Mostrando entradas con la etiqueta 1962. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1962. Mostrar todas las entradas

5.3.14

Ni siquiera sabía que "Ánimas Trujano" tenía un subtítulo. Eso explicaría el amor de los traductores mexicanos por añadir explicaciones a un gran número de títulos internacionales. Pero bueno, nos vamos hacia el Cine de Oro mexicano, a una de las películas más populares de Ismael Rodríguez.



"Dios siempre hace lo que yo no quiero. Yo ya me estoy cansando de Dios"
Pero yo no llegué a esta película precisamente porque fuera muy reconocida dentro de la trayectoria de Ismael Rodríguez. Sino por una particularidad que tiene, bastante inusual para nuestra cinematografía y para aquella época. Sabrán ya algunos, o quizás podrán reconocer al rostro masculino de estos fotogramas, que el protagonista de esta producción es Toshiro Mifune. El gran samurai japonés. No sólo aparece en una producción de un país tan inesperado como México sino que encima encarna a un personaje mexicano. A un indígena, para ser más exactos, y es un hecho que la fisonomía de Mifune se prestaba bastante bien para eso. De hecho, en un momento cinematográfico en que muchos personajes indígenas eran representados por actores bastante caucásicos, Mifune podría pasar por el más mexicanísimo de los involucrados. Si uno pasa por alto que evidentemente su voz está doblada (al parecer él quería decir sus diálogos y los memorizó en español, pero me imagino que igual hubiera sido difícil justificar que un indio mexicano tuviera acento japonés).

¿Que tengo que hablarles también de la trama? Qué detalles. A diferencia de otras películas de la época, donde se presentaba a los indígenas con un aura de pureza que justificaba de algún modo las terribles tribulaciones con las que vivían, aquí la historia gira en torno a un personaje bastante mezquino y con el que es difícil simpatizar. Justamente Ánimas Trujano. Un hombre irresponsable, infiel, borracho, testarudo y todos esos adjetivos que conforman a un patán. Pero Ánimas Trujano, además, tiene un sueño, y es llegar a ser mayordomo del pueblo. Un puesto que usualmente sólo le corresponde a quienes puedan pagar por ello o estén muy bien posicionados en la sociedad. La obsesión de Trujano mezcla el exagerado fervor religioso (casi nada aplicado en las demás facetas de su vida diaria, como podrán suponer) con el deseo desesperado de ser reconocido socialmente. A lo largo de la película tendrá diversas oportunidades de reivindicarse y quizás conseguir por fin ser mayordomo, pero Ánimas Trujano no seguirá siempre un camino muy claro para conseguir sus metas. 

Es bastante claro que la fuerza de la película recae por entero en Mifune, protagonista y eje central que hace que todas las demás situaciones se muevan a su alrededor. También un experto en interpretar papeles inherentemente desagradables dotándolos de su necesaria complejidad y con una maestría que por desgracia en momentos se puede ver algo opacada por el contraste con esa voz 'con tono indígena' que claramente no es suya (también influye el hecho de que esa emulación del habla indígena que usaban en esa época suele desesperarme bastante por lo fingida que suele sonar). Es, además, como muchas películas del Cine de Oro Mexicano, una película para sufrir, donde las desgracias se apilan y los personajes no aprenden, y todos viven bastante acostumbrados a su cruz y su miseria. Es un tipo de drama bastante particular que corre en muchos casos el riesgo de no gustar demasiado por este exceso de dureza que parece no ir a ninguna parte. Sobre todo cuando podría haberse aprovechado mucho más como crítica social a una construcción religiosa-social que procuraba la existencia de personas como Ánimas Trujano (que por cierto, Ánimas es un gran nombre). 

Si para mí fue una curiosidad, ya que no suelo disfrutar demasiado de este tipo de dramas, es también cierto que la construcción del protagonista encarnado por Mifune es un recurso bastante poderoso en sí mismo y capaz de justificar el resto de la trama, aunque sea por la fuerza de su presencia en pantalla. 
Y porque me encanta, probablemente.




¿Combinaciones cinematográficas inusuales que recuerden? 

20.6.13


Y finalmente, para concluir el mini maratón de Pasolini, una de sus más famosas películas y uno de mis eternos pendientes: "Mamma Roma".



"I wish you all the happiness that should be in my house"
La trama podría parecernos de esas típicas historias repetidas en tantas sociedades y tantas épocas, pero aquí nos encontramos con una Italia que sobrevive después de la época fascista y cuya representación ya comienza a alejarse de las denuncias que el neorrealismo hiciera tras el final de la guerra.

Mamma Roma es una mujer mayor que ha sido prostituta durante muchos años pero está lista para cerrar ese capítulo de su vida. Se despide de todos y se muda junto con su hijo de 16 años a un barrio de clase media donde comienza a trabajar en un mercado. Los sueños que le quedan son para Ettore, su hijo, espera poder todavía redimirse al ofrecerle una mejor vida llena de posibilidades, pero el joven no parece ambicionar mucho más que salir con unos vagos a no hacer nada y verse con joven madre soltera que también tiene fama de prostituirse. Pero la redención nunca es un camino fácil, y el pasado de Mamma Roma comienza a perseguirla hasta su nueva e idealizada vida.

Anna Magnani, Mamma Roma, ya había actuado en una de las películas que sentaran precedente para entender a Italia en su momento, "Roma, Ciudad Abierta". Lo que en aquel entonces era un mensaje de despiadada esperanza, un retrato generoso de una sociedad destrozada, fue transformándose hasta llegar a los años 60, hasta Pasolini, a una Italia sumida en sus vicios, donde ya no hay fuerzas externas a quienes culpar de la decadencia en que parece sumida la sociedad. 
Esta Roma parece poblada únicamente por prostitutas, padrotes, ladrones, vagos. Gente que se mueve sin rumbo, devorándose unos a otros para sobrevivir. Y aunque Mamma Roma quiere romper con todo eso, aunque su deseo de salvación es genuino, de algún modo termina por encarnar todo el pasado que lleva a cuestas (ella e Italia), a insertarse de manera perfecta en un círculo imposible de romperse y del que no puede escapar pese a los cambios que quiera darle a su vida. 

