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3.3.09



10/02/09
Es muy significativo que precisamente hoy toque esta película de Julio Medem.
Recuerdo que la primera vez que me topé con ella fue después de haber visto a Bebe en "La educación de las hadas", buscando información sobre sus futuros trabajos como actriz. Porque una amiga estaba obsesionada con ella, principalmente, y yo le conseguía sus películas. Entonces aún no se había estrenado y para mí era todo un suceso ver algo más de Medem, que siempre me ha encantado.
Luego salió, yo jamás la conseguí pero escuché las peores críticas al respecto y la dejé pasar. Un día me dije no más y la conseguí pero tampoco la vi, aunque Alejandra y yo lo intentamos en nuestro seudo ciclo ibérico personal. Y otro día me dije no más y me senté a verla sola. Y también en ese momento puede que haya resultado oportuna.



"Yo puedo ayudarte, Ana. Creo que llevas dentro un abismo"

Tenía ya demasiado trasfondo como para ignorarlo. Sabía que Medem había creado la película como tributo personal a su hermana, Ana, fallecida. La idea me parecía hermosa por sí misma, aunque quizá podría resultar algo cliché. Supongo que hay muchos tributos personales por ahí.
No sabía de qué iba, claro, con eso de que me gusta dejar las tramas para el final, y las primeras escenas resultaron algo desconcertantes. Por un momento temí que fuera demasiado metafórica-visual y fuera a pasar dos horas mirando imágenes simbólicas pero sin sentido.
Por suerte no es así, después de un principio quizá no muy afortunado (aunque, debo confesar, la estética visual de Medem me sigue pareciendo sublime) nos encontramos ya con una historia muy libre de ataduras veríficas. Más allá de querer reproducir una vida exacta transformó a Ana en un emblema, en un signo cambiante, en siempre algo más.
Ella es una joven cuyo contacto con el mundo ha sido limitado, que vive con su padre en una cueva y que se ocupa únicamente en pintar. Una especie de mecenas francesa se ofrece a aceptarla en su comuna de artistas en Madrid y encargarse de sus gastos. Ana se introduce a un mundo que debería ser nuevo pero que es por demás conocido. En esta comuna no sólo descubrirá sobre sus capacidades artísticas si no que comenzará a abrir puertas hacia otras Ana, puertas hacia dentro.
Pronto muchos elementos que hasta entonces podían resultan inconexos comienzan a tener sentido: la fragmentación de la obra en una cuenta regresiva desde el 10, la constante aparición de puertas, los ataques extraños de Ana. Ella se convierte en ese universo, en el resumen de muchas vidas pasadas que tratan de llegar a la superficie. De tantas mujeres muertas.
Debo aceptar que esa noción de la hipnosis, por medio de la cuál Ana puede ir regresando en una especie de estado místico hacia sus otras vidas, me pareció una excelente idea. Tiene algo de real y poético a la vez, y no nos resulta increíble pensar que Ana, aquel personaje hiperbólico pero cercana, pueda llevar tanto dentro de sí.
Hasta ese punto me parece que Medem hace un trabajo fantástico al crear un ambiente fantástico sin tener que incurrir en ningún elemento completamente inverosímil. Una suerte de realismo fantástico que parece girar siempre alrededor de Ana, un personaje increíble.

