
20/02/08Hubo un día de esos en que pretendía quedarme encerrada en mi habitación, muriendo de hambre únicamente en compañía de mi almohada del comegalletas y un peluche amorfo cuyo delineado de ojos me ha llevado a nombrarlo "Kubrick" cuando Hada (bautizada así en función de que Alejandras hay muchas) me dijo que fuera a dar una vuelta y me imaginara que ella viene conmigo.No iba a decirle que no y quedar como una mala amiga, está claro, y caminando...