La película es totalmente magnética, entre la poderosísima actuación de Magnani, el extrañamiento producido por las actuaciones de los actores no profesionales y el cuidado estético de Pasolini. El retrato de una Roma en ruinas morales pero poblada de rostros sonrientes, de ruido, como un torbellino del que uno no puede escaparse. 
Ya desde los inicios del metraje, entre la boda de pueblo donde Mamma Roma deja ver lo mejor de sí, y el fantástico plano-secuencia en que se despide de todos en su última noche como prostituta, podemos presentir ante que tamaño de clásico nos encontramos. Que enorme primera actriz en Anna Magnani. 
Ya lo había dicho antes, con esta calidad, difícil elegir entre la filmografía de Pasolini.




¿Película de Pier Paolo Pasolini favorita?

20.2.13


20/02/13
Y seguimos con un poco más de Masahiro Shinoda y su papel en la Nuberu Bagu, un par de años después de la anterior reseña, “Dry lake”, ahora con un título tan sugerente como “Tears on the lion’s mane”.



"Rockabilly"

Cuando hablamos de este periodo tanto histórico como cinematográfico en Japón casi siempre solemos referir a una serie de elementos que se repiten en las producciones: los adolescentes confundidos, las protestas estudiantiles, la posición/represión por parte del gobierno. Sin apartarse del todo de la generación protagonista, Shinoda decide llevar la trama hacia otro aspecto menos retratado y que en este caso no vale directamente por su valor político sino por su importancia en la vida de los personajes. De tal modo que nos encontramos en Yokohama, en los conflictos dentro del sindicato de trabajadores del puerto. En un momento en que, podemos imaginarnos, no es como que los derechos de los trabajadores fueran una prioridad social.

Saburo es un joven que ha encontrado una buena posición en la vida y se aferra a ella: es uno de los brutos encargados de arreglar por las malas cualquier posible conflicto entre el sindicato y los líderes de la compañía. Trabajo que no sólo desempeña porque finalmente le permite ganarse la vida sino porque se siente en deuda con su superior porque le salvó la vida cuando era pequeño.
Su papel de malhechor no me genera mayor conflicto hasta que conoce a Yuki, una joven y guapa mesera a la que salva de un perro en la calle y comienza a frecuentarla. No lo voy a culpar por ello, porque Mariko Kaga, actriz que encarna a Yuki, es preciosa y aquí con su aire de inocencia está más encantadora que nunca (y eso que como chica misteriosa tampoco estaba nada mal, en “Pale flower”). Yuki, aunque intuye un poco la tormentosa situación de Sabu y parece dispuesta a sacrificarse un poco por su silencioso sufrimiento, no sabe en qué medida está involucrado con todos los conflictos del lugar. Y dado que es una sociedad donde casi todos están relacionados con la industria portuaria, Sabu no puede arriesgarse a delatarse de ningún modo.

Este sufrimiento interno del personaje, que va deteriorando su personalidad conforme avanza la trama, refleja también la degeneración del conflicto desde varios aspectos: las intrigas laborales y personales, las aventuras amorosas, la violencia, los problemas que se resuelven con sangre. Si Sabu no representaba puntualmente al adolescente confundido que fue emblema de su generación, conforme se va enredando en la trama va quedando claro que nadie está libre del caos que reinó durante aquellos años, y que una sombra de tragedia se extiende sobre todas estas pasiones individuales que no les permitirá llegar a cumplirse.

La historia puede resumirse de manera sencilla y de hecho podría verse como una reinterpretación de “On the waterfront” de Elia Kazan, pero adaptándola a su momento histórico y centrando la fuerza en la construcción de los personajes, especialmente un increíblemente fuerte y desesperado Saburo Minakami (representado por un inmejorable Takashi Fujiki), consigue transformar la historia en una melodía desgarradora. Siendo, además, la musicalidad un elemento bastante importante en el ritmo de la narración, que llega a un punto climático con una inesperada intervención musical que es una joya en sí misma.

Diría que hasta el momento la colocaría sin problemas entre mis favoritas del director, y que además creo que es una pieza que puede verse perfectamente aunque no se conozca el contexto en que está inscrita. Tiene ese dejo de drama-intriga clásico que va más allá de su momento y su nacionalidad. Una maravilla.




¿Algún otra película sobre conflicto de sindicatos?

14.11.12


14/11/12
Y de vez en cuando hay que darle oportunidad a alguien de terror retro mexicano. Al azar nos toca esta pieza, además de Benito Alazraki, de quien supongo nos tocará un maratón en algún momento.



"Los muertos no dicen tonterías y mucho menos herejías. Ellos están mucho más cerca de Dios que nosotros los vivos"
No recuerdo si lo advertían al inicio de la cinta, pero no hay que ver demasiado para tener la sensación de que toda la historia se asemeja un poco a la clásica premisa de "La pata de mono". Cuento de terror ejemplar que siempre me ha encantado y no recuerdo haber visto dignamente representado en ningún momento (pero ahorita voy a echarle ojo a la lista de adaptaciones cinematográficas de W.W. Jacobs).

Un grupo conformado por varias parejas deciden participar de una sesión espiritista. Al parecer la clase media alta del México de los 60 tenía momentos de ocio bastante extravagantes. La mayoría de los presentes se muestran escépticos, y hacia el final la médium hace un par de profecías, especialmente lo relativo a María y una de sus amigas. Sin tomárselo muy en serio ambas siguen sus vidas, hasta que el cumplimiento de la profecía sobre la amiga va previniendo a María de su futuro. Cuando este destino funesto se manifiesta, ella se obsesionará con el espiritismo al punto de hacer tratos diabólicos para tratar de conseguir que su vida vuelva a ser la de antes.

