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2.10.13

Si me hubieran preguntado yo habría jurado que Taboada se dedicó de manera exclusiva al cine de terror, pero no. Como muchos directores del momento era un hombre multifacético y me encontré de pronto con esta particular visión de la Guerra Cristera, un episodio histórico que no ha sido lo suficientemente explorado por el cine nacional.



"Todo lo que se hizo fue tan deplorable que es mejor que la historia de estos sucesos se escriba dentro de 50 años cuando no exista ninguno de nosotros"
Y, profecía autocumplida, "La guerra santa" se estrenó justamente 50 años después del fin de la Guerra Cristera. Alejándose además de la versión más usual de cómo el malísimo gobierno se dedicó a perseguir a los buenos-buenísimos católicos que tuvieron que defenderse como pudieron.
La película parte de uno de los casos menores. Una pequeña población rural que de pronto se encuentra atrapada por las amenazas de su párroco cuando se niega a dar misa o abrir la iglesia en resistencia dentro de la lucha de poder que tenía lugar entre el gobierno y la iglesia católica. Los campesinos se encuentran atrapados ante las amenazas de los terribles pecados que caerían sobre ellos sino salían a defender a su Señor JesuCristo. No demasiado convencidos vamos siguiendo a algunos de estos soldados por la interminable y laberíntica lucha que los llevó a recorrer el país sin saber bien por qué. Involucrándose en una absurda lucha armada en los que participaban básicamente como carne de cañón para los intereses oficiales de cada bando.

Voy a asumir que, pese a la recuperación del tema en los últimos años (se estrenaron las películas "Cristiada" y "Los últimos cristeros"), no hay muchas películas sobre el suceso, especialmente por aquellos años. Taboada se arriesga al presentar una visión, quizá un poco tendenciosa pero bastante sincera, mucho más compleja que la simple lucha entre dos instituciones. Sin complicarse con demasiados detalles históricos más que los necesarios para la trama, sin dedicarse a señalar quiénes son los buenos, quiénes los malos, la película se centra en los diversos rostros anónimos que atravesaron esos años sufriendo directamente las consecuencias de una guerra que en muchos casos no entendían. 

La historia concreta puede perder un poco de fuerza en razón de la larga duración temporal de los hechos, pero si bien eso no nos permite ahondar demasiado en la psicología concreta de los personajes, gana mucho en la concreción de un panorama general de esos años y la implicación más inmediata de la Cristiada en la vida de un gran número de personas.
Como pueden notar, la filmografía de Taboada está llena de maravillosas sorpresas.




¿Película sobre algún periodo histórico no muy conocido que les guste particularmente?

26.7.12


26/07/12
Y seguimos con Shohei Imamura, con otra de sus grandes películas: "Vengeance is mine".



"A fine refrain from a man who cut short five innocent lives"
La película está libremente inspirada en los crímenes del asesino en serie japonés Akira Nishiguchi, que en la década de los 60 asesinó a cinco personas antes de ser arrestado. Se considera uno de los casos más importantes de asesinos en serie en el país (lo que sólo habla de lo poco extendido que es el fenómeno en Japón) y que no sólo inspiró esta película y una novela, sino que sirvió para instaurar todo un departamento especial para llevar este tipo de casos. 

El protagonista aquí es Iwao Enokizu, y no nos andamos con rodeos porque desde el inicio sabemos exactamente que es el tipo malo de la historia. Vemos de entrada algunos de sus crímenes e intuimos que todavía estamos por presenciar más. La película no se presenta con el esquema típico donde la trama se va guiando ya sea para descubrir al criminal o para atraparlo finalmente, ya que a través de saltos temporales estamos conscientes de que en algún momento ya todo ha llegado al punto detenido en que es atrapado por la policía y se encuentra a un paso de ser juzgado. No hay sorpresas en ello y lo que verdaderamente importa en la presentación, tanto como es lo que importa a los demás personajes que se mueven alrededor del asesino, es la recreación de los días anteriores a que fuese aprendido y el tratar de entender un poco las motivaciones que llevaron al hombre a cometer semejantes acciones. 

