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27.8.13

Y seguimos con cine francés del bueno. O, ajam, el bueno que involucra un montón de sangre y gente siendo perseguida por misteriosas y aterradoras razones.



"Are you going to crush my heart again?"
Llegué a "Calvaire" (me encanta cómo suena en francés) porque alguien me comentó sobre una lista de 'las películas más violentas y perturbadoras' que incluía un par de títulos en los que se podía confiar, como "Mártires" e "Irreversible". Que es debatible, como todo, si son las *más* violentas y perturbadoras pero sin duda son un precedente real. Entre ellas, "Calvaire" pintaba para ser algo importante, además de ser también francesa. Y yo no necesito muchas excusas para inclinarme hacia la violencia extrema. 

La trama es de libro de texto sobre terror: un hombre, que se dedica a hacer pequeños espectáculos en distintos lugares, va viajando por una carretera perdida de la mano de dios (¿qué les he dicho de la campiña francesa?) cuando su auto se descompone cuando la noche está por caer. Ahí es cuando debió saber que estaba condenado, pero no, llega a una pequeña posada cercana donde un muy amable (quizás demasiado amable) hombre lo recibe emocionado. Y, el horror.

Es injusto pensar en "Calvaire" en simples términos de violencia y perturbación, sobre todo si hay otras películas como para punto de referencia. Uno puede pensar en "Frontiere(s)" y esperar que de un momento a otro aparezca la familia caníbal, salten las oscuras criaturas escondidas detrás de las paredes, la persecución comience y todo se vuelva una cacería o un escape a gran velocidad. Pero nada de eso pasa, la película se toma todo el tiempo del mundo para presentarnos una historia *típica* y hacernos sentir incómodos hasta que no podamos más, creando personajes contradictorios, confusos, con los que resulta difícil sentir simpatía. Es esta primera atmósfera en que sabemos que algo va a pasar pero no reconocemos la puesta en escena y eso nos incomoda, la que construye la película desde el inicio, desde el primer momento en que Marc, el cantante en cuestión, aparece por primera vez y no terminamos de saber si es un hombre que merece nuestra lástima (dado que vemos a kilómetros dónde va a terminar) o si es un personaje algo patético, algo cruel. Pero no del todo, del mismo modo en que Bartel, el amable hombre que le abre las puertas de su posada, no termina tampoco de ser el hostelero amable, porque sabemos que hay algo más detrás.

Y luego, claro, el horror.
El resto de la película puede verse también como un desarrollo que en cuestión de estructura no sorprende a nadie, pero su posicionamiento lejano, frío, la simplicidad brutal con la que muestra la violencia, nos mete en la trama como si estuviéramos sufriendo la historia por primera vez. De algún modo sabemos, en términos generales, qué es lo que sucede, no hay mayor ciencia, pero al mismo tiempo no sabemos nada, no conocemos las motivaciones reales de nadie, sólo seguimos la *historia de terror* como se nos ha planteado largamente sin entender. Y esa ignorancia es también incómoda, y dolorosa. 

Es, sin duda, una película difícil de definir y para muchos puede que esta falta de adrenalina, explicaciones o construcción más compleja de los personajes, termine por perderlos un poco y hacer ver la película como si le faltara algo. Para mí, en su justa y extraña medida es un ejercicio maravilloso y perturbador de cómo se puede reinventar una trama conocida. Laurent Lucas y Jackie Berroyer son increíblemente poderosos en todas sus dimensiones y sobrellevan de manera excelente todo el peso de la trama. Lucas de por sí ya tiene un noséqué encantador y siniestro a la vez.




¿Cuál película pondrían ustedes en una lista de *las más violentas y perturbadoras*?

15.5.12


15/05/12
Interrumpimos el pequeño maratón de Kim Jee-woon para incluir una película del tipo 'sólo la vería si la dieran por la tele y tuviera insomnio', acercándose a la peligrosa categoría de 'cine para ver con mi madre'. 



"If you prick us, do we not bleed? If you tickle us, do we not laugh? If you poison us, do we not die? And if you wrong us, shall we not revenge?"
Ok, exagero. De hecho cuando se estrenó tuve alguna intención de verla y todo, pero yo tengo muchos problemas con las adaptaciones teatrales, y aún más con las adaptaciones de Shakespeare. Y aún más con esta pieza en particular.
Yo sé que, claro, Shakespeare escribió unos cuantos siglos atrás y eran otros tiempos, pero el re-interpretar una pieza de este tipo me genera muchos sentimientos encontrados. Así involucre a Al Pacino y Jeremy Irons disfrazados de italianos de siglos atrás.