Si bien la premisa no suena particularmente mala y en general el desarrollo de la cinta es el esperado, hay una serie de elementos que hacen que cualquier expectativa sobre la película fuera decayendo rápidamente. En primer lugar son las actuaciones, bastante poco convincentes y más que olvidables. Son tan planas y rígidas que nos hacen subestimar cualquier entidad paranormal que pueda aparecer, como si no fuera para tanto. Uno creería que si se atraviesa por todos esos sucesos, al grado de pactar con el Diablo, uno al menos podría lucir un poco más trastornado o desesperado. Pues nada. Por no mencionar que esa atmósfera tan bien lograda que hace el eje central de varias películas de terror nacionales, brilla totalmente por su ausencia. 
En segundo lugar es toda esa sensación de moralina que va permeando la historia desde la sutileza hasta volverse un poco insoportable. Eso es muy usual del género en México, donde por contraposición de la figura diabólica debe siempre ostentarse una moralidad muy judeocristiana, pero en a veces queda tan mal acomodado que uno se pregunta si es necesario. Si uno se remonta a la historia inicial, "La pata de mono", es claro que los personajes no están pensando en las consecuencias eternas de sus actos. El horror no reside en la condena del alma inmortal, sino en el ahora, en lo que está llamando detrás de la puerta.
Pues eso también brilla por su ausencia en la película, si algunas escenas pueden parecernos bien hechas y medianamente interesantes, ninguna se acerca ni remotamente a la idea del terror. 

Se queda en un punto medio bastante poco oportuno de todos los extremos del terror en México: ni demasiado estético, ni demasiado psicotrónico, ni demasiado cómico, ni demasiado serio. Si no resulta terrible tampoco es memorable y mucho menos recomendable. Una pena, W.W. Jacobs.




¿Otras películas que involucren sesiones de espiritismo?

30.9.12


30/09/12
En algún momento nos tenía que tocar hablar de alguna de las obras de Jesus Franco. Y ésta era la que tenía más a la mano de él y le tocó su turno en la lista de espera.



"Es triste pensar que esa juventud, esa fragancia, puedan ser cegadas por la muerte"
Una serie de desapariciones de bellas mujeres comienzan a tener lugar en la ciudad. Un detective pronto seguirá la pista del Dr. Orlof y su deforme asistente Morpho, quienes están detrás de esos crímenes con una motivación mucho más oscura.

No toma demasiado tiempo darse cuenta que nos encontramos con algo así como una versión de "Eyes without a face" de serie B, apenas dos años después de haberse presentado la maravillosa pieza de Georges Franju. Las operaciones faciales y corporales están a la orden de la escena y se trata de ceñir a una estructura narrativa similar añadiendo detalles tópicamente macabros y más dramáticos para compensar el cambio de estilo y el delicado manejo estético de la cinta francesa. Así que básicamente se trata de una película más o menos típica de científicos locos, con todo y ayudantes medio deformes, que aprovecha otros momentos tópicos detectives o terroríficos para aprovechar al máximo su corta duración. 

Aparentemente ese fue el gran encanto de Jesus Franco, un maestro del cine exploitation en su época y que aprovechaba cualquier elemento para armar sus películas como grandes compilados del terror del momento. Es difícil juzgar la primera pieza que veo de él y que además tiene una referencia tan directa y poco favorecedora como la película de Franju que es una de las mejores películas de terror de aquellos años e incluso hasta ahora. A lo que le sumamos que imdb cataloga ésta como su segunda mejor película y es históricamente de las que más se relacionan con el director. 
Ciertamente para ser una cinta tan desenfada y serie B aprovecha bien sus elementos, tiene un par de buenos detalles y en general no parece pretender mucho más que entretener durante la hora y media que dura al tiempo que mete sangre y detalles mórbidos a cada oportunidad. 
A mí en lo particular me costó verle sus méritos propios ante la constante de compararla con "Ojos sin rostro" a cada parecido, cosa que no le favorece en absoluto. Y aunque sé que tengo que ver algunas películas más de la filmografía del director, tampoco es que tenga demasiadas ganas de hacerlo pronto.




¿Alguna película de secuestros de mujeres en serie?

19.8.12


19/08/12
Yo tenía pendiente ver algo más de Hiroshi Teshigahara después de la maravillosa sorpresa que fue "The face of another". Conseguí luego el resto de esa trilogía, basada en textos de Kobo Abe, y me dispuse a comenzar por el principio: "The pitfall".



"Si volviera a nacer estaría en el infierno"
Un minero es contratado para realizar un trabajo en una zona alejada de la mina donde usualmente labora. Hace el largo recorrido en compañía de su hijo para encontrarse con una aldea abandonada donde sólo vive una mujer. Antes de que pueda entender lo que está sucediendo, un misterioso hombre de blanco que lo venía siguiendo lo asesina y lo deja ahí, en mitad de la nada. Entonces comprenderá que esa aldea en realidad está poblada de fantasmas que no saben hacia dónde ir ahora.

Para un tema que podría caer tan fácilmente en la fantasía simple o en la exageración del asunto de 'visiones sobre la vida después de la muerte', su principal punto fuerte es un permanente estado de enigma que permea absolutamente todo. Contada con un tono estrictamente realista, nos vemos rápidamente atrapados por una situación que no alcanzamos a comprender y que parece no dirigir hacia ningún sitio en realidad. Un momento que podría parecer climático, como es la muerte de nuestro protagonista, sucede a los pocos minutos y de manera poco ceremoniosa (si bien la sola presencia del hombre de blanco ya es contundente como personaje y como imagen), dejándonos con muchas más preguntas que pistas hacia una posible respuesta.
La película entonces toma dos direcciones, una de las cuales parece un intento de explicar la raíz de los sucesos, pero que en realidad apenas si justifica de manera superficial las circunstancias previas al desencuentro que ya hemos presenciado; y la otra es el recorrido del minero a través del poblado fantasmal y todas las reflexiones que se va haciendo sobre su nueva condición post-mortem. Ambas situaciones son en realidad la misma: la sensación continua de que los sucesos no siempre pueden explicarse por completo, ni antes ni después de la muerte. 

Si la pensamos en relación a "The face of another", una película donde las reflexiones constantes vienen a partir de un tema intangible (la importancia del rostro como máscara de la identidad) pero concreto, de tal manera que la trama aunque fantasiosa está muy bien delimitada, "The pitfall" puede resultarnos todavía más enigmática ante su aparente renuencia a concedernos una sola certeza. Cuando algo parece dirigirse hacia una posible resolución y aun cuando lleguemos a entender parcialmente lo sucedido, la sensación que impera es que finalmente no es relevante y en realidad no hemos entendido nada. Nos encontramos a nosotros mismos llegando de nuevo a un poblado abandonado para descubrir que en realidad está lleno de fantasmas. Fantasmas, como nosotros, sin respuestas. 

