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3.11.12


03/11/12
Y ahora continuamos con cine de zombies, porque nunca está de más.



"Sólo quiero pedirte: ¿Podrías ver que mi alma no deambule por el desierto?"
Todos los que hayan visto o quieran ver "The dead" probablemente han sido atrapados por la única premisa: zombies en África. En un momento en que el género de zombie ha abarcado ya casi todas las particularidades posibles, el continente africano representa un elemento extra no utilizado antes. Y sobre todo cuando uno tiende a pensar en África como un enorme desierto donde hay muchas cosas que pueden asegurar que la gente muera en cualquier momento. Y luego regresen a la vida.

Claro está, la película no puede iniciar sólo como un conflicto africano donde, entre otras dificultades, hay muertos vivientes. El protagonista es bastante ario y al parecer tuvo la mala suerte de encontrarse en ese lado del mundo cuando la epidemia zombie comenzó. Ahora quiere salir pero ya valerse únicamente de su europeidad no va a solucionarse nada. Eventualmente se alía con un soldado africano que ha abandonado el ejército para ir en busca de su hermano que debe estar en un campo de refugiados o algo así. Para lograr cualquiera de los dos objetivos tienen que atravesar la maravillosa sabana africana repleta de cadáveres caminantes. 

Curiosamente uno de los principales méritos de la película, pensada como una producción bastante contemporánea, es regresar a uno de los elementos más clásicos del cine de zombies: los zombies lentos. Y por ello no me refiero únicamente a que no sean hiper veloces como los infectados de "28 días después", quiero decir que son realmente lentos. Esa imagen prototípica del zombie caminando en un trance haitiano mientras busca llevarse un bocado (viviente) a la boca, la encontramos ahora con una horda de africanos deambulando por los extensos terrenos áridos de Burkina Faso. 

Si es una película curiosa en ese aspecto y si conserva en general el espíritu de las tramas de zombie, para mí su principal problema es que no aporta nada más. Incluso el detalle más excepcional de la misma, el hecho de haber sido rodada en África, no es más que una excusa inicial y un contexto para los paisajes. Si uno quita el desierto y movemos exactamente todo a una campiña norteamericana, no encontramos mayor diferencia entre tantas otras producciones de zombies que no han conseguido hacer que su nombre sea memorable. Tiene pocos sustos, las actuaciones son bastante regulares, las caracterizaciones de los zombies no son las más afortunadas, la historia es bastante tópica y tiene sus momentos huecos, y el asunto africano no pasa por ser un exotismo casual que a veces se menciona de paso. Es cierto que seguro no tenía demasiado presupuesto y tampoco iban a plantearse una épica guerrillera africana, pero seguro que hay muchísimos elementos regionales que pudieron haberse aprovechado para hacerla una película más interesante o vistosa o ya de pérdida un poco más sangrienta. Pero nada.
Para mí incluso llega a caer un poco en el aburrimiento. Yo se la puse a Adriana para intentar que pierda un poco su miedo a los zombies (una fobia postmoderna) y no sé si haya resultado como algo positivo que no haya generado ningún sentimiento dramático. 

Voy a invitar a las producciones realmente africanas a solucionar esto, aunque algo me dice que si pudiera sumergirme mejor en la cinematografía de Nigeria, esto quizá podría tener solución.


Ésta es técnicamente la segunda entrada para el Festival Film Focus pero algo me dice que apareceremos hasta el tercer día. Oh, la diferencia de horarios con Argentina.




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