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21.9.13

Aprovechando que la Academia Mexicana ya la seleccionó como la película que representará al país en los Óscares, vamos a hablar de "Heli", de Amat Escalante, quien se llevara la Palma de Oro a Mejor Director en la última edición del Festival de Cannes.



"Algunos se quiebran, pero yo no"
Ya desde tu exhibición y consiguiente premio en el festival francés había desatado alguna pequeña política al impulsar a nuestros maravillosos medios a cuestionarse si el arte debería usarse para mostrar la realidad tan crudamente. Algunos apuntaban directamente que no y que "Heli" era un abuso al mal gusto que el tema sobre la violencia en el país había llevado hasta el cine. Gente que a lo mejor no ve o lee los propios medios en los que trabaja y se cree que porque nos pongan películas bonitas nos vamos a creer que la situación está mucho mejor. Yo igual no esperaba demasiado de "Heli" porque al menos la producción anterior de Escalante, "Los bastardos", me había parecido muy lenta y que fallaba en golpear al espectador cuando se lo proponía. Por lo cual llegué al cine sin tener idea de la historia que me esperaba, más que las advertencias de que era 'más de lo mismo' en cuanto a violencia en el cine mexicano se refiere.

Heli, a su escasa edad, es ya algo así como el hombre de la casa. Embarazó a su novia siendo muy jóvenes y ahora trabaja junto con su padre en una fábrica para poder mantenerlos a todos, incluida Estela, su hermana menor quien apenas estudia la secundaria pero se ve a escondidas con un militar quien le promete un día huir y casarse con ella en otro lado. Sus sueños de evasión desencadenan en una serie de tragedias que involucrarán a toda la familia. 

Si ya desde hace algún tiempo la crítica situación que vive el país ha hecho ebullición en su representación cinematográfica, también es cierto que un gran número de esas aparentes denuncias sociales se vuelcan sobre temas muy concretos (el viaje en busca del sueño americano, el narcotráfico, los secuestros) y no siempre aludiendo a causas o síntomas del todo claros. A la vista de nadie escapa la violencia, pero muchas veces su retrato se vuelve un catálogo arbitrario de dramas a pequeña y gran escala. ¿Qué propone "Heli" que la diferencie del resto del posible panorama actual?

La película no parte tanto del hecho violento en sí como de la disección de la pobreza. Un hogar que se mantiene a duras penas, en que los niños han tenido que crecer a pasos agigantados para poder sobrevivir, donde intuimos que cada quien ha tomado su posición porque 'no le quedaba de otra' (la necesidad, la ignorancia). Incluso la ilusión en ese mundo tiene términos terrenales y viscerales: Heli no puede evitar la distancia que lo separa del hijo no deseado, Jorge (el militar) le promete sueños a largo plazo a Estela pero en gran medida lo que quiere es tener relaciones con ella. La felicidad no parece una cuestión a tratar en ningún punto. Cuando la situación explota, también por necesidad y por ignorancia, queda claro que todos son víctimas de un sistema en que los individuos parecen prescindibles, en que la sociedad parece estructurarse a partir de ritos burocráticos y endebles relaciones humanas. 

La violencia en "Heli" no es ver a un hombre golpeando a otro brutalmente tanto como notar que en el cuarto de atrás una mujer hierve el té y presencia la escena de manera cotidiana. La violencia es arbitraria, en todos los niveles, en todas las direcciones. Violencia en el juego de control dentro de la pareja, violencia dentro de la jerarquía militar que entrena a individuos a base de humillaciones y maltratos, violencia de la milicia hacia la población fundamentada en un poder a base de armas y corrupción, violencia sexual, de género, legal, desde los individuos y las instituciones. Violencia cotidiana, violencia extraordinaria que se ha vuelto a su modo también una realidad. Sin necesidad de recurrir constantemente a escenas explícitas (que un par tiene, bastante impactantes) la realidad fílmica nos golpea en todo momento, desde los actos más simples, y deja en claro que la situación no puede resumirse en quiénes son buenos y quiénes malos, sino que la sociedad ha ido degenerándose en todos sus niveles a través de sus propios círculos viciosos y hundiéndose en su propio laberinto. No hay mensaje, sólo devastación, y la vida que sigue.

Aunque yo soy la primera en pensar que el cine mexicano puede hacer más cosas, también me parece cierto que no todos sus exponentes de temáticas similares caen dentro del mismo saco. Y "Heli" es una brutal pero excelente representación de su época.
Al inicio del trailer se reproducen algunas frases de críticas que recibió, iniciando con la pregunta de "¿Arte o traición a la patria?". Es un poco triste que a estas alturas nos lo sigamos preguntando.




