12.12.12


12/12/12
Y como me gustó eso de buscar documentales sobre temas que tuvieran lo menos que ver conmigo, llegué hasta "Helvetica", un documental sobre la font homónima y las letras en el diseño gráfico. Sonaba tan inusual que hasta sonaba bien.



"No hay que confundir legibilidad con comunicación. Sólo porque algo es legible no quiere decir que comunica algo"

La duda obvia es cómo se hace un documental sobre una font. Un documental de 80 minutos, no una cápsula informativa ni un pequeño reportaje. La helvetica es al parecer una letra que despierta toda clase de pasiones encontradas entre diseñadores y similares y Gary Hustwit aprovecha esta premisa para hablar de ella, y a través de su historia particular hacer un pequeño recorrido por los recovecos del mundo del diseño gráfico.

Yo lo cierto es que no sabía en absoluto ninguno de los datos que se referían, desde los más elementales como que al parecer un tipo de letra tan sencilla pudiese generar opiniones tan dispares. A partir de ahí podemos ver tanto el aspecto más histórico (quién la diseño primero, en qué condiciones, cómo ha participado de toda la evolución del diseño)  como el más subjetivo (entrevistas con diseñadores que la aman, que la odian, campañas en la que es utilizada).

¿Luego qué?
Es difícil posicionarse dentro de las perspectivas del documental si uno de por sí no tiene una posición clara respecto a helvetica o el diseño en general. Si bien algunos aspectos eran interesantes de conocerse, conforme la aproximación se va volviendo más y más subjetiva yo perdía cualquier cercanía con el referente: no puedo sentir odio ni amor por un tipo de font y el hecho de que las opiniones reflejadas estuvieran ya tan establecidas no ayudaba a que yo me inclinara por ningún lado. Sumado a que en algún momento del metraje queda bastante claro que no se puede hacer un documental muy sólido respecto a una font, la puesta en escena se vuelve más una serie de fragmentos diversos con un punto en común que un hilo conductor en sí. No es que el documental sea demasiado críptico en sí mismo, pero sí parece tener un público muy concreto que es el que puede sentirse atraído por él y participar de las cuestiones, mientras que uno, observador en la distancia, siente que mira a lo lejos un mundo exótico que no entiende demasiado y del que no participa en absoluto. No puedo decir que yo sienta que haya aprendido o disfrutado demasiado del documental, aunque es cierto que fue mayormente ameno y que los 80 minutos no fueron dolorosos, tomando en cuenta la lejanía que me separaba del tema desde el inicio.

También es cierto que no tengo un punto de comparación claro, aunque sí pienso en videos como "cinco reglas para diseñar portadas de libros". Que es cierto que es finalmente un video corto y que además cuenta con un elemento muy relacionado conmigo, pero siento que rápidamente establece su posición y consigue captar al público a pesar de tratarse de un tema en exceso específico. Supongo que haría falta un diseñador para decirnos por qué "Helvetica" es un gran documental (que no es que lo dude, es que no funcionó conmigo), cosa que parece confirmar su alto puntaje en imdb. 




¿Otros documentales relativos al diseño gráfico?

11.12.12


11/12/12
Y bueno, tras el festival todavía quedaba alguna ida al cine voluntaria, sobre todo cuando me enteré que la secuela de "Silent Hill" (proyecto que había olvidado por completo) ya se había materializado al alcance de mis manos.



"Everyone has a different nightmare in Silent Hill. I'm theirs"
La verdad es que yo disfruté de la primera película de "Silent Hill". Por una parte porque mi relación con el juego es algo limitada y por otra porque esperaba algo mucho peor de hollywood. No es que fuese la terriblemente siniestra película que tenía que ser, pero conseguía una buena atmósfera y Radha Mitchell me pareció adecuada en su papel (lo cierto es que la amo). No sabía de qué iba esta segunda parte y de algún modo esperaba que fuese independiente, pero pronto quedó muy claro lo que me esperaba.

Han pasado varios años desde que Rose fue a Silent Hill y nunca regresó, pero su hija sí. Harry y Sharon viven ahora huyendo de un peligro desconocido, mudándose constantemente y cambiando de identidad. A los pocos días de tratar de adaptarse a su nuevo entorno, Sharon se ve descubierta y su padre desaparece. De modo que tendrá que pedirle ayuda a un chico que acaba de conocer para que la lleve hasta Silent Hill, un sitio del que ha olvidado todo pero al que sueña constantemente con regresar.

