9.8.14

Podría escribir siempre sobre Hirokazu Koreeda, no sólo uno de los mejores directores japoneses contemporáneos sino un nombre clave en cualquier revisión histórica de la cinematografía de este país. Y ya era hora que nos tocara hablar de "Still walking".



"Lo peor es no tener a nadie a quien odiar"
Koreeda ha convertido gran parte de su filmografía en una poética de lo perdido, retratado a través de imágenes familiares y mucha luz. Acercándose al drama como una parte fundamental de la vida, pero que no le resta ni su belleza ni su inmutable capacidad de seguir transcurriendo. En "Still walking", una de sus más celebradas películas, la vida y la muerte conviven en la reunión familiar por el aniversario de la muerte de un hijo, de un hermano. 

Quince años han pasado desde que el hijo mayor de los Yokoyama muriera ahogado. Una parte de sus vidas se detuvieron en ese momento, sobre todo la de los padres que siguen aferrados a un recuerdo que no volverá. Los otros dos hijos han crecido y formado sus propias familias, y regresan al hogar familiar para una extraña, festiva pero triste celebración. En esta compleja dinámica familiar la muerte no ha sido la única complicación para los que quedaron, quienes tienen que luchar también con los sentimientos y los problemas que se han quedado estancados en el pasado. Pero la figura del hermano muerto, del gran ausente, sigue siendo un capitel sobre el que se construye todavía la vida en el hogar Yokoyama.

Cada una de las películas de Koreeda son una demostración de su enorme capacidad para retratar la complejidad humana. Sus recovecos, sus relaciones. Lo bello y lo triste. Y en este caso concreto se detiene en la particular dinámica que una familia ha construido a través de sus desgracias, sosteniéndose sobre ellas para poder continuar de alguna forma su vida. Los entrañables momentos familiares se tiñen por momentos de silencios, de todo lo que se ha quedado atrapado dentro y ya no es posible salir a flote. Retratando de manera apasionada pero sin sutilezas las manifestaciones más duras y más crueles del dolor. De esos momentos de los que uno nunca termina de escapar. 

Con un candor y una luminosidad que nos recuerdan a los dramas familiares clásicos japoneses, Koreeda construye un vasto universo familiar en movimiento. Un universo que, pese a todo, sigue caminando. 

Creo que no es necesario enfatizar más lo mucho que me gusta este director, ¿no?




¿Películas que les gusten sobre duelos?

23.7.14

Desaparecemos pero no por demasiado tiempo. Siempre volveremos (aunque sea esporádicamente) para hablarles de películas japonesas raras. Es mi misión en la vida.



"Dijo que él era el representante del pensamiento de todos los seres vivos"
Desde hace varias décadas Japón tiene una industria cinematográfica que ha permitido que los proyectos independientes encuentren su lugar natural en el sistema. Que los directores nóveles se prueben a sí mismos y que ideas que podrían parecer disparatadas tengan una oportunidad. Lo cual en muchas ocasiones puede dar lugar a resultados inesperados, únicos e incluso muy buenos, lo que en más de un caso ha permitido que promesas artísticas vayan forjándose una carrera. En otros casos también hace que uno se pregunte: ¿a quién le pareció esto una buena idea?

"Henge", que también se dio a conocer como "Metamorfosis", cuenta una historia muy elemental y que no sorprenderá a nadie: un hombre vive una vida apacible (en este caso en compañía de su esposa) hasta que un día comienza a mutar incontrolablemente. Este Gregorio Samsa nipón no podrá quedarse sólo en su cuarto y habrán encuentros con terceros y la sospecha de que cosas más horribles suceden además de la transformación. Pero, aunque uno pueda ver en la primera imagen hacia dónde se inclina la estética, y aunque se diga que la película está emparentada con "Tetsuo" de Tsukamoto (porque al parecer todo lo que tiene bajo presupuesto y transformaciones monstruosas está emparentado), nos encontramos ante un proyecto pequeño que apostará por el drama intimista, algo difícil de lograr en una película de monstruos a menos de que tenga un excelente guión, lo cual no es precisamente el caso.