Hasta ese momento, que abarca como tres cuartas partes de la película, yo me preguntaba por qué tantas malas críticas hacia Medem si la película me estaba atrapando por completo. Pero entonces llegó. En algún punto, tras alguno de sus ataques, hay un corte abrupto y extraño en la trama. Un salto casi incongruente por el cual todo cambia de manera repentina, extraña e innecesaria. Quizá era lo necesario para que ese slogan de 'la película más internacional de Medem' pudiera llevarse acabo, porque el asunto es que Ana termina en Nueva York. Ajam, muy extraño.
Y bueno, tan increíble como puede parecer, a partir de ahí todo se va en picada para mí. Terrible. Leí el discurso teórico que más o menos quiso presentar Medem a través de la su película y creo que, tomándolo en cuenta, puedo entender más o menos por qué tomó esas decisiones, pero me siguen pareciendo de lo más desafortunadas. A partir de ahí las secuencias se vuelven muy mínimas, en núcleos demasiado independientes y casi forzados, como si cada escena tuviera que responder una pregunta que antes hubiera sido formulada, del modo más simple, rompiendo con la armonía anterior.
También me pareció innecesario que en todo el asunto de sus vidas tuvieran que remontarse tan explícitamente a los pueblos originales norteamericanos. No porque quedara mal pero si antes habían pasado por distintas culturas por encima, dejando sólo un velo de misticismo alrededor de Ana; el colocarla ahora en alguna reserva norteamericana invocando algún espíritu águila, ajam. Poco afortunado. Además que, por diox, en los créditos de imdb llaman a la seudo bruja nativa una inca. Como si, claro, todas las culturas prehispánicas fueran la misma cosa.
Y cada vez hacia el final se va haciendo todo mucho más penoso. Luego el cambio de look de Ana, nada favorable. Como si fuera necesario hacer un énfasis constante en el cambio, en una especie de 'modernización' de Ana. Y, bueno, el final es TERRIBLE. Una pena que tenga que recurrir a las mayúsculas.
Quiero pensar que aún con lo malo que es al menos me permite aún rememorar las partes iniciales en virtud de lo buenas que me parecieron, pero de todos modos no puedo entender cómo la historia se degeneró hasta su punto final cuando todo parecía ir tan bien inicialmente. Y eso que yo, pensando en "Lucía y el sexo" y "Los amantes del círculo polar", siempre consideré que Medem era excesivamente cuidadoso con eso. Que tenía unos guiones cuidados con pinzas que siempre me resultaban encantadores. Y aquí pareció como esas películas de terror en que llegando al final te quedas sin ideas y entonces, ajam, decides que el gran villano será "la oscuridad". Una pena.

Con todo, aunque quizá ya no lo nombre como mi ejemplo en cuestión de guiones, no dejaré de darle oportunidad a Medem. Su fotografía, su manejo de iluminación y la conformación (al menos original) de sus personajes, me siguen gustando. Aunque no siempre resulten de la mejor manera.

12.2.09



11/04/08
En un cortometraje que me pasó /babilony, el personaje principal en algún punto dice algo como: Dos personas que nacieron a miles de kilómetros de distancia, en distintos años, ciudades, culturas, de pronto coinciden un día cualquier en la misma banca, y a nadie le parece extraño.

Supongo que a veces es parte de eso, creer o no si hay alguna relación entre esos detalles aparentemente insignificantes y si debemos detenernos en ellos con tanto esmero. A veces oscilo desde esos pensamientos de que todo sucede por una razón o el absurdo, gracias Camus, que debería definir nuestra realidad casi por lógica.
Ayer no sabía que subir y discutía con /sparky_azul sobre qué película sería la indicada. Ayer no había película, y eso que por momentos pensé en "Cuentos de hadas para dormir cocodrilos" o incluso "Rocky VI". Luego pensé en canciones o libros pero supongo que no tocaba nada, era uno de esos días en blanco.
Hoy, de alguna manera, toca necesariamente esta película de Medem que es de mis favoritas en general. Aunque curiosamente me siento un poco más Ana que Otto.



"Voy a quedarme aquí todo el tiempo que me haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande"

Vi por primera vez la película, escogiéndola casi al azar, con Erika, hace muchos años. Fue algo sencillo, lo que debía representar una tarde de películas cualquiera en la que simplemente no nos apetecía salir a ningún otro lado. Pero creo que al final a las dos nos dejó marcadas de algún modo la película, hasta mucho tiempo después, hasta ahora.
A veces yo imaginaba la vida como una especie de acto teatral: sólo eres capaz de ver un escenario. En ese mismo escenario estás tú, de pie, y eres lo único completamente inalterable mientras que los demás personajes y la escenografía van cambiando, entran unos y salen otros. Eres incapaz de ver del otro lado del telón.
Ana y Otto se encuentran por primera vez siendo pequeños. Para ambos es una revelación de distintos modos y la fuerza de este primer contacto volverá a aparecer en su vida de maneras intermitentes y bajo distintas miradas. La vida de Otto son círculos, la de Ana, casualidades. Se buscan, quizá, o también se repelen. Es la clase de historias que no siempre imaginamos porque a final de cuentas somos incapaces de seguir detenidamente la vida de alguien más. Todo es un poco de azar.
Y es por eso, creo, antes me sentía un poco como esperando. Pero ahora me siento un poco más como Ana, que espera sin esperar.

No tengo que decir que Medem me encanta. Y algo en particular que me gusta muchísimo de las películas de él que he tenido la oportunidad de ver es el curioso juego de luces que presenta en sus historias. Por otro lado Najwa Nimri y Fele Martínez me encantan, ya no hay que decir que juntos me parecen simplemente hermosos.
Hoy vi anunciado algún ciclo de cine en el cual pasarán "Caótica Ana". Por descuidada no me fijé en la fecha, pero espero que no se me pase. Oh.