Quizá exageré: por desgracia no quedó muy claro que nos esperaba tan pronto como hubiera querido. La primera secuencia es muy buena. Es un sueño en el que Sharon huye de sus persecutores en un parque de diversiones. Porque no hay nada más propenso a ser siniestro que un parque de diversiones. Por desgracia antes de que uno llegue a creer que todo eso promete un resto de película digno, el último aliento de esa secuencia onírica resulta tan acartonado como revelador. 

A mí no suele gustarme eso de clasificar una película en virtud de sus pros y sus contras como si fuese solamente ello, pero me descubro todo el tiempo pensando en esta segunda parte precisamente por sus elementos buenos y sus malos. Es como si por los buenos me viera tentada a decir 'no estuvo tan mal' pero entonces recuerdo los malos. 
Los buenos son más bien inherentes al juego y como resabio de lo que fue la película anterior. Es claro que Silent Hill es un lugar maravilloso para retratar y en general la atmósfera se mantiene decente. Las criaturas cumplen bastante bien su función siempre y cuando no se les mire muy de cerca y se descubra su terrible textura digital. El abuso de momentos de 'susto-sobresalto' típicos del cine de terror es molesto pero es lo más cercano a tensión que consigue y en algunos momentos hasta son efectivos. Y básicamente eso. Suena muy limitado pero lo cierto es que si lo aislara en imágenes aisladas dirías que me gusta, que me gusta ver a Pyramid Head aparecer caminando por un pasillo y desaparecer, me gustan los salones llenos de maniquíes asustados, me gusta que la ciudad siempre esté neblinosa y con ceniza. 
Luego, en el apartado menos oportuno, viene todo lo demás. Comenzando porque Adelaide Clemens no se parece en nada a la niña de la que se supone es ahora la adolescente, no es como que puedan engañarnos. Y si bien se parece oportunamente al personaje del tercer videojuego, como actriz no da mucho más. Y si le sumamos el hecho de que el co-protagonista también es otro adolescente sin mucho jugo, esta secuela tiene más pinta de teen terror movie medio mala que una película mínimamente seria. La trama se sigue un poco de manera demasiado cómoda y se ven varios huecos para irla hilando. Los efectos digitales resultan bastante molestos porque ni siquiera parece que traten de engañarnos un poquito, parece que les resulta más grato verse todos digitales que aparentar ser materiales reales (lo que demerita a algunos personajes). Y en general la trama se vuelve bastante tonta hacia el final. Entre que la actuación de Sharon no es muy convincente y entre que algunos nudos se resuelven con un 'porque sí', creo que se la atención se pierde hacia la mitad.
Y perder la atención en una película que debería estar plagada de monstruos descomunales es imperdonable. 

Yo hubiera apostado por hacer una película independiente cuyo hilo conector fuese únicamente Silent Hill. De hecho me imaginaba perfectamente la premisa de "The room" para abrir apetito. Pero una vez más queda claro que hollywood y yo no pensamos lo mismo.
Creo que me hubiese gustado verla en 3D, como reza su título, porque a mí las películas en 3D me distraen un poco y quizá no me hubiese fijado en que los monstruos eran terriblemente digitales. Pero tampoco es que crea que tenía mucho que aportar la tercera dimensión, claro.




¿Personaje favorito de Silent Hill?

10.12.12


10/12/12
Y bueno, lo que yo no podía perderme por ningún motivo del AniFest era "Akira". "Akira" en pantalla de cine a 24 años de su estreno.



"The future is not a straight line. It is filled with many crossroads. There must be a future that we can choose for ourselves"
¿Cómo se empieza a hablar de "Akira"?
Hace unos meses leí el manga con el que Ôtomo comenzó este proyecto, seis años antes de su estreno cinematográfico y que concluyó hasta iniciada la década de los 90. Ahí nos encontrábamos con un mundo post-apocalíptico que había sobrevivido ya a la devastadora destrucción de Akira, una entidad parcialmente desconocida. Ese mundo, pese a su denuncia futurística, tiene mucho que ver con el Japón de la posguerra y en él convergen un dúo de adolescentes problemáticos, una fracción terrorista, unos extraños niños-ancianos, una fuerte organización militar y una serie de engranajes del gobierno que mantienen la situación bajo aparente control. 
El detonando es Tetsuo, el que pareciera el eslabón débil de esa pandilla adolescente. Su encuentro con un individuo que escapa del control militar termina con él en un hospital y la revelación de que podría ser la clave para accesar a Akira. Los experimentos y la ruptura del lazo con una débil realidad apenas están por comenzar para él y para Neo-Tokio.