Uno no sufre demasiado sólo porque "Henge" dura poco menos de una hora y uno puede distraerse un poco con los elementos interesantes que la trama ofrece aunque no los aproveche. Sin embargo hay poco más de lo que pueda hacer gala la producción y aunque algún crítico se haya referido a ella como 'una obra de arte menor', el resultado queda todavía más opacado si tomamos en cuenta que viene de una cinematografía que está acostumbrada a estos riesgos, usualmente con mucho mejores resultados, y que además se especializa en toda clase de monstruosidades. Estas metamorfosis poco pueden hacer y poco pueden ofrecer por comparación y se quedan sobre todo en lo anecdótico, porque incluso su ritmo lento puede hacer que uno llegue cansado al minuto 50 y eso es un poco imperdonable.

Si Hajime Ohata parecía haber desistido de sus intentos en la dirección después de esta puesta en escena, resulta curioso saber que será uno de los tantos directores que participarán en "The ABCs of Death 2", compartiendo cartel con otro japonés que sí que nos da gusto ver cada vez como es Sion Sono. Lo cierto es que suena al menos un poco interesante.




¿Otras películas sobre metamorfosis que les gusten?

1.7.14

Me gusta pensar que llegué a "Black kiss" por Jô Odagiri, actor que me encanta, y no sólo porque salte ante la primera producción asiática que me prometa misterios y sangre. Aunque eso también es altamente probable. En fin, que prometía un thriller con asesino serial extravagante, y esas cosas nunca están de más.



"La oscura sangre de la noche lo borra todo, oscureciendo la fealdad"
Un thriller con poco presupuesto y una preocupación que recaía mucho más en la estética que todo lo demás, también. Asuka es una joven que ha llegado a Tokio soñando con despegar en su carrera de modelo, pero que por el momento termina viviendo en el departamento de la-amiga-de-una-amiga, Kasumi, que no es ni la persona más amigable ni parece la más confiable. Departamento que además se encuentra en la zona roja de la ciudad. Un día Asuka presencia por la ventana, que da al hotel de enfrente, un asesinato en una de las habitaciones. Un muy extravagante asesinato que destacará en las noticias porque el cuerpo fue mutilado y vuelto a armar a modo de pieza de arte, finalmente sellado con una marca de un beso con labial negro. 
Si presenciar un asesinato apenas mudarte a la capital no es suficiente, Asuka no tardará en darse cuenta que las siguientes acciones de ese misterioso criminal giran alrededor de ella y Kasumi, como si ejercieran una extraña fijación en el criminal. 

Es notorio que en muchas ocasiones, cuando un thriller busca causar una primera imagen (sobre todo en lo que respecta a la línea de crímenes) muy impactante, eso suele llevar consigo la fácil consecuencia de que no se cuide demasiado el resto del guión. Parecieran decir: ya les dí un asesino que hace obras de arte con partes mutiladas de un cuerpo, ¿qué más quieren? Y no es que eso sea necesariamente preocupante en una producción que a todas luces está tratando de hacer maravillas con su limitado presupuesto, ofreciéndonos un retrato decadente y punk de la parte menos bonita de Japón, pero como suele suceder, el resultado final no aspira más que a un 'aprobado' que incluso tambalea por momentos.

Después de dejar en claro la situación, por la trama aparecen una cantidad quizás innecesaria de personajes que uno no siempre está del todo seguro qué hacen allá. Por desgracia Jô Odagiri, en una muy extravagante faceta, es uno de ellos, al igual que Masanobu Andô. Y el juego de obsesiones no tarda demasiado en volverse una carrera directa (y un poco steampunk) a la arriesgada estrategia del giro final inesperado. Que no termina por hacerle demasiado bien a una trama que no había despegado en ninguno de sus aparentes puntos fuertes. 