Imamura en realidad nunca formó parte 'oficial' del movimiento de la Nueva Ola Japonesa (que en realidad no era un movimiento demasiado delimitado tampoco), y aunque lo fuese la película de la que hablamos tuvo lugar casi una década después de que la Nueva Ola llegase a su fin. Pero sí que conserva una serie de elementos esenciales de dicho movimiento y que el director aplicó desde sus producciones en los 60 y que en el caso concreto de "Vengeance is mine" cobran una importancia capital. La idea esencial es algo así como la voluntad del hombre de controlar su propio destino aún en sus más atroces representaciones. 
En el cine de la época de la post-guerra una figura clave en el imaginario japonés era la del héroe trágico, un personaje protagónico que podía ser totalmente explicado por su entorno y que se limitaba a ser una especie de marioneta trágica de un destino ineludible. Eso justificó, al menos cinematográficamente, muchos episodios problemáticos en que Japón se vio envuelto durante y después de las guerras del Pacífico y la Segunda Guerra Mundial. Y este fue uno de los principales puntos contra el que se manifestaron los directores de la Nueva Ola retomando la importancia capital de sus personajes protagónicos para controlar por completo su vida y todas sus competencias: desde los líderes rebeldes atrapados en la época, los criminales y sus casos concretos, los hombres promedios sumergidos en la nueva sociedad. No era una figura únicamente forjada por la historia, por su entorno social, por sus condiciones particulares: eran hombres libres capaces de tomar sus propias decisiones. 

Enokizu ejemplifica perfectamente eso. Sobre todo en contraposición con un tipo de historias donde esa búsqueda de los motivos suele llevar a explicaciones muy concretas, como si una serie de factores colocados de cierta manera dieran por resultado a un criminal de manera específica. Pero en "Vengeance is mine" nada es por completo absoluto, y si hay elementos que nos permiten asomarnos a ciertos aspectos de la personalidad del asesino y querer entenderlo, luego nos encontramos con la arbitrariedad de sus actos, con el impulso como única guía, con el cinismo desencantado de quien no le da ninguna importancia a la sociedad que le rodea. Y no es el único personaje que se encuentra en dicha situación, aún cuando su condición protagónica y sobre todo de criminalidad lo suelen poner en el eje de la narración. La historia de esa persecución paranoica, de esas ansias desesperadas de 'entender', se va completando con los personajes de alrededor, principalmente el padre del criminal y la esposa que abandonó (y la particular relación que han desarrollado ambos), y en menor medida otros personajes fugaces con los que el criminal se va encontrando a su paso. Si bien la mira de la historia no termina por sumergirse en ellos, se puede vislumbrar que sus condiciones son tan dignas de ser observadas de cerca como el propio caso criminal que da origen a la trama. 

Por una parte me parece quizá la película del director que en apariencia luce más convencional, pero es innegable la maestría con la que toma esos elementos usuales de este tipo de películas para convertirla en un ensayo mucho más complejo y poderoso de un criminal que no deja de ser un poco menor en virtud de sus méritos delictivos específicos, y de una época que cada vez se alejaba más de esa mirada crítica social. Indudablemente otra de las tantas piezas clásicas y maravillosas de Imamura. 




¿Película favorita sobre los motivos de un asesino?

28.6.12











28/06/12
Y, para no variar demasiado, más cosas asiáticas de los setenta. Más Roman Porno, más Dan Oniroku y más Naomi Tani.



"God has damned me to be a gambler instead of a wife"

Si bien los años setenta en Japón tuvieron mucho más presupuesto, valores de producción, subgéneros de exploitation y mucho colores y otras cosas, lo cierto es que no se necesita demasiado tiempo para sentir que no eran, ni de cerca, tan arriesgados como la década anterior. Si bien hay grandes exponentes y varias películas que valen mucho la pena dentro de sus intenciones, también hay muchas otras que aunque se conserven y comenten hasta nuestros días, no parecen diferenciarse demasiado entre sí. Esa sensación me queda de manera particular con las películas basadas en textos de Dan Oniroku.