Si puede parecer que lo que digo a lo largo de esta reseña es que aquí no se entiende nada, lo que en verdad quiero decir es que probablemente nunca haya visto una película donde la conformación del enigma sea tan contundente y maravilloso como en este caso.
La he disfrutado tanto que no tengo prisa por terminar la trilogía con la pieza que me falta, "Woman in the dunes", que ya encontrará su momento perfecto.

A destacar la actuación de Kunie Tanaka por su abrumadora presencia como el hombre de blanco. Un actor que puede no sonar demasiado en un primer momento pero que ha participado de tremendos clásicos como "Sanjuro", "Battles without honor and humanity" y "La espada oculta".




¿Película favorita de la vida después de la muerte?

21.4.12

21/04/12
Ahora que tanto suena el tema de los espejos y las brujas respecto a las nuevas adaptaciones cinematográficas de Blancanieves, vayamos hacia otros espejos y otras brujas. Unos más hacia el cine mexicano clásico de terror.



"Gracias, noble espíritu de la eterna oscuridad, sé que tus promesas son infalibles"
Es curioso encontrarse un producto que siendo tan sencillo vaya tan serio, tratándose de terror en México en los años 60. Y sobre todo si pensamos que la filmografía de Chano Urueta iba un poco más hacia lo festivo y extravagante, como es su más reconocida obra del género, "El barón del terror", o sus varias aventuras de Blue Demon. Además no está basada ni en leyendas nacionales ni es adaptación de un clásico literario. Aunque imdb dice que parte del crédito del guión debería ir a Carlos Enrique Taboada, en lo que serían sus pequeños méritos antes de entrarle a la dirección.

La historia es bastante sencilla. El matrimonio de Elena y Eduardo podría parecer ideal pero a Sara, madrina de ella y ama de llaves, no termina de convencerle. Es, además, bruja, y mediante una lectura en el espejo le depara un final funesto a Elena sino sigue sus instrucciones y se protege contra su marido. Pero la condena ya ha caído sobre su hogar y a partir de ese momento Sara deberá combatir con sus artes oscuras una situación destinada a la tragedia.

A lo mejor suena un poco más melodramático puesto así, porque por lo menos de inicio la intromisión de los elementos ocultistas tampoco es tan descarada y hasta cae en una especie de retrato cotidiano de 'las antiguas costumbres'. Conforme la trama va avanzando la línea predefinida del relato se va abriendo en más vertientes del género, con notables influencias de "Los ojos sin rostro" de Franju, otras películas de doctores mórbidos, recursos fantasmagóricos, mujeres acosadas por espíritus y una serie de elementos que cuando uno los piensa podría parecer que terminarían por hacer un caos total pero que en realidad consiguen mantenerse en el tono justo para hacer que la película sea algo extraña pero no se desborde en ningún momento. 

Es cierto que como muchas producciones de terror de varias décadas atrás debe tomarse con un poco de consideración porque los 'efectos' muchas veces son demasiado simples y los recursos por momentos pueden caer en la ingenuidad, pero yo creo que a diferencia de muchas otras producciones de la época cuyo encanto era precisamente caer en este delirio extraño, "El espejo de la bruja" sigue teniendo una solemnidad sencilla que la hace parte de ese momento pero a la vez le confiere un mérito bastante particular. Probablemente no llegue al nivel de algunas joyitas consagradas, mucho más procuradas a nivel técnico y argumental, y mucho más serias en sus propuestas como parte del género de terror, pero a mi parecer ha sido injustamente dejada de lado cuando al menos es bastante particular y entretenida. Tiene un cierto aire clásico pero al mismo tiempo un toque extravagante que produce un equilibrio extraño y difícil de conseguir.

Creo que últimamente me han faltado estas pequeñas maravillas del cine mexicano retro. A ver si lo remedio un poco.




¿Película favorita sobre espejos?

30.3.12

30/03/12
Pues todo parece indicar que les mentí y que las reseñas de películas samurais no acabará  nunca. Nuuuunca.



"Él era como yo: espada desenvainada que no puede permanecer en su funda"
Un año después de "Yojimbo", Kurosawa y su público decidieron que todavía no tenían suficiente de ese magnífico ronin encarnado por Toshiro Mifune en el que se podría considerar su más emblemático papel. Y como ahora en hollywood también sacan secuelas de todo lo posible (y lo imposible), lo mismo sucedía en los años 60 en Japón. Sólo que dirigidas por Kurosawa. Pequeños detalles.

Después de haber puesto en contra a dos bandas rivales en un pequeño pueblo para salvar lo que podía salvarse de la situación, Sanjuro continua su camino errante por el país hasta llegar a otra pequeña aldea. Ahí, mientras descansa en un templo en las afueras, escucha sin querer el plan que un grupo de samurais tiene para enfrentar al superintendente corrupto de la zona. Quizá conmovido por su idealismo decide ayudarlos con su empresa y termina por formar parte de una red de intrigas y sucesos alrededor de todos estos personajes. 

Si en la película anterior se nos mostraba la perspectiva de una zona rural azotada por la presencia de un gran número de ronins y el modo en que estos habían terminado por convertirse en criminales que aprovechaban sus pocas artes marciales para su propio beneficio, aquí la situación se revierte al evocar el poco honor que todavía quedaba en la figura del samurai y el modo en que aún estaban dispuestos a defenderlo aún cuando por momentos fuese más el idealismo que la técnica. También eso cambia la perspectiva sobre la figura de Sanjuro que si bien sigue manteniendo su habilidad para jugar a dos bandos, aquí se le cuestiona que tenga tan pocos principios samurai y que no parezca un digno representante del camino del guerrero. Sin duda esto nos regresa a una reflexión usual del director sobre lo que implicaba realmente ostentar el título de samurai y cómo situaciones como la condición jerárquica, la pertenencia a un círculo delimitado, la habilidad en el manejo de la espada, y la ideología y modo de vida personal; no eran necesariamente factores que coincidieran todo el tiempo o que tuviese siempre una consolidación exacta. Sanjuro sin duda es una excelente representación de ello, como lo era también el personaje de Mifune en "Los siete samurais", Kikuchiyo: esa idea de que el guerrero es algo más, y que no hay normas exactas para definirlo o delimitarlo.