Una película que se deja ver sin más, pero en donde no encontraremos ningún aspecto a destacar y que, dadas las circunstancias, es poco probable que nos la topemos por casualidad un domingo en la tele.




¿Última película sobre asesinos seriales que les haya gustado?

24.6.14

Desaparecidos, como ya se va haciendo costumbre, pero regresamos de la tumba para dejar de lado los maratones mexicanos y enfocarnos en nuestra larga lista de pendientes de terror clásico. Porque yo, penosamente, tengo muchos más pendientes con las adaptaciones de la obra de Stephen King de los que me gustaría. 



"Sometimes dead is better"
Seguramente Stephen King logró que muchos elementos cotidianos en nuestras vidas tuvieran un cariz oscuro durante nuestra infancia y adolescencia. Perros que pueden volverse locos, coches poseídos y celosos, payasos que se esconden en las duchas. En cada esquina podía haber una maldición gitana a la espera. Y entre sus icónicos elementos del terror, sin duda el cementerio de mascotas era otro de esos lugares que preferiríamos mantener alejados a toda costa. 

Partiendo de las muertes pequeñas, "Cementerio de mascotas" cobra fuerza en una noción clásica del terror, una suerte de 'ten cuidado con lo que deseas' y un encuentro violento entre el deseo de querer que algo regrese de la muerte y el no saber en qué condiciones regresará. La familia Creed, quienes acaban de mudarse a un nuevo sitio en Maine, lucharán con estos sentimientos cuando descubran que el gato que murió y enterraron en el cercano cementerio de mascotas ha regresado a la vida. ¿A quién le importa que haya regresado como una criatura salvaje y diabólica cuando su mera presencia representa una puerta con el mundo de los muertos? Y es sin duda una puerta que invita a ser atravesada. 

Si algunos aspectos técnicos o decisiones creativas pueden parecer un poco ingenuas al verse ahora con los 25 años de diferencia, la historia de la película sigue funcionando precisamente por concentrarse en la relación con la muerte. Las usuales decisiones idiotas de las películas de terror se complican al tratar situaciones en las que las emociones se desbordan fácilmente y uno puede dejar de lado las terribles consecuencias ante el instante fugaz del retorno. Si ya eso después termina por inclinarse hacia el recurso ahora cliché del antiguo cementerio indio, no pierde por completo esa cuestión elemental que parece justificar todas las acciones hacia la desgracia. 
Aunque probablemente no logre escenas tan poderosas, como las consagradas apariciones de Eso en contextos cotidianos (pero bueno, lo que no pueda lograr un payaso en una alcantarilla), no sorprende que sea una de las referencias obligatorias cuando se habla de adaptaciones de King. Y seguramente que el texto original, con todo y sus demonios folklóricos, debe ser todavía mejor. Más si hacemos caso al autor que lo considera uno de sus favoritos. 

Como dato curioso, la película aparece en la trivia de "¿Cuántas películas dirigidas por mujeres has visto?" de BuzzFeed Entertainment. Lista que algún día veré completa. Espero.




¿Adaptación favorita de una obra de Stephen King?

8.6.14

Y era imposible cerrar el ciclo de Ismael Rodríguez con otra película que no fuera el gran clásico mexicano de "Nosotros, los pobres", una película que no sólo fue increíblemente popular desde el momento de su estreno sino que marcó un presente cinematográfico y social en México. 



"¿Por qué Dios nos ha abandonado? ¿Que los pobres no somos también sus hijos?"
Siguiendo las líneas dramáticas de las películas antes comentadas, aunque sean posteriores a esta producción, podemos ya imaginar la clase de revisión social que buscaba Rodríguez y el cine de la época. Concentrado una vez más en los márgenes más remotos de la sociedad, un retrato de la clase baja mexicana.