Como casi todos sabrán la trama va de que Bassanio se aprovecha de la buena fe de Antonio (y las tensiones homoeróticas entre ambos) para pedirle dinero. Antonio tiene negocios exitosos en altamar pero no tiene efectivo así que tiene que ir donde Shylock, un judío prestamista al que detesta. Shylock acepta prestar el dinero a cambio de que, en caso de no poder ser devuelto, Antonio tenga que pagar la deuda con su propia carne. Todo porque, ya sabemos, Bassanio necesita conquistar a una mujer y no le basta con su propio dinero. La historia de siempre.

Ahora, esto es una gran premisa, yo no voy a rechazar nunca que alguien pague nada con su propia carne. Y si lo pensamos bien esto es un antecedente claro de "Seven" y "Saw". De hecho no sé por qué nadie ha pensado en hacer juegos siniestros por el estilo pero de época, con lo bien que quedaría. 
El asunto son todas las implicaciones ideológicas de la película. Partiendo del hecho de que Shylock es el malo malísimo indiscutible. Y si ciertamente como ser humano no se ayuda mucho siendo un tacaño controlador, en realidad su única villanía explícita en la película es ser judío. Y ya, todo en la película gira alrededor de que a él se lo debe llevar el carajo por su propia naturaleza cuando en casi todas las ocasiones se mueve dentro de todo margen legal. Siendo un tacaño y siendo no particularmente agradable, pero era su dinero, era su préstamo, era un maldito contrato firmado por Antonio por ser un idiota. Luego, eso, que Antonio sea un idiota que exalta la 'verdadera amistad' cuando es claro que Bassanio se aprovecha descaradamente de él. Encima de que es noble e ingenuo, es el que tiene que pagar los platos rotos. Que también es la misma historia de siempre. Luego Bassanio, a quien se reviste con valores de la fuerza del amor, la defensa de la amistad, la sinceridad y blabla, todos sabemos que es un interesado que se iba a casar con Portia por mero interés. Y que si bien va a abogar por Antonio no es más que por remordimiento post-haber sido un pésimo 'amigo'. Ni hablemos de Portia que esto se está volviendo en chismes de telenovelas.
Es claro que las obras de Shakespeare no son como nos gustaría a veces pensarlas, pero éste me parece el caso más descarado de 'no existe un dios' en toda su obra. Y el caso de que se reproduzca cinematográficamente sin maquillar ni un poquito de las implicaciones teológicas de todo esto me hace preguntarme si será una de las pocas producciones hollywoodenses en que no estén implicados judíos o qué.

Ya, si dejamos eso de lado, en aspectos técnicos y en la labor de los actores para encarnar a sus personajes, la película es bastante destacable, aunque eso muchas veces implique que los odies a todos por igual por tomar las peores decisiones del mundo y ser horribles seres humanos. Sobre todo el aspecto visual y el vestuario era precioso. Respecto a la decisión de conservar los diálogos tal cual fueron escritos también me genera sentimientos encontrados y creo que en algunos momentos llegó a ser un poco pesado pero también creo que lo prefiero así a que hubieran tratado de actualizarlos.

Sí, es una posición completamente subjetiva, pero es que no puedo disfrutar una película donde me indigna todo lo que sucede. Así esté Al Pacino de por medio.




¿Película favorita que sea adaptación de Shakespeare?

15.12.10


15/12/10
Ya lo he comentado antes pero lo repetiré: yo crecí con la acción barata de los 70-80 y me encanta. Sí, mi favorito fue siempre Stallone pero mi corazoncito tenía lugares para muchos más, entre ellos Jean-Claude Van Damme. Aunque debo confesar que después de su boom de artes marciales inverosímiles ochenteras no vi mucho más de él, y quizá fue lo mejor. Hasta que me enteré de esta película, muy en la línea de héroes de acción reinventándose años después, y Andrés y yo decidimos verla.



"It's hard for me to judge people and it's hard for them not to judge me"
Debo decir que el juego de realidad que viene con la premisa (y, bueno, desde el título) es ya curioso: ver a Van Damme siendo Van Damme. No necesariamente el héroe de acción con todas las respuestas (y las patadas) de antes, sino el actor con problemas, con peores oportunidades de películas, con cada vez más desgatado físico y pasando por asuntos personales ante las cámaras. Eso por una parte, luego la ficción: regresa a Bélgica y se ve envuelto en un asalto a una oficina postal (que al parecer en Bélgica funcionan algo así como bancos, eso no puedo explicarlo demasiado bien) y la policía cree que él es el agresor. Mientras que la situación dentro es, bueno, estás atrapado en un robo de banco con Jean-Claude Van Damme, ¿por qué no puede dar un par de patadas y salvarlos a todos? Al parecer no es tan fácil como eso.