Si bien la estructura narrativa es un poco menos innovadora e impresionante que la de "Yojimbo", me parece que la película es un poco obviada dentro de la filmografía del director por tratarse de una secuela (y porque se tiende siempre a mencionar a su predecesora y pasar por alto esta continuación). Un destino más que inmerecido ya que dentro de la idea general de 'segundas partes nunca fueron buenas' yo me atrevo a decir que fuera de ciertos méritos técnicos ya mencionados, es tan entretenida y excelente realizada como la primera. Que además aprovecha esa idea de secuencialidad que a mí me parece la más oportuna: no el forzar una trama a que se estire hasta lo imposible sino tomar lo que tiene valor y servirse de ello. En este caso el personaje de Sanjuro, donde ambas películas bien pueden verse como dos aventuras independientes que no necesariamente tengan que tener un orden entre ellas. Y si hubiesen hecho más seguro que la fórmula hubiera podido volver a funcionar.
Además que la película tiene el grandísimo valor técnico y eterno de haber sido la primera película japonesa en que la sangre explota. Sí, tantos chistes que se han hecho sobre el modo en que el cine hipergore japonés tiene la tendencia a creer que los cuerpos humanos son globos de sangre a presión esperando el momento para ser liberada, y venimos a rastrear sus orígenes desde Kurosawa. Kurosawa. Si eso no es ser un visionario, no sé qué lo sea. 
Espero que sus vidas nunca vuelvan a ser las mismas después de este dato.




¿Película favorita que sea una segunda parte?

27.2.12


27/02/12
Pues no voy a comentar nada de los oscar porque este año no vi absolutamente nada y ni siquiera odiaba a alguna película irracionalmente para desear con todas mis fuerzas que no gane. Fuera de que me alegra que "Nader y Simin" y "Rango" se llevaran sus respectivos premios, no tengo más que acotar. Así que seguimos con el mini maratón de algunas de las películas de samurai que uno tiene que ver antes de morir, continuando con "Harakiri", que ha sonado recientemente debido al remake de Miike.



"Incluso el samurai más valiente no es más que un simple ser humano"
Si ya antes habíamos comentado con "Los siete samurais" lo que representó para la clase guerrera por excelencia la entrada de Japón en un momento de paz y la consiguiente degeneración de la jerarquía samurai, Kobayashi lleva la situación todavía más adelante representando dicha problemática sin ninguna clase de concesión y con toda la dureza y realismo posible.
Un ronin ya mayor y sumido en la pobreza, Hanshiro Tsugumo, llega a la residencia de un damyo (algo así como señor feudal) solicitando que se le permita cometer suicidio ritual en el patio interior del sitio, una costumbre más ideológica que real en los momentos en que se encontraba Japón donde el pensamiento samurai había perdido su importancia capital en la vida de los guerreros junto con sus posiciones en los distintos ejércitos. Aunque es recibido y en teoría se le debería permitir su solicitud, las personas de la casa temen que o bien sus supuestos deseos sean motivados por querer despertar lástima y recibir dinero, o que si son sinceros y llevados a cabo eso le traiga mal nombre al señor en cuestión y su honorable casa. Para tratar de disuadirlo, sea cuales sean sus intenciones, se le relata la historia de otro ronin que llegó con la misma solicitud algún tiempo antes y el funesto destino que le deparó. Pero Tsugumo se mantiene firme en su propósito, y además tiene a su vez una historia qué relatar.

Algo comenté de manera tangencial respecto a esta versión al hablar del remake a manos de Miike. Un desafortunado remake, además. Y es que para hacer una declaración total de intenciones debo decir que para mí es ésta la mejor película de samurais que he visto (y dado que me faltan pocos grandes clásicos, voy a asumir de una vez que aún después de ello seguirá siendo la mejor), con todo el perdón de Kurosawa. Si bien su estructura narrativa no es particularmente compleja ni innovadora, sirve de manera precisa para darle todas las dimensiones de la idea del samurai en el lapso de dos horas y media que dura el metraje (y en donde uno queda tan atrapado desde el inicio gracias a la fuerza de las narraciones que no se hace en absoluto pesado todo este tiempo). Este juego de narraciones paralelas que cuentan dos versiones de una misma historia no sólo tienen ese atractivo inicial, sino que precisamente problematizan una situación histórica que de otro modo podría verse de manera unilateral. Aquí no es sólo la cuestión del honor del guerrero o del bushido como forma de vida, sino de una realidad cruda y una adversidad total en el momento en que uno se da cuenta de que todo por lo que ha vivido le da la espalda. Si bien Tsugumo se mantiene incólume como la representación máxima del samurai, todo el honor inherente a su persona se ha perdido por completo y su destino (por más honorable que pueda parecernos dadas las circunstancias) está guiado por un hado errático y desesperanzado. Todo esto claramente representado por un ritual tan increíblemente noble como cruel, como el seppuku.

Además de la maravilla narrativa de la historia, los actores le dan un plus magnífico, sobre todo en el caso de Tatsuya Nakadai como Tsugumo quien tiene una fuerza increíble tan solo con su presencia. El modo en que la historia gira alrededor de él no sólo en temática sino incluso de manera visual lo vuelven un eje sólido de la tormenta que se anuncia durante horas pero dura apenas unos momentos. Con su aspecto descuidado y sus ropas maltratadas consigue aún irradiar todos los tópicos con los que podríamos revestir la figura del samurai por excelencia. Para completar está Akira Ishihama, como el primer ronin que se presenta y probablemente el personaje que más evoluciona conforma de la trama por ser precisamente quien va cambiando dependiendo de la versión, hecho que se manifiesta a través de su actuación y su misma presencia. Y finalmente Tetsurô Tanba, un excelente actor que se impone desde su mera aparición en cualquier cinta, como representación del falso orgullo samurai, encarnando uno de los principales samurais de la casa a donde Tsugumo acude y orquestador de intrigas 'en beneficio del nombre de la familia'. 