Pepe el Toro es un carpintero que cumple a la perfección la noción de 'pobre pero honrado', además de ser alegre y musical. Vive con su madre que es muda y paralítica y su hija Chachita en un barrio pobre. Ahí Pepe el Toro es popular y pese a tener muchas mujeres detrás de él mantiene un tierno romance con Celia, la Chorreada (con apodos así...). Todo en su vida parece bucólico e ideal hasta que una serie de eventos desafortunados van invocando constantemente a la tragedia: un millonario arrogante pretende a su novia, le roban el dinero de un encargo, es acusado de asesinato. El espiral de mala suerte va llegando a un clímax trágico tragiquísimo que una vez más parece aspirar a la retórica de que la pobreza se engrandece a través de sus penas y sus cruces. Y es que parece que Pepe el Toro tiene que cargar todas las cruces.

Si dejamos de lado que el director (que también es co-guionista, partiendo de una obra radiofónica de Pedro de Urdimalas) creía que estaba haciendo un retrato fiel de la pobreza en México, la película funciona bastante bien dentro de ese particular subgénero nacional que conjuga los dramas al ritmo de canciones populares (algunas de las cuales se volverían clásicos a partir de esta película, como "Amorcito corazón"). Tiene una candidez particular y lo cierto es que la presencia de Pedro Infante, lejos de aquel insoportable papel de hijo maltratado, está a la altura del papel que alcanzó en el cine mexicano. Alcanzado en gran medida precisamente de la mano de Ismael Rodríguez. 

Muy personalmente, para mí el principal problema de la película es la llamada hija de Pepe el Toro, Chachita. Seguramente uno de los niños más insoportables de la historia del cine. Me resulta difícil pensar que parte del éxito inicial que tuvo la película fue por la popularidad que ya tenía la actriz, Evita Muñoz (quien era artístimacamente conocida como Chachita), porque creo que jamás había tenido tantas ganas de matar a un menor de edad del otro lado de la pantalla (y eso que se me ocurren algunos otros momentos). 

Dentro de la ya antes mencionada lista de 'Las 100 mejores películas del cine mexicano' (hasta 1992), "Nosotros, los pobres" ocupa el puesto 27. Dado el éxito fue inevitable que se hicieran sus necesarias secuelas: "Nosotros, los ricos" y "Pepe el Toro". 

Terminamos con este mini maratón y seguro que en otro momento ya nos tocará hablar de algún otro director mexicano.




¿Alguna película de Ismael Rodríguez que les guste?

2.6.14

Después de ver "Oveja negra", precursora de este film y de la que ya hablamos hace algunos años, me había dicho que no continuaría con esta película (por más que tuviera un gran título) porque, como mucho del cine mexicano de la época, eran historias concebidas casi exclusivamente para sufrirse. Pero bueno, todo sea por el maratón de Ismael Rodríguez y por ver un poco más de la filmografía de Pedro Infante.



"Eso se acabó para siempre. Ahora sí hay unos ojos muy queridos y muy respetados para mí que sí se enteran de todo lo que yo hago, y si por mi culpa llorarán, sus lágrimas me quemarían en el alma"
La trama es a tal punto parecida a su antecesora que parece más una reconfiguración de la misma historia que su continuación. Cruz Treviño es el padre bebedor, irresponsable y mujeriego que prácticamente constituye el canon del macho mexicano. Silvano, su hijo, pese a ser 'un alma noble', está doblegado por su deber familiar y es incapaz de levantar la mano (o la voluntad) contra su progenitor. En este caso la película inicia cuando la muerte de la esposa-madre ha golpeado a la familia y Cruz se ahoga en su propio martirio jurando que la seguiría a la tumba dejándose morir en cama. La situación, por supuesto, dura bastante poco antes de que sus ojos caigan sobre la joven Josefa, sin saber que la misma está interesada en su hijo, al punto de despertar, una vez más, una guerra de machos entre padre e hijo.