Al parecer la idea parte de que los productores tenían un contrato con Van Damme para salir en una película haciendo de él mismo. El guión original trataba de ser una comedia en que el actor belga pasara de su usual papel de héroe a quedar un poco como un payaso. El guión cayó en manos de Mabrouk El Mechri para retocarlo y el resto de la idea salió, después de conocer al actor y replantear la situación de manera completamente distinta. Lo cual resultó que en lugar de ser otra de esas tantas olvidables (sino desconocidas) películas de Van Damme de los últimos años, quede al menos en algo interesante de ver.

Por una parte se aprecia la espontaneidad en algunos puntos, sobre todo en los que el protagonista se dirige directamente a la cámara, pero por otro lado siento que el contraste notorio entre los dos niveles de realidad (es decir, la necesidad de poner a Van Damme siendo él mismo y la tramita dentro del banco) a veces hace que la situación tambalee. Es como si no pudieran conciliarse del todo, por que uno hace evidente que el actor, a final de cuentas, está actuando, tanto como el otro hace notoria que la historia es completamente ficticia. Lo que sin duda puede resumirse en un producto disfrutable pero que no termina ni de aclarar cuál es su intención ni de conseguirla.
Bueno, no, también hay que concederle que al menos nos permite ver, por una vez, a Van Damme actuando sin más parafernalia. Y se agradece verlo así, un poco golpeado y triste y cercano. Le da un cierto encanto aunque por momentos sintamos que la película no acaba de despegar.

Creo que también le jugo en contra el hecho de que se tiene ya el precedente de que unos años antes Stallone ya había jugado a reinventarse con "Rocky Balboa". Que en su caso fue todo dentro de la ficción pero es innegable que el papel que jugaba ese Rocky al que nadie lo deja subirse a un ring era prácticamente el mismo que atravesaba Stallone cuando nadie creía que estuviera ya en edad de seguir siendo un héroe deportivo o de guerra. Su declaración de principios es mucho más positiva que la de Van Damme en este caso (y tiene el mérito de haber sido concebida en su totalidad por él) pero, ey, también sus músculos son más grandes. Lo que hemos aprendido con Balboa (digo, Stallone) es que da igual que se esté volviendo viejo, para tirar esa roca va a tomarte algún tiempo.

Así que lo dejaremos en entretenida y nostálgica, por aquellos que extrañan a los héroes ochenteros pero no están dispuestos a dejarlos regresar inverosimilmente intactos como en "The expendables".




¿Película favorita de Jean-Claude Van Damme?

25.3.10



25/03/10
Hablando sobre homenajear a alguna película antigua, y concretamente, hablando sobre homenajear al "8 ½" de Fellini, nos encontramos con una referencia más que clara en esta película de Greenaway. Ya hace varios años que Bake me la tenía recomendada pero se había convertido en una de esas películas malditas que tienes constantemente a disposición pero jamás puedes verlas.
Curiosamente uno de tantos intentos había sido ya con Alejandra, y un par de años después, también con Alejandra, nos dispusimos a verla de una vez por todas.



"I never go to the cinema. I can't stand sitting in the dark with strangers, all of us obliged to share the same emotional experiences. It's too intimate. I like to be emotional in private"

Quizá a partir del concepto de Greenaway es que creí, erróneamente, que "Nine" trataría únicamente sobre la parte del onírico harem en la obra de Fellini. Porque el tributo de Greenaway es bastante sutil, siendo una referencia clara no queda en más que eso, un guiño, una fantasía completamente independiente que parte de otra fantasía. La admiración hacia un autor que termina por convertirse en una obra única y con una firma bastante reconocible.

En "8 mujeres y media" tratamos principalmente la vida de Philip y Storey Emmenthal, padre e hijo, unidos después de la muerte de la esposa y madre de la familia. Storey, tras una estancia de negocios en Japón, regresa a la enorme casa familiar para encontrar a su padre completamente abatido y sin saber qué hacer y le ofrece realizar un viaje en su compañía para al menos distraerse de sus desgracias. Como suele suceder en otras películas de Greenaway, esta exploración hacia los personajes no suele girar en torno a acciones tanto como a conversaciones. Muchas veces conversaciones sueltas, sobre temas indefinidos, extraños, conversaciones que uno piensa que jamás tendría pero que podría compartir ciertos puntos de vista. Eso son sus personajes, una serie de puntos filosóficos sobre todo: el cine, la vida, los terremotos, la sexualidad. Necesariamente la sexualidad.
Una vez de vuelta en Japón, entre aparentes juegos dialécticos, Storey le propone a su padre que inicie su propio harem en su enorme casa inglesa. Total, espacio y dinero tiene suficiente para mantener a cuanta esposa quiera. Y juntos comienzan una serie extravagante de colección de esposas también bastante extravagantes, reunidos en la alejada mansión inglesa.