Por donde se vea es una cinta redonda, con dosis exactas de acción y drama, con una narración impecable y llena de símbolos visuales que juegan en dos sentidos entre las apariencias y la ineludible realidad. Si bien resuena mucho menos que los numerosos grandes títulos de Kurosawa me parece una pieza tan imprescindible. 
De hecho uno de los grandes clásicos samurai que me falta por ver es también obra de Kobayashi, "Samurai rebellion". Por no mencionar muchas otras películas de su filmografía que si resultan la mitad de buenas que ésta ya deben ser más que dignas de verse. 




¿Alguna película favorita de Masaki Kobayashi?

8.9.10



08/09/10
Ya me había tardado en regresar al terror mexicano. Y sobre todo esas producciones tan particulares que aparecieron por los 60s. De "El barón del terror" (que fue conocido en Estados Unidos como "Brainiac") ya había visto algunas escenas y no dudaba de que fuera a ser de lo más psicotrónico. Y es que hay veces en que uno necesita ver terror malo.



"Tu antecesor me condenó a ser quemado vivo, y tú tendrás que pagar por eso"

Lo cierto es que con todo, "El barón del terror" se adentra fácilmente en la categoría de películas tan malas que resulten buenas. Para quienes gustan de la serie Z, los pésimos efectos especiales, las trama trilladísimas y los recursos narrativos casi risibles; la película es una oda al terror barato tan sincera (por tan mala, está claro) que resulta difícil resistirse del todo.

La trama terrorífica es previsible, el buen Abel Salazar (icónico para este tipo de cine en México) es el barón Vitelius d'Estera, y está claro que tiene que ser malo malo. Por ello la Inquisición le dio jaque apenas tuvo la oportunidad. Pero como es tan malo, cuando está a punto de morir jura vengarse no de sus verdugos, sino de sus bisnietos (o la generación que sea que le toque aguantar su regreso). Muy al estilo de "La máscara del demonio" de Bava pero con una gran diferencia, justamente en la máscara.
Vitelius regresa a México muchos años después, cuando ya nadie recuerda su vida anterior, coincidiendo con el regreso también del cometa Haley. Cae en una especie de iceber estelar y comienza su reino del terror. Para llevar a cabo su venganza siniestra se hace de un nombre, bueno, básicamente el mismo nombre, pero se hace de un castillo y se hace pasar por millonario ocioso que invita personas al azar a pasar veladas en su casa. Pero está claro que todo es un plan, y que esos invitados ingenuos son las próximas víctimas de su mortal apetito.

Ahora bien, si no han escuchado antes de la película y se fian de que el fotograma que escogí, por decencia, no se ve tan mal, caerán en el primer error. Aquí es cuando debo recordarles que la película no tenía ni un peso de presupuesto, ni uno solo. Así que cuando tienen que hacer una diferencia entre el barón cuando se hace pasar por un mortal común (común y millonario, casi nada) y cuando está a punto de victimizar a alguien, pues lo transforman. Y se transforma en un ser con una cabezota enorme de papel maché que tiene siempre una lengua viperina de fuera y cuyas manos son como tenazas de cangrejo (también en versión papel maché, claro). Es imposible no admirar la visión con que se concibió al personaje estéticamente. Es de lo más risible y si de por sí la atmósfera incita casi siempre a la risa, consigue aún mantenerse en el punto exacto para que el supuesto terror resulte una mezcla de lo más extraña.

Debo decir que yo lo disfruté, aunque con plena consciencia de lo que iba a ver y sin esperar ni una obra de arte ni mucho menos asustarme. Es casi folklórico. Pero sin duda es una película que resultará sólo para los amantes del género o alguien dispuesto a pasar por una experiencia de lo más singular, de otro modo será demasiado evidente la cantidad de errores o tópicos mal manejados que presenta. Aunque seguro que ese es precisamente su chiste.



¿Alguna película de terror raro que os guste?










27.6.10



27/06/10
Desde hace cuánto me vienen recomendando a Agnès Varda y yo sin hacerle un espacio para mirar algo de ella. Tanto porque siempre es bueno mirar algo más de la nouvelle vague y porque en este caso se trata de un exponente mujer y que, aún más, continua dirigiendo películas a sus 82 años. Imperdonable. Y estaba claro que si comenzaba con algo de ella tendría que ser con "Cléo de 5 a 7".



"You seem to be waiting for something, rather than someone"

Basta una sola secuencia para cautivarnos por completo. El inicio, únicas tomas a color, muestran a una mujer mayor leyéndole el tarot a una joven. Acercamientos a las cartas y toda su semántica: nada bueno puede salir de esos presagios funestos.
"Cléo de 5 a 7" es una película que de tan simple es increíblemente compleja. Se plantea abarcar exactamente esas dos horas en la vida de Cléo (bueno, ni tan exactamente, la última secuencia se supone que termina como a las 6:30). El por qué esas dos horas puedan ser tan relevantes es bastante simple: Cléo ha ido al médico y algo parece indicar que podría padecer alguna enfermedad grave. Ella debe ir a recoger sus estudios a las 7 donde todo será aclarado y es evidente que las horas anteriores resultan las más largas y pesadas de su vida.
Es ella una mujer joven que todo se le ha dado fácilmente y que por lo mismo le ha perdido el encanto a todo. Nada parece agobiarla más que ella misma, un sufrimiento único, particular, inexplicable. Algo así como la tristeza de ser, y nada más. Y sobre todo ahora que siente su vida colgando de un hilo delgado dispuesto a ser cortado en cualquier momento.
No es que Cléo haga nada diferente en esas horas, más que distraerse, ocupar su tiempo en cualquier otra cosa, tratar de no pensar en lo que podría esperarle y obsesionarse pensando en lo que podría esperarle. Dos horas cotidianas, eternas, llenas de presagios.