Por una parte estaba la emoción de regresar a uno de esos clásicos más entrañables para mí con todas las posibilidades que una enorme pantalla de cine permite, pero también había cierto recelo esperable al temer que quizá eso que uno atesora con cariño pueda no resistir una mirada contemporánea. El inicio de la puesta en escena transcurrió mayormente estableciendo relaciones con lo recién aprendido del manga: qué personajes cambiaban su función, que situaciones se resumían o se adaptaban, cómo vas ordenando para un par de horas algo que ocupa más de dos mil páginas de comic. Y entonces sencillamente llegó el golpe.

Es increíble pensar que esta película fue concebida tantos años atrás y que aun así continua siendo altamente efectiva y tiene muy poca competencia entre la animación contemporánea. Si bien han habido grandes mejoras técnicas, la calidad de "Akira" no ha decaído totalmente y el manejo perfecto de su trama, su estética y sus personajes la hacen un modelo absoluto de la seriedad de un género o aspecto técnico que tiende a verse como infantil. Muchos la habrán visto también por primera vez muchos años atrás, siendo pequeños, y sabrán ya el potencial que tienen sus imágenes para violentar y cautivar. Si las pesadillas de Tetsuo se contagiaron a los espectadores en su primer visionado, los años no han conseguido suavizar esas imágenes y sigue siendo una película que te roba por completo el aliento.

Otro de los aspectos más enriquecedores de haberla vuelto a ver es relacionarla, como mencioné, con el periodo de la posguerra, tanto en el aspecto social como en la influencia de tendencias cinematográficas. Kaneda y Tetsuo son dos personajes dignos del cine de 'la tribu del sol' y representan el mismo desapego y confusión que las generaciones jóvenes que nacieron bajo la ocupación estadounidense. También nos encontramos con más elementos muy propios de la cinematografía japonesa a los que les podemos dar una mejor dimensión. Mi favorito, sin duda, es el amor por la destrucción y Tokio como su eje. Me hizo recordar aquella frase de Shinya Tsukamoto (que todos sabemos es fan de "Akira") de "Part of me loves a city like Tokyo, but part of me would quite happily destroy it". 

Quizá recuerden que había un proyecto de Hollywood para adaptarla en live-action y centrarla en Estados Unidos. Recuerdo que se pasearon toda clase de nombres por los detalles de producción (comenzando por Leonardo DiCaprio) y una especie de sinopsis donde Kaneda y Tetsuo (con nombres anglosajones, claro) eran hermanos y uno tenía problemas con drogas o algo así. Me alegra mucho que estos proyectos no avancen (como el remake de "Oldboy") y ojalá que se detengan para siempre. Debería ser triste para Hollywood que sus abismales presupuestos estén incapacitados para vencer a una animación de los 80.




¿Película favorita de un futuro apocalíptico?

9.12.12



09/12/12
Pues ya estamos de vuelta con reseñas frescas después de una semana de ausencia ninja y entradas programas. Ayer fue la tercera edición del AniFest, Festival de Cine de Animación Japonesa y dentro del maratón del día (que abrió con Miyazaki pero le fallé) llegué justo a tiempo para ver "Redline", en principio por la presión de mi hermana para que admirara esa 'maravilla de la animación'.



"We made a deal. Make my dream come true"

En principio no es el tipo de historias que yo suelo buscar, ya que la trama parece sencillamente ser de carreras de coches y acción sin mayor profundidad. Y yo la verdad es que no soy muy fanática de los coches ni nada por el estilo. Todo sucede en un futuro donde la tecnología ya ha conseguido todos los avances que solemos ver en las películas hiper-futuristas de modo que conducir un automóvil con ruedas es de lo más retro, y eso claramente lo hace más cool. Así que se organizan carreras al más puro estilo Mario Kart donde puedes alterar tu vehículo y medio matar a tus contrincantes con tal de llegar a la más extrema de las competencias: Redline.
JP es un corredor que ha hecho toda clase de tratos con la mafia de modo que monta un buen espectáculo pero gana o pierde a disposición. De la nada le llega una oportunidad de competir en la redline contra todo pronóstico y decide arriesgarse, aunque esta nueva carrera vaya a tener lugar en un planeta donde las carreras de ese tipo son ilegales y donde el gobierno no está precisamente dispuesto a permitir que las cosas suceden sin mayores complicaciones.