La elección, además, es deliciosa. Nada de mujeres bellas y ya, la idea es que cada una de esas 'piezas' (sí, mujeres objeto de algún modo: mujeres que quieren ser objeto) tenga algo tan particular que la haga necesaria. La primera es Simato, una joven oriental adicta a las apuestas de pachinko que accede a acostarse con ellos a cambio de que paguen su apuesta y la liberen de sus perseguidores. Una joven ambiciosa que cederá en cualquier cosa por encontrar sus gastos pagados. Luego llega Mio, una bailarina de danza clásica japonesa que permanece en una especie de trance constante que la asemeja más a un zombie que a un amante. Eventualmente llegará también Kito, la fantástica Vivian Wu, que pasa de secretaria de Storey a partícipe activa de la casa, y la prestamista oficial entre las mujeres.
Después de las asiáticas llegan más mujeres extrañas: una mujer que parece trasvesti y que por un accidente reciente tiene que tener varios aparatos en su cuerpo, además de que tiene una relación afectuosa grotesca con un cerdo gigante; una mujer que se dedica a embarazarse y luego vender sus hijos, aunque el último termina por ser adquirido por Storey; una mujer obsesionada por la idea de ser o al menos comportarse como una monja; una de las criadas de toda la vida de la casa dispuesta a hacer cualquier cosa por convertirse en una de las mujeres del harem, y de ser posible quedarse con los sombreros de la señora. Y Palmira, la obsesión italiana del padre y un poco del hijo, quien acepta mudarse a la casa como una aventura extravagante.

La máxima fantasía masculina recreada de manera creíble, bajo un proceso extraño en que las propias figuras femeninas se prestan a ella, se convierten en objeto para así poder convertirse en concepto, en retórica. Y la media mujer, el enigma deliberadamente no resuelto, el final escandalosamente terrible de una fantasía que no podía durar demasiado.

Como siempre, Greenaway es fantástico. Nos ofrece un mundo tan posible como imposible, personajes tan terrenales como inimaginables. Y nos deja únicamente en eso, en un deseo concreto, oscuro, llanamente sexual, complejamente sexual.

No entiendo que tenga un porcentaje tan terriblemente bajo en varias páginas cuando a mí me parece una película delicada y bellísima. Y con unas actrices, oh, que hacen de esa fantasía elitista en la fantasía de cualquiera.




¿Favorita de la casa? Sin duda yo me quedo con la extrañísima Mio, la bailarina atrapada en su personaje.








8.2.10



08/02/10
Li Gong en fotograma de nuevo y tan rápido. Sólo para confirmar que es una belleza, claro.
Temo ver películas de Wong Kar Wai muy seguido porque entonces recuerdo que ya me quedan muy pocas más de ver suyas y después tendré que esperarme hasta que saque algo nuevo. De hecho creo que ahora ya sólo me falta "Ashes of time".
Pero, bueno, tres mediometrajes sobre un mismo tema, y yo aplazando verla desde hace mucho tiempo.



"Un día tú serás mi sastre. Recuerda esta sensación, así me harás vestidos maravillosos"

Si a veces es difícil delimitar las posibilidades de un eje temático, un concepto tan amplio como el deseo no puede sino darnos una posibilidad infinita de variables. Y con tres grandes directores como son Antonioni, Soderbergh y Kar Wai, que ya han tratado el tema con anterioridad.

No sé si haya sido una buena decisión poner primero el mediometraje de Antonioni, "El peligroso hilo de las cosas", dado que es por mucho el menos afortunado de los tres. De hecho es casi malo (y el casi viene más bien a que siendo no tan largo es aún soportable). Trata vagamente sobre una pareja a punto de separarse y el constante y molesto diálogo entre ambos. Luego hay escenas medio arbitrarias en que el hombre la engaña con otra mujer, y otras en que la mujer aparece con un montón de caballos en la playa.
Supongo que en un intento de perpetua metáfora visual se pasó por algo una trama con mínimo seguimiento (más allá de las escenas aisladas que se entienden en su momento pero apenas pueden reconstruir una historia más allá del arquetipo de pareja a punto de separarse). También más que tratar de reconstruir el deseo lo explican (o intentan) de manera constante a través de diálogos que pueden llegar a caer en los clichés: que si el deseo ha terminado, que si hay cosas que les falta a las parejas, que si etc.
Al final creo que uno no saca demasiadas conclusiones sobre lo que la película quiso decir o cuáles eran las intensiones del director.

