28.6.09



28/06/09
Aunque nunca he sido muy fan de Ripstein, recientemente, al comentar sobre películas de trasvestis, /argentoylunaazul mencionó esta película basada en la novela de Donoso. Aunque la novela en concreto no la he leído, sí he tenido que ver al autor durante la carrera, además de que Dulce está haciendo su tesis de él. De modo que no pude esperar más, claro, y hace unas semanas nos reunimos para ver en escena a la Manuela.



"El infierno no tiene límites ni queda circunscrito a un solo lugar, porque el infierno es aquí donde estamos y aquí donde es el infierno tenemoso que permanecer"

Incluso en las películas actuales nos encontramos el tema por todos lados. No necesariamente sobre travestis, si no también homosexuales, transexuales y toda clase de "desviaciones sexuales". Una denuncia constante por demostrar como las personas han sido juzgadas siempre por su identidad. En este aspecto podría pensarse que la historia de la Manuela y toda su circunstancia sería una más entre todas estas anécdotas.
No puedo evitar enfatizar, de entrada, la recreación de las condiciones de vida en un pequeño pueblo perdido en México. Aunque supongo que en la novela se contemplaba la localización en Chile, pero se sabe que hay cosas que tienen que sacrificarse en pos de la adaptación cinematográfica.
En este sentido, la historia de Manuela juega en dos aspectos. Por un lado, estamos acostumbrados a que mientras más pequeña sea la población suele significar que su intolerancia será mayor. Esto no sucede aquí, ya que en realidad las pocas personas que quedan en el pueblo están por completo acostumbrados a Manuela y no lo ven más que como ella quiere ser vista: como una mujer en el cuerpo de un hombre. Ahora, por otra parte, esto tampoco va a rescatarla de un destino trágico, el cual parece buscar ella por momentos ya que como las demás le dicen 'te fijas sólo en hombres que no te convienen'. Y también representa el odio que proviene no solo del desprecio de su identidad sexual, si no una latente aunque oculta homosexualidad entre quienes la repudian.

En la película el pueblo de El Olivo ya ha sido abandonado casi por completo. Sólo queda el burdel que anteriormente era de la Japonesa y ahora sacan adelante la Manuela y la Japonesita con apenas un par más de prostitutas. También queda la hacienda de Don Alejo, la máxima figura de autoridad en el pueblo. Y los demás personajes son figuras de paso, que se encuentran ahí momentáneamente por algún negocio o alguna cuenta pendiente.
Todos los sucesos se centran en el miedo que la Manuela le tiene a Pancho, quien está de vuelta en el lugar. Algunos meses antes ambos protagonizaron algún problema y Manuela teme que haya regresado para cobrárselas de nuevo. Aunque esta relación es un poco de amor-odio porque no puede evitar sentirse atraído ante la típica representación del macho problemático.
Mientras arreglan los asuntos personales está también la situación del pueblo quien lleva mucho tiempo viviendo sin luz. La Japonesita confía en que pronto se la devolverán y todo volverá a la normalidad, pero mucho se habla de que Don Alejo sólo pretende vender todo el pueblo y el burdel es el último sitio que le queda pendiente.

Además de que los personajes, pese a caer un poco en estereotipos, son de un encanto increíble, probablemente la fuerza de la película reside en la recreación de la vida en las condiciones más olvidadas. Aquellos pueblos que fueron desapareciendo sólo para generar ganancias a sus dueños. El modo en que las cosas se solucionan en los sitios donde no hay ley si no la de aquel que tiene más dinero o más poder. La historia, que podría pasar por no tener ninguna particularidad excepcional, se llena de fuerza ante sus protagonistas y el modo en que se van desarrollando las situaciones.
Roberto Cobo es una excepcional Manuela, ya desde el 78, a mí me parece una increíble representación de un travesti que no cae ni en la simple figura de la loca ni pierde tampoco ese toque que debe caracterizarlo. A mí fue lo primero que me atrapó de toda la trama, y es que verlo bailar flamenco es todo un acontecimiento, con ese cuerpo tan masculinamente marcado pero con sus movimientos de lo más femeninos. Además de él, el resto de los actores son también excelentes. Comenzando por Fernando Soler como Don Alejo, aunque Ian diga que es muy poco papel para él y ya me dejó de tarea verme otras películas suyas. Por ahí tenemos también a Carmen Salinas, cómo no, a Lucha Villa y a Gonzalo Vega.
Aunque por lo que comentaba Dulce algunos personajes iban más allá de lo que pretendían mostrar de ellos en el libro. La que me dejó la sensación de que no cuadraba muy bien del todo fue la Japonesita, interpretada por Ana Martín, y que aparentemente es radicalmente distinta en la novela. Eso o será que su personaje está ahí para ser odiado. Y si es eso, lo logra.




¿Cuál es tu película favorita de Ripstein?


































3 comentarios:

  1. Creo que mi película favorita es El Castillo de la pureza probablemente pondría en segundo lugar Prìncipio y fin. Esta que tu narras no la he visto. ¿dónde las consigues?.

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  2. Al igual que Ana creo que me quedo con El Castillo de la pureza, y de la última etapa me encanta Así es la vida. Grande Arturo...

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  3. el lugar sin limites, gracias me has ayudado en mi tarea :)

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