Es cierto que Edogawa Rampo, otro de los escritores de los que hablo recurrentemente, tampoco es que varíe dramáticamente sus tramas, me parece que ha conseguido un universo mucho más complejo y rico en elementos aunque estos se repitan a veces de historia en historia. Con Oniroku no me sucede eso y no sé si se deba al hecho de inscribirme en un subgénero literario tan restringido como la literatura sadomasoquista. La ecuación suele ser 'mujer aparentemente sólida que cae en desgracia, sufre toda clase de vejaciones pero termina por salir victoriosa a la vez que aprendiendo algo sobre su propia sexualidad'. Que en general es algo así como el gran motivo de la década.

Naomi Tani, la diosa del sadomasoquismo en Japón, es Okoma, una mujer que se dedica al submundo de las apuestas y es la mejor en lo que hace. Tras años de encontrarse involucrada en la yakuza se encuentra con un hombre dispuesto a casarse con ella aún conociendo su historia y está a punto de dejar atrás esa vida. Pero en su última noche dirigiendo las partidas hace enfadar al apostador equivocado y a las horas su futuro esposo muere en sus brazos para luego ella ser secuestrada. Y aquí comienza la parte de 'sufre toda clase de vejaciones', se imaginarán.
Para variar un poco, Okoma no es el papel más típico de Tani, quien se especializa en amas de casa y esposas aparentemente purísimas. Okoma es una mujer fuerte, segura, aunque conserve todavía una apariencia dulce en contraste con el mundo por el que se mueve (y que queda evidenciado de manera clara en sus tatuajes yakuza). Pero después de ello la película tiene más que agregar después de sus particularidades para desarrollar la historia y llevarla hacia el final esperado. Torturas más, torturas menos.

El que la reseña sea tan simple es engañoso, ya que el principal problema es el comentado 'todas estas películas se parecen un poco'. Es difícil hablar de una película de esta línea particular por encima de otras más allá de sus detalles muy específicos. Si bien para mí resultó un poco repetitiva tras haber visto varias antes, creo que sí sería de las que destacaría entre la producción, no precisamente porque me encante sino porque creo que consigue ejemplificar bien el sub-sub género que involucra mujeres yakuza. Aunque de Naomi Tani creo que me sigo quedando con "Wife to be sacrificed", que de hecho es de mis Roman Porno favoritas, aunque a veces me pregunto sino será justamente porque fue de las primeras que vi del género. Quizá nunca lo sepamos.




¿Película favorita de un personaje que quiere salirse de alguna mafia y no se lo permiten?

3.12.09



03/12/09
No recuerdo bien cómo llegué a esta película. Podría ser porque estaba buscando algo más de la filmografía de Al Pacino, que es un actor que me gusta demasiado, o quizá porque en las palabras claves de imdb advertían que salía un trasvesti. En cualquier caso entre las películas pendientes que saco al azar me tocó verla hace algún tiempo.



"Being honest doesn't have much to do with being a lawyer"

En general amo las películas de abogados y juicios. Y las series también. En general todo ese sistema legal en que la gente puede gritarse y se debe armar un teatro para demostrar la culpabilidad o inocencia de alguien me encanta. Y no podría ser menos si el abogado protagónico es un joven e irrespetuoso Al Pacino.