Cléo es Corinne Marchand, una mujer algo extraña. Recuerdo que mientras miraba la película me parecía increíblemente bella (más hacia el principio que cuando cambia su arreglo hacia la mitad), pero ahora que miro los fotogramas siento que hay algo poco estético en su fisionomía. Es decir, particularmente en su rostro. Pero aún así debo decir que la adoré en la película, siendo ella un pilar tan atormentado, tan débil y caprichoso, tan asustado y altanero, convirtió el conflicto humano más normal (el miedo a la muerte) es una verdadera reflexión metafísica. Porque es claro que el temor hacia la muerte es una sensación de lo más conocida, y no dudo que muchos incluso hayan atravesado la experiencia de esperar eternamente por esos resultados que lo mismo pueden ser benévolos que terribles. De tal modo que la película consigue el maravillo encanto de hablarle a uno de tú, pero sin dejar de lado una narrativa maravillosa, suave, casi poética, a la vez que cotidiana y particular. Porque la vida sigue siendo la de Cléo, con todas sus especificaciones.

Con una estructura no tan experimental como otras películas de la nouvelle vague, pero aún con ese toque raro (dicho esto de manera positiva) que consigue que se salga de los parámetros normales. Con una serie de elementos excelentemente bien usados, entre los que destaco personalmente las intromisiones musicales (que, por otro lado, se justifican porque Cléo es cantante). Me encantaron, el momento en que ella canta "sans toi" me pareció tan desgarrador como hermoso, y creo que de manera muy sencilla pero muy efectiva refleja el caracter y el momento preciso que atraviesa el personaje.

Todo lo demás, no es de extrañar, está de lo más cuidado y consigue, sin duda, una grandísima película. Bella y cercana. Con magníficas curiosidades extra como los cameos de Godard, Anna Karina y Jean-Claude Brialy.
Sin duda otra de las joyitas de la nouvelle vague.

Y ahora tendré que mirarme algo más reciente de Varda, y seguir revisando en su filmografía que me imagino que tiene muchísimas más cosas para ofrecernos en ella.




¿Película favorita de Agnès Varda?










3.3.10



03/03/10
Continuando, muy lentamente, con las películas a ver antes de morir, la selección continuaba con "Autumn afternoon" o algo así. Que no sé por qué le pondrían ese título cuando la traducción debería ser algo así como "El sabor del sake". Cosa ligeramente distinta y que ilustra mucho mejor lo que veremos a lo largo de la película.
Me sentía confiada en la selección oriental después de "After life" y me pareció oportuno llegarle sin más.



"El sake me pone demasiado sincero"

Tarda un poco en entenderse claramente cuál es el hilo argumental principal de la película, pero ya hacia la mitad podemos notar que la verdadera cuestión es que Shuhei (espero que sea Shuhei el protagonista y no me esté confundiendo, oh) es un hombre mayor y viudo que se debate entre si debe casar o no a su joven hija Michiko. Él tiene la idea de que aún es muy joven, aunque todas las chicas suelen casarse por esas edades, pero también le asalta la duda de si sencillamente no es que prefiera tenerla en casa y le esté negando su posible felicidad. Obviamente todo esto retratado en una sociedad de lo más conservadora en el Japón de los 60, con todo el protocolo que corresponde a esta clase de circunstancias.

Pero, mientras tanto, tenemos oportunidad de apreciar distintos y mínimos retratos (en algunos que profundizaremos un poco más que en otros) de la sociedad de la época: cómo se pactan otros jóvenes matrimonios, un hombre mayor que ha vuelto a casarse con una joven, un hombre mayor que se ha vuelto un fracasado, una hija que se quedó tanto tiempo cuidando a su padre que perdió sus oportunidades de matrimonio, un hijo que tiene problemas para sacar su matrimonio adelante económicamente. Y etc, por donde se le quiera buscar se podrán descubrir vestigios de los modos sociales tan rigurosos que siempre nos comentan de los asiáticos. Casi todo girando alrededor de una mesa con la comida servida o, esencialmente, con alcohol disponible. Hasta eso no siempre es sake, por ahí se escapa de pronto el viudo a tomarse una cerveza, pero se entiende el punto.

Supongo que esencialmente, a través de una situación tan simple como casar o no casar a mi hija, he ahí el dilema, se trata de mostrar una faceta del Japón costumbrista después de la Segunda Guerra. El problema esencial reside en que tratar de ser tan cotidiano, tan general, tan vida diaria, por momentos puede resultar de lo más tedioso. Especialmente cuando uno no sabe muy bien por dónde va la cosa se pregunta si en algún momento pasará algo realmente más allá de ver el día a día de un hombre y sus diversos encuentros. He leído en algunas reseñas sobre Ozu (que no sé si he hecho bien al enfrentarlo con la que fue su última película) y hablan de que su genialidad está en esa sencillez extrema. Pero, quizá porque no soy capaz de percibir el estilo propio del director, no vi esa genialidad y me quedé bastante en la historia simple alargada hasta el infinito en dos horas.
Y, no me malinterpreten, a mí me encanta ponerme a ver costumbres arcaicas orientales, pero seguro que podrían haberse insertado en una trama con un poco más de ritmo.



No sé, supongo que en algún punto tendré que darle otra oportunidad a Ozu y descubrir qué me estoy perdiendo. Pero no creo que vaya a ser pronto.

2.12.09



02/12/09
Hace algunas semanas estábamos Miriam y yo hablando sobre Buñuel, aunque en realidad teníamos muy poco que comparar porque ninguna ha visto demasiadas películas de él. Por lo cuál decidimos intercambiar las únicas que teníamos. Ella me dio "El ángel exterminador" y yo le di "Ensayo de un crimen".
Nery siempre dijo que "El ángel exterminador" era su película favorita de Buñuel. Así que había por dónde empezar.



"Lo que desde niño he odiado más: la grosería, la violencia, la suciedad, son ahora nuestras compañeras inseparables. Es preferible la muerte a esta abyecta promiscuidad"

Será porque es de la etapa de la que he visto más películas, pero siento una predilección por las producciones mexicanas de Buñuel. Aún cuando él se haya quejado de que imaginaba precisamente a "El ángel exterminador" en París o Londres y que poco se pudo hacer por representar un lujo inexistente para él en México. Yo no sé si hubiera quedado mejor un grupo de franceses durante una cena burguesa, pero siento que parte de ese toque de burguesía casi ingenua de la época mexicana le sienta de lo mejor a la película.