Por suerte, cuando uno comienza a preguntarse si esto podrá llegar a buen término, aparece Soderbergh con su fragmento, "Equilibrio". Una serie de imágenes vertiginosas nos muestran una bella escena de un cuarto en azul donde una mujer, a lo lejos, se arregla para salir. Desde contemplar su cuerpo desnudo frente al espejo hasta verla por completo arreglada. Todo ello en constante movimiento y con una sensación de que la miramos de lejos, sin la oportunidad de participar en las acciones. Luego, corte, y nos encontramos con Downey Jr en un consultorio de psicólogo.
Siempre he dicho que aunque no siempre haga buenas películas, Downey Jr casi siempre consigue buenos personajes. En este caso no podría ser la excepción, y lo vemos como un estresado hombre de negocios que no puede dormir bien porque está obsesionado con un sueño recurrente, donde mira a una mujer que ha pasado la noche con él mientras se arregla para irse. El psicólogo no parece demasiado interesado en hacerle caso más que en permitir que hable durante toda su hora (como todos sabemoso que actuan los psicólogos, claro), pero es suficiente motivación para que nos adentremos en uno de los grandes paradigmas del deseo: la mujer imposible. Mediante la reconstrucción del sueño, la repetición constante de imágenes nunca en equilibrio y un bello desenlace, se conforma una historia exacta en todos los aspectos. Y con una estética onírica preciosa.

Finalmente, esperamos ansiosamente a Wong Kar Wai con su participación, "La mano", que por suerte no nos defrauda ni un poco y nos deja con un excelente sabor de boca. La historia de una prostituta ya algo mayor, encarnada por la bellísima Li Gong (y que recuerda un poco al personaje de Ziyi Zhang en "2046", aunque unos años mayor) y la obsesión que representa para el joven aprendiz de sastre que le confecciona su ropa. Es, probablemente, la narración con más retórica sexual de las que he visto del director (donde se maneja sobre todo un sentido bastante sutil de erotismo), con escenas que se sobreentienden explícitas y con una adoración eminentemente corporal. Es fascinante y bella, aunque ciertamente sigue una línea bastante conocida dentro de los trabajos del director. Tiene, probablemente, una de las escenas más bellas de deseo frustrado que haya visto en el cine y que les voy a spoilear sin más, así que ya saben: el joven Zhang, incapaz de acceder al objeto de su deseo, que es obviamente la señorita Hua, y trabajando dolorosamente para ella durante tantos años, no le queda más remedio que tocar, con todo el amor, la lujuria y el deseo contenido, los vestidos que ha confeccionado para ella como única posibilidad de sentirla suya.


Ya se sabe que me encantan estas compilaciones temáticas, y esta sin duda no resulta solo mayoritariamente buena, sino también una visión interesante del modo en que trabajan estos tres distintos directores. Con la triste excepción de Antonioni, ya se ha dicho.

¿Alguien tiene otra película del tipo para recomendarme?

5.11.08

05/01/08
Desde hace algún tiempo que la idea de hacer un blog para comentar las películas que veo o que rondan por mi cabeza. Y en fin, que si hay que iniciarlo de algún modo me parece que la manera más adecuada es hacerla con una de mis películas favoritas.



"I am certain that there are two things in life which are dependable: the delights of the flesh and the delights of literature. I have had the good fortune to enjoy them both equally"
Esta frase fue lo primero que supe de la película, Emir me la dijo junto con la amplia recomendación de conseguirla. Fue mucho tiempo después que la renté. Desde entonces la he visto cientos de veces y cada vez me detengo más en sus tomas, en sus escenarios perfectos, en el poder de la palabra como representación de todo.

Probablemente mi preferencia por ella se debe a su profundo simbolismo literario, y aún más: la palabra como conformación literaria y caligráfica. Es una razón por la cual incluyo cierto tipo de películas en mi top. Siempre he pensado que hay un cierto tipo de películas en que todo es perfecto: es una especie de arte en continuo movimiento que se refleja no sólo en la trama, en los diálogos, en las excelentes actuaciones sino también en la escenografía, en la iluminación y en los simbolismos ocultos.
Hay verdaderamente dos grandes pasiones en esta vida, la de la literatura y la de la carne.




Esperemos que sea del agrado este blog. Agradecemos las visitas, comentarios, ff, y, claro está, recomendaciones.