Muchos de los comentarios sobre la película hacen especial énfasis en la sátira del macho fantásticamente conseguida por Fernando Soler, quien interpreta a Cruz Treviño, sin embargo creo que ese punto satírico se mantiene en una delgada línea donde por lo general no alcanza a matizarse dentro de la comedia hiperbólica y prima su condición desesperante. Justamente por representar a un estereotipo social vigente, disculpado por la trama a modo de que sus terribles actitudes hagan que la acción avance, y que a la vez necesita denigrar constantemente a su contraparte, Pedro Infante como Silvano, para erigirse como macho alfa de su historia. Y si bien es posible que por detalles puntuales sean un poco menos insoportables que en la película anterior, ambos personajes terminan por ser más desesperantes y odiosos que carismáticos. Aunque con un título como "No desearás a la mujer de tu hijo" es difícil imaginar que se buscara algo distinto.

Viendo las películas como fácilmente intercambiables, es probable que esta segunda parte resulte más sólida y aproveche mejor sus elementos que la anterior. Quitando el elemento de la esposa abnegada (aunque se le nombre), la trama ya no abusa de la condición martirológica y puede explotar con un poco menos de sentimentalismo la relación entre padre e hijo. De modo que si el personaje de Cruz ya es difícil de justificar en sus propias acciones, a esto no tenemos que sumarle una esposa y madre beata llorando en casa durante toda la trama. 

Teniendo a Pedro Infante de por medio no pueden faltar las canciones rancheras, pero ni siquiera esos interludios musicales lo disculpan de que por momentos queramos darle un par de golpes para que espabile.
Visto en retrospectiva a veces me cuesta creer que el público de aquellos años disfrutara tanto con estas películas hechas casi exclusivamente para sufrirse.




¿Películas sobre machos (mexicanos y/o alfas) que les gusten?

25.5.14

Y nos vuelve a tocar un mini maratón, en este caso de un director mexicano clásico, Ismael Rodríguez. Y empezamos con "El hombre de papel", protagonizada por el también clásico Ignacio López Tarso.



"No te humilles, mano. Lo que necesitas es endurecerte el corazón"
A pesar de ser considerada una de las mejores películas de Ismael Rodríguez, probablemente no sea la primera que venga a la mente cuando se piense en su filmografía, ya lo suficientemente grandilocuente con clásicos como "Nosotros los pobres" y sus derivados. "El hombre de papel" mantiene, por otro lado, una perspectiva mucho menos edulcorada de la realidad mexicana de la época, por más que ciertos rasgos chaplinescos de López Tarso quieran rememorar un cine un poco más esperanzador.

Ese hombre de papel es Adán, un pepenador analfabeto y mudo, quien tiene que sobrevivir en un ambiente donde cualquiera trata de pasar por encima del otro abusando de lo que se pueda. Y si su condición socioeconómica no es ya la mejor, su discapacidad vocal sólo aumentará los peligros por los que se tenga que enfrentar en la vida diaria. Un día la suerte le sonríe dejando en su camino un billete de $10,000 pesos, pero ese fantástico revés de la vida no tardará demasiado en mostrarse como otra posible calamidad a punto de suceder, por no poder confiar en nadie que lo ayude a aprovechar ese dinero sin querer engañarlo. 

En lo que podría ser otra de las martirologías propias del cine de la época, la figura del mudo no ostenta la misma condición que otros grupos venidos a menos, como los indígenas o los pobres. Incluso siendo que Adán encarna en cierta medida una inocencia casi infantil, una cierta pureza social precisamente a través de aquello que lo aisla del resto de las personas, no es un personaje que se engrandezca noblemente (martirológicamente) al sufrir sus tragedias. Y es que a través de sus aisladas 'aventuras' no busca invitar al espectador a meter el dedo en la herida, o a sublimarse con las propios latigazos que sufre. Lo que Adán busca con su billete de $10,000 es humanidad. La humanidad que le parece completamente negada por el hecho de ser mudo. 