¿Otras películas sobre violencia social?

15.4.10



15/04/10
Y continuamos con el cine mexicano medio contemporáneo. Esta película la habían mostrado el año pasado en mi universidad y Raúl me comentó entonces, que le había encantado. Traté de buscarla poco después pero hasta hace algún tiempo llegó a mí. Siempre tuve curiosidad por ver la primera película de Amat Escalante, pero tendría que llegarle con la segunda.



"Deberíamos olvidarnos del pinche gringo ese y quedarnos con la lana. Tirar la escopeta, ni que fuéramos matones"

Por lo que he podido leer entre diversas críticas (buscando una frase, que no recordaba ninguna, y al final tuve que mirar el trailer en youtube, ajam), es del tipo de películas que amas indiscutiblemente o detestas con todo tu corazón. De las que ves y sientes que el cine mexicano es una joya emergente que el mundo debe descubrir pronto, o te dan ganas de ir a un rincón y llorar por todo ese dinero que se va en proyectos por el estilo.
Amat Escalante es 'artísticamente' apadrinado por Reygadas, supongo que eso dice lo suficiente.

Dejemos, entonces, las cartas sobre la mesa desde el inicio: la detesté. Podría haber sido incluso soportable, si fuera un cortometraje, si tuviera música metal mareadora, si, para variar, fuéramos inmigrantes violentos en cualquier otro país. Pero nada de eso se nos será otorgado.
La trama, ¿no la adivinan?, es de la difícil vida de los mexicano que viven ilegalmente en Estados Unidos. Aunque nuestros dos protagonistas son tipos duros, yeah, no se conforman con sembrar y hacer trabajitos, ellos aceptan también los trabajos sucios. Y, tienen una escopeta y una misión: matar a una mujer norteamericana.
Y, ya, tomen sus 90 minutos de película que sentirán como tres horas. Siguiendo la tradición de Reygadas (y de muchos otros directores que han aprovechado mejor el recurso, no me malinterpreten), tenemos larguísimas tomas de miles de minutos en que no pasa nada y nadie dice nada. En un par de escenas se nos va una vida y trata de hacer presencia un cierto discurso sobre la violencia y la vida vacía actual que jamás sabemos a dónde va. ¿Está mal que vayamos ilegalmente y matemos norteamericanos? ¿La violencia resuelve algo? ¿Hay algún karma detrás de todo lo sucedido? Probablemente nunca lo sepamos, aunque uno puede hacerse las hipótesis que quiera. E incluso, algunos, hasta disfrutarlos.

Entiendo e incluso llego a disfrutar el discurso de la violencia latinoamericana. Creo que, efectivamente, estamos inmersos en ella y no podemos sencillamente ignorarla. Pero de allá a basar una trama entera, resumida en una idea mínima y que descansa inestablemente sobre el gran concepto platónico de la violencia, me parece vacío. Y eso, principalmente, es el problema de la película: trata de ser realistamente chocante, pero al final no deja nada. Sí, tiene un par de escenas "fuertes", sobre todo contrastando con la cotidianidad de las demás escenas, pero no dice nada. Es un discurso hueco, revestido de tomas largamente artísticas, o actuaciones fundamentadas en el realismo de actores no profesionales. Pero todo es una cortina de humo, la película es aburrida, se siente inconmensurablemente larga, y, como dije, no deja nada.

Leí comentarios que la comparan, vagamente, con "Funny games". Sí, claro, si lo vemos como que dos hombres entran a una casa y agreden a las personas dentro, pues, de algún modo, pero de resto cualquier similitud es exagera. Principalmente porque cuando ves "Funny games" sientes que Haneke sabe lo que hace. Y lo hace bien. Escalante creo que se quedó en la búsqueda de lo que quería mostrar, y espero que al menos él tuviera una noción de lo que quería mostrar.


Debo decir que yo he aguantado películas que dan para ser muy aburridas, pero no creo sencillamente que el rumbo del cine nacional actual deba ser esa idea de ser "realistamente trasgresor", "largamente artístico" y creer que el público que no lo aprecia es porque no le gusta el cine. Creo que es una idea muy acartonada de lo que debe ser el buen cine.
Y, encima, que haya ganado tantos premios. No lo entiendo. Me parece, esencialmente, algo triste.