Que una película hable sobre los problemas del sistema legal, cualquier sistema legal pero principalmente el estadounidense, no es nada original. Aunque diría que el mejor gancho de esta película es que no trata de centrarse demasiado en un solo caso, como suele ser casi siempre la cuestión. Sí, hay una cierta trama que podría limitarse a que Arthur Kirkland, es decir, Al Pacino, es casi obligado a defender a un juez acusado de violar a su amante. Paradójico porque Kirkland y dicho juez llevan la peor de las relaciones y el abogado ha peleado en numerosas ocasiones en los juicios en los que se presentó ante dicho juez. Sin embargo el juez confía en que él es el mejor abogado y él se siente terrible de tener que ceder ante él una vez más casi a fuerza de chantaje.
Pero, bueno, este caso, aunque interesante, no es el único. De hecho contrario a lo que muchas otras películas nos muestran en que un abogado parece dedicarse únicamente a un caso durante todo el tiempo que dura, aquí muestran la faceta de que un abogado de oficio debe atender un gran número de casos a la vez. Y de todo tipo: clientes ricos que engañan a sus esposas, jóvenes delicuentes que son atrapados robando algún producto de una tienda, etc. Y no sólo Pacino sino el resto del ambiente dentro de los juicios: los otros amigos abogados, los enemigos abogados, los distintos jueces, las comisiones de casos especiales. Todas las posturas que se puede tener frente al sistema legal, que además, por el año, parece que tenía muchísimos más problemas de lo que ahora tiene. Que tampoco es que hayan disminuido demasiado, pero ciertos encuentros bastante viscerales entre abogados o entre abogados y jueces podían minar bastante el curso de un caso.

Detrás de todo eso tenemos la visión de un abogado rebelde, idealista, inconforme con la aplicación estricta de las normas en beneficio de nadie. Con el manejo poco humano de los criminales menores y en general con un sistema que lo menos que parece perseguir es la justicia. Kirkland tras presenciar los chantajes, el abuso, el desinterés, las crisis nerviosas de los abogados, los intentos suicidas de los jueces, la incapacidad de demostrar que alguien es inocente aunque todas las pruebas apunten a ello; lo llevan a preguntarse en qué vale la pena creer. Qué leyes vale la pena seguir. Muchas veces a punto de caer en un abismo de falta de fe total en el sistema. Y no es para menos.

A pesar de tratar de explicar todo casi de manera resumida a través de diversos casos y retratos de la gente metida en el sistema legal, tiene momentos realmente bien logrados. Escenas que lo estremecen a uno y lo incitan a tomar la postura más radical, a detestar a ese sistema corrupto y a ese maniqueismo barato entre el inocente y el culpable. Todo perfectamente enmarcado por un Al Pacino impecable, como no podía menos que esperarse de él, claro esta.


Me parece curioso porque no sé si es una película muy conocida, yo en realidad no había escuchado comentarios sobre ella anteriormente de modo que fue una apuesta bastante arriesgada. Y vaya que sirvió, yo diría que es sencillamente genial, muy bien llevada y con una actuación increíble. Si ya todos hemos visto a Pacino enfundado como un siniestro abogado en "El abogado del diablo" ¿por qué no darle oportunidad a una película donde la cuestión legal realmente está bien llevada?
Más que recomendable, diría yo.




Seguro que ya lo he preguntado antes pero: ¿película favorita de Al Pacino?


2.3.09



31/01/09
Desde el año pasado Bake me estuvo presionando para que consiguiera ésta película de Bob Fosse. Pero al igual que muchas veces que me presiona para que consiga alguna, no la encontré en mis primeras búsquedas y la dejé pasar.
Mucho tiempo después y como un regalo de navidad muy atrasado, me la regaló. Junto con unos hermosos peluches que él mismo hizo. Ajam. Él siempre insistió en que era, para él, el único musical que valía la pena (o quizá sólo su favorito, más o menos esa es la idea). Todo ello porque, claro, me paso la vida diciendo que odio los musicales y alguien tiene que llevarme la contraria. Como que todos deberían saber que odio las películas de perros y viene Iván y me dice que debería ver "Marley y yo". Pues. Un día, cuando aún llevaba al pie de la letra lo de ver una película diaria, decidí ponerla con mi hermana (para que no diga que siempre trato de atormentarla con películas de terror).