Desgarradora película que, si bien requiere un ánimo particular (como casi todo el Cine de Oro mexicano), no nos deja con la sensación de que hemos presenciado una serie de trágicas circunstancias por que sí, porque 'ya qué', como es el caso de muchos otros personajes cinematográficos que parecen condenados a cargar ese sino funesto del que no pueden desprenderse. Si bien hay algo de eso en este hombre de papel, desde la alegría hasta la desgracia Adán nos habla también de los estigmas sociales de la minusvalía, acercando su trágica condición de mudo a la también trágica de ser pobre y analfabeta. Una situación que más de 50 años después no podemos decir que haya cambiado drásticamente en la sociedad. 

Ignacio López Tarso encarna en su interpretación de Adán los rasgos más dulces de los cómicos del cine mudo y las imágenes duras de los personajes del neorrealismo italiano. Aunque no sea uno de sus papeles icónicos lo aborda con una mezcla de emociones totalmente convincentes y que confieren a la historia uno de sus puntos más fuertes. Resulta curioso pensar que originalmente Ismael Rodríguez esperaba que fuera Toshiro Mifune quien lo interpretara, actor que por más delirante que suene ya había trabajado a las órdenes del director en "Ánimas Trujano". Sin dudar de las capacidades de Mifune para hacerse pasar por mexicano (en "Ánimas Trujano" probablemente sea el que más luce indígena de todo el elenco), seguro que el cambio de último momento fue para bien.
Como otro dato curioso, y aprovechando el aparente gusto de Rodríguez por lo internacional, en la película aparece la actriz italiana Alida Valli, aunque no fuera ésta la primera película que rodara en México.

Ya hablaremos un poco más de Ismael Rodríguez.




¿Alguna otra película con un personaje mudo que les guste?

23.5.14

Y ese impronunciable título podemos traducirlo como "Yobi, the five tailed fox", porque hace rato que no hablamos de animación por acá y qué mejor que hacerlo de una región de donde no conocemos mucho de este género: Corea del Sur.



"¿Crees que yo también tenga un alma?"
Japón nos malacostumbra. Y es que el estilo animesco y hasta la premisa más inmediata puede llevarnos a pensar en que este tipo de producciones ya las hemos visto y ya sabemos que esperar. Pero aunque Corea del Sur tenga algunos puntos en común, en el aspecto cultural, con ese gigante de la animación, no estamos precisamente ante un Ghibli y seguramente no deberíamos siquiera esperarlo.

Las leyendas sobre zorros con varias colas y/o poderes sobrenaturales son propias de varios países asiáticos (e incluso no asiáticos, al parecer a todas las culturas les encantan los zorros). La historia se inspira en los cuentos folklóricos coreanos del Kumiho, un zorro con nueve colas que puede transformarse, adoptando incluso la forma humana. Pero como si una criatura mitológica no fuera suficiente, a la trama se añaden extraterrestres peludos y cómicos, una escuela de niños problemáticos, una sombra autónoma y una especie de inframundo para almas-pájaro. Alguno de los elementos tiene que funcionar, ¿no?

Yobi, el zorro, es prácticamente una niña mágica que se divierte en el bosque con sus amigos extraterrestres, hasta que se adentra en el mundo de los humanos y queda fascinado por el mismo. Lo cual, obviamente, desencadenará futuros problemas. Sin embargo es posible que el punto clave de la película es que Yobi, pese a tratarse de una criatura legendaria, se ve y se comporta como una niña, convirtiendo todo el asunto de leyenda en una especie de aventura infantil con tintes fantásticos y poco más. No es necesario avanzar demasiado en la película (sobre todo con esa evidente nave extraterrestre al inicio) para darse cuenta de que el público objetivo es bastante infantil y que no va a tratarse de uno de esos casos de 'películas que puedes disfrutar a cualquier edad'. A lo que se suma el hecho de que si bien el diseño de personajes es decente (y todavía más el de escenarios), la animación se ve considerablemente rudimentaria para la calidad que uno podría esperar, haciendo que todo el visionado se quede bastante en lo anecdótico.