La pregunta curiosamente me ha remitido a "Pequeños milagros". Creo que tendré que volver a verla para comprobar si mis recuerdos son justificados o me estoy inventado otra trama. (A veces pasa, claro)
¿Crees en las casualidades?

29.11.08



11/02/08
Debe haber algo de análisis psicológico en las decisiones cinematográficas que hace uno. Es algo que me interesa y que no siempre estoy muy segura de saber interpretar. Es como cuando uno entra a un videoclub y tiene que llevarse únicamente una película: mucho dependerá de qué género le guste, de qué humor se encuentre, de conceptos anteriores sobre películas de las que haya escuchado hablar o que tenga pendientes, y pues, finalmente, todo esto y un poco más de lo que es y por tanto de lo que le gusta ver reflejado de sí mismo detrás de la pantalla.

Eso lo pienso en las veces en las que no me toca escoger las películas a mí. Generalmente soy muy necia y me gusta imponerme un poco, aunque sea bajo el concenso de limitarme un poco en base a lo que le gusta la otra persona; pero en algunas ocasiones simplemente doy libertad a la otra persona de escoger lo que ella quiere y disfrutar un poco con sus elecciones.
Todo el fin de semana estuvo aquí una amiga que ya hace casi un año que no veía y su novio, después de pasear un par de días, cansados, una noche decidimos simplemente quedarnos en casa a ver una película. Como eran mis invitados y tampoco me gusta ser tan mala anfitriona, los dejé elegir lo que quisiera. Él aparentemente quería ver "A tale of two sisters", puesto que fue la única película en la que verdaderamente reparó aunque mencionó ya haberla visto, pero cedió ante la voluntad de su novia (como debe ser, jo) puesto que no le gustan las películas de terror y tenía muchas ganas de ver "Lucía y el sexo".
Es eso: ¿qué dicen de ti las películas que escoges?



"Este es un cuento lleno de ventajas"

Iniciando con que "Lucía y el sexo" es sin duda una de mis películas favoritas. La vi por primera vez también porque alguien más quería verla, de una época en que vivía en un departamento con nueve chicas más (podrán imaginarse cómo era eso) y la verdad que durante un largo periodo de tiempo fue bastante idílico y todas nos llevábamos bien. Veíamos películas frecuentemente y un día Alejandra quiso verla y pues, ahí comenzó la historia.
A nadie se le escapará (o al menos a nadie que la haya visto) que probablemente su estructura narrativa es en cierta medida lo que me cautiva. Dado que uno de los personajes protagónicos es escritor, prácticamente toda la película se desenvuelve como una narración literaria, incluso como una construcción constante de una historia que va cambiando dependiendo de las circunstancias.
Por otra parte tiene otros elementos que la hacen memorable, al menos para mí: Medem es un excelente director y sobre todo me agrada de sobremanera el manejo que tienen las luces en la fotografía, el papel que juega el sexo (probablemente mucho más protagónico que Lucía) es interesante porque a pesar de que explícito no cae en la simple y llana vulgaridad, y finalmente que, con todo el perdón de Paz Vega que ciertamente es muy guapa, Najwa Nimri me parece una mujer y una actriz hermosísima. Fácilmente la pondría en mi top 5 de mujeres hermosas. Junto a Audrey Tautou y Jennifer Connelly. Bueno, abajo de Audrey Tautou y debatiéndose con Jennifer Connelly, para ser más exactos.
Me agradó volver a ver la película, volver a adentrarme en la historia y perderme en ella, encontrar nuevos significados y detalles antes pasados por alto. Todo, me parece que todo en ella se presta para reflexionar durante largo rato: los diálogos, las escenas, los simbolismos oníricos o literarios, la alternancia del tiempo. Ampliamente recomendable para todos los que no han tenido oportunidad de verla, claro está.

A mí también me gustaría un poco caerme por uno de esos agujeros y volver a comenzar en medio de mi historia. Más por revivir algunos momentos que por verdaderamente cambiarla. Pasa, ¿no?

Además que es curioso que precisamente estos días tengo de visita a Alejandra, quien viene por un congreso y aprovechamos, cómo no, a ver películas: espero hoy mismo tener la oportunidad de ir a ver "Sweeney Todd", que me está esperando.