"Redline" es, sin más, todo lo que un anime debería ser. Aprovechando una trama sencilla, una serie de tópicos que a nadie sorprenden, se consigue una película inconmensurablemente lograda y entretenida. Comenzando por el hecho de que tiene una animación impecable, sin duda dejando en claro que los siete años que se tomaron en producción hicieron que valiera la pena cada uno de esos frames. Que además fueron dibujados cada uno a mano, nada de CGI fue empleado para la animación. Y realmente es algo que se nota en el espectáculo visual que logra, dándole una nitidez y una física única que parece consistente con la recreación de mundos completamente nuevos. Además de las variaciones de estilos y formas que hacen de las secuencias un desfile continuo de emociones e imágenes. Lo cual me recordó un poco a "Mind game" aunque sin la variación tan explícita de estilos.
Curiosamente veo que todo el departamento de animación está conformado por artistas coreanos. 

Por otra parte, si bien la trama es bastante tópica, está llevada magníficamente. El aspecto visual de entrada ayuda a no caer tan fácil en los clichés obvios y luego nos encontramos con un guión que de manera inteligente nos cuenta una historia de lo más conocida con una frescura y con un humor más que apropiado, recreando a la vez que burlándose de los elementos más estereotípicos de la animación japonesa y sus personajes. Un humor muy bien colocado, que no abusa de sí mismo y que consigue darle dinamismo a una película que tampoco es que lo necesite por sí misma ya que pasa a velocidades vertiginosas la mayor parte del tiempo. Y antes que uno se detenga a pensar que lo que está viendo es la eterna trama de carreras, amor y honor, ya está atrapado por ese encanto visual y emocional. 
De esto voy a hacer responsable casi total a Katsuhito Ishii, director del que ya hemos hablado sobre dos de sus piezas ("Shark skin man and peach hip girl" y "Smuggler") y que hemos dicho que es un maestro en lo que a cine de acción se refiere. Él fue encargado del guión, del diseño de personajes y del departamento de sonido. 

¿Qué consiguen todos estos elementos? La combinación perfecta. Cuando en el trailer se nos avisa que la película "will blow your mind", una frase más que manida en esto de promocionar películas, no nos miente ni un poquito. Es una experiencia Increíble. Así, con mayúscula. 

Y si necesitamos más excusas: las voces. Nuestro rebelde protagonista es doblado por Takuya Kimura, un héroe bastante apropiado (actor de "Space Battleship Yamato" y "Ninja kids!!!"), la bella corredora estrella tiene la voz de la también bella actriz Yû Aoi (a quien quizá recordarán de "Hana & Alice", "All about Lily Chou Chou" o "Vampire", una consentida de Shunji Iwai); y Frisbee, algo así como el manager de JP, tiene la voz de, ni más ni menos, Tadanobu Asano, del que no tengo que decir nada mas que lo amo. 

¿Necesitan más razones para verla? 




¿Película favorita de carreras?

7.12.12


07/12/12
Y para iniciar uno de esos maratones no-maratones, nada mejor que escoger una película japonesa al azar.



"The more a girl is given things, the more the others hate her. Since nobody likes you, it's perfect"
"Sakuran" es algo así como las "Memorias de una geisha" contadas desde dentro. Con una deslumbrante estética animesca, sin las concesiones occidentales, mucho más cautivador y visceral tomando en cuenta que un mundo de mujeres nunca puede ser un terreno seguro.

La historia podemos imaginarla. Tomeki llega cuando niña al distrito rojo y no parece ser muy feliz con su destino de iniciarse en el largo entrenamiento para volverse una oiran. Pese a su mal carácter y todos los problemas que genera, los señores de la casa confían en que estos aspectos de su personalidad la ayuden a destacar entre las demás y consiga volverse uno de los principales atractivos de la casa. Y puede que no estén equivocados. Pero todos sabemos que en un mundo de mujeres, la supervivencia no es siempre la experiencia más difícil.

Este es otro de esos casos en que se demuestra que no siempre es necesaria una historia nunca antes vista para conseguir una excelente película. Uno puede fácilmente imaginarse la clase de obstáculos por los que pasará Tomeki, la clase de situaciones que se presentarán, cuáles serán los retos difíciles, y trazar una línea bastante general a seguir. Este tipo de historias de entrenamientos, amores y desencantos no suelen esmerarse tanto en giros dramáticos como en el perfeccionamiento de los elementos que ya poseen. Y el esmero que encontramos en esta película es inmejorable.