"If I die, I'm sorry for all the bad things I did to you. And if I live, I'm sorry for all the bad things I'm gonna do to you"

Lo primero de todo, lo que es imposible no notar desde el principio es definitivamente Roy Scheider. Imposible no sentirse terriblemente cautivada por aquel hombre que en mi niñez venció tantas veces a aquel diabólico tiburón y que ahora regresaba más sensual que nunca. O soy sólo yo, no lo sé, pero con un protagonista así era difícil que las cosas pasaran tan sencillamente como en cualquier otro musical.
Creo que también eso fue un punto importante, a veces tengo la sensación de que las tramas de los musicales están muy diluidas entre la intención de hacer que todo cante y baile y muchas veces se pierden un poco. Es difícil, ante mis ojos, hacer que todo cuadre de modo que no resulte molesto o demasiado fantasioso: compaginar correctamente la idea con la realización.
El hecho de que todo aquí vaya alrededor de la vida de Joe Gideon, un hombre de teatro, y su muy particular visión de la vida. Reduces una historia y la conviertes en un universo íntimo y particular. Además que es un personaje increíblemente carismático, no como esos héroes románticos-musicales que resultan empalagosamente odiosos.
Al principio resulta un poco confusa. Debo confesar que tardé un poco en captar correctamente las distintas líneas bajo las que se presentaba la historia y que, una vez distinguidas, me recordaron un poco a la elaboración de metáforas visuales de "El lado oscuro del corazón". Muy característico por el sentido circense, el inicio en la cuerda floja, y la representación femenina de la muerte.
La trama puede que ser un poco fragmentaria mientras que nos encontramos con las distintas facetas de su vida: él y sus amantes, él y su hija, él y la coreografía que no le convence del todo, él y sus productores. Incluso la intromisión de música no es tan abrupta y molesta como suele ser en otros musicales en que parece que si las cosas no se dicen cantadas no cuentan. Aquí verdaderamente los números musicales juegan un papel individual pero justificado dentro de la trama y llegan a ser de lo más variados, especialmente por el juego entre la verdadera puesta en escena (cuando están representando una pieza o cuando alguien deliberadamente interpreta un baile) y la ficción fantástica que contamina este ambiente del espectáculo como si necesariamente tuviera que pertener a este mundo deslumbrante.
Si bien, tiene algunas cosas que no terminaron de cuadrarme, pero al menos lo hicieron como una película, de modos generales, y no específicamente por ser un musical, que suele ser el problema. Y me parece que a veces se pierde un poco en lo que se quiere representar y termina por resultar de lo más sobrecargado. Esto sucede especialmente en las partes en que un número musical sigue inmediatamente al anterior dejando la sensación de que aunque ambos puedan ser buenos, uno sólo habría bastado para la escena. También puede que se deba a que las partes en que se divide la película estén mal distribuidas y al final, cuando ya todos esperamos que se muera, tarda horas desfilando un baile tras otro cuando ya todos hemos entendido el punto y esperamos que ya todo termine con un buen final y no que se prolongue hasta el infinito.

Con excelentes actuaciones, buenos bailes, los personajes característicos de los musicales (que no pueden ser demasiado complejos pero que no resultan tampoco dramáticamente estereotípicos) y, vamos, con el mejor protagónico que podría tenerse. Incluso creo que cualquier malestar que me hubiera causado en ese momento (por la duración principalmente, y porque tenía ya sueño) se disipó por completo en los días próximos, al reflexionar sobre ella en retrospectiva.
Y ahora creo que debería bajarme la filmografía completa de Scheider. Es que, wow.

Y huyo porque me corren, que seguro que podría haber comentado más al respecto :P


06/12/08
Si en general siempre he tenido ese sentimiento de que hay ciertas películas que les tengo que poner a un cierto número de conocidos, en general la sensación se multiplica hiperbólicamente con mis hermanos. Con mi hermano suele ser generalmente cuando descubro algo nuevo que creo que podría interesarle, y con mi hermana estoy consciente que le falta mucho cine básico por ver y es mi deber ponérselo. Tomando en cuenta que su lista de 'por ver' tenía como número uno 'Juno', pues, y que no hubiera visto ninguna de las de 'Alien' ya. Eso tenía que remediarse.



