con uno mismo y lo obligara a participar de la misma relación enfermiza.
Lo cual juega para bien o para mal, porque mientras más efectiva es la película más fastidiado puede sentirse el espectador. Yo personalmente odié a Conchita con todos los dientes y gran parte de la película me asaltó ese deseo que muchos conocerán bien de querer gritarle al personaje protagónico que era un imbécil por seguir cayendo en sus redes. Pero, está claro, que paradójicamente eso quiere decir que la película está logrando su propósito.

Para mí el mayor acierto del director, en el modo de retratar la complejidad de estas situaciones, sobre todo desde la perspectiva de la motivación femenina, fue hacer que el personaje de Conchita fuese representado de manera arbitraria por dos actrices diferentes. Debo aceptar que al principio no me percaté del todo porque si bien no es que físicamente se parezcan, sí conseguían un cierto aire que hacía a uno comprender perfectamente que estábamos hablando siempre de la misma persona. Una persona que es dos, eso o una persona y todas sus máscaras. Conchita es entonces más que una sola mujer, es una mujer que cambia y que resulta, por tanto, imposible de entender del todo. Y me parece que eso acentuaba también la confusión de Mathieu al verlo siguiendo a una mujer sin poder darse cuenta de que ya no era la misma mujer, de que en un momento (en un cambio de escena o de toma) se había convertido en otra, y él ahí, ingenuo, sin darse cuenta.

La película es en apariencia simple pero creo que consigue una profundidad que la hace de lo más interesante. Si uno puede sobreponerse un poco a enojarse con cualquiera de los dos personajes (o si no es como yo y eso no representa un problema de ningún modo) y disfrutar entonces plenamente de la función.




Oh, para mí hubo una Conchita favorita, aunque debo aceptar que ambas hicieron un excelente trabajo, pero no puedo evitarlo. Así que:
¿Alguna película para recomendar de Ángela Molina?

24.1.10



24/01/10
Porque Buñuel nunca está de más, y porque me tocaba en mi lista inmediata a ver antes de morir, no podía dejar pasar "La edad de oro". El primer largometraje del director (aunque más bien es un mediometraje) y, porque ya me había centrado demasiado en la faceta mexicana del director. Así que hace algunos días que me dispuse a verlo.



"Perhaps I just happened to fall? No. We saw nothing"

Debo decir, antes que nada, que en realidad no soy una gran amante del surrealismo. Sí, disfruté "Un perro andaluz", que es la relación más simple que se le hace a esta película, pero hay una relación de unos 45 minutos entre ambas. De tal modo no es que pueda mantenerme del todo subjetiva.
Después de un extraño y abrupto inicio con escenas de alacranes peleando, nos encontramos con una serie de situaciones que podrían parecer inconexas pero que tienen una serie de elementos en común, de lo que podríamos deducir una trama dentro del caleidoscopio creativo conformado por Buñuel y Dalí. Como si pudieran darnos menos pistas.

De esta faceta del artista, eminentemente surreal, tratamos de captar una cierta escencia de lo que se nos trasmite: grandes grupos de personas, como constante procesiones serias, que siguen un solo punto. Imágenes religiosas estáticas, secas. Y, principalmente, individuos que se encuentran contra la corriente y tratan de manifestar afecto en contradicción a la gran mayoría de los demás personajes. Aunque por momentos podamos perdernos en las extrañas secuencias que conectan un momento y el otro (con una conexión incoherente, por otro lado), estas imágenes son las que prevalecen, de manera constante, aunque en apariencia vayan cambiando. Todo lo demás es deducción, la suerte de elementos dispares que a Buñuel parece que le gusta dejarnos para que nosotros armemos el rompecabezas.

Mi escena favorita, sin duda, es la que aparece en el fotograma. Y es que no solo el fetichismo de pies me parece bello, aún visualmente, sino que además entre esta bella joven y la estatua no pueden sino convertirse en poesía. Que es, de manera general, la apuesta que el director realiza en gran número de sus películas, sobre todo en éstas en que las pistas reales que tenemos son muy pocas.