Lo primero que lo cautiva a uno es la estética. Todo es increíblemente hermoso a la vista: los personajes, los colores, las ropas, los escenarios. Si querían vendernos la zona roja como un sitio de ensueño lo consiguen perfectamente. Además de que se mantienen bastante fieles a la estética del manga en que está basada la historia, consiguiéndolo con una perfección casi inquietante, en especial en lo que se refiere a la protagonista. Que de hecho fue una de mis pocas quejas, o algo parecido, y es que Anna Tsuchiya me parece demasiado occidental (tiene ascendencia ruso y estadounidense) para que quieran venderla como la encarnación de lo japonés (o al menos para que se parezca a la actriz que la representa de niña). Pero viendo las ilustraciones de Moyoco Anno, lo cierto es que idéntica a la protagonista, ni qué hacerle.

No suele ser el tipo de películas japonesas que busco pero fue una experiencia deslumbrante y bastante entretenida. A pesar de que uno podría ver venir las situaciones, no dejan de ser disfrutables en absoluto. Y el papel no lo suficientemente largo de Miho Kanno fue una maravilla. No es que haya visto demasiadas geishas (oirans, ustedes me entienden) cinematográficas, pero ella es hasta el momento la número uno en mi corazón.



¿Otras películas que se discurran en las zonas rojas de algún país?

6.12.12


06/12/12
También dije que iniciaría un mini ciclo de Takahisa Zeze y lo dejé pasar. Pero aquí estamos, continuándole con un título tan llamativo como "Tokyo X Erotica".



"Everyone lives regardless of the other"
En la entrada anterior de Zeze, "Dirty Maria", mencioné algunos aspectos que los nuevos directores del pinku eiga, y en especial éste, utilizaron para renovar un género que venía de tantas décadas atrás, y de tan malos tratos en las últimas. Si "Dirty Maria" mantenía todavía una clara referencia a lo que solía ser el género, pocos años le tomaron a Zeze para darle un vuelco por completo con esta producción.

Voy a tratar de esbozar una premisa pero no les aseguro nada. Kenji es un joven que muere en un ataque terrorista (referencia implícita a las acciones de la secta Aum Shinrikyo en el metro de Tokio). Años después su novia muere perpetrando uno de esos fetiches que uno no puede creer que existan. Pero todo esto no importa, porque a través de las posibilidades del tiempo y el espacio ellos podrán estar juntos en toda clase de hipotéticas situaciones.

Para conseguir dicha premisa tuve que hacer una gran abstracción, porque si uno se sienta a ver la película sin prestar demasiada atención a reflexiones existenciales, la idea que queda es que es una excusa para poner una serie de secuencias sexuales hiladas por un surrealismo con tendencia racional. Una suerte de 'todo se vale' pero que no termina de rendirse al absurdo sino que trata de justificarse constantemente a través de un extraño devaneo filosófico, o algo así. De modo que ni termina por ser 'una cinta pornográfica más' (en especial por la extraña estética visual que rige varios de sus momentos), pero tampoco termina por concretar lo que parece ser su propósito, que es algo así como una reflexión sobre lo que debería ser (hipotética y sexualmente) la vida antes de la muerte. En caso de que pudiese hablar uno más allá de haber muerto en un ataque terrorista o en un motel. 

Lo cierto es que la película es una cosa bastante rara. Si algunas de sus propuestas, especialmente las estéticas, resultan cautivadoras desde su extrañeza, no termina por tener un elemento verdaderamente fuerte que la mantenga a flote. Tampoco estoy muy segura de que el director mismo buscara eso, ya que la impresión que prevalece es que se busca ese tono experimental. Que si bien resulta una suerte de propuesta para la revisión del pinku eiga en los inicios del siglo veintiuno, no estoy segura de que termine de cuajar, ni siquiera dentro de la filmografía de Zeze. De la cual seguiremos hablando en el próximo episodio.




¿Otras películas donde la historia central se base en la posibilidad y no en la realidad?

5.12.12


05/12/12
"Global metal" es uno de esos documentales a los que llegas sin que realmente te interese mucho el tema. Alguien más sugirió verlo en el momento y no sonaba especialmente mal, cualquier cosa podía ser una sorpresa.