La idea es tan sencilla que es aterradora, uno no es conciente de ella hasta que se encuentra atrapado, sutilmente, sin darse cuenta, sin que las cosas tengan demasiado sentido en el momento. Un grupo de elegantes personajes celebran una fastuosa y también un poco burda cena, después conviven en los elegantes salones del lugar mientras todos los criados se van de la casa. La noche va cayendo y todos terminan por dormirse en los sillones o en el suelo del salón. La primera impresión es extraña: personas ricamente ataviadas que sin embargo prefieren recostarse en el suelo del lugar antes que abandonarlo. Desayunar apenas los restos de la cena anterior antes que salir. Los arcos que delimitan el salón lucen imponentes, extraños, puertas siempre abiertas pero que son atravesadas en una sola dirección. Los personajes tardarán todavía tiempo en darse cuenta de que están atrapados. Que no hay nada que los retenga pero que, sencillamente, no pueden salir.

Buñuel decía: "Quizá la explicación de 'El ángel exterminador' sea que, racionalmente, no hay ninguna". Con un principio casi surreal el director nos sumerge en un ambiente ominoso y claustrofóbico. La ambientación, el lujo, las personalidades mínimas se van degradando ante una representación lúdica del terror. Tratan de explicarse las circunstancias a través de todas las explicaciones posibles e imposibles. Pero da lo mismo, nada se nos quiere ser rebelado. El cuadro costumbrista se representa en toda su extrañeza pero sin denunciar nada, sin explicar nada.

Debo decir que esta fuerza extraña es la que hace de esta película una joya incalculable dentro de la filmografía de Buñuel, que de por sí no tiene demasiado que pedir. El desarrollo de los hechos, los personajes acartonados y el modo en que se desdibujan, los elementos fantásticos, extraños, absurdos; son inmejorables. Guiados únicamente por el sin sentido nos encontramos tan atrapados, tan extrañados, como los propios náufragos. Una especie de rito secreto se desarrolla frente a nosotros sin que podamos entenderlo.

A mí sencillamente me encantó. De hecho ese día pensaba verme alguna otra película de Buñuel a modo de pequeño maratón pero sentí que la emoción que me produjo ésta necesitaba ser saboreada de manera individual. Una verdadera delicia. De algún modo no pude evitar pensar en "Casa tomada" de Cortázar, porque hay algo en el horror de los sitios que las propias casas no nos dejan visitar.


Está, además, considerada entre esas películas que uno no debe perderse. Así que ya saben, si quieren ir tachando (como yo) su lista de películas para ver antes de morir.










5.10.09



05/10/09
Hace algunas semanas ya, con eso de que voy muy atrasada con las actualizaciones, continuaba con aquello de escoger películas pendientes al azar y ya había comenzado por ver "Dans Paris". Una película que baje porque mi hermana está obsesionada con Louis Gardel. Pero como a la media hora la película comenzó a fallar y hasta el momento era tan aburrida que decidí cambiarla. Por uno de esos llamados clásicos que todos tienen que ver: "Matar a un ruiseñor".



"Well, I reckon because mockingbirds don't do anything but make music for us to enjoy. They don't eat people's gardens, don't nest in the corncrib, they don't do one thing but just sing their hearts out for us"

Bueno, por la idea que vagamente tenía sobre la película, pensé que sería algo basado en la discriminación racial de la época. Que tampoco es que me molestara porque se puede construir excelentes tramas sobre ello. De modo que me sorprendió un poco el punto de vista que lleva la fuerza de la narración en la película: unos niños.
Scout y Jem son hijos de Atticus Finch, un respetable abogado del lugar, y, como buenos niños, se la pasan metiéndose en toda clase de asuntos y sintiendo que están descubriendo el hilo negro de la vida a cada momento. Toda la sociedad se pinta así a través de sus miradas inocentes, a veces ingenuas, pero ciertamente con esa capacidad de transformar toda la información que se les presente hasta su nivel de interpretación. La película gana un punto excelente en ese aspecto: no sólo seguimos de cerca las aventuras de los pequeños, sino que realmente vemos todo el mundo a través de sus ojos.

De este modo, las circunstancias raciales son uno más de los puntos que los niños ven a través de distintos momentos, e incluso al principio se podría pensar que no el más relevante. Su padre, aunque cuya presencia se encuentre algo relegada en cuestión de apariciones es el punto fuerte alrededor del cuál se mueven sus concepciones de la realidad (y que además es un Gregory Peck impecable), ha aceptado trabajar en la defensa de un trabajador negro acusado de intentar de violar a una mujer blanca. Una acusación débil que carece de testigos y de coherencia, pero que despierta toda la ira de la sociedad conservadora quien tomará favor por la mujer blanca, claro está, sin importar lo demás. Y que culpará incluso al abogado por hacer su trabajo buscando un juicio justo.

Aunque estas circunstancias no son presentadas casi desde el principio, las iremos viendo a cuentagotas mientras otros episodios van cobrando mayor importancia: Scout yendo por primera vez a la escuela, los cuentos del joven que vive encadenado en casa de uno de los vecinos, las extrañas figuras que los niños encuentran siempre en el hueco de un árbol. Que aunque por momentos uno pueda creerse que se pierde el hilo de la historia, todos estos pequeños retratos de la realidad cotidiana nos ayudan a introducirnos realmente en el pensamiento y el sentimiento de la época, preparándonos para enfrentar un juicio duro, imparcial y cargado de la semántica del odio interracial. Con esas grandes escenas de los soliloquios legales que hacen que uno realmente se adentre en el caso como si estuviera presente. Además que Gregory Peck consigue ponernos completamente en el contexto de una justicia completamente injusta cuando se trata de aceptar la inocencia de un negro.


Por momentos esta misma estrategia de los niños llegó a parecerme un poco molesta (quizá porque sentía que abusaban de este halo de inocencia que supuestamente deben tener los niños) (o yo que sé, quizá los de aquella época lo tenían) y uno no puede evitar tampoco esa cierta moralina norteamericana como para limpiar conciencia. Pero fuera de esos pequeños detalles, hay que aceptar que la figura de Atticus y en general toda la reconstrucción de la época la hacen, por demás, una excelente película.