"I can't lie to you about your chances, but you have my sympathies"

Cuando yo era pequeña, Ripley era mi más grande héroe, y recuerdo que podía ver una y otra vez la trilogía de 'Alien'. Antes de que saliera la cuarta, claro, que fue la única que pude ver en pantalla grande.
Con todo, lo cierto es que a estas alturas era muy poco lo que recordaba de la película, de modo que fue como verla por primera vez, aunque con cierta consciencia de su momento: no esperar grandes secuencias hiperrealistas del espacio ni mucho menos. Incluso creo que esperaba aún menos de los efectos especiales, pero supieron manejarse excelentemente bien con lo que tenían en ese momento.
Lo primero que cautiva en la película es el cuidado del diseño de las escenografías: la nave está perfectamente cuidada y ya no hablemos cuando llegan a la nave infestada que es sencillamente magnífica. El señor Giger sabe hacer demasiado bien su trabajo. Consigue crear un ambiente a la vez que tecnológico considerablemente decadente, inseguro, de modo que uno como espectador se sienta igualmente atrapado que los tripulantes de aquella nave ante tan inesperado huésped.
Hay varios puntos a recalcar, claro está. El primero de ellos recuerdo que lo mencionó mi profesor de cine (porque me parece que puso la película un día que no fui a clases, oh) y es que en realidad, la criatura es casi lo de menos en esta primera película. Quizá con la noción de que, pues, por más que el diseño del alien estuviera increíblemente bien cuidado, no deja de ser un actor enfundado en un traje negro. Uno no puede abusar de ese recurso porque llegado a un punto luciría patético. De tal modo que a la criatura la encontramos siempre huidiza, en una escena congelada, y suponemos todo lo demás: los gritos de fondo que suenan por toda la nave. Hay una consciencia del ser recorriendo todo, formando parte del todo, como si la nave se convirtiera en un espacio limitado e inseguro. El terror, o el suspenso, es completamente psicológico: el espectador como otro de los pasajeros, sintiéndose atrapado y perseguido por un ente completamente extraño.
Otro de los aspectos, respecto al cuál estaba reflexionando mientras veía la película, es la consciencia del futuro. O la noción futurista, muy distinta a las películas actuales. Es decir, es una película que se está planteando que existan naves espaciales del tamaño y la funcionalidad del Nostromo que, además, es una nave mercante (lo que supone que esa mercancía viene de alguna parte): sin embargo está muy lejos de los increíbles transportes de nuestras películas actuales, completamente limpios y equipados. Nostromo es una nave con posibilidad de fallo, con un sistema inexacto y cuya reparación parece más propia de un taller automotriz que de avanzados elementos espaciales. Hay algo sucio, imperfecto, industrial, que nos da una consciencia de lo vulnerable que se encuentra el equipo en realidad, atrapado en un ambiente hostil. La maravillosa recreación de la nave es un acierto al momento de mantenerlo a uno nervioso por lo que puede saltar de cualquier recoveco.
Reitero la concepción visual de todo que, repito, me parece excelsa. Y es que, bueno, la verdad me gusta mucho el trabajo de H.R. Giger en general. Y por qué negarlo en este punto, tan importante.

Ahora, claro, que si la miro con las bases actuales, puede que me parezca algo apresurada, con personajes poco definidos (tan extraño ver a Bilbo Baggins como el androide, no recordaba su participación) y, claro, con la estructura clásica de una película del tipo. Pero yo sigo amando incondicionalmente a Ripley, una Sigourney Weaver magnífica, y le soy fiel a la marca, porque con todo es una película genial en su género.

Y eso es todo. Ajam.




¿Cuál es tu película favorita de las cuatro de 'Alien'?