"I wouldn't say that metal came to free us, but that it was something we were begging for: to have that atmosphere of freedom of speech, freedom of communication"
El documental en realidad es la continuación de una investigación que Sam Dunn, uno de los directores, comenzó tres años antes con el documental "Metal: A headbanger's journey". Una investigación que partió de su condición profesional como antropólogo y la personal como fanático del metal. Fue cuando decidió adentrarse de manera seria en la cultura de este género musical. Luego, durante ese periodo de tres años, entró en contacto con un gran  número de personas de otros países que lo contactaron para contarle sus experiencias personales también como metaleros y lo que les generó su documental. De ahí es que nace "Global metal", la intención de llevar esta búsqueda cultural a terrenos insospechados.

Uno de los puntos más atractivos de la premisa es enfocarse en países que no son exactamente los primeros que nos vienen a la mente cuando pensamos en metaleros. ¿Cómo son los seguidores del metal en Brasil, Japón, India, China, Indonesia, Israel, Dubai? ¿Qué particularidades desarrolla el género? ¿Qué conflictos de identidad o de cultura nacen de sus condiciones específicas? Dunn y McFadyen viajan a todos estos sitios en busca de entrar en contacto con esta subcultura y hallar las respuestas a estas preguntas. Hablar con exponentes del género, con especialistas, con personas que formen parte de este movimiento y que ayuden a escribir un resumen histórico de su paso por la nación en específico. De la aparición de Sepultura en Brasil, los grupos metales animados estilo anime en Japón, el choque entre religión y metal en la India, la imposibilidad de conseguir ciertos discos en China, la prohibición de conciertos en Indonesia, la convergencia de fanáticos de países árabes más estrictos en Dubai. 

Partiendo, además, del hecho de que mi conocimiento sobre el género musical y su discurrir histórico y social es bastante reducido, la película fue de esas sorpresas más que agradables. Sam Dunn consigue plantear una investigación con un estricto sentido académico pero también con el desenfado y la pasión suficientes como para atrapar a un espectador no del todo convencido. El recorrido por países, culturas, emociones, conciertos, grupos, personalidades, y toda clase de convenciones únicas te van guiando a través de situaciones bastante inimaginables. Y no sólo para nosotros, junto con el equipo nos vamos adentrando en mundos que desconocíamos por completo y que de pronto tienen la oportunidad de explicarse en primera persona.

Un documental de lo más entretenido, excelentemente organizado y que construye una serie de submundos increíbles y nos acerca a ellos hasta lo emotivo. Sam Dunn resulta ser no sólo un excelente antropólogo, un excelente groupie del metal, sino también un excelente documentalista. Y siguiendo mi propia experiencia, podría recomendarlo hasta para quienes no gustan precisamente de este género musical.




¿Otras películas o documentales que involucren al metal que les gusten?

4.12.12


04/12/12
Yo tenía esta película pendiente en la lista de películas basadas en asesinos reales, pero me la terminé encontrando por el camino en esos momentos en que los clásicos parecer pedir que los veas YA.



"Salvation is a last-minute business, boy"
Si tomamos en cuenta el asesino en que está inspirada la novela que dio pie a la película, la adaptación resulta toda una sorpresa. Harry Powers fue uno de esos viudos negros que contactaba mujeres a través de servicios de amor por correspondencia y terminaba por asesinarlas y quedarse con su dinero. Harry Powell, su cuasi homónimo, es un reverendo que parece obsesionado con los aspectos más rígidos de la religión cuando en realidad busca engañar a la mujer de un ladrón para descubrir el sitio donde éste escondió el dinero de su último botín. Y es a partir de ahí que comienza 'La noche del cazador'.

La película cobra su fuerza en la relación que el reverendo establece con los hijos de la mujer, dos pequeños cuya posición varía de manera confusa ante sus circunstancias. Las estrictas estructuras mentales del adulto son capaces de llevar sus obsesiones hasta situaciones inimaginables y es a partir de entonces que inicia una larga travesía donde nadie parece tener oportunidades reales de ganar. 