Sin duda es un espectáculo grato, aunque por momentos el hecho de no entender lo que sucede puede llegar a ser un poco frustrante. Con todo me parece claro que no la pondría entre mis favoritas del director.

Y la siguiente tiene que ser "Viridiana", está claro.

2.12.09



02/12/09
Hace algunas semanas estábamos Miriam y yo hablando sobre Buñuel, aunque en realidad teníamos muy poco que comparar porque ninguna ha visto demasiadas películas de él. Por lo cuál decidimos intercambiar las únicas que teníamos. Ella me dio "El ángel exterminador" y yo le di "Ensayo de un crimen".
Nery siempre dijo que "El ángel exterminador" era su película favorita de Buñuel. Así que había por dónde empezar.



"Lo que desde niño he odiado más: la grosería, la violencia, la suciedad, son ahora nuestras compañeras inseparables. Es preferible la muerte a esta abyecta promiscuidad"

Será porque es de la etapa de la que he visto más películas, pero siento una predilección por las producciones mexicanas de Buñuel. Aún cuando él se haya quejado de que imaginaba precisamente a "El ángel exterminador" en París o Londres y que poco se pudo hacer por representar un lujo inexistente para él en México. Yo no sé si hubiera quedado mejor un grupo de franceses durante una cena burguesa, pero siento que parte de ese toque de burguesía casi ingenua de la época mexicana le sienta de lo mejor a la película.

La idea es tan sencilla que es aterradora, uno no es conciente de ella hasta que se encuentra atrapado, sutilmente, sin darse cuenta, sin que las cosas tengan demasiado sentido en el momento. Un grupo de elegantes personajes celebran una fastuosa y también un poco burda cena, después conviven en los elegantes salones del lugar mientras todos los criados se van de la casa. La noche va cayendo y todos terminan por dormirse en los sillones o en el suelo del salón. La primera impresión es extraña: personas ricamente ataviadas que sin embargo prefieren recostarse en el suelo del lugar antes que abandonarlo. Desayunar apenas los restos de la cena anterior antes que salir. Los arcos que delimitan el salón lucen imponentes, extraños, puertas siempre abiertas pero que son atravesadas en una sola dirección. Los personajes tardarán todavía tiempo en darse cuenta de que están atrapados. Que no hay nada que los retenga pero que, sencillamente, no pueden salir.

Buñuel decía: "Quizá la explicación de 'El ángel exterminador' sea que, racionalmente, no hay ninguna". Con un principio casi surreal el director nos sumerge en un ambiente ominoso y claustrofóbico. La ambientación, el lujo, las personalidades mínimas se van degradando ante una representación lúdica del terror. Tratan de explicarse las circunstancias a través de todas las explicaciones posibles e imposibles. Pero da lo mismo, nada se nos quiere ser rebelado. El cuadro costumbrista se representa en toda su extrañeza pero sin denunciar nada, sin explicar nada.

Debo decir que esta fuerza extraña es la que hace de esta película una joya incalculable dentro de la filmografía de Buñuel, que de por sí no tiene demasiado que pedir. El desarrollo de los hechos, los personajes acartonados y el modo en que se desdibujan, los elementos fantásticos, extraños, absurdos; son inmejorables. Guiados únicamente por el sin sentido nos encontramos tan atrapados, tan extrañados, como los propios náufragos. Una especie de rito secreto se desarrolla frente a nosotros sin que podamos entenderlo.

A mí sencillamente me encantó. De hecho ese día pensaba verme alguna otra película de Buñuel a modo de pequeño maratón pero sentí que la emoción que me produjo ésta necesitaba ser saboreada de manera individual. Una verdadera delicia. De algún modo no pude evitar pensar en "Casa tomada" de Cortázar, porque hay algo en el horror de los sitios que las propias casas no nos dejan visitar.