Aunque he leído comentarios en exceso positivos, algunos que hasta se atreven a nombrar a Miyazaki en vano, la película tiene más tono de un ensayo infantil y fantástico que de una producción bien lograda, ya no digamos una gran aventura mitológica. Y es una pena, porque siempre he creído que los zorros de muchas colas se prestan para maravillosas películas que no me ha tocado ver.




¿Conocen otras películas surcoreanas de animación?

18.5.14

Y regresamos a las películas regulares, en este caso de los excepcionales casos (para mí), de películas encontradas al azar viendo televisión. En ese momento yo no tenía más referencia sobre ella además del título "Horizonte final" (y no me fue tan mal ya que al parecer en algunos países se tradujo como "La nave de la muerte"), pero la ciencia ficción nunca está de más. 



"The ship brought me back. I told you she won't let me leave"
Más que ciencia ficción, Philip Eisner, el guionista, parece querer concentrarse sobre todo en el género de terror. Tras sufrir una desgracia familiar al parecer volcó sus sentimientos en una historia especial sobre naves malditas. Lo que en ese momento se vendió como una suerte de "El resplandor" en el espacio, finalmente terminaría pareciendo mas bien un "Hellraiser" en el espacio. Si ya sabemos todo el horror que pueden contener los avances tecnológicos. 

La premisa nos suena a algo visto mil veces, pero lo cierto es que el espacio no necesita mucho más, la idea de naves que se perdieron en ese inmenso vacío y que ahora reaparecen con un dejo fantasmagórico es ya un escenario propicio para empezar. Y es justo la nave "Event Horizon" la que reaparece tras siete años de haberse perdido, y lo único que se puede obtener de ella a la distancia es una grabación de gritos donde sólo se entiende una voz diciendo en latín 'sálvame'. Justo el sueño de todo astronauta con vocación de salvador y ahí va la tripulación del Capitán Miller, junto con uno de los creadores originales de la nave perdida, el Dr. William Weir, a ver qué es lo que todavía se puede rescatar. 

Muy "Alien", ¿no? No hay que ser adivinos para saber que lo que puedan encontrar en esa nave fantasma está lejos de ser agradable. Y es en este punto donde nos alejamos de los extraterrestres mortales pero también de los encierros espaciales capaces de volver loco a cualquiera. Lo que el "Event Horizon" encontró en el espacio, a raíz de ciertas condiciones excepcionales en su creación, fue un estado alterno, una suerte de 'otra dimensión' capaz de ahogar a las personas en sus propias emociones convirtiéndolas en lo más terrible que puedan presenciar. Y es claro que todos los personajes tienen heridas que esconder.

Aunque la premisa no sea de lo más original lo cierto es que "Event Horizon" (la película y la nave) tienen cosas interesantes que ofrecer y las que sin duda la han convertido en una especie de película de culto a la larga. Teniendo ese toque de ciencia ficción televisiva destaca por algunos conceptos bien planteados y desarrollados, con ese toque preciso de bajo presupuesto que no se ve del todo mal. Para mí el principal problema de la misma, y el que hace que no terminara de gustarme del todo, es el protagonismo de Sam Neill como el obsesivo Dr. Weir. Aunque unos años había salvado a un Parque Jurásico del desastre, en esta ocasión resulta muy poco convincente como el personaje que encarna ese 'descenso a la locura' implícito en la trama. Y lo cierto es que no consigue la mejor de las impresiones en ninguna de sus facetas, ya no digamos cuando debería él mismo representar todas las posibilidades del horror de la historia. Y en el punto en que llega al culmen de su protagonismo puede incluso resultar un poco ridículo, echando un poco por tierra todos los demás esfuerzos por crear una historia sólida con una buena ambientación.
También creo que sin duda un exceso más marcado de violencia le habría beneficiado mucho. Y es que Paul W. S. Anderson había incluido mucha más en su primer corte, que se pasaba de las dos horas, pero tuvo que limitarla por cuestiones de tiempo y de clasificación. Una pena, porque creo que habría podido conseguir una dimensión cenobita de lo más convincente y quizás hasta se nos olvidaba un poco nuestro protagonista. Algunos años después el director pensaría en hacer una 'versión del director' pero por desgracia para entonces mucho del metraje desechado ya se había perdido. Nunca lo sabremos.