A mí en lo personal la película me generó sentimientos encontrados. Creo que por ser una adaptación tan renombrada de los crímenes de un asesino real esperaba algo mucho más espectacular, y me encontré con esa tendencia de cierto cine estadounidense de la época de presenta cualquier conflicto a modo de equilibrio entre una versión infantil y una adulta. Una suerte de 'redescubriendo el mundo con otros ojos'. Es cierto que en este caso el centrar la acción entre el reverendo y los hijos de la mujer es bastante afortunado, pero siendo casi el eje único del largometraje me pareció que en algún momento se volvía un poco tedioso. Y es cierto que yo ahí tengo un pequeño problema con los actores infantiles, sobre todo como son representados en hollywood.
Por otro lado el personaje de Harry Powell me parece perfecto, me parece una representación magnífica de un psicópata y su proceder: la manifestación de sus estructuras mentales, sus manías, su proceder, su carisma y su realidad. Y Robert Mitchum hace una labor admirable al encarnarlo, es uno de esos personajes increíblemente bien logrados que claramente merecen toda la atención que han recibido. Creo que sin problema lo consideraría uno de los mejores retratos de un asesino cinematográfico. Y cumple también a la perfección con su rol pero siento que la narración final le queda corta. Y es una sensación de 'no está mal', de que claramente es una buena película, pero que tenía una serie de elementos que podrían haberla hecha mucho mejor. Y por alguna razón se queda en el camino. 

Supongo que la seguiré guardando cerca de mi corazón precisamente por sus puntos positivos, en especial la imagen clásica de Powell apoyado sobre la barda con el 'LOVE' y 'HATE' en sus nudillos. Pero no mucho más. Quizá en algunos años podamos darnos otra oportunidad.




¿Alguna otra película de Robert Mitchum que les guste?

3.12.12


03/12/12
Ésta era una de esas películas que llevaban tiempo esperando en la lista de espera, porque no terminaba de animarme. Por una parte tiene un título tan maravilloso como "Gothic & Lolita Psycho" (que me remite un poco a "Vampire girl vs Frankenstein girl". Y por otra parte es dirigida por Gô Ohara (quien me defraudó totalmente con "Geisha vs Ninja") (como podemos ver tiene una debilidad por enfrentar a todos los estereotipos japoneses posibles) y no tenía muy buen puntaje en ningún lado. Pero, al diablo, lolitas japonesas.



"I threw away compassion long time ago"
Así comienzan todas mis historias de pena y desilusión, ¿no?

Voy a asumir que la película es una suerte de tributo-revisión de "Lady Snowblood" guiada por algo así como un '¿qué pasaría si Lady Snowblood sucediese en la sociedad moderna japonesa?'. Asumiendo que sería gótica, básicamente. Eso porque la trama es prácticamente lo mismo y porque incluso la protagonista en ambos casos se llama Yuki. Es cierto que la trama de venganza no es nueva en ninguno de los dos casos, pero el seguimiento puntual de su estructura narrativa me hacen inclinarme por esa teoría. Y darle el beneficio de la duda a Ohara de que no es simplemente que no sepa contar historias.

Yuki es una chica gótica, al más puro estilo colegiala japonesa gótica, cuya madre fue asesinada por razones desconocidas y que lleva toda la vida entrenándose para vengarla. Para ello tiene que vencer a un cierto número de enemigos que irán hilando la trama y que desvelarán en su momento la inesperada sorpresa de la muerte. Dado la premisa de darle a todo un toque colegial estereotípico, también sus adversarios seguirán la misma lógica, así que ahí tenemos a la colegiala cute pero con un parche en el ojo que asumo es también un guiño a Tarantino, una colegiala medio yakuza (del subgénero de apuestas yakuza) y por el estilo. En realidad en ese aspecto lo más destacable es el desfile de trajes, tópicos y escenarios que se montan para cada ocasión, no porque sea particularmente bueno ni porque tengan demasiado presupuesto para conseguirlo, sino porque parece ser lo único en lo que se invirtió el mínimo esfuerzo.

El problema, como siempre, con estas historias de venganza, es que la historia en sí misma no es la que hace la película. Si uno reduce "Lady Snowblood" a su estricta narración nos encontramos que, fuera de estar muy bien estructurada, es bastante simple. Pero es a partir de esa premisa que uno tiene que construir la película: buenos personajes, buena ambientación, buenas secuencias de pelea, buenas estrategias visuales. Y en el caso de "Gothic & Lolita Psycho" no tenemos nada de eso. Si bien hay que aceptar que es una mejora tras "Geisha vs Ninja" donde ninguno de estos elementos es dolorosamente malo, apenas si quedan mínimamente aceptables para que uno no sufra mientras la ve. Pero no hay sorpresa, no hay encanto, no hay tensión, no hay nada que te deje un buen sabor de boca. A menos que se tenga debilidad por alguno de los estereotipos de colegiala mencionados, en cuyo caso quizá subiría a la categoría de 'medianamente aceptable'. De resto es totalmente olvidable. 

