21.9.12


21/09/12
Yo no necesito más razones para amar a Sion Sono, pero de su filmografía que todavía tenía pendiente es probable que "Noriko's dinner table" no fuese la pieza que más ganas tenía de ver. Porque la idea misma de una secuela, sobre todo una de su maravillosa "Suicide circle" me parecía bastante innecesaria. Y si terminé viéndola fue únicamente porque mi hermano quería comparar impresiones y yo no podía quedarme atrás.



"We need rabbits, not just lions. Rabbits and lions can't switch places but we human beings can. Some will kill. Some will be killed"
Después de la presentación de "Suicide circle" en Japón en el 2002, Sion Sono le pidió al mangaka Usamaru Furuya que hiciera una adaptación en comic de la película. Pero a diferencia de las usuales adaptaciones en estos casos, donde se trata sencillamente de trasladar la acción al papel y quizá profundizar en algún aspecto, Sono le pidió que realizara una historia libremente inspirada en su película, de modo que no tuviera que limitarse por la trama principal de la misma. Este manga apareció al mismo tiempo que la edición en dvd de la película y narraba de manera más lineal un aparente caso aislado que trataba de dar respuestas al origen de la epidemia de suicidios que se ve en la película, de manera más entendible aunque apelando a distintos recursos.
Mi impresión es que Sono entró de nuevo en el mismo juego con "Noriko's dinner table". En lugar de hacer una secuela en el sentido en que solemos pensarlas, tres años después decidió adaptar-continuar el manga de Furuya bajo el mismo precepto de libre interpretación. Si de por sí ha demostrado tener una increíble habilidad para adaptar exitosamente mangas, cambiándolos de manera importante pero conservando su esencia, la serie de correspondencias entre la primera película, el manga y esta 'secuela' consiguen darle una dimensión inesperada a una trama ya de por sí fascinante.

Noriko es una joven que se siente por completo ajena a su mundo. Aunque las cosas no parecen ir mal con su familia y su entorno, ella siente que no pertenece, y se desahoga por completo en su vida virtual donde está fascinada por una chica que usa de nick Ueno Station 54. Un día decide escaparse de su casa y viajar a Tokio para conocer a esta amiga virtual y termina por involucrarse en el negocio de 'simulación de familias' que ella lleva, mientras que su padre comienza a realizar toda una investigación para encontrarla.

Esta sinopsis resumida de la premisa más inmediata de la película en realidad dice muy poco de ella y puede sonar a que se trata de un drama familiar con posibles tintes violentos, si la relacionamos con los suicidios masivos de la supuesta precuela. Pero con Sion Sono nada es lo que parece, y manteniendo una relación tangencial con la orquesta de suicidios irracionales, la película se dedica magníficamente a diseccionar todas las implicaciones de las dinámicas familiares. La relación de Noriko con su familia, las puestas en escena familiares en que ella y Kumiko participan, la re-elaboración de la dinámica familiar rota. Invirtiendo los valores usuales de las películas hiper-violentas japonesas contemporáneas donde los personajes aspiran a convertirse en victimarios, la premisa que guía el desarrollo de la trama es la posibilidad de ofrecerse uno mismo como la víctima: invertir la dinámica vital y aceptar la violencia en el sentido inverso.

Es difícil juzgar "Noriko's dinner table" desde un sólo ángulo siendo posiblemente una de las piezas más complejas del director, con una red de correspondencias y significados que se expande constantemente y se reinventa conforme el constante juego de espejos se va desdoblando. Hablar de ella como una secuela le hace perder parte de su plenitud pero al mismo tiempo es inevitable relacionarla con las piezas anteriores de la saga y con el imaginario que Sono ha construido a través de sus películas. Los distintos episodios de la película pueden también abordarse de manera individual y conducir a sus propias reflexiones y conclusiones, al mismo tiempo que la evolución de los personajes puede parecer tan dramática como fugaz. 
Tras el primer visionado me sobrevino una breve confusión que me hizo pensar en ella por días, después de los cuales surgió la necesidad de verla de nuevo. Ante los nuevos visionados esa sensación de volver a ella persiste, sus secuencias me parecen brutales, certeras y maravillosas. Sus diálogos cuidados, sus personajes fascinantes, su construcción de un mensaje social a través de una retórica extraña, teatral y oscura, totalmente cautivante. 

De elementos concretos de la película se podrían escribir ensayos completos. Mi elemento favorito probablemente sea la idea y sus posibles implicaciones de la simulación familiar. Me parece un tema complejo, maravilloso e increíblemente bien manejado. No hablo mucho más ni ahondo en nada en particular porque es una película que realmente merece un visionado. Decir que ni siquiera es necesario ver la supuesta precuela, e incluso podría ser un ejercicio bastante interesante el verlas a la inversa (sobre todo para aquellos que puedan tener problemas con lo críptica y poco clara que puede parecer "Suicide circle" para alguien no muy familiarizado con los problemas sociales en el Japón actual). 

Pienso en ella justo ahora y me emociono. Así de grande es.




¿Alguna película sobre relaciones virtuales que pasan al terreno de lo real?
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3 comentarios:

  1. ESta si que tiene buena pinta!!! (y nombre que se las trae, para que engañarnos, jejeje)Me la apunto para un futuro visionado.

    Relaciones virtuales que pasan a ser reales... ufff, me viene a la mente una de un tipo que hacía una mujer virtual que cobraba vida y era su novia, pero no recuerdo ni el título ni los actores.

    Saludos.

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  2. siempre es un placer leerte, ahora mismo no se que decir no conocia la película gracias por el aporte.

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  3. Todavía tengo pendiente ver la primera parte, a ver cuando lo hago.

    Sobre relaciones virtuales y por no apartarse del estilo tema macabro: Hard Candy.
    O el documental Cat Fish, el cual todavía no he visto y le tengo muchas ganas.

    Un saludo.

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