Como película para encontrarse al azar en la tele sin duda cumple a la perfección su papel y me alegro de no haber tenido expectativas muy altas porque quizás no me la hubiera esperado justo como una 'película de culto'.




¿Terror en el espacio que les guste? 

16.5.14

Todo parece indicar que "Polisse" será la última película que alcance de la más reciente Muestra Internacional de la Cineteca. Yo quería llegar a "La danza de la realidad" pero al parecer Jodorowsky tendrá que esperar. Así que, cine francés sobre crímenes relacionados con niños.



"Daddy loves me too much"
Es complicado hablar sobre crímenes infantiles encontrando el punto correcto entre lo particularmente trágico de estas situaciones y el modo correcto de presentarlas sin caer en el sensacionalismo. La película abre con un interrogatorio donde una niña, casi sonriente, habla lo mismo de su gusto por el color rosa y los episodios en que su padre entra en su cuarto por las noches. La premisa de "Polisse" busca retratar en lo general y lo particular a los individuos que forman parte del cuerpo de policía enfocado en los crímenes que involucran menores, aunque la trama puede también partir de la intromisión de una fotógrafa que llega a esta área para hacer una serie de fotografías y el choque que sufre tanto con los personajes a los que debe retratar como con las situaciones que presencia. 

El grupo de personajes se nos introduce más por sus propios problemas personales que por los casos en los que trabajen, aunque estos de algún modo terminen reflejando situaciones complicadas para ellos. La maternidad, el abandono, el deseo de estabilidad. De manera fragmentaria pasamos de redadas a grupos gitanos que a interrogatorios de violaciones, adolescentes con una sexualidad demasiado libre a madres que no pueden hacerse cargo correctamente de sus hijos. En uno de los primeros choques Fred acusa a Melissa, la fotógrafa, de sólo buscar la foto alarmista y no ver más allá en la verdadera labor que ellos hacen. Probablemente es a partir de esa declaración de intenciones que Melissa (interpretada por Maïwenn quien es a la vez directora y guionista de la película), tratará de ir más allá de la historia concreta, del caso escandaloso, y adentrarse en la compleja psicología de este particular grupo.

Tema complicado y por el que se apuesta con una estrategia fragmentaria, con escenas que van de un momento trágico a un incómodo ataque de risas. A resoluciones superficiales de complejos que sólo podemos intuir pero que no tienen suficiente tiempo en pantalla como para que podamos entenderlos por completo. Mientras unos personajes consiguen dejar en claro la situación por la que atraviesan, de otros tendremos que conformarnos con explosiones aisladas, con momentos inconexos. La policía musulmana que grita en árabe a uno de sus acusados. La fotógrafa que vivió siempre separada del padre de sus hijas (apenas por una calle) y que parece huir de esa vida perfecta. Los otros, los que están casi siempre fuera de escena, los que los esperan en casa. 

Con esta irregular estructura Maïwenn consigue buenos momentos pero no termina de dibujar a sus personajes. Al mismo tiempo que nos da la sensación de conocer tan poco de otros aspectos (procedimientos judiciales, el seguimiento de los casos) que en muchas ocasiones el proceder de los personajes parece injustificado y poco profesional. Es posible que para esto la referencia más clara sean los programas de detectives estadounidenses, que tampoco es el mejor punto de comparación, pero hay actitudes y escenas que dadas las circunstancias están por rozar lo inhumano. 

Al final parece que por más que se haya empeñado en acercarse más al policía que a los casos, que no haya querido caer en la alarmista imagen del niño destrozado, de igual modo nos quedamos con lo superficial y con la tragedia. Una tragedia incompleta que me cuesta creer represente realmente la labor y la vida de un policía dedicado a crímenes de menores. 




¿Películas que les gusten sobre crímenes relacionados con niños?