Está, además, considerada entre esas películas que uno no debe perderse. Así que ya saben, si quieren ir tachando (como yo) su lista de películas para ver antes de morir.










27.2.09



29/11/08
Me siento poco inspirada para una reseña, es la verdad. El jueves fue la última clase de mi materia de literatura española y terminamos con Pérez Galdós, de modo que el profesor creyó pertinente que viéramos "Nazarín". No sé en que se basaba, si tomamos en cuenta que nadie había terminado de leer el libro y que, además, poco nos suele conscernir el lenguaje cinematográfico en nuestras materias.
Aunque, claro, no hay quien le diga que no a Buñuel, ¿verdad?



"Voy a dejarte sin sangre y me voy a ir. Me voy a ir con otras que valen más que tú"

La primera queja de los pocos lectores de la novela residía en el cambio de Madrid por México. Se sabrá. Tomando en cuenta los elementos nacionales que debían representarse en el texto, sin duda era un punto interesante por remarcar.
Nazario es un sacerdote que vive en una comunidad considerablemente pobre. Es la representación de ideal religioso, un hombre fervoroso cuyas acciones responden a su concepción religiosa más que a la social. Se ve envuelto en problemas cuando recibe en su casa a una prostituta herida después de matar (o casi matar) a una compañera suya. Cuando la queja llega a oidos de la polícia y van a buscarla, Ándara decide quemar la casa para que no quede evidencia de lo sucedido. Nazario, incapaz de mentir, cuenta a la policía lo que sucede y es juzgado socialmente por sus acciones y expulsado (o algo así) de la iglesia. Por lo cuál decide irse al campo, peregrinar y tratar de encontrarse más cerca de Dios. En su camino vuelve a toparse con Beatriz, una mujer de la comunidad donde vivía, en cuya casa protagoniza un milagro. Tras esto tanto Ándara como Beatriz, completamente obsesionada con Nazario, deciden seguirlo en su peregrinar, tratando de alcanzar el ideal religioso del mismo, que no son capaces de comprender en su totalidad.

Yo, claro, como no leí ni una página de la novela (aunque me convendría comenzar a hacerlo) no tengo ningún juicio anterior. Incluso podría decir que la recreación de los estratos más populares del México de la época me pareció uno de los principales logros de la película. Remarcable la escena en que todas las mujeres en casa de la hermana de Beatriz están convencidos de que Nazario es capaz de curar a la niña moribunda con sólo quererlo. Él trata de explicar su condición mortal, pero la superstición del pueblo es más fuerte y las mujeres entran en un estado casi psicótico ante la premisa de estar presenciando un milagro.
Los personajes son de lo más destacable. Tenemos un sacerdote cuya condición religioso lo coloca en un plano casi místico por sí mismo, con un aire bucólico y una enajenación de lo mundano de la vida que es casi increíble. Beatriz y su extraña enfermedad que la lleva hasta los delirios más extraños, escenas surrealistas deliciosamente enmarcadas en la trama. Ándara, una mujer vulgar, fuerte, que es incapaz de entender la propia concepción de su mundo y se deja guiar por cosas que ni siquiera puede comprender.

Por otro lado, no estoy segura de si fue del todo deliberado el elemento cómico en la película, ya que hay muchos momentos en que sencillamente no pude contener la risa. Comenzando por el mero aire bucólico de Nazario, quien es capaz de pasar del estado de tranquilidad más absoluto hasta rechazar a las mujeres bajo la premisa de 'las dejo por locas'. El intento de traducir un argot popular mexicano que parece mezclarse con un cierto (y quizá involuntario) acento andaluz que termina por recalcar esa atmósfera enrarecida. Ujio, el más adorable enano, quien resulta todavía más tierno por estar enamorado de Ándar 'aunque esté fea'. Y muchos otros momentos en que la vida real parece estar haciendo un guiño a través de la historia de un aparente santo que llegará al límite de las consecuencias para preguntarse si realmente su camino es el correcto.