El problema es que cuando uno ve las películas de Yoshihiro Nishimura y Noboru Iguchi pareciera que este tipo de producciones son algo fácil. Que uno sólo mete elementos absurdos al azar, un montón de sangre, y ya, la película se pinta sola. Pero no es así, y es algo que sus imitadores nos demuestran una y otra vez. 
Ohara, ya me dijo imdb que tu última película es sobre colegialas asesinas. Pero ya no caeré tan fácilmente.




¿Otras películas que recuerden que involucren personajes góticos?

2.12.12


02/12/12
Hace tiempo había dicho que iniciaría un mini ciclo de Nagisa Oshima y me tomé un buen rato para continuarle, pero seguimos con "Cruel story of youth".



"Los tiempos eran duros tras la guerra. Pensábamos en abrir nuevos horizontes. Empezábamos de cero como un país democrático. Era una responsabilidad que corría de la mano con la democracia. Pero ¿qué puedo decirle hoy a esa chica?"
Si con la reseña anterior, sobre "Death by hanging", hablábamos de todas las estrategias retóricas empleadas por Oshima para manifestar su posición respecto a la transmisión de la historia nacional en el Japón de los años 60, nos encontramos ahora con una película mucho menos propuesta a una reflexión discursiva tanto como social. "Cruel story of youth" fue apenas la segunda película del director y con ella abría la década inscribiéndose rápidamente como una de las figuras clave de la época y dejando en claro sus propuestas para la que sería la nueva ola japonesa.

Makoto es una adolescente durante uno de los episodios más problemáticos de la historia de Japón. En un momento donde la ocupación estadounidense continuaba de manera velada a través del control empresarial, donde la generación joven carecía de esperanzas y valores, y en general donde todos los individuos parecían moverse confundidos y perdidos entre la situación del país. Ella sale a divertirse por las noches y gusta de rodearse de hombres mayores de los que acepta aventones e invitaciones, aunque no pretenda dejarse atrapar por sus intenciones, lo que no siempre le resulta. En una ocasión que comienza a discutir con uno de estos hombres de quienes aceptó la invitación y ahora él espera que tengan relaciones, se aparece Kiyoshi, un joven problemático que la rescata más por la oportunidad de tener una pelea que por el verdadero deseo de ayudarla. A partir de ese momento iniciarán una relación fundamentada en una pasión exacerbada, un deseo de pertenencia y una dificultad de adaptarse al ideal social, aunque eso signifique amarse a golpes, dramas y sentimientos violentos.

"Cruel story of youth" es un ejemplo de lo que lo que los cineastas de los 60 pretendían mostrar con la nuberu bagu, y del cine que Oshima fue perfilando desde sus inicios. Viniendo de una tradición de dramas familiares, la historia inmediata se insertaba en el momento actual y a partir de entonces se abordaban los problemas sociales, desde una perspectiva contemporánea pero también como parte de un discurrir histórico. Si bien la trama central gira alrededor de estos dos jóvenes y su problemática relación, es imposible no inscribir cada una de sus circunstancias dentro de su contexto inmediato. Sobre todo si lo miramos en comparación a los dramas familiares de las décadas anteriores. La desintegración familiar, el desapego emocional y social, los jóvenes como parte de una generación totalmente perdida, el despertar sexual desprovisto de sus convenciones previas, el amor como un concepto que podía adherirse también a una situación social y política. A través de ese difícil retrato pasional de Makoto y Kiyoshi nos adentramos a una época y sus circunstancias manifestadas de manera totalmente corpórea y adolescente. Una premisa que seguiría marcando al cine japonés durante mucho tiempo más.

Resulta además una película más que apropiada para iniciar con Ôshima en caso de que no se conozca mucho de su trabajo, y también con el movimiento de la nuberu bagu en general. Porque si bien su trasfondo cultural es muy importante para entender ciertas circunstancias, su primer plano sigue siendo una historia de amor frustrado que es fácil de entender y seguir aunque no siempre sepamos muy bien en qué circunstancias se inscribe. Además de que el aspecto más visceral de la relación y los sentimientos de los protagonistas están excelentemente bien retratados y es difícil que deje indiferente al espectador. Genuinamente logran transmitir esa asfixiante sensación de amar al otro con uñas y dientes.




¿Alguna otra película sobre una relación amorosa inscrita en un episodio histórico concreto?