Oh, y es necesario mencionar a López Tarso de joven, que para mí siempre es un gusto verlo en pantalla. Como Alejandra dice: sale en el momento justo. Y aquí lo encontramos como uno de los ladrones con los que tienen que viajar el grupo cuando son arrestados finalmente. Salva al sacerdote durante una batalla y siendo que éste quisiera convencerlo de que en realidad quiere enmendar su vida de crimen, termina perplejo ante la sentencia: ¿usted quiere cambiar su vida? usted se va por el camino bueno y yo por el camino malo, ¿y qué? al final ninguno sirve para nada.

Gloriosas las escenas finales en que Nazario ya ha sido apartado del grupo, de la sociedad, en que camina apresado aunque no haya evidencia de sus cadenas, en un camino por donde Beatriz pasará junto a él sin mirarlo, él también sin notarla. En donde la posible devoción de una mujer que quiere alimentarlo le parecerá, ya entonces, un acto inexplicable y casi terrible.

Por la simple trama probablemente no habría hecho por verla nunca, porque la idea del sacerdote y la ambiguedad de su fe no es algo que me llame especialmente la atención. También es necesario advertir que, quizá por el cambio de novela a película, hay un cierto sentido fragmentario que puede llegar a cansar un poco al espectador. Pero fuera de ello, aunque la fuerza de la película se centre en la devoción (y falte algo de la perversidad que me gusta en Buñuel), es imposible negar que se trata, sin duda, de una película que muy bien vale la pena ver.

El encanto del cine en blanco y negro. Pienso. ¿Quién me diría que luego ese Francisco Rabal sería el viejito encantador de 'Dagon'?


Me lastimé el pie hace unos días y se supone que no debo caminar. Pero está "Anna M" en el cine y aunque Ian dice que debería cuidarme, me niego a perdérmela. Sin más. Voy a arreglarme y huyo al cine. O eso espero.

27.11.08



05/02/08
Siempre que pienso en Buñuel me acuerdo principalmente de dos cosas: Los cinemas que llevan su nombre y que se encuentran algo perdidos por el centro de la ciudad, y donde Bake y yo nos refugiamos muchas veces de la lluvia y el aburrimiento a ver qué nueva película descubríamos; y también un episodio que involucra a Marielos, las dos sentadas como pequeñas niñas desamparadas en un aereopuerto, esperando algo (aunque no recuerdo qué) mientras veíamos "El perro andaluz".




"Por primera vez, la vida me parece algo tan simple"

Me llamó inicialmente la atención la película porque el tema no escapaba del todo a mis manías. No del mismo modo, ciertamente, pero desde muchos años atrás siempre me he planteado lo que origina la coincidencia entre el pensamiento y el acto, muy centradamente en el tema de la muerte. Le deseas la muerte a alguien y entonces sucede ¿eres un asesino?
Precisamente es lo que se pregunta (miento, él está seguro) Archibaldo de la Cruz en este thriller (comenté que últimamente me sentía inclinada por estas tramas) y aún más, tiene que convencer a un juez de su culpabilidad.
Primeramente lo que no pudo escapar a mi atención fue que la trama está inspirada en una obra de Rodolfo Usigli. Inmediatamente recordé y maldije no haber comprado sus obras completas cuando tuve oportunidad. Y por otra parte pensé en lo excelente que habría quedado una trama de Villaurrutia en manos de este excelente director.
Hay algo en las películas viejas que siempre me atrapa, puede que sea como luce todo en blanco y negro, la cierta teatralidad de las actuaciones, en este caso en concreto también sería cómo luce el México de medio siglo atrás y otras tantas cosas. Pero no solo eso si no otros detalles específicos: la obsesión con la muerte, los cuentos siniestros que dejan marcada nuestra infancia, los maniquies. Pequeños gustos que terminan por ambientar perfectamente este ensayo de un crimen.


¿Cuál es tu película favorita de Buñuel?